Disclaimer: No lucro publicando esto.

Este fic participa en la Actividad Especial: ¡Rey de los Siete Reinos! del foro Alas Negras, Palabras Negras. Mi condición para hacerme con Roca Casterly era escribir sobre un Lannister que aparezca a partir de Juego de Tronos, y yo escogí a Jaime.


—Dulce hermana... —Jaime meneó la cabeza.

—Jaime... —Los hermosos ojos de Cersei brillaron. Tomó su mano callosa entre las suyas y apretó—. ¿Hace cuánto que no me llamas así?

Él rio.

—¿Desde que éramos niños? —Se inclinó y su nariz rozó la de ella.

Cersei soltó su mano y se dio la vuelta.

—Supongo. Cuando te pusieron una espada en las manos te olvidaste de mí.

—Querida hermana, ¿acaso debo decirte que no me separé de ti por voluntad propia? Esa mujer fue a avisar a madre...

Ella se mantuvo de espaldas.

—Imagino que has conocido mujer.

—¿Mujer? No, no... —Contuvo la risa y se acercó. Puso las manos sobre sus hombros descubiertos y acercó los labios a su oído—. ¿Estás celosa, hermanita?

—¡Celosa! —Cersei se dio la vuelta y lo miró con furia. Jaime no se inmutó—. ¿Cómo te atreves a insinuar tal cosa...?

—Eh, calma, calma... —Entre risas, la sujetó de la muñeca y contuvo la bofetada. Cersei luchaba por zafarse—. Mujeres... ¿por qué sois tan temperamentales? Y luego nos acusáis a los hombres de serlo...

Ella consiguió separarse y se alejó. Jaime le otorgó unos segundos de ventaja antes de ir tras ella, sonriendo.

La tomó de la mano y la obligó a darse la vuelta. Tenía los ojos húmedos y las mejillas color escarlata.

—Por los dioses, Cersei, no te eches a llorar...

—¡Eres un mentiroso! —dijo en voz baja—. Sé que estuviste en Aguasdulces. Padre planea casarte con la insulsa de Lysa Tully.

—Querida hermana, ¿acaso piensas que yo podría fijarme en otra mujer?

Cersei no contestó.

—¡No sabes cuánto me duele que dudes de mí... ! —Y con un sonoro suspiro se llevó el puño hacia el corazón. Cersei le dio una bofetada y volvió a alejarse entre el furioso susurro de sus faldas.

Jaime se encontró riendo otra vez. ¡Cómo le gustaba ese fuego suyo! Pronto la tuvo entre sus brazos y la besó con la misma pasión que ella destilaba, con hambre, con necesidad... La falta de aliento los obligó a separarse. Maldita sea, se veía tan hermosa...

—¿Eso te dice algo, querida hermana? —Él jadeó—. Ya sabes que se me dan mejor las espadas que las palabras...

Cersei lo volvió a besar y él se dejó envolver por su calor.