Dicha historia ya tiene años de haber sido publicada en otro lado, sin embargo tiene mejor ortografía. Disfruten.
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Capítulo 15
El sonido de una aspiradora me hizo despertar, siento la calidez de unos brazos sobre mi cintura, giro mi rostro y veo a Inuyasha quien duerme plácidamente, su hermoso rostro, recuerdo que cuando lo conocí aquella barba escondía esta perfección, mi amado Inuyasha
-Inuyasha- susurro su nombre como una loca enamorada, pero siento mi cuerpo adolorido de la misma posición -Inuyasha- ahora su nombre lo pronuncio con molestia, tengo que despertarlo para que me suelte y me ayude a levantarme -Vamos Inuyasha despierta-
-Cállate y dejarme dormir- dice sin abrir sus ojos
-¡Oye tonto¡ cómo te atreves -le digo con voz molesta -¡Largo de aquí¡
-¡Oye¡- se despierta de manera brusca -¿qué te sucede?
-¡Buenos días¡- entra Kaede azotando la puerta -ya es hora de despertar mi dulce retoño -se queda quieta al ver a Inuyasha a mi lado -¡Largo¡ -se acerca a él y lo empuja fuera de la habitación
-¡Kaede abre la maldita puerta¡ -golpeándola
-Buenos días Kaede- preocupada por Inuyasha
-Tranquila cariño solo está molesto, te ayudaré a levantarte, tendré que ducharte y hacerte tus curaciones-
*-*-*-*-*-*-*-*- Narrado por Inuyasha *-*-*-*-*-*-*-*-*
Esa maldita anciana me había corrido de la habitación, de mi propia habitación, donde se encontraba mi mujer, suspiré frustrado y caminé por el pasillo, me dirigí a la habitación donde se encontraba Sesshoumaru
-¿Qué diablos haces aquí? Jamás te enseñaron a tocar- decía mi molesto hermano
-Sólo cállate- paso directo al baño
-¡Sal de allí, tienes tu maldito baño- golpeando la puerta
Después de darme una ducha, tuve que tomar ropa de Sesshoumaru, cuando salí el ya no se encontraba en la habitación, salí y vi a Kaede caminando
-¿A dónde vas?-
-Iré a preparar el desayuno querido- decía con una gran sonrisa
-Bien, entonces yo iré a ver a mi mujer-
-No la molestes- con voz fría
-Si claro- me dirijo a la habitación y cuando entro veo a kagome sentada sobre la cama, semi-desnuda, bueno, los vendajes cubrían su pecho, sin embargo, solamente la sabana cubría la parte de cintura para abajo.
-¿Estas bien?-
-Si, Kaede me dijo que no vistiera nada, para que no me lastimara, acaba de curarme y bueno- se sonroja- esta lavando la ropa que traía puesta -sujetando con fuerza las sábanas que cubrían la mitad de su cuerpo
-No tienes ropa- se queda pensativo- créeme amor mío, si no estuvieras herida te comería a besos y te haría gozar de placer -recibo un golpe en la cabeza -¡Maldita sea¡
-Deja de atormentar a mi linda florecilla- dice Kaede entrando con una gran canasta llena de ropa
-Oh Kaede ¿y todo eso?- sorprendida
-Esto es para ti cariño, son de tu talla, yo se que te quedarán ¿no habrá ningún problema verdad? – mirándome
-Claro que no- sonrío con gran felicidad -te verás hermosa kagome
-¿De quién es? -dice kagome mirándome
-Es de la madre de Inuyasha- sonríe Kaede -que en paz descanse la señora Izayoi
-Son… son tan hermosos- viendo los vestidos que Kaede deposita sobre la cama
-¿Cuál te gusta más?- pregunta Kaede a kagome
-Inuyasha- pronuncia mi nombre tan hermoso
-¿Qué sucede?- me acerco a ella
-¿Cuál… cuál te gustaría más?- dice mirándome con un gran sonrojo
-Veamos- me quedo pensativo, el celeste es hermoso pero aquel verde pastel, si ese es – el verde pastel
-Perfecto, un gran color, llegó la hora de vestirse -se acerca a mí -largo
-¡Oye Kaede que te sucede conmigo¡ antes me mimabas y todo ¿y ahora me corres? ¿Qué no puedo ver a mi mujer desnuda? -recibo otro golpe
-Ustedes no se han casado, no es tu mujer, no puedes verla desnuda- furiosa
-¡Kaede¡- se escucha que alguien grita su nombre -¡La comida¡
-¡Oh no¡- sale corriendo de la habitación
-Es una gran persona- dice kagome
-Es demasiado protectora, perdónala-
-Me agrada mucho Inuyasha-
-Ella cuidará bien de nuestros hijos- digo sin pensar -bueno -me sonrojo- es… hora de cambiarte.. si, de eso-nervioso y tartamudeando
-Ehh yo… esperaré a la anciana kaede- decía nerviosa
-¡Vamos kagome¡- tratando de cambiar el tema -ya te dije, no es la primera vez que te veo desnuda y tranquila no te haré nada malo -acercándome a ella
-Losé pero…- se sonroja y se cubre con la sábana
-Muy bien- tomo el vestido entre mis manos -te verás hermosa kagome
La descobijé y ella seguía roja como un tomate, llevaba solamente unas braguitas color blanca, tenía que tranquilizarme, se veía tan deliciosa pero no podía insistir, debía mantener mis manos quietas, baje el cierre del vestido y ayudé a ponérselo, ayudé a levantarla para acomodarle el vestido y me coloqué detrás de ella, su aroma me volvía loco, su cabello caía en cascada y lo removí a un lado, su dulce cuello, me acerqué y deposité castos besos, ella se reía y yo abroché el vestido, sin embargo sentí como se estremecía.
-No tengas miedo kagome- le susurro de manera dulce y tranquila
-No..no es miedo- demasiado nerviosa
-¿Aún te pones tímida y nerviosa? Creí que eras más fuerte- le digo con voz burlona
-¡Cállate¡- grita muy roja- solo porque no puedo moverme con facilidad, sino golpearía tu cabeza
-Estaré esperando con gusto ese golpe preciosa- le digo con una gran sonrisa
-Me gustan mucho estos vestidos- acariciando la tela
-¿Porqué?- pregunto con duda
-No es necesario usar corsé- lanza una risa tímida
-Por ahora no puedes usarlos-
-Kaede dice que por suerte no fue una herida muy profunda o muy grande- se toca el pecho- pero si tendré una horrible cicatriz
-Aún así te amare- tomo sus manos entre las mías
-Quiero bajar Inuyasha-
-¿Qué?-
-No quiero estar siempre encerrada, me siento bien, el medicamento hace efecto y Kaede me cuida muy bien-
-Bueno, si eso deseas, adelante-
La ayudé a salir de la habitación, pero antes de cruzar el marco de la puerta corrí al cuarto de donde Kaede había sacado los vestidos, busqué unas cómodas pantuflas y se las brindé a kagome
-¿y eso?- sorprendida
-Son para ti, para que tus pies no se lastimen-
-Son hermosas Inuyasha- mientras le ayudo a ponérselas
-Eran de mi madre-
-Inuyasha….-
-¿Qué sucede cariño?-
-¿Qué pasó con tu madre?-
Me petrifiqué ante su pregunta, hace tiempo que no hablaba sobre mi madre, me sentía tan triste, el hueco empezó a formarse en mi corazón, aquellos recuerdos, suspire y la miré fijamente
-Esta bien, te lo contaré, ya sabes que mi madre falleció hace años- la miro fijamente
-Si es difícil para ti..- la interrumpo
-No kagome, quiero hacerlo- vuelvo a suspirar y agarro fuerzas -falleció el día siguiente en que mi padre murió, ella no soportó la idea de que el hombre que amaba había muerto, lloraba todas las noches, un día me dijo que no siguiera los mismos pasos que él y que Sesshoumaru debía cuidarse, después corrió hacia su habitación y no quiso abrir, a la mañana siguiente forzaron la entrada y la encontraron- guardo silencio y kagome coloca sus manos sobre las mías y me mira tranquila -bueno, ella se había suicidado, su cuerpo ensangrentado y en su mano había un cuchillo, el favorito de mi papá
-oh Inuyasha- me abraza suavemente
-Kagome cuidado te puedes lastimar-
-No importa, lo necesitas-
-Ella no soportaba tampoco la idea de que Sesshoumaru y yo nos quisiéramos convertir en piratas y vengar la muerte de nuestro padre, ella no lo soporto y tampoco vivir sin él, ahora se que está con él en un lugar mejor, Kaede nos cuidó mucho, fue nuestra segunda madre, el padre de Miroku también nos ayudó, todo se los debemos a ellos
-Te amo Inuyasha-
-Y yo a ti mi florecilla- la beso, pero somos interrumpidos por la entrada de Sesshoumaru
-Vaya alguien ya se reconcilió, esto no es bueno, pierdo ventaja- dice mirándonos
-Si, y más te vale mantenerte lejos de ella ¿entendido? - le digo con mirada desafiante
-Vamos tranquilo hermanito, no te quitaría a tu mujer ¿o sí? - mira a kagome con deseo
-Alto- me coloco frente a ella -¿qué quieres?
-¡Jamás me enamoraría de un ser como tú¡- escucho a kagome gritar
-¿No le dijiste eso a Inuyasha cuando te secuestró?- dice pensativo
-Las cosas fueron diferentes- dice kagome molesta
-Vámonos kagome- la tomo de la mano -no olvidemos desayunar
-Alto allí, vine a hablar contigo- dice Sesshoumaru con frialdad
-Espera aquí kagome-
*-*-*-*-*-*-*-*-* Narrado por kagome *-*-*-*-*-*-*-*-*-
Inuyasha y su hermano salieron de la habitación, fueron algunos minutos en que estuvieron hablando y después Inuyasha regresó molesto
-¿Todo bien?- pregunto preocupada
-No kagome, maldita sea-
-¿Qué sucede Inuyasha?-
-Nada kagome, olvídalo- suspira- ven, vamos a desayunar
Estábamos por salir, pero la puerta volvió a abrirse y con ella entró Sango, llorando y gritando, cuando me vio corrió hacia mi dirección y estaba por abrazarme, pero Inuyasha la detuvo
-Alto, no puedes abrazarla- dice Inuyasha con voz intimidante mientras sujetaba a Sango de un brazo
-¡Kagome¡- se logra zafar del agarre de Inuyasha pero me toma de las manos -mi dulce kagome ¡estas viva¡, estaba tan preocupada cuando me enteré que por culpa de ese jodido comodoro te habían lastimado
-Tranquila Sango todo está bien- le dedico una gran sonrisa
-Oh kagome estuve tan preocupada, no te imaginas de verdad, pero si tu me dices que te encuentras bien- limpia sus lágrimas – todo esto es tu maldita culpa- le dice a Inuyasha -me hubieras permitido quedarme con ella -empieza a golpear el pecho de Inuyasha
-¡Oye tranquilízate¡ créeme que me siento culpable- sosteniendo los brazos de Sango
-Sango, tranquila, no es culpa de nadie- le digo para tranquilizarla
-Eres un capitán estúpido, vamos kagome, Kaede ha preparado un riquísimo desayuno- toma mi mano y me ayuda a bajar las escaleras, me río al ver la cara de frustración de Inuyasha pero antes de entrar al comedor Sango le pregunta a Inuyasha
-¿Ya te vas verdad?-
-¿Te vas? -miro a ambos -¿A dónde?
-Oh, esperaré en el comedor- dice Sango mientras se aleja
-¿Inuyasha?- el baja las escaleras y se queda frente a mí
-Tengo que partir a una isla, necesito contactar a alguien-
-No Inuyasha, llévame contigo, no me dejes sola- empiezo a llorar
-Jamás kagome, no te volveré a poner en riesgo, te quedarás aquí, estarás mejor-
-¿Qué te hace pensar eso? Me hará bien estar a tu lado- sigo llorando
-Mi linda florecilla- besa mis manos – lo entiendo, pero te quedarás aquí, es muy peligroso a donde voy, prometo volver lo más pronto posible
-¿Lo prometes?- aun llorando
-Por supuesto-
-Cumple tu promesa- le digo suplicante
Después del desayuno y de la comida, la tarde llegó, caminamos hasta la orilla y Miroku al igual que Sesshoumaru iría con Inuyasha, la tripulación también los siguió y él fue el último en subir, se despidió con un gran beso y con sus palabras de amor
-Vuelve pronto Inuyasha- mis palabras se las lleva la brisa, el extiende su brazo diciéndome adiós
-Regresarán kagome- me dice Sango colocando una mano sobre mi hombro
-Es difícil Sango ¿Cómo lo soportas? - llorando
-Miroku siempre cumple sus promesas y no dudes que Inuyasha también-
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