Dicha historia ya tiene años de haber sido publicada en otro lado, sin embargo tiene mejor ortografía. Disfruten.

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Capítulo 16

Dos meses habían pasado e Inuyasha y los demás aún no regresaban, todos los días iba al puerto a esperar su regreso, iba desde muy temprano y regresaba casi al anochecer, siempre regresaba llorando, no había notado que en ese tiempo había tenido un retraso, mi mente solo se enfocaba en su regreso, pero todo tomó importancia cuando empecé a sentirme mal, presentaba náuseas y desmayos frecuentes

-No de nuevo -me sujeto de un árbol- maldición

-¿Kagome?- corre hacia mi dirección – te he dicho que me esperes cuando vengas -me mira fijamente –¿Te encuentras bien?

-Si Sango no te preocupes, son de nuevo esos estúpidos mareos-

-Kagome eso debe ser porque no te has estado alimentando muy bien desde que Inuyasha se fue- con voz triste -se que es doloroso, Miroku se fue con él y tampoco a regresado

-Lose Sango, ¿regresemos si?-

-Por supuesto, ven te ayudo- caminamos y llegamos a la casa, pero apenas cruzamos la puerta de entrada, todo se nubló y no recordé lo demás, ahora me encuentro en mi habitación ¿me desmayé otra vez?

-Querida- dice Kaede entrando a la habitación con una bandeja

-Hola Kaede ¿Qué me ha pasado? -

-Te desmayaste y le hablamos a un buen amigo mío que es doctor- sonriendo me entrega un frasco de medicamento

-¿Y eso Kaede? ¿Qué ha dicho el doctor?- preocupada

-El tenía que decírtelo, pero se ha marchado a una urgencia, o mi linda niña es una gran noticia- con una gran sonrisa

-¡Kagome¡- grita Sango al entrar en la habitación

-¡Señorita que le he dicho de entrar gritando¡- dice Kaede regañándola

-Perdóname Kaede, pero quiero saber si ya le diste la noticia- emocionada

-Apenas lo haré- algo molesta

-¿De que noticia hablan?- preocupada -Por favor no me tengan en este martirio de incertidumbre

-¡Estas embarazada kagome¡- grita una emocionada Sango

-¿Em…embarazada?- sorprendida y asustada -debes estar bromeando eso no puede ser cierto

-Oh kagome responde ¿has tenido sexo con Inuyasha no?- me dice Sango con cara de picardía

-Yo.. yo..- es demasiado vergonzoso para decirlo

-Allí esta la prueba kagome, serás mamá, tendrás un hijo de Inuyasha- decía Kaede con voz soñadora

-Oh- empiezo a llorar

-¿Kagome?- dice Sango preocupada

-¿Qué sucede linda?- pregunta Kaede sujetando mi mano con fuerza

-Estoy feliz- digo mientras muestro una gran sonrisa -seré madre, tendré un bebé de Inuyasha… pero…-

-¿Pero?-

-¿Qué Kagome?- dice Kaede insistente

-¿Y si él no lo quiere?- pregunto con voz triste

-¡Tranquila¡ por supuesto que lo querrá, además el te ama Kagome- dice Sango con una gran sonrisa

-Sango tiene razón hija, todo estará bien, ya verás que muy pronto Inuyasha regresará, le darás la noticia y estarán juntos-

-¿Pueden dejarme sola?-

-Esta bien querida, vamos Sango- ambas salen de la habitación

-Embarazada de un pirata, quién lo diría- acaricio mi vientre- seremos una gran familia -empiezo a llorar otra vez -Inuyasha… por favor regresa pronto-

Estaba feliz por mi embarazo pero me encontraba preocupada porque Inuyasha aún no regresaba, los días siguieron pasando, las semanas, los meses y él aún no volvía, 6 meses han pasado desde su partida y yo aún seguía esperándolo en el puerto, pero este día era diferente, un navío e iba acercando, mi rostro se llenó con un gran sonrisa y las lágrimas de emoción iban corriendo por mis mejillas, mi Inuyasha había regresado, pero cuando más se acercaba el navío, corrí lentamente hacía acercarme más ya que mi vientre de 6 meses me impedía moverme con facilidad, pude ver a Miroku quien descendía del barco, de igual forma el hermano mayor de Inuyasha, la mayoría de la tripulación, todos menos él.

-¡Kagome¡- grita Miroku mientras corre hasta llegar a mi lado -¡Pero mírate que hermosa¡ espera (ve mi vientre) ¡Kagome has engordado demasiado¡-

-Mi….miroku- lo abrazo con fuerza -han regresado

-Claro que si Kagome- corresponde a mi abrazo -¿Qué te pasó? ¿Por qué engordaste tanto? -

-Eso mismo pregunto yo- dice Sesshoumaru mirándome fijamente

-Yo….- me sonrojo

-¡Estas embarazada¡- grita un Miroku emocionado

-¿Es de mi hermano verdad?-

-¡Claro que sí¡- le grito -¿Dónde esta Inuyasha?- ambos se quedan callados

-¿Don..dónde está?- preocupada -¿Le pasó algo?- asustada

-Tranquila Kagome él está bien- decía Miroku mientras empezábamos a caminar

-¿Porqué no viene con ustedes?- pregunto con insistencia

-El se quedó arreglando unas cosas, él nos mandó a cuidarte-

-¡Mientes¡ Han pasado 6 meses desde que se fueron-

-Sabes cuanto tardamos en llegar? 1 mes de ida y regreso, en total son 2 meses de viaje- dice Sesshoumaru a la defensiva

-Pero… pero Inuyasha- empiezo a llorar

-Tranquila, él volverá, y llegará antes de que nazca ese pequeño- me dice Miroku mientras acaricia mi vientre

-Vámonos- decía un frustrado Sesshoumaru

-¿Cuándo volverá?- le pregunto a Miroku

-En un mes Kagome- dice un Miroku nervioso -pero mírate Kagome, estas esperando un hijo de Inuyasha, cuando el llegue que sorpresa recibirá, se desmayara de la emoción

-Me estoy cuidando para que nuestro hijo nazca sano y salvo- digo mientras acaricio suavemente mi vientre -además Sango se pondrá muy contenta al verte-

-Yo también la extraño-

Caminamos rumbo a la casa donde se encontraba Sango y Kaede, en mi mente no dejaba de pensar el porqué Inuyasha no había regresado ¿qué eran esos asuntos que se quedó a resolver?, había notado a Sesshoumaru y Miroku algo extraños respecto a esa información, sospechaba que algo me ocultaban, y lo iba a averiguar. Llegamos y salió Sango para recibirme pero yo simplemente solté una risita traviesa y su cara se volvió de impresión, sus ojos se enfocaron en Miroku, ella comenzó a llorar y corrió a abrazarlo, el correspondió a su abrazo mientras pronunciaba el nombre de Sango con amor, yo sentí envidia en esos momentos, si Inuyasha estuviera aquí, Sesshoumaru entró rápidamente a la casa, la tarde llegó y Sango seguía muy feliz al lado de Miroku, yo solamente podía fingir una sonrisa, la noche llegó y todos se dispusieron a descansar

-Vayan a descansar muchachos- decía Kaede limpiando la mesa

-Kaede tiene razón- bosteza – estoy muy cansado

-Vamos, es hora de dormir, buenas noches- se despide Sango junto a Miroku

-¿Kagome?- me mira Kaede

-No te preocupes Kaede, estoy bien, también iré a descansar-

Me marché a mi habitación, pasando el pasillo logré divisar a Sango, Miroku y Sesshoumaru hablar, me acerqué a la pared y gracias a kami la puerta estaba semi-abierta, podría escuchar lo que decían

-¿Qué paso?- preguntaba Sango con voz preocupante

-Inuyasha no regresará Sango- decía Miroku con pesar

-¿Cómo que no regresará?-

-Todo es por una mujer- dice con voz fría Sesshoumaru

-Así es, se quedó en aquel lugar con una mujer, pobre de Kagome, teníamos la esperanza de que ella lo odiara para alejarse, pero ahora ella lleva un avanzado embarazo- dice Miroku

-No podemos decirle nada-

-Pero pero.. ¡Kagome espera el regreso de Inuyasha¡- grita Sango

-Cállate Sango, ella puede escuchar- dice Sesshoumaru molesto

-No podemos decirle, puede perder al niño, tenemos que cuidarla-

-Pobre de Kagome, maldito Inuyasha- mientras Sango llora

-Desde un principio le dije a esa mujer que Inuyasha la engañaba, pero estaba ciega- dice Sesshoumaru

-¿Pero porqué la abandonó? ¿Recuerdan cuando el comodoro provocó su herida? Inuyasha estaba muy preocupada- Acercándose a Miroku

-No se la verdad a lo mejor…-

-¿A lo mejor qué Miroku?- entro en la habitación

-¡Ka..kagome- dicen Sango y Miroku sorprendidos

Mis piernas no aguantaban mi peso, las lagrimas corrían por mis mejillas, Sango se acercó a mí, pero yo la alejé, la empujé y le di una cachetada, ella me miró con asombro y dolor, yo lo hice también ¿Qué acababa de hacer?

-Sa…Sango yo.. perdóname-

Después corrí hasta la puerta, escuchaba que me seguían pero les grité que me dejaran sola, aunque mi vientre me dolía, yo seguía corriendo, volví a dirigirme al puerto, caí de rodillas y lloré amargamente, estaba destrozada, ya no tenía ganas de vivir, Inuyasha jamás me amó, siento movimiento en mi vientre, era cierto, tenía a mi hijo, el seria mi razón, alguien se acercó a mi pero no divisaba bien a la persona ya que la noche empezaba a caer

-Señora ¿todo bien?- me pregunta un hombre acercándose

-Es.a.. esa voz- lo miro fijamente

-¡Kagome¡- sorprendida

-¡Koga¡- lo abracé con fuerza y lloré en su pecho

-¿Qué sucede Kagome? ¿Qué te pasó?- corresponde a mi abrazo

Después me llevó a su barco, donde me senté y seguía llorando, Koga se mostraba muy preocupado por mi estado, cuando logré tranquilizarme le conté todo, desde el día en que él y yo nos conocimos y hasta hace unos instantes.

-Lo lamento tanto Kagome- me abraza dulcemente -ese jodido Taisho-

-In.u.. Inuyasha jamás me amó-

-Hace como dos meses llegué a una isla -miro a Koga -y por un instante me pareció ver a Inuyasha abrazando y besando a una mujer, creí que mis ojos me engañaban, pero reconocería ese cabello en cualquier lugar, y bueno, ahora que me lo dices…. Confirmo lo que ví- decía Koga mientras acariciaba mi cabello

-Ko..g.a.. ¿recuerdas que dijiste que me llevarías de regreso a mi hogar?-

-Claro- sorprendido por mi pregunta

-¿Puedo pedirte ese favor? Te lo ruego, juro que llegando te daré una gran recompensa

-Claro que si Kagome, cumpliré mi promesa- acariciando mis mejillas

Koga me dejó dormir esa noche en su barco, temprano partiríamos, pero yo no sabía que rumbo tomar, sin embargo, Koga conocía la ruta para llegar a mi Inglaterra, allí tenía negocios que atender, no quería despedirme de Sango ni de los demás, desperté por los gritos de Koga, el amanecer aun no se asomaba, salí de su camarote

-¡Maldita sea miren¡ ¿Qué clase de basura es esta?- gritaba Koga a uno de sus hombres

-¡Discúlpenos capitán Koga¡- chillaba un hombre

-¡Pues lo han hecho mal Hakkaku¡- furioso

-¿Koga?- llego hasta ellos -¿Por qué les gritas?

-Buenos días dulce Kagome, les grito porque es ordené algo rico para tu desayuno, pero lo único que hicieron fue un caldo de pescado con olor a patas- enojado

-Oh Koga no tenías que hacerlo- riéndome pero mi sonrisa se esfumo al ver el mar y que el barco estaba en movimiento -¿Hace cuanto partimos?- sorprendida

-Señora hemos partido desde hace 7 horas- decía el hombre llamado Hakkaku

-¿7 horas? Wow – sorprendida-ni cuenta me di

-Señora tenemos frutas para su desayuno- decía otro sujeto llamado Ginta

-¿Te gusta la fruta Kagome? – me pregunta Koga

-Claro que sí, mucha gracias- avergonzada

-Bien ya escucharon a mi dama- grita Koga

-¿Tu dama?- le pregunto con voz risueña

-Así te respetarán más, tranquila Kagome, en unos días llegaremos a tu casa-

-No quiero ser una molestia Koga-

-No lo eres y no lo serás, además tengo planeado ir ¿verdad?-

-Si-

-¿Y bien? ¿Sabes qué será?- señalando mi vientre

-No..-me sonrojo

-Si llegó a ver a Inuyasha, quieres que le diga…-

-¡No¡- le grito- perdón, no quiero que Inuyasha se entere, el decidió tener una aventura con otra mujer, mi hijo y yo no somos nada de él, así que por favor Koga, promete que no dirás nada ni de mi paradero- tomo sus manos

-Lo prometo, pero ¿estarás bien kagome?- me dice Koga acariciado mis manos

-No estaré sola Koga, mi padre me apoyara-

-Eso espero, si ocurre todo lo contrario, sabes que estoy para ayudarte, tenemos poco de conocernos, pero- se sonroja- yo puedo hacerme cargo de tu hijo

-Koga- sorprendida -no… no es necesario

-Eres bella Kagome y se que eres una mujer de grandes sentimientos- deja mis manos y acaricia mi rostro


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