30 vicios
Tabla:
Universal|Reto: #09. Teléfono roto.
Notas de autor:
Esto salió de un tirón, en un par de horas dedicadas a drenar una idea que me rondaba la cabeza desde que leí la muerte de Twice y el cómo BNHA perdió a uno de los dos mejores villanos de su historia. Quedó más denso de lo que esperaba. Es más una narrativa tipo cuento, o sea, pocos diálogos y personajes.

Contiene muchos spoilers de todo lo acontecido en La Liga de Villanos, el Frente de Liberación Paranormal, Hakws y sobre todo, Twice hasta el cap 266 del manga.

Disclaimer: Boku no Hero Academia y todos sus personajes son propiedad de Horikoshi Kohei.


Él estaba fragmentado. Nunca mejor dicho puesto que su Don era la capacidad de dividirse infinitamente a sí mismo, creando clones idénticos físicamente, pero limitados en fuerza y durabilidad proporcional a la cantidad de veces en que se duplicaba a sí mismo.

Nunca fue diagnosticado, ni creía en la benevolencia de la ciencia para ayudarlo de buenas a primera. Estaba seguro de que al poner un pie en un consultorio psiquiátrico, algún otro paciente o el Doctor mismo podría reconocerlo y terminaría llamando a la policía… o a un Héroe. Lo que era peor aún.

Entonces no le quedaría de otra que matar al que se atravesara en el medio en búsqueda del pronto escape y-y… y precisamente por pensar así es que sabía que no podía ser del todo normal ni recibir la atención médica que necesitaba (tal vez algún fármaco recetado le ayudaría a disminuir la cantidad abrumadora de veces en que dudaba ser quien decía ser o ser el original que pensaba que era a ratos; dicho sea de paso, había aprendido a los golpes a convivir con sus agresivos y violentos ataques de ansiedad, odio, sospecha contra sí mismo, y ganas de lastimarse lo suficientemente fuerte para ver si desaparecía.

Pero nunca se esfumaba.

Jamás.

Y eso le generaba más miedo que tranquilidad.

No conseguía el entusiasmo de creérselo y solo pasaba las horas respirando través de una nariz que ni creía suya (¿siempre tuve el puente tan delgado? ¿y estos puntos negros siempre estuvieron allí? ¿por qué tengo el tabique desviado? No recuerdo haberme golpeado de frente).

Al menos hasta conocer a la Liga de Villanos y encontrar un lugar que nunca buscó, porque se había resignado a consumirse en su psicosis como los cigarrillos que se fumaba a diario. No era un villano, ciertamente… tal vez encajaba más en el término "paria social" de esos que no aportan nada al sistema social con su existencia pero que, por otro lado, consumían recursos de forma pasiva. Bien, al menos no era malo activamente… sin embargo, era mucho menos bueno aún.

Si no era un villano mucho menos era un héroe. Y considerando que era más un estorbo que una ayuda real, pues, los héroes no le querían cerca.

Vale… sería un intento de villano inadaptado social rodeado de otros fenómenos desplazados por la sociedad y la normativa general.

No se empeñó en apreciarlos porque el sentimiento surgió de manera natural al ser un trastocado solitario hambriento de comprensión y compañía. Sabía que era peligroso encariñarse con unas personas juntadas al azar y emparejadas con remache, pero en algún momento se le olvidó pensar en quién era el original y quién era el que tenía que estar alerta.

Sobre todo cuando, después de un tiempito haciendo fechorías (como una pequeña organización descarrilada), entraron dos nuevos miembros a La Liga: un joven en sus mediados veintes (¿o tempranos treinta?) con un look algo escatológico luciendo quemaduras de tercer grado en diversos ligares de su cuerpo, exponiendo en ellas piel ulcerada, con grapas quirúrgicas manteniendo todo en su lugar. Todo a juego con una gabardina de cuero negro como su cabello alborotado. Curioso que no tuviera nombre real y se identificara a sí mismo solo como "Dabi".

Y ella.

—¡Mi nombre es Toga, Himiko Toga! ¡La vida es dura y me gustaría un mundo en el que es más fácil vivir! ¡Quiero convertirme en el gran Stain! ¡Quiero matar a Stain! ¡Vamos, déjame unirme, Tomura!—desbordando un retorcido carisma jovial, una chica en edad y uniforme de secundaria hacia ademanes de una sonrisa tierna que resultaba más cercana a una mueca cínica, aunada a un comentario que dejaba entre ver sus motivos y convicciones para unirse al circo de locos comandado por Shigaraki Tomura . El domador de alienados y desequilibrado mayor.

Su cabello rubio atado en dos coletas rebeldes en forma de pequeños pompones, lejos de hacerla relucir tiernamente, le daban un aire único y descuidado. Sus mejillas perennemente sonrosadas hablando de sangre y muerte con la misma banalidad del cotilleo, dejaban explícito que encajaba en esa caja llena de imanes que se repelían entre sí. Entre ellos.

Sus ojos dorados, similares a la miel más pura, solo se ensuciaban con un brillo lascivo cuando pensaba en quién maltratar, la sangre que robaría de su próxima víctima y en quién se transformaría para cometer el próximo crimen en la lista. El resto del tiempo, solo era una chica normal con actitudes normales, algo infantiles y femeninas que gustaba del rosa, los dulces y se avergonzaba cuando quedaba desnuda a la intemperie al desactivar su quirk en uso.

Bubaigawara Jin se enamoró de ella al instante. Importándole poco si era menor de edad o si era una criminal… era sabido que ninguno de los que hacían vida en La Liga, ni los de la posterior afiliación con el Frente de Liberación Paranormal respetaban la ley. No le importaría ir preso por quererla… tampoco le importaría esperarla hasta sus dulces dieciocho. Sinceramente le entusiasmaba la idea. Le inflaba el pecho. Le hacia soñar con ella.

Quería protegerla sin importar quién de sus "yo" lo hiciera y con ese pensamiento terminaba descontrolándose cada que había una pelea fuerte contra los Héroes. Irónicamente, en esas ocasiones era ella quien lo cuidaba con empatía y dulzura, prestándole un hermoso pañuelo de tela rosado que le dio soporte psicológico y moral en un momento de crisis, terminando por volverse uno de sus más preciados tesoros y simbolismo de amor por Toga.

Tras el asesinato de Magne-chan a manos de Overhaul, le quedó claro que aquello de "jugar a ser los malos" no era un juego. De hecho nunca lo fue.

Pero no se imaginó nunca la escalada de locura que los arrasaría con vorágine tras la derrota de One For All y la caída del Símbolo de la Paz, All Might.

La alianza con el otrora grupo enemigo a los ideales de Tomura, y su líder Redestro, terminó por cambiar por completo la dinámica de La Liga que pasaría a ser parte del Frente de Liberación Paranormal. Pero Toga-chan no había cambiado. Al contrario, él había cambiado y evolucionado junto con su Don gracias a ella. Al verla herida de gravedad perdió las esperanzas y entró en pánico, pero tras un corto debate consigo mismo, decidió enfocar todas sus energías y su concentración para salvarla al lograr dominar a sus múltiples yo sin estar pendiente de quien era el Jin original y quien no. Por suerte su adorada chica se salvó, y con ello solidificó más su convicción para quererla.

Dobles infinitos: Desfile del hombre triste. Incluso su habilidad más poderosa estaba llena de huecos… ¿un desfile enorme de caras exactamente idénticas?, ¿no era eso igual que hablarle a un espejo para no "hablar solo"?

La segunda cosa buena tras unirse al Frente fue conocer a Hakws y agarrarle confianza. Compartían puntos de vista, opiniones y, por sobre todo, había una línea de respeto mutuo que no había sentido en La Liga… él era a quien siempre tomaban por tonto, básicamente.

Por eso le dolió tanto su traición.

Por eso le dieron ganas de llorar y negarlo todo.

Por eso le cortó tanto ese ardor sordo de las plumas afiladas de Hakws en su cuerpo. Nunca se esperó nada de esa naturaleza.

Y entonces recordó que propiamente él nunca fue un villano. Twice solo era un trastocado solitario hambriento de comprensión y compañía.

Con su último aliento de vida le devolvió el bello pañuelo de tela rosa que Himiko le había prestado, prolijamente lavado y doblado, con un clon…porque ni sabiendo que iba a morir pudo disfrutar en persona del rostro de la chica que había logrado sacar (sin pretenderlo) lo mejor de un hombre triste que no sabía nada de sí mismo.

No me arrepiento de nada.

Quizás de ser ingenuo e inestable… pero no cambiaría ninguna de mis decisiones. Si existe alguna otra vida, quisiera encontrarte allá Toga-chan, más crecida, y ser tu amigo devoto de nuevo, agradecerte por todo lo que has hecho por mi sin darte cuenta. Hubiera dado todo por tener una vida feliz a tu lado.

—Toga-chan ah-hg yo…yo solo quería ver tu lindo y aterrador rostro otra vez…— haciendo de tripas corazón para no romper a llorar y perder la voz, Jin se le acercó adolorido, arrastrando los pies y sufriendo para mantener firme su clon—, quiero regresarte… tu pañuelo—con la pieza algodonada rozó con ternura el sorprendido rostro de la otra, dejándose acariciar por el adulto enmascarado.

Se le escurrían las fuerzas, literal y figurativamente, su mano se derretía al contacto con la mejilla de Toga, quien no lo soltó ni un segundo, viéndole consternada.

Deambulando… buscándome a mí mismo…

—No puedo hacer nada por mí mismo… nunca más. —la piel y forma de la cabeza, cara, hombros y torso se le chorreaban como plástico derretido por el fuego. Nunca mejor dicho, incluso la piel del viso, frente, ojos y cabello se juntaban como una masa amorfa gelatinosa –Lo siento. Realmente te quise hasta el final…—

Nunca había podido hacer buenos amigos.

—Jin-kun.—le llamó incrédula, sin parpadear, reteniendo ese sentimiento que brotaba puramente, inclinando su cuerpo para darle un abrazo a lo que quedaba de forma física de Bubaigawara.

—Gracias por salvarme…

Realmente tuve una vida afortunada…

Hakws ¿Quién eres para decir que mi vida solo estuvo llena de mala suerte?

¡Yo fui feliz de estar aquí! Fui tan feliz como nunca pude estarlo.

Los micro segundos de conciencia que le quedaban fueron inundados con recuerdos de Toga-chan y con Toga-chan y los miembros de La Liga. Toga-chan siendo ella misma: retorcida, volátil, sádica, sanguinaria, acosadora, fuerte, ágil, egoísta, sencilla, atenta, leal…. rota.

Él, un descocido total, sin un parche existente para arreglarle.

Siempre hay un roto para un descocido. Y Jin había encontrado a un ser lo suficientemente roto como para que no importara el estar descosido.

El pañuelo que tanto atesoró cayó al suelo al terminar de deshacerse su vida, junto a sus lágrimas y su felicidad.


No me gustaba tanto una pareja hetero desde Fairy Tail, sin embargo, me vi incapaz de ponerle filtro morboso porque no considero al bueno de Jin como un pedófilo de closet (¿) él nunca le habría puesto un dedo encima a Toga (y ella tampoco se dejaría) así que dudo que esto hubiera crecido más allá de una cercana amistad. Igual es un tema escabroso y Horikoshi lo sorteó cual torero xD

Espero les haya gustado y movido los sentimientos un poco… yo quedé contra el piso tras ese cap :C

P:D: ni siquiera sé si estos dos tienen nombre de ship ._. nunca he buscado material de ellos