Hola, aquí mi capítulo, ojalá que les guste.

Los personajes no me pertenecen, son de Naoko Takeuchi, yo solo escribo porque me encanta.

OJO: Este capítulo es muy fuerte, créanme que sufrí mucho para hacerlo, ojalá sea lo que esperaban.

Besos

Dam Frost.

Capítulo 9

Noche estrellada.

Le abrió la puerta del coche en silencio, se sentía nervioso por primera vez en su vida, ante una chica, y eso lo hacia sentirse extraño, no sabía que hacer o que decir.

— Te ves hermosa esta noche. — Dijo Seiya cuando entraron, tratando de que su voz sonara lo más normal posible.

— Gracias Seiya, tú te ves muy apuesto, también. — Dijo ella con timidez, y las mejillas rubirizadas.

— Serena... Bombón, yo... — Balbuceo acercándose a ella lentamente, mirándola con admiración.

Serena sentía que el corazón se le salía del pecho, por lo rápido que latía, se perdió en sus azules ojos y se quedó quieta, conteniendo el aliento, Seiya la tomó por la barbilla y vio en sus ojos el mismo miedo que él sentía, luego miró sus labios, pequeños y suaves, entreabiertos, invitándolo a besarlos y no pudo negarse a esa muda invitación, la beso con dulzura sabiendo que ése beso no quedaría ahí, porque un beso no le bastaría para llenarse de su dulce esencia.

Serena sintió que sus rodillas se volvían de agua, sus labios eran cálidos y suaves, ansiosos de ella, sentía que estaba en un sueño, del que no quería despertar. La falta de aire los hizo separarse, con la respiración agitada.

— Mi dulce Boɱɓóɳ eres tan cálida, tus besos saben a las fresas mas dulces. — Dijo en su oído.

Ella sintió que su piel se erizaba con solo sentir su aliento, susurrarle al oído, no podía pensar con coherencia, no quería pensar con coherencia, todo lo que quería era sus besos.

Subió por la escalera con su preciada carga en brazos, aspirando su delicado aroma a flores, la bajo unos minutos, sólo él tiempo suficiente para abrir la puerta, la volvió a cargar y entró con ella, con él pie cerro la puerta y la recostó en la cama, parecía una Venus con su rubio cabello y su hermoso vestido azul, iluminada por la luz de la luna, sus miradas se conectaron como si lazos invisibles se tejieran entre ellos, produciendo sensaciones que exigían ser saciadas.

La beso nuevamente, esta vez con más pasión, con salvaje deseo, provocado por la cercanía de su hermoso cuerpo, era tan tentador que quería poseerlo en ese instante.

— Seiya, esto... Esto no esta bien... No debemos... — Dijo con la voz entrecortada levantándose.

— ¿Porqué? ¿No me deseas? — Preguntó acercandose a ella y besándola en el oido.

— Yo... Es que... No... — Balbuceaba incoherentemente, sintiendo que un fuego intenso corría por sus venas.

— Solo dejate llevar por mí... ¿Si? Te prometo que seré un caballero... No tengas miedo, no haré nada que tu no quieras. — Dijo besando su cuello.

Ella puso sus manos en su pecho, tratando de resistirse, pero al tacto con su cálido pecho, lo convirtió en una caricia, sabía que estaba mal, pero que mas daba, lo necesitaba, le entregaría su cuerpo, su corazón y su alma, y aceptaría lo que él ofreciera porque se había enamorado de él, tal vez desde el momento en que lo vio y cuando uno ama, entrega todo su ser.

— Te deseó, quiero hacerte mía, tan lento y suave que no querrás separarte de mí nunca, por favor. — Suplicó con voz ronca.

Ella no respondió, se aferro a sus hombros con desesperación, en un mudo gesto de rendición total a sus caricias.

Seiya sintió volverse loco, la beso en los labios mientras con sus manos bajaba el cierre de su vestido, que cayó al suelo dejando al descubierto su bello cuerpo.

—Eres una diosa... ¿Sabes lo loco que me volví cuando te vi bajar por las escaleras con este maravilloso vestido? ¡Por Dios! Que lencería tan maravillosa. — Dijo viendo él sostén de fino encaje y el diminuto bikini.

Ella se ruborizó y cubrió su cuerpo semidesnudo.

— ¡No lo hagas! Dejame contemplarte. — Dijo retirando sus manos y besando cada uno de sus dedos, sintió que su corazón podría salirse del pecho con lo rápido que latía.

Ella dejó que la mirará y entonces se acercó a él, le quito el saco y le desató él moño del traje, le desabrochó los botones de la camisa y dejó su pecho al descubierto, aspiró su varonil aroma a maderas y vainilla, y depositó delicados besos en su pecho, ruborizada por la audacia de sus caricias.

— Bombón... No hagas eso, por favor... — Dijo entre jadeos. — Porque entonces no habrá nada que me detenga. — Dijo besándola con pasión.

Ella correspondió al beso con igual pasión, Seiya se separó de ella y descendió a sus delicados pies, y los recorrio dedo a dedo, depositando delicados besos, apenas un leve rose, pero que la hicieron gemir, eso lleno de orgullo a Seiya, y siguió besándolos, ascendiendo por sus esbeltas piernas, recorriendo cada milímetro de su blanca piel, subió a sus labios para besarla nuevamente, Serena sentía que corría lava por sus venas y que en cualquier momento volaría.

Él besó su cuello y después fue descendiendo hasta llegar a sus senos, desató el fino sostén de encajé, con manos hábiles dejándolos al descubierto cual capullos de rosa.

— ¡Son tan... Perfectos! — Dijo mirándolos extasiado, acerco sus labios y beso uno con suavidad provocando que Serena gimiera llena de placer, el alzó la mirada y con una sonrisa de satisfacción dibujada en el rostro, beso el otro, lamiendo y jugando con él, mientras metía su mano bajo su ropa interior, acariciándola con maestría, haciéndola gemir por las oleadas de electricidad que sentía en su interior.

Seiya bajo por su vientre con besos que la quemaban, quería probar esa suave piel, que lo enloquecía, al llegar a su ropa interior, con dedos temblorosos trato de quitársela, pero la desesperación se apoderó de él y la arrancó, para dejarla completamente desnuda.

— No te imaginas cuanto he deseado este momento. — Susurró contemplándola con adoración, ella enrojeció de vergüenza y se cubrio, pero el aparto sus manos.

— No lo hagas, no te avergüences ante mí, Bombón. — Le dijo, mientras abría sus piernas y acercaba sus labios para probar su intimidad. Serena gritó loca de placer por la audaz caricia.

— ¿Quieres que me detenga? — Le preguntó con voz ronca. Pero ella negó con la cabeza, el esbozo una sonrisa y siguió besándola, mientras ella se retorcía por las avasalladoras sensaciones que le provocaba.

Seiya decidió que era momento de acabar con su tormento y se despojó de sus pantalones y su bóxer, dejando su envidiable anatomía al descubierto. Serena cerro los ojos, para no verlo, pero él la obligo a abrirlos.

— Tocame, por favor, quiero sentir tus bellas manos recorrer mi cuerpo. — Le dijo, colocándolas alrededor de su miembro.

Ella obedeció con tímidez, tocándole con torpeza, pero al ver su reacción le provocó una sensación de poder que jamás había sentido y decidió probarlo, de la misma forma que él hizo con ella, despacio y sin prisas. Lo oyó gritar su nombre y se detuvo.

— No te detengas, por favor. — Suplicó con la voz entrecortada, ella lo obedeció y el grito, sabía que ya no podría resistir más. Entonces se levanto de golpe, Serena se asustó y lo miro interrogante. Pero él la beso en los labios y se sentó en la cama, empezó a buscar en su cajón desesperado y saco un paquetito. Lo rompió y se lo puso con manos temblorosas, después se acercó a ella y la miró, quería grabar en su memoria el momento justo en que la hiciera suya.

Entro en ella lentamente, cuidando de no lastimarla, la escuchó gemir de placer, y solo eso le basto para que por fin se dejará ir completamente, al principio fue suave, pero conforme se acostumbró a él su ritmo fue aumentando, ambos en perfecta armonía, sintiendo el mundo girar a su alrededor, ella le clavo las uñas en su espalda y grito su nombre desesperada, estaba a punto de llegar al climax y eso pareció ser un afrodisíaco para él, porque acelero el ritmo y por fin ambos llegaron a un mismo tiempo al éxtasis más sublime de placer, quedando exhaustos, completamente satisfechos.

— Te amo, Seiya. — Murmuró ella y se recostó en su pecho completamente feliz y relajada, él no supo que decir ante esas palabras y beso su frente, ella tomo eso como una afirmación de que él también la amaba y se quedó dormida plácidamente.

Él se levanto para refrescarse, bajo por una botella de vino, y se salio al balcón de su recámara, se quedó pensativo, dejando que el aire fresco moviera sus cabellos, tratando de refrescar su alma también, miraba la Luna y las estrellas que alumbraban el firmamento pero no admiraba su belleza, solo bebía una copa de vino tras otra. Tratando en vano de que el alcohol aliviará un poco esa opresión que sentía en el pecho.

Creyó que el poseerla calmaría la atracción que sentía por ella, que sería como una de tantas que habían disfrutado sus caricias sin dejar huella, pero se sentía tan lleno de ella, aun tenía el sabor de su piel en los labios.

Recordó la forma en que ella correspondió a sus caricias, prodigandose sin reservas, se besaron hasta que los labios le dolieron, parecía que nunca se llenaría de ella, la unión de sus cuerpos era perfecto, nunca había experimentado ese tipo de entrega con nadie.

Recordó que en un principio creyó amar a Reih, pero cuando descubrió su engaño, supo que solo los unía el deseo, que todo fue puramente carnal, con ella era puro fuego y pasión, y con Serena, todo fue maravilloso y sublime, y sabía que ella sintió lo mismo, pues le dijo que lo amaba, y eso lo había sorprendido tanto, que no supo que contestar, se había involucrado sentimentalmente eso era seguro, porque quería amanecer en sus brazos, contemplandola y saber que era suya y de nadie más, pero también sabía que esos sentimientos le traerían muchos problemas a sus planes.

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Serena se estiró perezosamente, esperando sentir el calido cuerpo de Seiya a su lado, pero solo encontró el frío vacío de su ausencia, se incorporó asustada y lo descubrió en el balcón, se puso su camisa y salio a encontrarlo, lo abrazo por la espalda y sintió como se estremecía y eso la hizo sonreír.

— Bombón... Creí que dormías... — Dijo besándola, ¿Cómo había podido conectarse con ella al grado de sentirla aun antes de verla? Pensaba mientras la besaba con dulzura. ¡Dios! ¿Cómo podía ser tan sexy con esa camisa?

— Lo estaba, pero no te encontré, y vine a ver que te pasaba. ¿Estás bien? — Dijo con las mejillas ruborizadas.

— Claro que si, es solo que... La noche esta estupenda. — Dijo desabrochando los botones de su camisa, beso sus senos y su garganta, era tan suave, que no podía evitar desearla nuevamente.

— ¿Quieres vino? — Dijo acercándole la copa de vino, ella asintió y bebió. Él sonrió y la condujo a la cama nuevamente, volvieron a amarse, esta vez con más entrega, si acaso fuera posible, se quedaron dormidos, completamente unidos y exhaustos.

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El sol los sorprendió abrazados, Seiya sonrió y la beso en la frente, podía acostumbrarse a despertar así rápidamente, pensó. En eso tocaron a la puerta de su habitación y se incorporó de mala gana.

— ¿Qué ocurre Lita? — Dijo Seiya anudándose la bata, mientras ponía un dedo en sus labios, haciendo ademán de que guardará silenció.

— Serena no está en su habitación y... — Dijo con preocupación y quedándose callada al comprender el gesto de Seiya.

Se ruborizo intensamente y se fue a la cocina sin decir nada.

Seiya sonrió y entro en la habitación, se metió a duchar y al cabo de unos minutos salio listo para ir al trabajo. La beso y ella sólo se movió ligeramente y siguió durmiendo.

Él sonrió y salió de la habitación.

— Lita, mueve las cosas de Serena a mi habitación. Por favor. —Dijo ante la mirada extrañada de Andru. — Andru, vamos, hoy no quiero conducir. Además solo estaré un par de horas en el trabajo, así que quiero que me esperes. — Dijo, y Andru lo siguió.

— Andru, quiero que en cuanto me dejes en la oficina, vayas y compres el ramo más grande de rosas, por favor y se las envíen a Serena a la casa. —

— Te ha pegado duro, ¿Verdad? —

— No digas tonterías Andru, solo quiero ser amable. — Dijo de mal humor.

— Si, claro, lo que digas. Te espero en dos horas. —

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Seiya suspiró exasperado, no podía concentrarse en el trabajo, todo estaba mal, se había equivocado, de una forma abismal, sabía que no había sido muy honesto de su parte hacer el amor con ella y dos veces para empeorar las cosas, pero no se pudo parar, quiso vivir ese momento, entregarse a ella completo y ver como ella sucumbía a sus caricias. Sabía que él no podía ofrecerle nada más que noches como esa, y tal vez ella esperaría algo más que eso.

Como pudo ser tan idiota, como pudo dejarse llevar por su dulzura, ya no sabía que creer, antes de esa noche mágica, creía conocerla bien, pero ahora ya no estaba seguro, es que ella había sido tan cálida y entregada, que ya no estaba seguro de nada. Solo sabía que se estaba convirtiendo en una adicción para él.

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Serena estaba tan feliz cuando bajo a desayunar que se le notaba por cada poro de su piel, hacer el amor con Seiya fue algo tan distinto a lo que sintió con Darién que le daba miedo que esa felicidad se escurriera entre sus manos como agua.

— Veo que Seiya por fin se digno acostarse contigo. La verdad no pensé que tuviera tan mal gusto, ayer con ese vestido no te pude reconocer, pero ahora todo me queda claro, Seiya solo quiso darme celos, pero no te ama, ¿O te dijo que te amaba? — Preguntó Reih con voz celosa.

Serena estaba muda por la desfachatez de esa hermosa mujer, que había conseguido bajarla de su nube en cuestión de segundos, ella tenía razón en algo, Seiya nunca le dijo que la amaba.

— ¿En verdad creíste que te amaba? ¿Lo creíste? Eso es dulce, pero alguien como Seiya, jamás pondrá sus ojos en tí, él solo te tiene lástima, se acostó contigo porque es hombre al fin y al cabo, y si te le ofreciste tan descaradamente, solo tomo lo que le diste, pero te hechará de su vida como a un perro, es mejor que te vayas de su vida para siempre. — Dijo con frió desprecio.

— La que se tiene que ir eres tú, Reih. Y te pediré, de la manera más atenta, que no pongas un pie en mi casa nunca más. — Dijo Seiya con voz fría a sus espaldas.

***

¡Hola! Se que me tarde mucho, pero créanme, me dio mucho trabajo escribirlo, me leí todas las novelas de Harlequin (novelas románticas, no se si la conozcan) que encontré, para poder escribir el Lemon, porque no se escribirlo, en serio, bueno ojalá y que les haya gustado y que no las haya decepcionado.

Besos. Dejen reviews o comentarios plis, que de eso me alimento, se que es corto pero prometo hacer 15 hojas en el siguiente, en lugar de 6.

Dam Frost.