Dicha historia ya tiene años de haber sido publicada en otras páginas por lo que ahora decido subirla solamente a esta plataforma (la he logrado eliminar de otros lados) si vez mi historia en otro lugar que no sea FanFiction te pido de favor lo reportes (a menos que me den créditos)
Los personajes no me pertenecen, la historia es 100% original, utilizo a los personajes creados por Rumiko Takahashi para darle vida a mi historia
Se prohíbe la divulgación de la historia sin mi consentimiento
CAPÍTULO 22
De repente sentí un fuerte dolor en la espalda, empecé a gritar fuertemente, me quemaba, esto no era bueno, veía el miedo en la mirada de Inuyasha y ambos miramos a la puerta principal, una gran explosión se hizo presente y con ella una gran cantidad de piratas
-Hola de nuevo -decía Naraku feliz
Mi mirada se fijó en la mirada del sujeto, su mirada estaba llena de maldad, empecé a toser por el polvo acumulado después de la explosión, tenía miedo, pero debía resistir y no mostrar debilidad, buscaba con la mirada a Inuyasha y lo vi en el suelo, se estaba moviendo y después busqué a Yuka junto a mi hijo
-¿Qué haces aquí?- dijo levemente Inuyasha, tratando de levantarse
-Vine por lo que es mío- él no dejaba de mirarme y justo el dolor en la espalda se hizo insoportable, grité de dolor y solo escuché la voz de Inuyasha pronunciado mi nombre, intentaba no cerrar los ojos, pero todo dolía Inuyasha seguía en el suelo, estaba herido
-Inu…inuyasha- pronuncio débilmente
-Más te vale no hacer nada estúpido Inuyasha o la vida de tu doncella se acaba- el caminó lentamente hacia mí, varios de sus hombres estaban rodeando a Inuyasha, apuntándolo con pistolas y espadas
-Ka…kagome- estiraba su brazo hacia mí
Veía el sufrimiento de Inuyasha, pero el otro pirata sujetó fuertemente mi rostro y me obligó mirarle
-Me deberás obediencia, soy tu dueño a partir de hoy, no hagas nada estúpido o esa enorme cicatriz te matará- el agarre en mis mejillas se hace fuerte
-Suel…suéltame- me quejo, sujeto sus manos con las mías e intento alejarlas de mi rostro, pero me siento débil
-¡Kagome¡- el grito de Inuyasha me hizo mirarle, lo sujetaban e intentaban sacarlo de la casa -¡Suéltenme¡ Naraku maldito no la toques, maldito bastardo te voy a matar
-¡Arg¡- grita Hoyo, se encuentra de pie y sosteniendo su espada hacia Naraku -maldito infeliz-
-¿Sigues vivo comodoro?- sonríe Naraku -Debiste morir antes, hace una señal y un disparo suena, Hoyo cae al suelo, le han disparado en la cabeza, las lágrimas empiezan a correr por mis ojos
-¡No¡-
Escuché otra voz, era Yuka, otros sujetos la tenían y ella rogaba por su vida ¿Dónde estaba Yoshio?
-Señor la mujer se encontraba escapando hacia la cocina- dijo un sujeto quien tenía a Yuka sujeta del cabello
-Ya veo eres como aquellas mujeres, las sirvientas- sonríe Naraku
-Por favor, no me mate- rogaba Yuka llorando -No me mate, no como a ellas-
-¿Me estás rogando querida?- suelta mi rostro y me deja en el suelo, saca su espada -yo acabaré con tu tormento -corta su cuello
-¡No Yuka¡-Grité al ver a Yuka caer al suelo, se retorcía y su mirada estaba fija en mí, sangre salía de su cuello, tenía miedo ¿Dónde estaba mi hijo? Habían matado a Hoyo y a Yuka, maldición
-¿Era la única?- pregunta Naraku, limpiando la sangre de su espada con el sofá
-Si señor- responde el hombre que sujetaba a Yuka
-Entonces vámonos- me sujeta fuertemente y me levanta, ve que Yuka sigue moviéndose y pisó su cuello, tenía miedo, este hombre era maldad pura, necesitaba saber donde estaba mi niño, pero no podía buscarlo fácilmente o le matarían, rogaba a kami que estuviera escondido, mi mirada se fijó en la de Inuyasha y los hombres del pirata le golpeaban hasta que dejó de moverse, grité su nombre y me alejaron de él
*-*-*-*-*-*-*-*-*Narrado por Inuyasha -*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Sentí unos golpes en mi cara, eran suaves y provenían de manos pequeñas, luego sentí ardor, algo me quemaba, abrí los ojos confundido ¿dónde estaba?, recuperé un poco la visión y vi a mi pequeño hijo, estaba colocando un trapo húmedo sobre mis heridas
-pe..pequeño-
-¡Papá¡- grita mi hijo y comienza a llorar, intenta abrazarme pero no puede por lo que sujeto su mano -herido.. herido-
-Tranquilo, estaré bien gracias a ti- me levanto lentamente y veo que el trapo estaba húmedo con alcohol, la botella estaba en el suelo -¿dónde lo aprendiste?
-mamá- se acerca y me abraza, sus pequeñas manos cubren mi cuello y sigue llorando -mamá, quiero a mamá y papá hoyo dormido
Cuando menciona eso los recuerdos vienen a mí, ese mal nacido se había llevado a kagome, creí que me llevaría con él, pero sus hombres me golpearon hasta desmayarme ¿Por qué no me habían matado? Abracé a mi hijo y calmé su lamento -Tranquilo hijo mío, rescataremos a tu madre ¿dónde estabas?-
-Escondido- sin dejar de llorar -Yuka- me abraza más fuerte
Mataría a Naraku, todo había sido una masacre, vi el cuerpo del comodoro y la sirvienta, me dolía, víctimas sin sentido, pero agradecía que mi hijo estuviera a salvo, solo faltaba su madre
-En marcha Yoshio, iremos a rescatar a mamá- con su ayuda me levanto y veo que no tengo armas
-aquí- el niño se aleja y corre hacia la cocina, después regresa con mi espada- espada de papá, la cuidé-
-Bien cachorro- acaricio el cabello de mi hijo -Debemos ir a buscar a Sango-
-¿Tía Sango?- me mira curioso
-Así es, veo que la conoces, ella te cuidará-
-No, llevarme, mamá- empieza a llorar y me sujeta fuertemente de la pierna
Suelto un quejido y me hinco -No quiero perderte, si vas conmigo estarás en peligro y debo rescatar a tu madre- coloco mis manos sobre sus hombros -debes hacerlo, debes quedarte con Sango- le abrazo
-papá Hoyo- seguía llorando
Abracé fuertemente a mi hijo, entendía su dolor, el hombre que vio como su padre estos años había sido brutalmente asesinado y lo peor, el niño había escuchado todo y vio sus heridas, de nada servía ocultarle las cosas a mi hijo, con su ayuda enterramos los cuerpos de Hoyo y Yuka en el jardín, al igual que las demás personas formamos sus nombres con piedras, subimos a su habitación y busqué ropa, lo guardé en un costal, después decidí entrar a la habitación del comodoro, mi ropa estaba llena de sangre y necesitaba pasar desapercibido, por lo que con ayuda de mi hijo buscamos una camisa blanca y pantalones, también Yoshio me entregó algunas vendas para curar parte de mis heridas, cuando terminé de cambiarme noté la habitación, tenía varias fotografías de Yoshio más pequeño y otra de la boda con kagome, el rostro del comodoro estaba lleno de felicidad mientras que mi dulce kagome, su sonrisa mostraba tranquilidad pero no era felicidad sincera, suspiré y cargué a mi hijo para salir de la casa, lo obligué a cerrar los ojos y el inmediatamente escondió su rostro en mi cuello, mientras caminábamos noté el desastre en el pueblo, estaba completamente destruido, muchas personas muertas al igual que gente corriendo y llorando, trate de no llamar la atención pero el color de mi cabello no ayudaba mucho y observaban mi espada, temía que intentaran quitarme al niño pero noté que estaban más ocupados por salvarse a sí mismos, llegamos al puerto e intente buscar un barco para robar y me impresioné al ver una bandera pirata e imágenes de lobos, reconocía ese navío
-¡Hey¡- escuche la voz de Koga, saltó hacia nosotros y me miró fijamente -¿Dónde mierda te has metido?
-Pensé que te habías ido-
-Si, me marché y cuando estábamos un poco lejos vimos el fuego cubrir la ciudad, luchamos contra unos sujetos, estaba buscando más armas para ir a buscarte -¿Dónde está kagome?-
-se la llevó Koga, el maldito de Naraku la tiene-
-Maldición ¿Qué estás haciendo? Debemos buscarla- mira al niño -Así que ya lo sabes
-Kagome me lo confesó y bueno, no cualquier persona tiene ojos dorados-
-¿Cómo está?- pregunta Koga con preocupación
-Asustado- digo con tristeza
-Maldición, ese hijo de puta- dijo Koga molesto
-Ten más respeto, mi hijo te escucha- digo enojado
-¿papá?- el niño asomó su rostro pero sin soltar mi cuello, miraba fijamente a Koga -¿pirata malo?-
-No, yo soy de los buenos- decía Koga sonriéndole- soy tu tío Koga
-¿Tío Koga?- dije confundido -¿cómo que tío Koga? ¿quién te dio ese derecho?
-mamá- susurro mi niño
-Debemos irnos Koga- le dije y el solo asintió, nos subimos a su barco y partimos hacia la isla donde estaba la casa de Kaede, debía dejar a mi hijo al cuidado de Sango ¿dónde buscaría a kagome?
…..
-Maldito infeliz- se escuchó el estruendo de una mano golpear una mejilla
-¡Joder¡- me quejé, apenas había entrado a la casa y recibí las cachetadas de Sango, por suerte mi hijo dormía en mi espalda
-¡Muérete Inuyasha¡- gritaba Sango e intentaba golpearme pero Miroku la detuvo
-Sango querida tranquilízate, Inuyasha lleva un niño en su espalda – decía Miroku mientras abrazaba a Sango
-¿Niño?- dijo Sango confundida, se detuvo y se zafó de los brazos de Miroku, rápidamente estuvo a mi espalda -Mi niño, Yoshio- intenta cargarlo
-No toques a mi hijo- le digo con molestia -no lo alejarás de mi-
-¿Porqué Yoshio está contigo? ¿Dónde está kagome?- insiste en quitarme al niño
-Tranquilos los dos- interrumpe Koga -Kagome fue secuestrada por Naraku y debemos rescatarla por lo que Sango cuidarás al niño así que Inuyasha entrégalo de una vez, debemos buscar a kagome-
…..
Estamos navegando en busca de pistas ¿cómo encontraremos a Naraku? La marca ya no está en mi espalda y será difícil, suspiro y sigo mirando la noche oscura, me dolió alejarme de mi hijo y más al verlo llorar suplicando que lo llevara conmigo, maldición, golpeo parte del barco, escucho las voces de Koga y Sesshoumaru, ambos están viendo mapas para averiguar el paradero de Naraku, los mejores hombres de cada tripulación nos acompañan, solamente quiero ver a kagome
-Tranquilo, la encontraremos- escucho la voz de Miroku, está llegando a mi lado
-Estuve 5 años encerrado y cuando por fin puedo verle, la alejan de mí de nuevo-
-Tranquilo Inuyasha, todo estará bien, Koga y Sesshoumaru nos acompañan-
-Quien lo diría, estoy en el mismo navío que mi insoportable hermano y de mis peores enemigos-
-Todos somos una misma tripulación ahora, con el fin de rescatar a la señorita kagome y derrotar a Naraku pero hay algo que aún no logro comprender-
-¿Qué cosa? – le miro
-¿Por qué llevarse a la señorita kagome? ¿Qué relación tiene Naraku con ella?
-No losé Miroku pero es algo extraño, creo que Naraku conocía al padre de kagome-
….
*-*-*-*-*-*-*-*-*Narrado por Kagome -*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Desperté con un fuerte dolor de cabeza, me sentía mareada, cuando pude recuperar un poco la visión observé que estaba rodeada de oscuridad, solo se veía luz de la luna y los destellos de las estrellas, estaba cerca de unas rocas y la costa ¿cómo había llegado?
-Al fin despiertas- esa voz me hace estremecerme y voltear, era Naraku se encuentra sentado sobre una roca, quise escapar pero vi como mis manos estaban amarradas con una cuerda gruesa y mis pies de igual manera
-¿Dónde estoy? ¿Qué quieres de mi?-
-Vamos querida no te creas tan importante-
-Debo serlo me has traído como rehén y tengo la marca ¿Qué razones tendrías para hacerme daño?
-Eso indica que eres de mi propiedad-
-Sin rodeos, dime que quieres- le miro de forma desafiante -¿es dinero? Te daré todo lo que tengo
-¿Qué derecho crees que tienes para hablarme de esa manera? Que arrogante te has vuelto kagome- sonríe -puedo matarte en estos momentos
-Responde-
-Me gusta ese carácter que tienes- se levanta de la roca y empieza a acercarse a mi , me desató las cuerdas que mantenían sujetas mis manos y piernas
-Supongo que gracias – digo sobando las marcas que dejaron las cuerdas en mis manos
-¿Eres la mujer de Inuyasha verdad?- pregunta mirándome fijamente
-¿Qué te importa? Él vendrá y pateará tu trasero a menos que quieras que lo haga yo- digo algo molesta y ocultando mi temor
-Espero lo cumplas- se aleja de mi y regresa a sentarse sobre la roca
-Déjame ir entonces-
-No por el momento, serás buena chica y harás lo que diga perra-
-Oh vaya- empiezo a recordar, algunas de las frases que él me dijo fueron las mismas que Inuyasha me dijo cuando lo conocí
-¿Qué sucede linda?- pregunta divertido
-Me recordaste a Inuyasha, la primera vez que le conocí-
-No me compares con ese desgraciado, existe una gran diferencia entre Inuyasha y yo- vuelve a levantarse de la roca y camina decidido a mi dirección
-¿Enserio? – pregunto curiosa pero veo que se agacha, con su mano sujeta fuertemente mi cuello y por inercia mis manos se colocan sobre su brazo, tratando de alejarlo de mi, me cuesta respirar
-Yo si soy capaz de matar a una mujer- suelta su agarre y empiezo a toser
-No.. no lo dudo- intentado calmar mi respiración -¿Pa…para que me secuestraste? No soy tan hermosa para que me desearas
-¿Por qué he de desear a mi propia hija?-
-¿De…de que hablas?- sorprendida
-Digo la verdad princesita, soy tu verdadero padre- muestra una gran sonrisa -ven a los brazos de papá
-¡Mientes¡-me levanto rápidamente y trato de huir pero escucho un disparo, me detengo, volteo para mirarle y noto que apunta al cielo
-Cuidado Kagome, tu padre no te ha dado permiso de irte- me apunta con la pistola -¿Por qué te mentiría?
-No..no lo sé- empiezo a temblar de miedo -ppor.. porque me odias
-No te odio querida, eres mi hija, a quien odio es a tu abuelo y a tu madre- sigue apuntándome -eres su mismo reflejo
-¿Conocías a mi madre?-
-Te digo que soy tu padre ¿Cómo no conocer a Naomi? Le amaba y sabes que es lo mejor, yo la maté- deja de apuntarme -yo fui quien hizo el atentado kagome, yo la maté- empieza a reírse
-No… no es cierto – comienzo a llorar
-Tu abuelo jamás quiso que me acercara a su hija, por lo que tu madre y yo decidimos huir pero tu abuelo fue listo, se dio cuenta y la alejó de mi, Naomi logro dejar una carta, decía que me amaba y que llevaba consigo algo hermoso fruto de nuestro amor -del bolsillo de sus pantalones saca un papel – entré en desesperación y comencé a buscarla pero cuando logré encontrarla ya estaba casada con ese a quien llamas padre-
-¿Y eso fue motivo para matarle?- seguía llorando -¡Asesino¡
-¿No harías lo mismo con Inuyasha? Te casaste con el comodoro y prometiste matar a tu amor-
-Eso… eso fue diferente-
-Si tu lo dices- arruga el papel – al final decidí darle un eterno descanso -se acerca y me entrega el papel, ve la letra
Tomo el papel entre mis manos y empiezo a verlo, es la letra de mi madre, inclusive tiene pegado una foto de ella, no podía ser cierto
-Entonces…. Tú eres – le miro
-Soy tu padre kagome-
-Un padre no hiere, no lastima, mataste a mucha gente, mataste a mi esposo- arrugo la carta
-Ni amabas a ese hombre, lo quite del camino, ahora puedes ser feliz con el imbécil de Inuyasha, claro si lo permito- me arrebata la carta
-Eres un desgraciado- limpio las lagrimas que corren por mis mejillas
-Esa no es forma de hablarle a tu padre kagome, que por cierto ¿cómo está mi nieto? Es un niño fuerte- sonriendo
-¿Nie..nieto?- evito mirarle -no sé de qué hablas
-no me creas tan idiota, te he vigilado y claro que he visto a mi nieto, el pequeño Daniel como le llamaron en Inglaterra o mejor aún, el nombre de Yoshio que le diste no sería capaz de dañar a mi propio nieto, lo educaré para que sea un excelente pirata, así que dile a papá donde está el niño-
-No lo sé ¿me trajiste aquí recuerdas? - le miro fijamente -¿Qué es la marca?
-Una maldición que tengo, vendí mi alma a criaturas que no puedes imaginar- se quita la camisa y me enseña su espalda, grito horrorizada, la herida es peor que la mía, su marca pareciera que está viva
-Kami…- cubro mi boca con mis manos
-En cualquier momento puedo morir, una debilidad que mis enemigos no deben descubrir, por eso he decidido apoderarme de ti y sobre todo mi nieto-
-Inuyasha vendrá a rescatarnos-
-Antes de que él pueda tocarte le voy a matar, tenemos cuentas pendientes ¿Por qué confías en él? Te abandonó tantos años-
-Eso es mentira, Inuyasha fue engañado por ti, tu eres el culpable de todo lo malo que nos ha sucedido- antes de que Naraku siguiera hablando se escucharon ruidos, gritos de hombres acercándose, Naraku se veía tranquilo por lo que supuse serían sus hombres pero gran sorpresa me llevé cuando los vi llegar junto a otro hombre
-pa… padre- susurro
-Kagome, hija mía- el hombre que durante 23 años vi como mi verdadero padre, quien en los últimos momentos decidió cambiarme por salvarse, tengo tantas emociones
-¿Ahora te importo? ¿Ahora si soy tu hija? Decidiste dar a tu hija con tal de salvar tu vida, eres una escoria- digo molesta y con rencor
-Kagome porfavor, yo … yo no sabía- intenta acercarse pero uno de los hombres de Naraku coloca su espada en su cuello
-¿No sabías que? Ahora dime la verdad, ese hombre -miro a Naraku -¿Es mi verdadero padre?-
-Si- evita moverse, tiene miedo de que lo degollen -El es tu verdadero padre, el no te lastimará kagome, por eso accedí al trato, debes creerme por favor
-Me mentiste todos estos años, sobre la muerte de mamá, mi verdadero padre, sobre el padre de Inuyasha- ahora miro a mi padre con dolor
-Todo fue por nuestro bien kagome-
-¿Nuestro bien o el tuyo?-
-Me aburren- dice Naraku -Hakudoshi mátalo-
-Es…espera prometiste que no me matarías- dice mi padre nervioso y suplicando
-Y estoy cumpliendo mi promesa, no seré yo quien te mate- se acerca a mi padre
-Kagome, por favor, kagome hija mía, se que he sido un mal padre pero todo lo hice por ti, siempre me preocupé por ti y traté de darte la mejor vida posible, amé a tu madre y te amo a ti-
-No le mates Naraku- mi padre tenía razón, el me había dado todo durante estos años
-¿Qué?- me mira – Esta bien, no lo mataré, Hakudoshi
El hombre llamado Hakudoshi es quien sostiene la espada junto al cuello de mi padre, veo que hace una señal con Naraku y cuando mi padre y yo nos relajamos viene lo peor, el hombre degolló a mi padre, empiezo a gritar y la sangre sale del cuerpo de mi padre, su cabeza sale rodando y no puedo saber a donde fue, la oscuridad de la noche me impide ver
-¡Padre¡- quiero acércame pero me dan ganas de vomitar y lo hago
-Mi hija es una debilucha- dice Naraku ofendido -Buen trabajo Hakudoshi
-¡Infeliz¡- le grito cuando dejo de vomitar -¡Mataste a mi padre¡- las lagrimas siguen cayendo por mi rostro
-¿Creíste que lo dejaría vivir? Eres tan ingenua, como tu madre-
-¡Sabía que mentías¡ No amaste a mi madre-
-Le tomé cariño pero nunca me imaginé estar amarrado a su lado, te diré un secreto, el día del atentado la muy estúpida creyó que huiríamos juntos, fue una molestia y por eso la maté-
-¡Desgraciado¡- corro hacia él y comienzo a golpearlo en el pecho -¡Espero te pudras en el infierno¡- logra sujetar mis brazos fuertemente
-Eres igual a ella- una de sus manos deja libre mis brazos y sujeta mi cabello
-¡AH¡- grito de dolor
-Debes ser castigada kagome, has golpeado y ofendido a tu padre ¿Qué debo hacer? ¿cortarte la lengua? Hakudoshi- el hombre que mató a mi padre se acerca a nosotros y entrega un cuchillo a Naraku -¿Sabes porque Hakudoshi no habla? Le corté la lengua por insultarme, sabe que si me abandona le mataré
-Te….te odio- evito luchar, estoy cansada
-Abre la boca kagome- hago caso omiso y aprieto los labios
-¿No obedeceras? Bien, Hakudoshi te dejo violar a mi hija- abro inmensamente los ojos y tengo miedo, el hombre se acerca a mí, Naraku me suelta y caigo al suelo, quiero escapar, pero Hakudoshi me sujeta de las piernas, se monta encima de mi y comienza a desabrochar la parte superior de mi vestido
-¡No basta¡ ¡No me toques¡ ¡No lo hagas¡- pataleo, grito, lloro pero el hombre solo sonríe y veo que baja la bragueta de su pantalón -¡Detente¡ ¡No lo hagas¡- levanta la falda de mi vestido y se deshace de mi ropa interior -¡Basta¡- chillo, se escucha un disparo y siento un líquido caliente salpicar mi cara, el cuerpo de Hakudoshi cae encima de mí y siento el líquido caliente provenir de su cuerpo
-Violar a la hija del capitán es malo ¿Cómo te atreviste Hakudoshi?- tira la pistola
Estoy asustada, no puedo dejar de temblar, estuve a punto de ser violada y ahora mi cara y cuerpo están cubiertos de sangre, sangre del hombre que yace encima de mí, rápidamente lo aviento y salgo de la zona, no puedo ver mis manos, pero siento la sangre encima de mí, estoy temblando, los hombres de Naraku siguen sin moverse, la mayoría tiene antorchas e iluminan solo el cadáver de mi padre, miro a Naraku y la enorme sonrisa sádica inunda su rostro
Una disculpa por el retraso pero he tenido mucho trabajo, sin más los dejo disfrutar
¡Muchas gracias¡
