Hay algo aquí—dijo Dumbledore—el libro acaba aquí pero hay otra nota.

-¿Nota?—preguntaron todos al tiempo.

-Exactamente—Dumbledore les mostró el libro.

-Es igual a la que estaba antes del prólogo—recordó Lily—la que nos decía que el libro era del futuro y todo lo otro.

-Bueno, señor—apremió Alice—léala.

"Queridos Lily, James, Sirius y Remus, y a quienes hayan invitado a la lectura de este libro, esperamos que no se hayan equivocado y la información no haya caído en malas manos, y si lo hizo esperamos que hayan podido solucionarlo, sabemos que la vida de Harry y del mundo mágico en general tuvo un final relativamente feliz, pero aún así fue a un costo demasiado alto, Teddy creció sin sus padres y fue marcado por la guerra de forma similar a Harry, aunque por suerte tuvo una infancia mejor y llena de amor, los Weasley perdieron a un hijo, George perdió mucho más que a un hermano, Andrómeda de repente perdió a su yerno, a su hija y a su esposo, saliendo adelante solo por su nieto, Sirius tuvo una vida espantosa después de la muerte de James y Lily, y Remus perdió a sus tres mejores amigos en una sola noche, Neville no pudo crecer con sus padres, y hay muchas más victimas de esta guerra, no nos alcanzaría el pergamino para listarlas a todas, sabemos que no podemos salvarlos a todos y que quizá algunos ya hayan muerto para el momento en que este libro llegue, pero aún así también sabemos que podemos, o mejor dicho ustedes pueden evitar que se pierdan muchas otras vidas, estará en sus manos, somos consientes del peso de esta misión, pero confiamos en que podrán llevarla a buen puerto, los escogimos a ustedes porque estamos seguros de que pese al difícil camino que les esperaría ustedes estarán a la altura de lo que las circunstancias requieren. La decisión esta en sus manos, pero les aseguramos que algunas cosas no pueden ser cambiadas, como el nacimiento de los hijos de Harry, Ginny, Ron, Hermione, Luna y algunos otros hechos que nos hemos encargado de fijar con ayuda de un hombre muy sabia, que en nuestro tiempo esta colgado en un retrato, pero en el de ustedes, si no nos equivocamos, estará leyendo esto junto a ustedes y les ayudará a cumplir con todo lo que se viene. Sin más que decirles nos despedimos, esperamos encontrarnos en un futuro más prometedor.

Pd: Si alguna persona o perro estaba haciendo algún reclamo le informamos que el segundo nombre del primer hijo de Harry es Sirius.

-Eso no aclaró mucho—comentó Frank abrazando protectoramente a Alice—solo comprobamos que Neville no creció con nosotros pero ¿por qué?

-Lastimosa o afortunadamente quizá nunca lo sepamos—dijo Remus—pero hay muchas otras cosas en esa nota que me dejaron pensando.

-Si, ¿a que se refiere con que tuve una vida horrible?—cuestionó Sirius.

-Y que quisieron decir con eso de que perdí a mis tres mejores amigos en la misma noche—añadió Remus con el ceño fruncido.

-Pero bueno ya sabemos quienes lo enviaron—añadió Lily—quizá no logremos averiguar lo otro pero podemos estar seguros de que Harry, Ron y Hermione están metidos en esto, y quizá Neville también.

-No había pensando mucho en Andrómeda—agregó Sirius con tristeza—pero es verdad, perdió a casi toda su familia en la guerra, si no fuese por Teddy no puedo ni imaginar como habría hecho para reponerse.

-Ya está—decidió Alice—es oficial, tenemos mucho trabajo por delante.

-Y me siento mucho mas tranquila al saber que mis nietos no se verán afectados—reconoció Lily.

-Entonces, desde mañana mismo tenemos iniciamos a movernos—decidió james serio.

-Hablar con la rata a ver que logramos sacarle—agregó Sirius.

-Encontrar los horrocruxes que faltan—añadió Frank

-Destruirlos—completó Remus

-Y luego por Voldemort—terminaron al tiempo.

-Podemos ir pasado mañana a buscar el anillo—decidió Frank—pues ustedes imagino que mañana estarán

hablando con Pettegrew.

-No, no pasado mañana—negó Lily—es luna llena, Remus necesitara descansar en el día y en la noche pues..ya saben

-No tenemos tiempo que perder—negó Remus que ya se veía afectado por los efectos de la luna llena—yo puedo pasarla solo.

-Ni hablar—negaron james y Sirius—canuto y cornamenta estarán contigo como siempre.

-Alice, Frank y yo podemos ir por el anillo—propuso Ángela.

-No es necesario—dumbledore cortó los planes—yo ya tengo el anillo.

-Oh, bien—dijo Lily.

-Entonces ¿listos para lo que se viene?—preguntó james—una vez que empecemos y si Voldemort se da cuenta de lo que hacemos todos tendrán una diana en la frente.

-Lo sabemos—reconocieron al tiempo y Alice continuo—pero no hay marcha atrás.

-Acabaremos con Voldemort—aseguró Ángela—y lo haremos juntos.

No había rastro de duda en ninguno de los rostros, sin importar lo peligrosa que fuese la misión todos allí intentarían destruir a Voldemort, la guerra había tomado un nuevo rumbo, y Voldemort aún no tenia idea de que su secreto había sido descubierto.

Esa noche solo los Longbotton y Dumbledore se marcharon, se despidieron con la promesa de regresar al día siguiente al alba, dejarían a Neville al cuidado de Augusta en la mansión Longbotton, el ambiente era tenso, la comida transcurrió entre silencios prolongados que los merodeadores intentaban romper sin mucho éxito y miradas angustiadas hacia los pequeños, Lily reconocía que tenia miedo de morir, pero no por ella misma, temía dejar a su hijo huérfano, pero sabia que si ese era el precio a pagar por librarlo de crecer marcado por voldemort y perseguido durante su adolescencia, pese a que no le agradaba la idea de dejarlo, sabia que lo haría sin dudarlo un segundo y si, Merlin no lo quisiera, Voldemort de alguna forma daba con Harry, ella estaría dispuesta a sacrificarse, tal y como lo había hecho en la línea de tiempo original, de eso no cabía duda alguna.

-Tienes que dormir—le susurró James en la habitación horas más tarde al notar que la pelirroja solo daba y daba vueltas—necesitarás toda tu energía mañana, será la primera vez que destruyamos un Horrocrux.

-Lo sé—ella se pegó más al cuerpo de su esposo—pero tengo miedo, james

-Es natural—James le besó la frente—pero no voy a dejar que nada te pase.

-No es por mí por quien temo—aseguró—aunque no te niego que no deseo morir, pero eso no importa si con eso salvo a Harry, es por el por quien tengo miedo, no soporta…-rompió a sollozar

-Shhh.—la calmó james—Harry estará bien, igual que tu, Voldemort no sabe que conocemos sobre sus horrocruxes, y tenemos a Dumbledore y a los demás, contamos con ventaja

-Tienes razón—suspiró—debemos dormir.

-No se porque no dejaste a Harry en su cuarto—dijo james—esta seguro en esta casa, sabes que Sirius moriría antes de traicionarnos.

-Bueno, Sirius y Ángela necesitaban esa habitación—dijo Lily por excusa—así Remus dormiría más cómodo en la habitación de huéspedes.

-Trata de convencerte de eso tu misma—dijo james mientras la abrazaba—solo descansa, mañana será un largo día.

Efectivamente james tenía razón, cuando los Longbotton y Dumbledore llegaron al día siguiente, Lily ya había preparado un abundante desayuno con ayuda de Ángela, ambas trataban de hablar como si nada pasara, siguiendo el ejemplo de James, Sirius y Remus, Harry aún dormía en su cuna en la habitación principal, y tal y como habían acordado los Longbotton dejaron a Neville con su abuela.

-Deberías dejar a Harry también allí—propuso Alice—sé que es duro separarse de él, pero estará más seguro allí.

-Y si atacan a Augusta—dijo Lily casi con pánico—no podrá defenderlos a los dos.

-La mansión tiene grandes encantamientos defensivos, y además un par de armarios evanescentes y algunos pasillos ocultos para escapar en caso de emergencia—explicó Frank paciente—la única razón por la que Alice y yo nos fuimos es porque queríamos nuestro propio lugar para criar a Neville, pero la mansión es perfectamente segura, te lo prometo, Harry estará bien allí.

-Ellos tienen razón, Lils—intervino James—aquí estaremos destruyendo Horrcruxes, armando planes, quizá atendiendo a algún herido—dijo con un nudo en la garganta.—no queremos que Harry vea eso

-Pero iremos a verlo todas las noches—decidió Lily luego de unos segundos—no esta acostumbrado a estar sin nosotros.

-Debes tranquilizarte—hablo Dumbledore por primera vez—Harry solo correrá peligro entre más cerca de nosotros este, si James, Merlín no lo quiera, esta bajo algún ataque tu querrás ir a ayudarlo de inmediato, y no podrás hacerlo si estas con Harry, y tampoco podemos prescindir de nadie si nos vemos atacados, ya sea en nuestra misión o si algún grupo de la orden solicita refuerzos.

-Tienen razón—aceptó Lily—pero no es fácil aceptar separarme de él, menos después de todo lo que hemos leído, quiero tenerlo siempre cerca, no permitir que nadie le haga el menor daño.

-Pelirroja, yo también adoro a Harry—dijo Sirius con seriedad, esa que solo mostraba cuando sus seres queridos estaban en algún peligro—y por eso sé que esto es lo mejor que puedes hacer.

-Sabes que ninguno de nosotros pondría en riesgo la seguridad de Harry—apuntó Remus.

-Solo debemos encargarnos de sus horrocruxes y de él tan rápido como podamos—agregó Ángela.

-Luego tendremos tranquilidad por fin—concluyó james

-Esta bien—decidió Lily—james y yo lo llevaremos ahora mismo.

-No—negó james—si vamos los tres no cabremos bajo la capa—Frank y yo lo haremos ¿verdad, Frank?

-Por supuesto—contestó de inmediato—tu iras bajo la capa y te sujetas a mi hombro, yo dirigiré la aparición a casa, de cualquier forma ya le había dicho a mi madre que podríamos necesitar que ella lo cuidara.

Así pues, Frank y james llevaron a un todavía dormido Harry a la mansión Longbotton, la aparición lo hizo despertar y llorar, sin embargo, mientras james intentaba calmarlo seguía caminando rápidamente a las verjas de la propiedad, una vez allí, con un nudo en la garganta se despidió de su hijo.

-¿Papa idse?—balbuceó Harry

-Es algo temporal, campeón—dijo james intentando no llorar—mamá y yo vendremos todas las noches, te quedaras con la señora Longbotton y con Neville.

-Ne-nevil—dijo Harry feliz aplaudiendo

-Así es—confirmó james—aun esta durmiendo, pero cuando se despierte podrás jugar con el, Haz caso a todo lo que te diga la señora Longbotton.

Luego de despedirse de su hijo, volvieron a valle de Godric, donde Dumbledore y los demás esperaban, Lily tenia los ojos un poco enrojecidos, pero se veía su decisión por acabar con todo cuanto antes.

-Bien—inició Dumbledore tan pronto Frank y james entraron, cada uno se dirigió inmediatamente a abrazar a su respectiva esposa—como ya les dije tengo el anillo en mi poder, solo es cuestión de ir por la espada al despacho.

-¿Cómo lo consiguió señor?—preguntó Remus con el ceño fruncido, era evidente que todos se preguntaban lo mismo.

-Bueno, por el libro supimos que estaba escondido en el suelo de una casa mas bien una choza en alguna parte—explicó y todos recordaron cuando por medio de Harry leyeron las reacciones de Voldemort al descubrir sus horrocruxes perdidos—así que con solo investigar un poco del pasado de Ryddle sumado a un conocimiento que ya poseía pude dar con esa casa—todos se miraron entre ellos mientras Dumbledore continuaba—pertenecía a los Gaunt, tío y abuelo de Voldemort como ya les había dicho en algún momento de la lectura—Dumbledore suspiró con algo de tristeza—según mi investigación después de asesinar a sus abuelos paternos, unos millonarios que vivían en una enorme mansión cerca de la casa de los Gaunt, T om hizo contacto con su familia materna, robo el anillo y solo volvió cuando la casa quedó deshabitada para esconderlo allí.

-Espero que esta vez todo haya salido bien—dijo Lily con precaución—según leímos, cuando usted encontró el anillo, también encontró la maldición que lo estaba matando.

-No te preocupes mi querida Lily—la calmó Dumbledore—esta vez he sido mucho más cuidadoso, en parte por las advertencias del libro, pero mas que nada por que gracias a Harry estoy un poco más en paz conmigo mismo—sacó el anillo, lo observó y paso uno de sus dedos por la piedra—pese a que me encantaría ver a mi hermana y a mis padres y rogarles por su perdón, sé que no es lo que debo hacer, ya llegará el momento de reunirme con ellos y suplicarles por su misericordia, por ahora lo que debemos hacer es destruir este pedazo de alma.

James pensó que a él también le encantaría volver a ver a sus padres, aunque fuese solo por una vez, decirles cuanto los amaba y cuanto los extrañaba, Sirius pensaba igual sobre su tio Alphred pero sobre todo sobre Regulus, quería pedirle perdón por no haber intentado salvarlo con suficiente ímpetu, por haberlo abandonado a su suerte sabiendo el miedo que sus padres le producían, Lily por su parte solo tomaba con fuerza la mano de su esposo, no era que no extrañara a sus padres, pero éstos habían muerto de causa natural, así que sabia que para james, que los había visto después de su asesinato, la piedra era un objeto increíblemente tentador y que requiria todo su apoyo sumado a la propia voluntad de su esposo no arrebatársela a Dumbledore de las manos, Ángela hacia otro tanto con Sirius, mientras Lily estiraba su otra mano hacia Remus, quien se veía cabizbajo, pensando seguramente en sus padres, que tanto lo apoyaron y lo amaron, que jamás lo hicieron a un lado por ser un hombre lobo, y que sacrificaron tantas cosas por cuidarlo en su condición.

-¿S-solo se puede destruir con la espada?—preguntó james finalmente, decidiendo que entre más rápido se deshicieran de él mejor-¿De

qué otra forma se puede acabar con un Horrocrux?

-En el libro vimos las principales, aunque algunas como dijo Hermione son demasiado peligrosas para usarlas en lugares cerrados como esta casa, si no se tiene el control necesario para parar el hechizo.

-Fuego maldito—dijeron Lily, Remus, y Alice a la vez.

-Así es, fuego maldito—afirmó Dumbledore—en algunos caso también funciona la maldición asesina, pero eso depende del tipo de protecciones que tenga el exterior, y podemos estar seguros de que Voldemort se encargo de que estuviesen bien protegidos en ese aspecto, el otro es veneno de basilisco, que por supuesto es increíblemente difícil de conseguir, y ninguno de nosotros va a ir por todo Hogwarts a buscar la entrada de la cámara secreta y enfrentarse a un basilisco para obtener su veneno—todos asintieron aunque Sirius, Remus, James e incluso Frank mostraron un ligero brillo de aventura por lo descrito por Dumbledore—y otros objetos con propiedades mágicas particulares, como la espada de Gryffindor o el desaparecido bastón de Merlín, como por supuesto no podemos dar con el último, diría que nuestras posibilidades son Fuego maldito, que modestia aparte, podría controlar muy bien, o la espada de Gryffindor.

-Creo que lo mejor será usar la espada—comentó Lily—se ve que es más segura.

-Ya sabemos que el horrocrux intentará defenderse—recordó james.—así que quien lo destruya deberá tener extremo cuidado

-Tenemos el guardapelo—dijo Sirius—pero ¿Cómo lo vamos a abrir?

-¿No se les ocurre nada?—pregunto Dumbledore y ellos se miraron complejos—había pensado enviar a Francia una carta para un viejo amigo que habla Parsel, para invitarle a hacerme una visita y de paso accediera a abrir el guardapelo, sin embargo, al joven Weasley se le ocurrió un método mucho más sencillo.

-Imitando—dijeron varias voces al tiempo.

-¿Pero de donde sacaremos el sonido a imitar?—preguntó Remus—no conocemos a nadie que hable pársel, así que de cualquier forma necesitamos de su amigo en Francia, necesitamos que venga a Londres.

-Oh, no mi querido muchacho—Dumbledore sonrió—es cierto que requerimos ayuda de mi buen amigo Adelphos, pero no es necesario que se traslade hasta aquí, ciertamente Voldemort podría encontrar sospechoso que un hablante de pársel que lleva años fuera del país decidiera regresar, y no deseo exponer a Adelphos a ningún peligro, es un excelente pocionista, pero no es muy diestro para los duelos.

-¿Entonces como podremos obtener el sonido?—preguntó Frank aún confundido

-Anoche, luego de habernos despedido le envié una carta—relató Dumbledore con calma—después de expresarle mi deseo de que se encontrara bien y de felicitarlo por su logró más reciente: una nueva poción de la verdad solo un poco menos potente que el Veritaserum y mucho más sencilla de preparar, proseguí a solicitarle que me enviara un recuerdo de el diciendo la palabra Ábrete en pársel…

-De seguro cuando lo lea pensará que esta loco de Remate—dijo Sirius con burla y Ángela le dio un codazo para que callara—Ay!

-No lo dudo—reconoció Dumbledore sonriendo divertido—sin embargo le explique que era un asunto de extrema importancia y de la más estricta confidencialidad, por lo que no podía darle más detalles—consultó su extraño reloj lleno de bolsillo, con aquellas doce manecillas y los extraños y pequeños planetas que se movían por el borde de oro—calculo que en un par de minutos debe llegar su contestación.

-¿Cree que nos ayudará?—preguntó Alice con ansiedad, pues jamás lo diría pero estaba de acuerdo con Sirius, la petición del director a su amigo no tenia ningún sentido, al menos no mientras el tal Adelphos no estuviera al tanto de toda la situación.

-Adelphos jamás me ha negado nada—contestó Dumbledore con tranquilidad—por más extravagantes que fuesen mis deseos.

Y justo cuando terminó la frase una hermosa lechuza de color pardo y vivos ojos azules apareció por una de las ventanas y se paro en la mano extendida de Dumbledore.

-¿Y bien? -apremió Sirius—que dice

-SIRIUS!—le riñeron Remus, Lily y Ángela al tiempo mientras los demás negaban entre divertidos y exasperados.

Dumbledore por toda respuesta les mostró un vial de pociones, realmente pequeño, en el que se removía un único hilo de plata, de esa apariencia ni liquida ni gaseosa tan propia de los recuerdos. El Director se tomo unos segundos para leer la misiva escrita en el pergamino, sonrió con algo de nostalgia y guardó la carta dentro de su túnica.

-Bien, parece que solo falta la espada—anunció—puedo destruirlo yo solo, si así lo desean

-NO!—dijeron de inmediato todos, nadie más fuerte que james y Sirius, canuto continuo—yo quiero destruir el guardapelo, se lo debo.—y en su voz no había lugar a discusión.

-Ese maldito persigue a mi hijo, por no decir que ha amenazado de muerte a mi esposa tres veces, y por culpa de sus malditos seguidores casi pierdo a uno de mis mejores amigos—miró a Remus con seriedad—el anillo es mio.

Dumbledore los observó un segundo, al tiempo que los demás los miraban con orgullo, Lily observó a su esposo y al padrino de su hijo con ternura, segundos después el director asintió, hizo un movimiento educado con la cabeza para indicar que se marchaba, y caminó hacia la salida para poder dejar atrás los limites del encantamiento fidelio y aparecerse a las puertas de Hogwarts. Dos horrocruxes estaban a punto de ser destruidos, así que todos pensaban que ese era un buen modo de iniciar su misión.