Ibrahim no dijo que no volvería y la mantuvo en el área reservada del Harem.

Pero cuando pasó un mes y a Janine se le cortó la menstruación, supieron que ella estaba mancillada y que él no volvería.

El administrador la puso en el mercado negro y fue comprada por una guardería moroi, la que buscaba una guardiana joven para manejar la seguridad.

Se hospedaría y tendría sus comidas allí... posiblemente, no saldría en mucho tiempo de la nueva cárcel a la que la habían movido.


18 años.

4 meses de embarazo.

Y la vida era peor que antes, en que sólo se ocupaba de complacer a Ibrahim en la cama y servir bebidas y dulces en los salones.

Sin horarios. Sin permiso prenatal.

Tratada peor que en el Harem.

En la madrugada de ese 21 de marzo, su voluntarioso bebé rompió la bolsa.

La nodriza humana -y a la vez, enfermera pediátrica- la oyó gemir y fue -movida por la pena- a ver qué le pasaba.

La ayudó a finalizar el parto -a escondidas de la Directora- y le enseñó muchas cosas útiles.


La llamó Rosie. Bueno, Rose. Había pensado en RoseMarie, ¡pero era mucho nombre para una cosita tan linda y chiquita!.

Era un pequeño y movedizo botoncito de rosa, que había sacado las tonalidades del desierto de su padre. ¿Qué tenía de ella?.

Se hizo amiga de los mercados de pulgas. De las ventas de garage. Del intercambio, de reutilizar lo que botaban otras madres.

Estaba usando el dinero de Ibrahim al mínimo, debería durarle... por siempre.


6 meses después, fue nuevamente alcanzada por la realidad.

Hubo un incendio en el pueblo y debieron sacar a los niños, a la nodriza... y finalmente, a su propia hija, que lloraba a todo pulmón, atemorizada.

Calla a esa cosa o la uso de bolsa de sangre!", le gritó la Directora, "¡Ya la he tolerado suficiente!, deshácete de ella o te vas a la calle, ¡ya no me importa!. Te doy 48 horas y no me importa que hagas con eso".


Así fue como Janine viajó al lugar más abandonado del mundo moroi: La Academia St. Clement.

En la madrugada de una fría mañana de ese Equinoccio de Otoño, Janine cruzaba las puertas del llamado orfelinato dhampir.

La Directora era una guardiana retirada.

Su padre fue un moroi mayor -y muy rico- que la reconoció legalmente, dejándose su vieja mansión señorial y todo su dinero.

Un día, encontró a un bebé dhampir abandonado en un callejón -su padre y cargo, aún vivía- y se lo llevó con ella.

Así fue como comenzó con la idea.

Y -cuando finalmente heredó todo- convirtió la casona en un hogar y le llamó St. Clement, en honor a su padre.

Pronto fue necesario que el hogar también funcionaba como Escuela y fue allí que suplicó y suplicó, hasta que logró que le asignaran un presupuesto minúsculo y cambió el nombre del hogar a Academia Hogar St. Clement.


La Guardiana Jocelyn St. Clement , le dio una sola mirada y la situó de inmediato.

Guardiana. Muy joven -apenas graduada- había sido madre de imprevisto y estaba desesperada...

Y amaba con desesperación a su bebé.

"Directora St. Clement", ¿quién no la conocía?, "Soy la G... Soy Janine Hathaway. Ella es mi hijita, Rosie... Rose. Tiene 6 meses hoy".

"Janine..."

"¡Me amenazó con drenarla, con usarla de bolsa de sangre!", se echó a llorar.

"¿Qué esperas para ella?, ¿qué estás dispuesta a hacer?, hay muchas formas... desde que la dejes sólo temporalmente -en la Guardería- hasta declararla... como decirlo, hasta cederme el control parental, de modo que yo maneje sus opciones de la mejor manera".

"¿Qué es lo usual?".

"Hay de todo, Janine. Algunas madres vuelven. Otras nunca lo hacen -aunque dicen que lo harán-. Cada caso es único..."

"Fui... vendida al Harem", susurró, "me vendieron a una guardería cuando quedé embarazada... Y entonces..."

"Ah, el Harem. Claro. He recibido a varias víctimas de ese nefasto lugar... violadas, abusadas, sometidas... y abandonadas... no. Ellos no les ordenan abortar... Un bebé nacido es un guardián en algún momento... la dhampir queda marcada de por vida como..."

"¿Una de esas...?".

"Yegua de cría, mejor dicho. Si lo tuvo con un desconocido, podrá tener más con otros en igualdad de condiciones. Fácil. En fin... ¿qué te acomoda?"

"Yo le firmaré un permiso... Intentaré venir, intentaré darles algo de dinero... el padre... él me dio algo de dinero y lo he guardado celosamente. Lo oculté... no sé si una cuenta sea... segura. Pero algo buscaré... ¿sí?".

"Siempre sugiero un fideicomiso. Así pueden protegerlos. Pero no todos pueden hacerlo, lógicamente... pero hay formas. Te pondré en contacto con... mi banco. Te emitirán una tarjeta... adicional, ¿si?. Legalmente, es mi cuenta. Pero podrás utilizarla sin que te vean usarla".

La última vez -en mucho tiempo- que vió a su hija fue cuando la dejó sobre su cunita.


Cuando volvió a la guardería, encontró a otra Guardiana en su lugar.

Joven -apenas graduada- y con menos conocimiento del mundo que la misma Janine.

"Volviste. Te creía en una Comunidad, como la de la que provienes, seguramente. Como ves, tengo una mejor. Toma tus cosas y lárgate a la Corte. Al menos, no llevas a esa cosa de lastre".

Una sombría Janine llegó a la Corte, días después.

Su mundo en apenas dos bolsos de mano.

Una visita al Cuartel de Guardianes la encontró con una sorpresa. Tenía una nueva asignación.

La esperaban para gestionar su boleto de avión... a New York.