—Bien, ya, dejen de discutir. Hasta que termine Hazel leerá Atenea y otro que siga lo leerá Apolo —Hestia dio por terminada la pelea entre los dos dioses. Estos se miraron fijamente, Apolo se cruzó de brazos enfurruñandose en su lugar, Atenea sonreía victoriosa.
—Aww el abuelo lo levantó del suelo —Orfeo sonreía demasiado ante la devastación que causaba Hades.
—Pobre Frank —Hazel suspiro, al menos se lo tomaba bien. Se convirtió en águila para escapar de nuevo de las sombras.
—El estará bien, aunque queramos matarlo no podemos, te hace feliz y matarlo te haría infeliz —Se lamento Nico con las manos en los bolsillos. Los tres estaban en la puerta del auditorio mirando como Hades agarraba a Frank con esqueletos una vez que llegaba al suelo.
—Eso me alivia, pero no me deja conforme —Hazel hizo una mueca. Lo único bueno de estar ahí, es que la guerra quedaba un poco olvidada.
—¿Dónde vivimos? —Pregunto Ethan dejando el asunto: Matar a Luke, para después.
—Ah, en Boston —Contestó Bastión, el otro asintió.
—Quiero saber algo —Alabaster arrastró a Jade más hacia él —¿Tienen hermanos? —El chico sonrió.
—Si, dos más, son más pequeños —Susurró y su padre asintió, era extraño pensar en que algún día sería el padre de un adolescente.
—Una cosa más.
—No, y es... una larga historia —Jade suspiro, Alabaster lo miro de reojo, su hijo parecía incómodo con ese tema ¿Por qué?
—Ven siéntate con nosotros —Piper jalaba a Ícaro a sentarse en medio de ella y Jason. Los dos estaban muy incómodos, solo ella parecía no notarlo. —¿Por qué te he puesto Ícaro? —
—Te gusto el nombre —Susurro el chico mirando al rubio a su lado, este sólo asintió.
—No importa, igual es un buen nombre —Se encogió de hombros sonriendo.
—Si tienes un hijo ¿Cómo le pondrás? —Preguntaba Percy tratando de distraer a su amiga.
—No lo sé, el que quería ya ha sido tomado —Dijo entre dientes y Percy sintió que había pisado una mina —¿Por qué no eligió otro nombre? Yo le dije que ese deseaba —
—¿Y si...? —Percy sacudió la cabeza, Annabeth se lo quedó mirando —Nada, olvídalo —
—¿Y si no salimos de ahí? Es lo que querías decir —Afirmo ella, Percy miro al suelo.
—Estábamos por caer, en el libro estamos ahí —Hizo una mueca, la rubia tomó su mano entre la suya.
—Mientras estemos juntos, ambos saldremos de ahí —Le levanto la cabeza para que vea sus ojos —Hemos estado juntos en las malas, y hemos salido bien, esto no será la excepción —
—¿Te he dicho ya que eres la mejor? —Pregunto el y ella río. Afrodita se los quedo mirando, ella más que nadie sabía los secretos de la relación de ellos dos.
—Así qué ¿Viviremos en una mansión? —Preguntaba Drew a su hijo.
—Si, con todos los lujos —Decía Andrew mirando a Bastión que conversaba con Ethan.
—Ese chico, Bastión —Lo miro igual que su hijo.
—Lo más lindo y exótico que podrá encontrar en el campamento —El suspiro —Y yo soy lo otro, así que —Paso su mano por su cabello.
—Si, ya entiendo —Miro de reojo a Jason que estaba con Ícaro y Piper, ella también buscaba siempre lo más exótico y lindo.
—... Hizo ¡Boom! —Decía Chili y Leo casi tenía un infarto —Y así es como nos quedamos sin tostadora seis meses, mamá pidió que si podíamos cambiar eso, lo hiciéramos —
—Mi tostadora —Leo comenzaba a llorar —¿Por qué? si era tan buena —
—No soporto el estilo Valdez —Se encogió de hombros Chili. Leo sorbio su nariz.
—¿Así que tu eres Reyna? —La chica asintió a lo que decía la azabache —Jason me habló de ti —
—Quisiera decir lo mismo, pero apenas y me entere de que tenía una hermana griega.
—No te culpo a ti por eso —Sus ojos azules relámpaguearon con furia, una mirada que a Reyna le gustó ver.
—Bueno, al menos ahora podemos conocernos —Reconoció tratando de que se calme, Thalia sonrió volviendo a su mirada habitual.
—En eso tienes razón —Ella río —Te invitó a que conozcas a mis cazadoras —Reyna acepto y se fue sentar con ellas.
—El amor, el amor, el amor —Canturreaba Afrodita mirando a todos, pero se detuvo en alguien que sólo se había quedado callado, con el ceño fruncido como siempre, los brazos cruzados. —Auch —Susurro comprensiva, la tristeza también le lastimaba.
—Bien, sólo hay que seguir —Decía Poseidón, su hijo estaba bien así que no tenía problema alguno, después de todo esto de estar en paz sin el shock grecorromano era un alivio.
—Si, debemos continuar, estos tienen que volver a su línea —Mascullaba Hera que sólo estaba cada vez más de mal humor.
—Uy parece que alguien no le ha dado —Se burlo Afrodita y la diosa se la quedo mirando.
—Cariño, necesitas relajarte —Continuó Demeter —¿Zeus no te da lo que necesitas? —
—Hay problemas en el paraíso—Afrodita sonrió más hacia la reina del Olimpo. Hera gruño como un perro rabioso, Zeus les dio una mirada indignada.
—No tenemos problemas de eso—Resoplo Zeus indignade que lo acusaran de esas cosas.—Yo se como satisfacer a mi esposa, tengo con que hacerlo.—
—Ay dioses—Se quejaron Thalia y Jason por lo bajo.
—Y se hacerlo mejor que nadie—Se seguia jactando.
—Dime de que presumes y te diré de qué careces—Afrodita río suavemente mientras Zeus se ponía rojo de la ira, o la verguenza. Los demás reían por esto.
—Bien es hora de seguir leyendo—Atenea se apresuro a seguir con la lectura antes de que su padre pudiera reclamar algo.
—Luego me toca a mi—Se quejo Apolo, la diosa de la sabiduría rodó los ojos.
—Ya lo sabemos Apolo, sólo cállate—Espetó Artemisa, que de alguna forma estaba sentada cerca de Percy, lo que solo hizo que todos le miraran.—¿Qué?—
—Nada, nada, nada sobrina—Dijo Poseidón ¿Por qué ella acariciaba el cabello de sus hijos. Era extraño.
—Hazel III—Comenzó Atenea de una vez antes de que siguieran con sus cosas raras.
—¿Tu crees que se le quite lo idiota en otra línea temporal?—Cuestiono Jade por lo bajo mirando a Bastión que comia palomitas de maíz.
—Mmmm no lo creo—Contestó Orfeo mirando a Bastión y luego a Luke que aún era una momia, Alabaster lo picaba con una vara—Lo idiota esta en sus genes—Miro a Jade, este le miraba fijamente—Tu mente también estara afectada—
—¡No! ¡Amo mi cerebro!—Chilló Jade y los demás vieron raro. El se sonrojo se apodero de su rostro, Atenea decidio seguir leyendo antes de que sigan interrumpiendo.
El huracán engulló la colina en el seno de un remolino cónico de vapor negro. Arión embistió recto contra él.
—Y ahí va llevando a mi hija al peligro—Hades comenzaba a sentirse mal.
—Creo que el tío Hades va a necesitarte Apolo—Resaltó Artemisa que aún acariciaba el cabello de Tritón y Percy.—¿Y que tal el fondo del mar?—Tritón desvió la mirada.
—Bien, siempre ocupado—No le dio mucha importancia a su pregunta.
—Ya me imagino—Acepto ella abrazando su hombro, el se pego más a ella y Percy se los quedó mirando raro.
Hazel se vio en la cima, pero parecía que estuviera en otra dimensión. El mundo perdió su color habitual. Las paredes del huracán rodeaban la colina, de un negro oscuro. El cielo se agitaba grisáceo. Las ruinas se habían blanqueado tanto que casi brillaban. Hasta Arión había pasado de su color marrón caramelo a un oscuro tono ceniciento.
—¿Qué es eso?—Preguntaron desconcertados algunos campistas.
—Lo mejor que puede existir—Jade sonrió mucho igual que la cabaña 20.
—Es lo que les da privacidad a la mayoría de ustedes y evita preguntas incómodas—La diosa de la magia sonriendo. Algunos le miraron sin entender de que hablaba.
En el ojo del huracán el aire estaba quieto. Hazel notaba un frío hormigueo en la piel, como si se hubiera frotado con alcohol. Delante de ella, una puerta con forma de arco llevaba a través del muro cubierto de musgo hasta una especie de recinto.
Más de uno contuvo un escalofrío, eso se escuchaba bastante tétrico. Hecate por su parte sonreía muchi sabiendo de lo que hablaba el libro. Hazel sólo hizo una mueca ante esto, pero estaba resignada a que todo era por el bien de sus compañeros y de la misión.
Hazel no podía ver gran cosa en la oscuridad, pero notaba una presencia en su interior, como si fuera un pedazo de hierro cerca de un gran imán. Su atracción era irresistible y la arrastraba hacia delante.
—Y ahí va queriendo arrastrar a mi hija a eso —Hades rodó los ojos, pero sus manos estaban pegadas a su trono.
—Trata de calmarte querido —Perséfone paso su mano por el brazo del Dios.
—Es mi hija, como voy a calmarme —El la vio desconcertado —Es ilógico que no esté alterado Perséfone —Ella suspiro.
—Sólo tranquilizate, ella es fuerte, saldrá bien —El la vio con los ojos entrecerrados ¿Desde cuándo defendía a sus hijos? —Y te dará nietos igual que el otro —
—Ella es una bebé, ella no me dará nietos.
—No dije que fuera justo ahora.
—Hazel —Miro a su hija, esta le devolvió la mirada —No te vas a casar nunca —
—Yo creo que eso va a ser imposible —Sonrió Demeter y Hades le dio una mala mirada —No importa cuanto la cuides, es seguro que aún así en algún momento dejara el nido, o la raptaran, entonces no podrás hacer nada —Lo vio con una ceja alzada.
—¡Dejen leer! —Interrumpió Atenea antes de que Hades diga algo —No sigan, quiero leer —Los miro furiosa.
—Ay cariño, parece que también necesitas relajarte —Se metió Afrodita y Atanea parecía querer practicar con ella algún combate de mirada dónde el oponente muere porque su cabeza exploto. La diosa del amor río ante esto.
Sus hijos y legados por otro lado desviaron la vista, Afrodita a veces se pasaba con esos temas como si lo hubiera presentes ahí niños.
—¿Quiere que le den un masaje? —Pregunto Chili ladeando la cabeza viendo a la diosa del amor.
—Si, un masaje en ciertas zonas es lo que que hace falta –Río de lo roja que se puso Atenea.
—Hasta que grite como soprano la nota más alta —Se metió Apolo.
—¡Apolo!
—¿Qué? Eso es lo mejor del masaje en esas zonas —Algunos cubrieron los oídos de los menores —Es muy erótico y en especial cuando terminas con un pepino... —
—Apolo, suficiente —Cortó Hestia abanicandose el rostro con una mano.
—¿Qué? Iba a decir que terminan con un pepino en rodajas para el rostro, no hacen nada pero como que te hace ver cool —Sonrió inocente —Que sus mentes cochambrosas pensarán otras cosas, no es mi culpa —Artemisa le tiro un cuchillo —Ay hermanita pensé que eras más pura —
—¡Cállate! —Le tiro una flecha justo a la cara pasando por su oreja haciendo que suelte un chillido.
—Sólo hay que seguir —Masculló entre dientes Atenea. Todos comenzaron a descubrir los oídos de todos, entre ellos Percy y Jason trago saliva por alguna razón.
Sin embargo, vaciló. Refrenó a Arión, y el caballo empezó a hacer ruido con los cascos mientras el terreno se resquebrajaba bajo sus pezuñas. Cada vez que pisaba, la hierba, la tierra y las piedras se volvían blancas como la escarcha.
—Esto ya parece película de terror, pronto una mano negra le va a salir del suelo —Murmuraba Jade pegado a Bastión. —O peor una serpiente —
—Deja las niñerias, no saldrá una puta serpiente —Rodó los ojos su hermano —Además sólo tu le tienes miedo a las serpientes —
—Y de quien crees que es la culpa —Lo golpeo en el brazo con fuerza —No te hará nada, sólo es la piel, esta muerta y me la lanzaste a la cabeza ¡Y estaba viva! —
—En mi defensa, parecía muerta —Se río cuando el otro comenzó a golpearlo.
—Y después esos parientes —Se estremeció.
Hazel se acordó del glaciar de Hubbard, en Alaska, cuya superficie se había agrietado bajo sus pies.
Percy miró al suelo, el también recordaba eso. Quizá fue la única parte del viaje en la que se sintió bien con el agua, a pesar de que estaba helada, al menos ahí no sintió ahogarse.
—¿Estás bien Percy? —Pregunto Artemisa.
—Si, estoy bien, sólo me duele un poco la pierna —Se estiro en su asiento —Pero debe ser por estar sentado —Artemisa sólo asintió. Ella había visto que Poseidón cubrió los oídos de Percy, quería preguntar porque, solo que era muy evidente el porque. Percy no sabia nada de lo que estaban hablando a pesar de ser adolescente, de eso estaba segura.
Se acordó del suelo de la horrible caverna de Roma que se había desmoronado y había precipitado a Percy y a Annabeth al Tártaro.
—Ese si es un horrible suelo —Annabeth y Percy se estremecieron sin poder evitarlo.
Esperaba que esa cumbre blanca y negra no se deshiciera debajo de ella, pero decidió que era preferible no pararse.
—Vamos, chico.
—No era lo más recomendable en todo caso, además que aún no llegaba al punto al que iba a decir, además que si era niebla es poco probable que fuera en realidad real, quizá sólo producto de lo que la diosa quería que viera ella y los posibles intrusos al lugar —Comenzó a decir Ícaro y muchos se le quedaron viendo.
—Eres muy listo —Ícaro se sonrojó por lo que dijo Annabeth. Los del futuro se mordieron el labio.
—Gracias —Fue todo lo que contesto —Me gusta leer sobre la niebla —
—Si, le fascina hacer eso en su cabaña —Soltó Andrew viendo al rubio. Ícaro sudo frío.
—Claro que si, porque es muy tranquilo ahí cuando los demás están en su entrenamiento. Aunque los de Andrew duran mucho a veces —Ícaro le dio una sonrisa inocente a Andrew —Y a veces sale de la cabaña...—
—Hay que seguir leyendo —Corto Andrew, los demás los vieron extrañados. Ícaro suspiro aliviado.
Su voz sonaba amortiguada, como si estuviera hablando contra una almohada.
Afrodita chilló y les dio una mirada nada inocente a los presentes. Percy sólo se la quedo mirando inocente y Jason se sonrojó hasta las orejas.
—Uy alguien entendió lo de la almohada —Molestó Thalia y el se tensó.
—¡Thalia! —Replicó.
—¿Qué? Sólo dije que lo entendiste, sobre hablar ahogado con la almohada —Sonrió con picardía —Y parece que alguien más lo comprendió —Pico la mejilla de Reyna que estaba roja, esta sólo miro a otra parte.
—Sólo hay que seguir con la lectura —Dijo la Pretora mientras la teniente reía a carcajadas. Esa risa sería su perdición.
Arión cruzó el arco de piedra trotando. Unos muros en ruinas bordeaban un patio cuadrado del tamaño aproximado de una pista de tenis. Otras tres puertas, una en medio de cada muro, conducían al norte, al este y al oeste.
—Las encrucijadas —Algunos dioses se pasaron las manos por el rostro.
—Ella tomará la mejor decisión —Sonrió Hecate jugando con algunas esferas en la mano.
Los dioses se miraron entre sí, los caminos nunca eran los mejores, pero estaban seguros que Hazel elegiría lo mejor.
En el centro del patio, dos caminos adoquinados se cruzaban formando una cruz. La niebla flotaba en el aire; brumosos jirones de color blanco que se enroscaban y ondulaban como si estuvieran vivos.
Los del futuro sólo contenían el aliento preguntándose si ahí ella vería lo que ellos sabían. Bastión se frotó los brazos, Jade hizo lo mismo, cuando habían visto a su abuela la última vez también les dejo ver caminos.
No era una niebla cualquiera, advirtió Hazel. Era la Niebla.
—Gracias, hago un grandioso trabajo —Sonrió la diosa de la magia.
Durante toda su vida había oído hablar de la Niebla: el velo sobrenatural que oscurecía el mundo mítico de la vista de los mortales. La Niebla podía engañar a los humanos, incluso a los semidioses, y hacerles ver monstruos como animales indefensos o dioses como gente corriente.
—Estúpida niebla —Se quejó entre dientes Piper. Ícaro miró a Jason a su lado.
Jason sabia que el niño lo miraba de vez en cuando, lo que no entendía es porque era tan cargada de tristeza esa mirada.
Hazel nunca había pensado en ella como humo de verdad, pero al observar cómo se ensortijaba alrededor de las patas de Arión, cómo flotaba a través de los arcos rotos del patio en ruinas, se le erizó el vello de los brazos. De algún modo lo supo: esa sustancia blanca era magia pura.
—Y de la mejor calidad, hace un trabajo perfecto cuando tengo que arreglar cuentas —Se río Némesis.
Los demás se la quedaron viendo y contuvieron un escalofrío.
Un perro aulló a lo lejos. Normalmente Arión no le tenía miedo a nada, pero se encabritó, resoplando nervioso.
—No debe ser un perro normal —Hablo Demeter mirando a Hecate, esta solo le sonrió.
—Tranquilo —Hazel le acarició el cuello—. Estamos juntos en esto. Voy a bajarme, ¿vale?
—¡No! —Hazel salto ante el grito de los tres dioses.
—No es recomendable que te bajes —Negaba con la cabeza Demeter.
—Arión es valiente, pero sólo hasta cierto punto —Continuó diciendo Poseidón.
—Además ya te llevo a dónde quería —Hades suspiro.
Hazel desmontó de Arión. El animal se volvió enseguida y echó a correr.
—Arión, espe...
—Lo que dijimos —Dijeron los tres dioses.
Hazel se mordió el labio, ella quería asegurarles que aún así estaría bien, pero ¿Cómo hacerlo si ni ella sabia que lo estaría?
—Estarás bien, confío en ti y Arión también —Frank beso su mano con delicadeza, ella se sonrojó. Hades le dio una mirada de muerte al chico.
Pero ya había desaparecido por donde había venido.
Menos mal que estaban juntos.
Los presentes no pudieron evitar soltar una risita ante esto. Orfeo por su parte sólo sonrió triste, el sabia de Arión, su tía le contó todo sobre él y entonces se atrevió a darle una mirada de pena a uno de los presentes, este no lo notó.
Otro aullido hendió el aire, esa vez más cerca.
Hazel se dirigió al centro del patio. La Niebla se pegó a ella como la bruma de un congelador.
—¿Hola? —gritó. —Hola —contestó una voz.
—¡No! ¡Haz, no! —Grito Leo —Eso no se hace —
—¿Nunca has visto una película de terror? —Cuestiono Piper con compresión. Hazel negó con la cabeza algo espantada ¿Qué tenía que ver eso con aquello?
—Lo último que uno debe hacer es gritar, porque seguro quien te contesta no es alguien bonito —Leo temió por su vida sintiendo la mirada de Hecate.
—El se refiere a las personas en las películas, no a ti —Hefestos hizo que más de uno brinque, olvidaban que estaba ahí silencioso trabajando en sus proyectos.
Hecate miro por última vez a Leo antes de mirar de nuevo al libro que leía Atenea.
—La sentí cerca —Se alivio por lo bajo.
—Yo igual —Chili se abrazó a si misma —Papá, yo si quiero nacer —Lo miro con aprensión.
—Si, si, anotado, no hacer cosas nocivas aquí —Le dio unas palmaditas en la cabeza a su hija.
La figura pálida de una mujer apareció en la puerta del norte. No, un momento... estaba en la entrada del este. No, la del oeste. Tres imágenes envueltas en humo de la misma mujer se dirigieron a la vez al centro de las ruinas. Su figura era borrosa, hecha de Niebla, y dejaba a su paso dos volutas de humo más pequeñas que corrían tras sus tobillos como animales. ¿Una especie de mascotas?
—Horrendas mascotas —Jade se quejó por lo bajo, su abuela sólo sonrió de lado.
Alabaster y Lou Ellen fruncieron el ceño, haciendo una mueca de asco recordando a esas "mascotas" la verdad los hijos de Hecate como todo semidiós casi no gozaban del placer de ver a su madre divina. Pero las pocas veces que lo habían hecho, bueno, no terminaron bien, en especial en el olor.
Llegó al centro del patio, y las tres figuras se fundieron en una sola. Se volvió sólida y se convirtió en una joven con una túnica oscura sin mangas. Tenía el cabello dorado recogido en una cola de caballo alta, al estilo de la antigua Grecia. Su vestido era tan sedoso que parecía que ondease, como si la tela fuera tinta derramándose por sus hombros. No aparentaba más de veinte años, pero Hazel sabía que eso no significaba nada.
—Gracias, cariño —Hecate se peino a un lado. —Son unos cuantos años más, nada más, pero gracias por decir que me veo de veinte. —Hazel sólo asintió, agradeció que pensara eso y no otra cosa.
—Hazel Levesque —dijo la mujer.
Era preciosa, pero pálida como una muerta. En Nueva Orleans, Hazel se había visto obligada a asistir al velatorio de una compañera de clase fallecida. Recordaba el cuerpo sin vida de la niña en el ataúd abierto. Su rostro había sido maquillado con elegancia, como si estuviera descansando, un detalle que a Hazel le había parecido aterrador.
—No debería haber sido así, se supone que hacen eso para que no sea aterrador para las personas. De hecho se aplica también en la actualidad, de esa forma el cadáver se conserva un poco más mientras lo están velando, se conserva fresco y se ve más natural a la vista —Explico Annabeth sin poder evitarlo —Es una práctica común que se denomina Tanatopraxia que viene del griego Muerte y Práctica, que es donde se le realiza a los cadáveres, el embalsamado, la reconstrucción, la limpieza del mismo, hasta llegar a su lado estética. Para poder conservarlos —
—Bueno, pues entonces a ella no se lo habían practicado bien —Hizo una mueca Hazel, no creía que la pobre niña hubiera quedado muy natural que digamos.
(N/A: -Se pone lentes sin graduación- Adivinen quién volvió, osi, osi -Saca papelito arrugado y lee - Cómo ya dijimos esto se llama Tanatopraxis, a quienes lo realiza se les llama Tanatopractor, en si a la colocación de maquillaje en cadáveres se le denomina Tanatoestético, usan técnicas especiales y protección especial para que el cadáver se vea fresco para que los familiares puedan tener un recuerdo final de sus difuntos. Finalmente el proceso que realiza el tanatopractor está orientado a retrasar de forma temporal el deterioro del cadáver, ocultar y camuflar los signos visibles de la muerte. Por supuesto no cualquiera puede realizar esta práctica, no es un trabajo para cualquiera, se debe tener una enseñanza y una psicología para hacerlo, porque el impacto de maquillar niños, jóvenes y adultos muertos puede causar problemas psicológicos. También que el hecho de maquillar, perfumar y vestir a los muertos, no es algo de ahora, se algo muy antiguo. Eso es todo -Guarda el papel y se quita los lentes - Gracias sigan con lo suyo )
Esa mujer le recordaba a aquella chica, salvo que los ojos de la mujer estaban abiertos y eran totalmente negros. Cuando ladeaba la cabeza parecía desdoblarse otra vez en tres personas distintas; brumosas imágenes reflejadas que se confundían, como la fotografía de alguien que se mueve demasiado rápido para ser captado.
—Eso es algo normal, estas viendo mi forma humana en esencia pura. Muy pocos logran verme en las encrucijadas, por lo general me ven sólo como uno de los caminos, porque ya han elegido, si estoy ahí y así, es porque mi niña, aún no sabes que camino seguir —Dijo la diosa —Aún dudas de lo que sucedería —Hazel hizo una mueca ante eso.
—¿Quién es usted? —los dedos de Hazel se movieron nerviosamente sobre la empuñadura de su espada—. O sea..., ¿qué diosa?
—Al menos supo que era una diosa —Mascullo entre dientes Hera más que molesta con esta lectura. Nadie la respetaba, Afrodita comenzaba a molestar y Zeus parecía muy complacido con que sus bastardos se reproduzcan. Se comenzaba a cansar de esto, su familia perfecta se estaba desviando.
Hazel estaba segura de esa parte. La mujer irradiaba poder. Todo lo que las rodeaba —la Niebla que se arremolinaba, el huracán monocromático, el inquietante fulgor de las ruinas— se debía a su presencia.
—Ah —la mujer asintió con la cabeza—. Deja que te dé un poco de luz.
Levantó las manos. De repente sostenía dos anticuadas antorchas de juncos en las que el fuego parpadeaba. La Niebla se retiró a los bordes del patio. A los pies de la mujer, calzados en unas sandalias, los dos etéreos animales cobraron forma sólida. Uno era un perro labrador. El otro era un roedor largo, gris y peludo con una máscara blanca en la cara. ¿Una comadreja, quizá?
—Comadreja no, pero supongo que pronto lo averiguaras —Sonrió la diosa.
—No sé si quiero averiguarlo —Susurro por lo bajo Hazel, Frank hizo una mueca, el tampoco sabía que tan bueno sería eso de conocer que animal era.
La mujer sonrió con serenidad.
—Soy Hécate —dijo—. Diosa de la magia. Tenemos mucho de qué hablar si quieres sobrevivir esta noche.
—Al fin se ha presentado —Masculló entre dientes Hades viendo a Hecate y temiendo por lo que esta pudiera mostrarle a Hazel.
—Ella no se presentaría por gusto —Dionisio deshecho el tema, como si no le importara lo que pasara con ellos. Hades le dio una mala mirada.
—Otro capítulo corto —Atenea resopló —Hay que seguir —
—Si, hay que terminar esto —Apresuró Hera —Para que estos regresen a su guerra y los de allá a la suya —Miro despectivamente a los legados.
—Claro como es tan emocionante volver a una guerra —Murmuró Bastión.
—Es emocionante porque el pellejo arrugado de ella no es el que esta en juego —Jade hizo una mueca.
—¿Qué dijiste pequeño semidiós? —Hera le había escuchado.
—Que hay que seguir leyendo, no deseamos que esto se siga alargando más majestad —Hablo con rapidez Ícaro, la diosa se lo quedó mirando.
—No intentes usar eso conmigo —Miro fijamente al niño que estaba ya envuelto en los brazos de Piper.
—Más vale que dejes a los legados en paz, ellos sólo han dicho la verdad —Afrodita sonrió amable, Hera le dio una fría mirada.
—Quizá todos debamos tomar aire —Aconsejo Hestia —Tener tantos niños hiperactivos dentro los esta sofocando un poco —
—Si, de paso revisare a la momia Luke, que ya debe sentirse algo mejor —Intervino Apolo sonriendo.
—Si, hay que salir de aquí —Tritón se vio muy interesado en desaparecer y así lo hizo.
—Vamos Percy, creo que necesitas aire estas pálido —Percy se toco el rostro por lo que decía Annabeth —Vamos —
Ícaro salió corriendo con los del futuro: —Creo que estamos en problemas.
—¿Crees? Genio, es obvio que lo estamos, tu madre es la más inteligente de su generación —Masculló entre dientes Moira mientras se alejaban —Y tu —Tomo a Andrew de la camiseta.
—Apartate cerdo —Trato de sacarsela de encima.
—¿No podías cerrar tu maldita boca? —Cuestionó Jade.
—Yo no sabía que era se...
—¡Claro que lo sabías! Nos los dijeron a todos cuando salimos de ahí —Replicó Ícaro enfurecido.
—Sólo podemos decir un padre de nosotros, si ellos nos llegan a descubrir a destiempo, esto se puede venir abajo —Reclamó Bastión tomando ahora a Andrew de la camiseta —Necesitamos que salga bien —Apretó los dientes.
—¿O es que quieres que el despierte del todo? —Replico Jade con odio.
—Fue un accidente —Andrew se soltó —Además no es como si el no se vaya a poner a hacer eso aquí —Se acomodó la camiseta y le hizo ojitos a Bastión —Lo siento Batsy, en serio fue un accidente —
—Que no vuelva a pasar —Advirtió Bastión aún furioso.
—Esperemos que aún no se haya dado cuenta —Chili mordió su labio nerviosa viendo a Annabeth que seguía caminando con Percy hacia el bosque.
