Buenas a Todos! Regresando con este fic porque no quiere salir de mi cabeza y no me deja terminar el capitulo de To be a Loud Again.

Espero les guste.

Loud House es de sus dueños.


Cap. 1

Mis días

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Era una madrugada pacífica en la casa Loud, sus habitantes dormidos en sus habitaciones, los dos varones ignorantes de los sonoros ronquidos que salían de la unica femina de la casa, que estaba dormida en su cama doble con dosel rosa y acabados de caoba, con su cara cubierta por una pasta verde, sus ojos tapados por un visor y sus cabellos colocados en prendedores en su cabeza.

En ese momento el reloj digital en la mesita de noche de la niña cambió a las cinco en punto, iniciando a tocar, para lo que sería sorpresa de muchos que la conocen, la cancion de inicio de Princesa Pony. De inmediato la mano de Lola se estrelló contra el aparato, silenciando de golpe.

La niña se levantó de la cama y se quitó su visor, revelando el ligero tic en el ojo que tenía antes de suspirar y levantarse de la cama, saliendo de las sabanas con su camisón rosa con brillos mientras se colocaba unas pantuflas de gato rosa.

Lola se acercó a la puerta de su cerrado closet y tomo la bata de baño que estaba ahí, saliendo de su habitación para entrar al lugar, de igual tamaño que el de la casa Loud pero con una divina bañera con hidromasaje que era para morirse. Lastima que, siendo día de clases y peor aún un Lunes, no podía darse el lujo de usarla. Su colegial le venía a buscar a las seis y cuarto, después de todo.

Salió del baño en tienta minutos, su cabello en su usual estilo y la bata puesta. Sin prisa entra de nuevo a su cuarto directo al armario, revelando un "Walk-in-closet" con una amplia colección de ropas, la mayoría de reconocidas marcas, así como de zapatos, bufandas y toda prenda de vestir. Lola entro al armario y tras un rato salió completamente vestida, con una falda negra plisada, una camisa de mangas cortas rosas debajo de un chaleco negro como la falda, medias alta rosas y zapatillas negra con Rosa. Lo tipico para seguir el código de vestimenta de la escuela.

Tras ello se sentó en su tocador y comenzó a darse unos retoques, recordando con fastidio la prohibición de maquillaje y las tres faltas que estaba de que la profesora Habert le sacase de su clase. Pero eso no le impedía ponerse lo justo y necesario para resaltar sus hermosamente perfectas facciones. Una vez estuvo conforme, se levantó para mirarse de arriba a abajo en el espejo de cuerpo completo que tenía en la puerta de su habitación. Probando poses y movimientos.

-Nada mal…- aceptó con falsa modestia mientras miraba a los azules ojos de su reflejo. Toda ella se veía perfecta. O eso pensó hasta que su estomago gruño, exigiendo alimento. Lola asintió la moción y fue a tomar su mochila, revisando que tuviera todo dentro. Con eso salió del cuarto y bajó las escaleras, su estómago gruñendo de nuevo ante el dulce olor del desayuno que salía de la cocina. Sin prisa llegó al lugar y sonrió al ver a su hermano tarareando frente a la estufa. -Buenos días Lincoln.

-Bu-nas…-saludo Lincoln con una sonrisa, antes de volver a lo suyo. Lola le imitó y se sentó en el desayunador a esperar su desayuno junto a Hari, que ya estaba en posición. Dos minutos después Lincoln se le unió, trayendo consigo dos vasos con jugo de frutas recién exprimido y libre de pupa, dos platos de tostadas francesas y un bol con algunas fresas para compartir. También llevaba un vasito con café negro. Una vez todos tuvieron lo suyo comenzaron a comer en silencio. Lola apenas había terminado su desayuno cuando escucharon un pitido desde afuera.

-Justo a tiempo. Nos vemos Luego Lincoln, cuidate.- dijo mientras se levantaba a darle un abrazo que fue devuelto con fuerza. Y tras separarse, por regla general, Lola también le dio un fugaz abrazo a Hari antes de de darle a Lincoln un beso en la mejilla y correr a la puerta de enfrente. No tardó en salir para ver el colegial esperandola, por lo que se acercó y abrió la puerta del copiloto, subiendo sin mirar al resto de individuos detrás de ella.

-Buenos días Jessica.- saludo amablemente a la conductora. Tenía el privilegio de no ir con los demás en el apretujado espacio trasero gracias a una mezcla de buen pago y falso carisma. No había forma de perder ello.

-Buenas Lola.- saludo la mujer con media sonrisa. -Lista para otro dia?

-Sigo prefiriendo las vacaciones.- bromeó Lola y la mujer río, arrancando el auto para ir a la calle principal, pronto agarrando rumbo al Colegio bilingüe Octavia P. Wright en Rottenfall Springs.

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Seguramente se estén preguntando porque alguien como yo asiste a un colegio semi privado como ese, aun más en una ciudad ajena a la mía, siendo que Crystal Lake tiene su propio Instituto público y tantos más privados. La respuesta es simple.

Lana vive ahí. No en la escuela, obviamente, sino que asiste a ese colegio porque está cerca de su casa.

Volviendo conmigo, Debido a problemas con que se yo cuando nos mudamos (Entre ellos el hecho de que Papá no quería pagar escuelas privadas por obvias razones) tuve que terminar mi primaria en nada más y nada menos que en la sección primaria del Colegio, donde tuve mi ameno encuentro con Lana. Creanme, no fue fácil al inicio, pero al final todo tuvo su lugar. Al finalizar el año Papa dijo que podía optar con asistir a un colegio más cercano, pero preferí quedarme donde estaba. Ya tenía prestigio, seguidores y había encontrado a mi hermana. No me iba a ir.

Se que Lana está en el por un problema que tuvo en la escuela pública, que si bien no me ha contado en perosna, numerosas fuentes me han confirmado que tiene relación con sapos, un incendio y una batalla de comida que se salio de proporciones. Tuvo suerte de que sugirieron cambio de colegio antes de expulsión directa. Auch.

Bueno, el porque no importa. Estamos en la misma escuela y eso vale sacrificar una de mis 9 horas de sueño para levantarme casi tres horas antes del inicio de las clases cada dia.

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Lola se despidió de la conductora y de inmediato se alejó del vehículo, caminando directo a la sección media del colegio mientras otros estudiantes le saludaban o se apartaban lo más rápido posible de su camino. Todo normal.

La niña sonrió cuando vio al pie de la escalera de entrada a su grupo, por lo que apresuró el paso para unirse a la conversación mandatoria antes del primer periodo. La primera en verla fue Lorein Starlight, una chica de cabello rojizo en cola de caballo y ojos verdes, quien sonrió al verla acercarse.

-Lola! Amiga, te ves divina como siempre. -saludo cuando llego con ellas.

-Obviamente, Lore. Y déjame añadir que ese conjunto te sienta de maravilla. -halago Lola mirando con buenos ojos la combinación. Lorein visiblemente se vio orgullosa. Lola aprovechó para mirar a las otras dos, con fingida admiración. -Ustedes también se ven fenomenales, Briana, Winnie.

-Tienes toda la razón. -movió su cabello oscuro Winnie, o Winona Jackson, mirándola con sus lentes de contacto azules cargados de soberbia.

-Un gusto verte Lola.-señaló Briana Armori, su castaño cabello perfectamente ondulado remarcando sus castaños ojos.

-Hey, Lola, patineta a las cuatro.- todas miraron disimuladamente, Lola ahogando su sonrisa al ver a Lana rodar dentro de los terrenos de la escuela, vestida de la misma forma de ayer pero con el abrigo puesto. Lana paso de largo su grupo, pero ella y Lola hicieron un ligero contacto visual como saludo. Lola se siente satisfecha. -Todavía no puedo creer que seas gemela de Lewis…

-Winnie, lo has dicho mil veces y no va a cambiar el hecho.- señaló Brianna rodando los ojos antes de mirar por el camino que tomó Lana con desaprobación.-No todos saben tomar buenas decisiones con su vida. -Lola frunció el ceño ligeramente. -Si de verdad son gemelas, esa chica está destruyendo una gema con ese acto de marimacha. -Lola apretó disimuladamente los puños,su sonris disminuyendo.

-Y si cambiamos de tema?-pidió Lore algo nerviosa antes de sonreírle a Lola. -Por cierto, qué tal te fue en el certamen?

-Obviamente arrase.- dictó Lola haciendo un gesto con la mano, tomando la oportunidad para no matar a Briana.

-Yo tambien lo habria hecho, pero como mi madre es una de los organizadores no me dejaron participar.- comento Winnie con soltura antes de mirarla divertida. -Y es cierto que Levin, del otro salon, se echo un perfume super apestoso? Mama dijo que no pudo sentir la nariz por una hora.

-Amiga, creeme cuando digo que apestoso se queda corto…- Las cuatro rieron tontamente, comenzando su entrada al recinto educativo, mientras se ponen a cuchichear en contra de la pobre chica y de todo lo demás que hicieron el fin de semana. El pase del grupo de amigas era indicativo para dejar el espacio libre en el pasillo, ganando miradas y cumplidos en su reinado. Lo tipico dia a dia de Lola.

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Sorprendente verdad? Eso es el resultado de dos años de esfuerzo y trabajo… y otras cosas, pero no hablemos de ello.

Que? El que decidiera asistir aquí para seguir viendo a mi hermana no significa que no voy a crear mi reputación, lo cual desde que comenzó el año ha sido un tanto más difícil, pero que he sabido manejarme.

Yo soy de las chicas más populares en el colegio y, según la página no oficial para estudiantes, estoy en tercer lugar en el top diez de las más guapas del sector medio, solo siendo superada por Hilary Rare, del último año, y Agatha Preston, del siguiente al mío. Lo bueno es que, de las primeros años de la escuela media, soy la mas hermosa, factor que todavía irrita a Briana y a Winnie cuando se menciona. La cara de ambas es divertida. Lorein también está en la lista, pero mucho más abajo.

Lore es hija de un empresario local y una buena conocedora de la combinación de colores, además de ser una buena persona de corazón, lo que me recuerda terriblemente a mi ex-hermana Leni. Eso y que su nombre suene parecido a Lori, me sacan de quicio, pero ella está comiendo de la palma de mi mano, así que no me quejare.

Winona, hija de la respetable dueña del hotel "Serenity View" en Crystal Lake, es una quejumbrosa que no sabe hacer nada y que vive la vida creyéndose mejor que todos sin serlo de asomo. No es como su servidora, quien tiene un largo repertorio de hechos que prueban mi superioridad. Winnie es un perro que ladra y no muerde. Son solo palabras, pero son palabras con dinero y buenos consejos en el uso de maquillaje, así que puedo soportarla… por ahora.

De Briana… digamos que es la mezcla perfecta de belleza y conocimiento con unos humos tan subidos que me hace ver realmente humilde a su lado. En serio, ni siquiera tengo que intentarlo. Viniendo de familia rica, no me sorprende tanto como el que este aqui en primer lugar.

Estar con ellas me hace ver mucho mejor, así que por eso son mis amigas.

Pero regresemos al punto principal.

Lana y yo, sí bien vamos a la misma escuela, no estamos en las mismas clases la mayoría del tiempo. Este lugar tiene un extraño sistema de cambiar de salon para materias especiales y no hacerlo para las más normalitas. Gracias a eso, este año solo tengo cuatro clases con Lana: Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Educación Física y Artes. Si a eso le sumamos nuestros diversos gustos, grupos sociales y clubes (que son un dolor obligatorio en este lugar), el tiempo de estar juntas es muy limitado a la vez que atesorado. Las veces que nos sentamos juntas, comenzamos a contarnos historias del tiempo separados, discutir comportamientos, quejarnos de nuestras clases, y cosas random que a veces salen por allí. Incluso logramos que en algún punto sabemos que quiere escuchar la otra y cómo decirlo, mucho mejor que en los viejos tiempos.

También debo agradecer que Lucy no esté en la misma escuela que nosotras, eso nos da tiempo para que una vez terminadas nuestras cosas podamos tomar una ligera comida juntas, mayormente a mi cuenta.

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-y entonces Luan dijo… Ugh, no creo ser capaz de repetirlo. - sentenció Lola llevandose una mano a la frente por vergüenza ajena. Lana dejó de masticar su hamburguesa para preguntar.

-Una broma tonta?- Lola le miro con cierto asco.

-No hables con la boca llena y si, una broma.- acepto tomando un sorbo de soda. Lana dio un silbido tras tragar lo que tenía.

-Uno pensaría que aprendio la leccion de bromear con Lincoln.- comentó tomando unas papita. -Y qué hizo él?

-Asustarse, que más? Desde lo que paso con Hari, Luan no es muy graciosa para él. -Lola le imito y mastico una papita antes de continuar. -Tardamos cinco minutos en calmarlo para que Luan explicase que no había bromas en su regalo y solo era un nuevo peluche de Princesa Pony. -Lola terminó la papita. -Creo que sigue queriendo reemplazar a Hari.

-Si, buena suerte. Si es como Lily con Bun-Bun, la tiene asegurada.- Lana tomo un poco de soda y eructo. -Perdón. Y que paso despues?

-Terminamos la llamada y Papá se disculpó por enésima vez con Lincoln por olvidar su cumpleaños, otra vez. -rodó los ojos su hermana jugando con su pajilla. -Débora tuvo la brillante idea de que debíamos ver juntos la nueva película de Princesa Pony para remediarlo, como si YO también me hubiera olvidado de su cumpleaños.

-Sigo sin creer que le siga gustando esa cosa…- comentó Lana rascándose la barbilla.

-Yo tampoco, pero si lo hace feliz, no me importa… demasiado. Pero si tengo que abrazar a "Twinkle Night" por toda la película una vez más…. -termino mordiendo la pepita como su arrancará una cabeza con los dientes.- Al menos podria darme su peluche de "Beutifly", ella cuadra mejor conmigo.

-Esa es la de morado, verdad?- Lola asintió. -Rayos, cuántas veces has visto eso para saberte todos los nombres?

-He tenido que ver las nueve temporadas, tres veces. -le recordó con una ceja alzada. -Es difícil no hacerlo. Pero sabes lo que más me fastidia? Que yo sugerí llevar a Lincoln a la tienda donde compramos las cosas y la idiota de Debora convenció a Papa que el "pobre chico se perdería entre tantas cosas y olores extraños y desconocidos"- Lana, que tomaba soda de nuevo se atragantó y tosió para respirar de nuevo. Su gemela la miró un segundo con incredulidad.

-Me tomas el pelo.

-Nop

-Es en serio?

-Sip.

-Después de que Lincoln lleva años dibujando con marcas específicas para el?

-Aja.

-Y que tiró por la ventana la caja de primaria que le llevó Lynn el año pasado?

-Yup.

-Es que esa mujer lo ve como un bebé o que?-soltó Lana alzando las manos. -Bueno, si, tiene problemas, pero eso no significa que no sepa diferenciar dos de tres! -la niña se calmó y regreso a comer sus papitas. -Cada vez entiendo más porque la detestas. Realmente pensé que solo estabas celosa, pero.. -Lana se interrumpe por el sonido de un teléfono, sacándolo rápidamente del bolsillo de su pantalón sin ver el gesto irritado de Lola. Lana contestó. -Hola? Eh...No aun no he llegado. Estoy haciendo unas cosas en el Parque Miller…-señaló mirando a Lola con media sonrisa, que cambió a un gesto de molestia. -Pero es turno de Lucy! Mis cosas también son importantes… No… No… No… Vale, vale. -Lola suspiro y saco su teléfono, enviando un mensaje antes de mirar a Lana, que se veía triste. -Si, ya voy para alla. Si, Aja. También te quiero. Nos vemos. -y colgó. Las dos gemelas se miraron con pesar.-Tengo que…

-Tranquila. Al menos pudimos hablar un rato.- la calmo Lola con media sonrisa mientras se ponía en pie junto a Lana, que tomó su patineta. Lola pago en efectivo y las dos salieron a la parada de buses, donde se dieron un corto abrazo.

-Cuidate Lols. Saludame a Lincoln. Hasta mañana!- y con ello Lana se fue. Lola la vio alejarse un rato antes de suspirar y esperar a que su transporte llegara. Unos minutos después llegó el bus de su ruta y subió en él, sentándose junto a la ventana para ver el paisaje pasar por los siguientes cuarenta y cinco minutos de viaje.

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Y esa es otra de las razones por la que odio a la familia de Lana.

Siempre, sin falta, hay alguien que le llama a diversas horas en medio de nuestras reuniones. Si saltamos los clubes, si salimos tarde, si estamos en clase, si es fin de semana. Incluso la única vez que nos fugamos para pasar el dia se la pasaron llamándole porque se enteraron y la querían de vuelta. Ya sea Rita porque alguien debe estar con Lily o Lucy y sus actividades repentinas, incluso Luna y Leni han llamado en mitad de ellas.

Ok, admito que varias veces es Papa, Luan, Lynn o incluso, Debora. Ugh. Pero la mayoría de mis casos se dan en las veces que Lana va a la casa, más que nada para hacerle compañía a Lincoln y porque son fines de semana.

Pero, en una comparación a gran escala, la mayoría de las veces que se cortan nuestras reuniones es culpa de la familia de Lana.

En serio no quiero cruzarme con ninguno de ellos, porque me van a escuchar. Ya he tenido suficiente suerte con no ver ni sombra de Rita desde que voy al colegio

Tampoco es que tenga ganas de verla.

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Lola abrió la puerta de la casa y entró, dándose la vuelta para escuchar cierto barullo antes de que Lincoln saliera de la sala y corrió a abrazarla, Hari en brazos.

-Lola!- sonrió el chico apretandola. Lola sonrió y devolvió el gesto.

-Hola Lincoln. Te traje algo.- comentó dándole una bolsa de papitas que el chico tomó tras una sonrisa.-Te?

-Gracias Lincoln, pero hoy no.-Su hermano asintió algo alicaído. Lola le dio otro abrazo y se alegró de nuevo.

-Auh, que ternurita. -señaló una voz que atrajo la mirada de Lola en un falso acto de sorpresa. Debora estaba recostada al marco de la puerta, vestida en su traje de trabajo y mirándolos con cierta mirada algo molesta.

-Debbie! Vas a cenar con nosotros?-preguntó Lola con una sonrisa fingida. La señora le imito.

-Pues claro, como no comer con mi familia.- contesto enfatizando las últimas palabras. Las dos se miraron con tenso silencio hasta que escucharon un crujido, sus ojos posándose en Lincoln, que comía las papas sin notar el ambiente. Debora de inmediato se le acercó. -Lincky, bebé, está malito y esas cosas hacen daño. -y se acercó a tomarlas, pero Lincoln las alejo y siguió comiendo.

-A qué te refieres con "malito"? -preguntó Lola mirando a su hermano con ojo crítico. Lincoln estaba algo pálido, más de lo normal, pero fuera de ello se veia bien.

-El Sr. Gomez llamo hoy porque Lincoln tenía algo de fiebre, por lo que canceló la sesión para que descansara. - contestó su padre saliendo del comedor con el delantal puesto. El hombre se acerco y abrazo a su hija. -Bienvenida de vuelta Lola.

-Hola Papá. Entonces Lincoln está enfermo?- Su padre asintió. -No es grave, verdad?

-Solo es un resfriado común de la época, pronto iniciara el invierno, después de todo. -comentó Debora abrazando a Lynn Sr. por el lado. -Cariño, puedes pedirle a Lincoln que no coma eso. No quiero que dañe su apetito antes de tu espléndida comida.

-Uh? Que cosa?- pregunto mirando a su hijo, que estaba terminando la bolsa de papitas.- Lincoln! Que te he dicho de comer botanas antes de cenar? -Lincoln bajo la mirada avergonzado, suavizando el gesto de su padre quien le revolvió el cabello. -Puedes terminarlas, pero tendrás que ayudarme a poner la mesa, vale?- Lincoln asintió y esta vez fue Débora quien le abrazó por detrás, colocando su cabeza sobre la del chico.

-Definitivamente eres un buen niño.- asintió con esa mirada que inquietaba a Lola, antes de centrarse en Lynn Sr. con algo cercano al cariño. -Eres un padre maravilloso.

-Hago lo que puedo. -y con eso se besaron, o lo intentaron ya que Lincoln colocó a Hari en medio de ellos. Lola no evitó reir cuando ambos adultos se alejaron del chico y su peluche con una cara algo aterrada.

-Bien, creo que me iré a lavar las manos. -sonrió Lola subiendo la escalera lentamente.

-Ok. Hijo tu… ve preparando la mesa.- pidió Lynn Sr. aun algo chocado. Lincoln sonrió y asintió, entrando al comedor.

-Deberías deshacerte de ese muñeco.- susurro Debora siguiéndolo con la mirada. Lola frunció el ceño. -Es aterrador. -El padre asintió sin mirarla antes de seguir a su hijo, la mujer suspirando frustrada mientras trataba de ocultar un escalofrío.

Lola siguió su silencioso camino arriba y sin dudarlo tiró su mochila en su habitación, tomando un desvío al baño para hacer lo dicho, deteniéndose un segundo para mirar su reflejo enojado.

-Si se atreve a hacer algo que lastimara a Lincoln, va a lamentar el día que conoció a Lola Loud.-comentó antes de darse la vuelta y cerrar de un portazo.