¡Hola! Se que me tarde mucho, pero es que perdí mi face, y eso me tenía con bloqueo mental, pero ya estoy de vuelta.

Además de que me paso algo tan cruel que me costó mucho superar, mi exnovio me traicionó con una disque amiga, y eso me rompió el corazón, sentí morir, y lo más triste es que los veo a diario.

Pero bueno la vida sigue, y no podía dejar de escribir, porque ustedes valen mucho la pena, los quiero mucho y por eso a mirar hacia delante.

Aquí está este capítulo, esperó les guste más que el otro, la verdad que me acostumbre a los cientos de reviews y por eso me sentí un poco decepcionada de mi misma, por el anterior capítulo, pero no importa, hay que hecharle los kilos.

Quiero decirles que amo sus reviews gracias a Guest, Carone, Verónica, Emily, JOVANA, AnneMarie, Nathan, Liliana2000, Patricia, Guest, (hay varios anonimos) Melody Greene, Octavia, Riny Lopez, Alejasmin Kou, Jannyolvs, Martha Kou y Guest, (gracias por leer mi fic de los Guardianes) Guest thanks for reading me, Anai Kou, y Guest aquí esta la actualización que me pediste, creanme que leo cada uno de ellos, los que tienen cuenta en Fanfiction les respondí por inbox.

Esperen mis p.m en sus bandejas de entrada, en Facebook aparezco como Annie Frost Overland por si gustan agregarme.

Ahora si los dejo, disfruten el cap y les prometo que este fic lo terminaré, no lo dejaré a la mitad, ojalá que la guste este capítulo y todo lo que tengo en mente.

Besos... Los quiero, y no me olviden, a y dejen reviews. Si gustan claro.

Los personajes no son míos, pertenecen a Naoko Takeuchi.

Dam Frost

Capítulo 14

Sombras del pasado (PARTE 1)

— Doctor solo deme la receta y ya... Pagaré la cuenta y en cuanto este bien, que se vaya... No necesito saber más. — Decía Reih, con visible mal humor.

— El chico esta muy bien, no presenta golpes ni heridas internas. Pero él hombre se queja de mucho dolor. Así que pienso que está buscando dinero. — Dijo él doctor con preocupación.

— ¡Qué cosa más vulgar! ¿Qué se puede esperar de ese tipo de gente? ¡Pero me va a oír! — Dijo encaminándose a la puerta hecha una furia.

El doctor la siguió alarnado, esperando que no fuera hacer un escándalo en su prestigioso hospital.

En cuanto Reih estuvo frente a Darién, lo golpeó en las costillas y este gritó terriblemente fingiendo dolor.

— ¡Ahórrate tu teatrito! Ya sé que estás muy bien, el Doctor me lo dijo. — Le gritó furiosa.

Darién palideció ante sus palabras y adoptó una actitud de hipócrita humildad.

— ¡Yo... Lo siento! Es que... —

— ¡Calla! La gente como tú... sólo sabe mentir por dinero. Son gentuza de lo peor... Son unos muertos de hambre, vividores. — Dijo furiosa.

— Déjame explicarte... Yo... Sólo buscaba trabajó y tú me arrollasté, yo... No quise mentir... Sólo que estoy sin comer desde hace días. — Dijo fingiendo humildad. Ignorando la rabia que le habían producido sus palabras.

— ¡Trabajo! ¡Eso es! Ya se como me pagarás. — Dijo sonriéndole con malicia.

— Señorita... ¿Está segura de lo que va hacer? — Preguntó el doctor con preocupación.

— Nunca había estado mas segura. — Le dijo.

Darién sonrió para sus adentros, ya había encontrado la solución a sus problemas de dinero, y si jugaba bien sus cartas podría casarse con esa chica tan arrogante, y entonces se vengaría de todas sus humillaciones.

~~~

— ¿De que piensas darme trabajo? — Le pregunto Darién a Reih, en cuanto salieron del hospital.

— Por el momento te llevaré a comprar ropa decente, esos harapos que traes son espantosos, daré una recepción en unos días y pretendo hacerte pasar por mi primo. — Le dijo, con mirada despectiva.

— ¿Y yo que ganó en eso? — Le preguntó Darién.

— Principalmente, que no te mande a la cárcel por tratar de extorsionarme, no olvides que tengo el testimonio del doctor y mucho dinero e influencias para refundirte en la cárcel por lo que te resta de existencia. — Dijo con una sonrisa de triunfo, Darién apretó los labios con enojó y la observó detenidamente tratando de encontrar el fondo de todo.

Se encogió de hombros con resignación, ya vería la forma de sacarle provecho a su situación.

— ¡Sonríe! No es tan malo como se ve, tendrás comida en los mejores lugares, ropa costosa, que viéndolo bien no te sienta nada mal... Y te rodearás con gente de la mejor clase, si juegas bien tus cartas, conseguirás que tu vida cambie para siempre. — Le dijo con cinismo mirándolo en el espejo, con la ropa nueva, él también sonrió ampliamente, sabía que tenía razón.

~~~

Serena y Seiya llegaron a la residencia de Reih, era moderna y majestuosa, todo era luces y alegría, con mesas cubiertas de blancos manteles y hermosos arreglos florales, ya habían muchas personas conviviendo alegres, alrededor del jardín, todos vestidos con lo mejor y más elegante de su guardarropa, rápidamente Seiya la condujo al interior del salón, había veces que odiaba que Serena fuera tan bella, porque era el centro de atención de todas las miradas, las mujeres con envidia y los hombres con admiración y deseo, y él quería vendarles los ojos a todos, o que un rayo los dejará ciegos, para que no la vieran.

Adentro ya se encontraba Taiki y Amy, Yaten y Mina, muy elegantes, ambas parejas, se acercaron a ellos, que los miraron con sorpresa, pues pensaron que no asistirían.

— ¡Vaya! Veo que no quisiste al Príncipe Diamante como tu acompañante... Debiste aprovechar, la oportunidad, porque será el mejor negoció que pudieras hacer en tu vida, ¿No te importa todo lo que Seiya pueda perder? — Le dijo Yaten con desprecio, ante la mirada asesina que le dirigió Seiya.

— ¡Serena! ¡Estás increíble! ¿Verdad Amy? — Dijo Mina, para aliviar la tensión y la abrazó, tan sólo verla, y Amy asintió, y le beso la mejilla. — Si... El color rojo te sienta muy bien. — Dijo observándola con detenimiento, el vestido le quedaba excelente, su bella espalda quedaba al descubierto, mostrando su blanca piel.

— Ustedes también se ven hermosas. — Respondió Serena con timidez.

Mina llevaba un elegante vestido negro que le realzaba su blanca piel de maravilla, el pelo recogido en un complicado peinado y solo unos pendientes de oro blanco, Amy llevaba un bello vestido azul turquesa y ni una joya, se veía muy guapa. Taiki y Yaten también vestían carísimos trajes de gala y se veían estupendos.

— ¡Seiya! ¿Pensé que no vendrían? — Dijo Reih a sus espaldas.

— Pues ya ves que sí. — Respondió haciendo un mohín de disgusto al escucharla y se volvió a verla, fingiendo una sonrisa, que se congeló en sus labios al ver a su acompañante, frente a él estaba la persona que más odiaba en el mundo y a quien menos esperaba encontrar ahí.

— Te presentó a mi primo. — Le dijo con una sonrisa llena de malicia.

Serena sintió él brazo de Seiya apretarla más de la cuenta y también se volvió a verla, le parecio que el suelo se hundía bajo sus pies y sintió que sus rodillas se doblaban, todo se nubló a su alrededor y perdió el conocimiento.

— ¡Serena! — Exclamó Seiya sosteniéndola en sus brazos, impidiendo que cayera al suelo. Ahora le quedaba claro que Serena tenía que ver con él, y eso lo hizo sentir mucha rabia de sólo imaginarlos juntos.

Todos la miraron asustados al verla desvanecerse como si fuera una muñeca de trapo.

— ¡Vaya! ¡Qué delicada criatura! —"Dijo Reih en tono sarcástico. — Puedes llevarla a mi habitación... Ya sabés donde está. — Añadió con voz sugerente. Amy, Mina, Taiki y Yaten la miraron con desagrado.

Seiya se fue con ella en brazos, ignorando sus palabras, pero sintiendo la mirada de Darién sobre él, mientras se alejaba.

— Así que tienes un primo. — Dijo Yaten en tono sarcástico y mirándola con escepticismo.

— Si... Es Darién Chiba, un primo lejano, que ha venido a visitarme. Pasará una corta temporada conmigo. — Respondió sin inmutarse.

— Mucho gusto. — Dijo Darién, apretando su mano más de la cuenta. — Señoritas. — Dijo besando las manos de Amy y Mina respectivamente con estudiada caballerosidad.

Amy retiró su mano, rápidamente, como si su sólo contacto la quemará y fingió una sonrisa, había algo en ese hombre que le desagradaba, tal vez su fingida amabilidad o su hipócrita sonrisa.

— Con permiso, iré a ver a Serena, ¿Vienes Mina? — Le dijo Amy, separándose de su marido.

Mina asintió y la siguió, también le había desagradado él supuesto primo de Reih.

— Yo nunca había visto a ese hombre, ¿Y tú Mina? — Le preguntó en cuanto se alejaron unos cuantos pasos.

— No... Es la primera vez que lo veo. — Respondió, mirando hacia atrás para observarlo un poco más.

— Tiene algo que me desagrada... No se como explicarlo, apenas tocó mí mano y sentí como sí me hubiera quemado. — Le dijo Amy.

— Si... Me paso algo similar. Pero estoy segura que ese tipo no es nada de Reih, siempre supe que no tenía mas familia que su abuelo, y ya vez que él esta en un retirado asiló, todo es tan sospechoso, estos dos algo traman, y yo debo saber que es. — Dijo Mina con resolución.

— Así es, no me parece que sea bueno que esté aquí. —

~~~

Darién se puso el traje negro y se observó complacido al espejo, le quedaba estupendamente, fácil podría conseguir una chica guapa y de buena posición económica que lo sacará de problemas, así se olvidaría de Serena y de los "negocios" que perdió cuando se marchó sin decirle ni una sola palabra.

Ahora podía obtener lo que quisiera incluso a la arrogante y altanera Reih Hino.

Reih entró sin anunciarse y Darién se volvió a verla, el vestido color blanco se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel, la sensualidad le brotaba por cada poro de su piel. Él no pudo menos que mirarla con deseo mal escondido. No podía arruinar lo que pretendía, por un mal movimiento propio de un momento de deseó.

— ¿Estás listo? — Le preguntó mirándolo con admiración.

— Si. —

— Muy bien, a partir de este momento, eres mi "querido primo" vamos, te presentare con los invitados, hay alguien que me interesa que conozcas y que enamores, eres apuesto y con esta ropa, te ves estupendo, no creo que nadie se te resista.— Le dijo, tomándolo del hombro y dirigiéndose a las escaleras.

El se dejó guiar, sin entender a quien se refería, pero si era tan bella y tenía el dinero que Reih tenía, no habría problemas. Podría hacer ese "sacrificio".

~~~

— Mira... Es la chica rubia que esta ahí, la del vestido rojo. — Le susurró al oído.

Al verla de espaldas, descubrió que tenía un cuerpo espectacular, y que la ropa que traía era muy costosa, el único inconveniente era el chico que rodeaba su cintura de forma posesiva, y que no parecía dispuesto a soltarla, así que le sería difícil abordarla.

Se acercaron y en cuanto ella se volvió hacia él, su sorpresa no tuvo límites, frente a él estaba Serena. Era ella, la misma y a la vez tan distinta, se veía elegante y sofisticada. No era la sombra de la chica ingenua que él conoció. ¿Cómo es que ella estaba ahí? ¿Cómo había conocido al hombre que estaba con ella?

Apretó los puños, y sólo le duró un segundo su sorpresa, disimulando lo más posible, pero ella, que al verlo también lo reconoció, se desplomó en el suelo.

Darién, sintió un ligero escozor en el pecho, pues a pesar suyo, si la había querido, pero la ambición que poseía era mayor que sus remordimientos.

~~~

— Serena... Sabía que si era paciente esto ocurriría, pero nunca espere que fuera tan pronto, no ahora. No ahora que... Estamos bien... Que somos felices... Y... No quiero separarme de ti, no ahora. — Le dijo en voz baja, mientras la contemplaba con amor y dulzura.

— Seiya... ¿Ya despertó? — Le preguntó Mina en la puerta.

— Este... No aún no, ¿La cuidan, mientras voy a traer algo para que despierte? — Les preguntó acercándose a ellas.

— ¡Si! Anda, ver a traer alcohol. — Le dijo Amy.

— Si. — Dijo y salió.

¿Cómo podía estar ahí ese hombre? En que momento se conoció con Reih, y que tramaban, todo era extraño, pero debía ser cauteloso, hacerles creer que no sabía nada, que no tenía los datos de él en su cajón, su foto y todos los datos de Serena. Todo debía seguir su curso, y así actuar cuando el momento fuera oportuno, su venganza estaba cerca.

En cuanto llegó al cuarto con el alcohol, le sorprendió ver a Mina y Amy fuera de la habitación, y por un segundo sintió el temor de que Darién estuviera adentro.

— ¿Y... Serena? — Preguntó con la voz temblando.

— No te preocupes, Él Príncipe Diamante está con ella, nos pidió dejarlo unos minutos con ella, ya despertó, y esta bien, solo un poco mareada, Seiya ¿Ya había comido algo ella? Digo, porque no se la pueden pasar todo el día metidos en la cama. — Dijo Mina, con picardía y él se ruborizó.

— Mina... No lo molestes. — Le recriminó Amy.

Seiya no dijo nada y entró en la habitación.

— Bueno noches. — Dijo con voz seca.

— Buenas noches, te veo en la cena. — Le dijo Él Príncipe, soltó su mano, y se levantó de la cama y salió.

~~~

— ¿Te encuentras bien? —

— Si... Sólo sentí un ligero mareo. Ya estoy bien. — Le dijo desviando la mirada, no quería que viera la confusión que la embargaba, el hecho de que su pasado oscuro estuviera a unos pocos pasos de ella la tenía confun.

Seiya beso su frente y se sentó junto a ella.

— "Bombón" perdón, ya me recriminó Mina, que no te doy de comer, dice que no podemos pasar todo el día metidos en la cama. — Serena se ruborizó.

— ¿Bajamos? En unos minutos sirven la cena. — Le dijo estudiando su reacción.

— Si... Claro. Ya estoy bien y muero de hambre. — Dijo disimulando.

Seiya asintió y le tomó del brazo, se sentía orgulloso de llevarla del brazo, se veía maravillosa y él era su afortunado dueño, sabía que sería una noche difícil, y que en algún momento "él" intentaría abordarla. Solo debía estar atento a los detalles.

Tan pronto bajaron, Él Príncipe salió a su encuentro.

— Mi hermosa Serenity, que alegría verte, has iluminado mi noche. — Dijo besando su mejilla. Y Seiya trato de contener los celos que lo embargaban.

— Gracias, Diamante, espero que estés teniendo una noche maravillosa. — Le dijo.

— Ah empezado a mejorar con tu presencia. Espero que más tarde me concederás un baile. — Le Dijo.

— Temo que será imposible. No pienso soltar a mi chica, por ningún motivo. — Dijo Seiya cansado de que lo ignorará ese impertinente Príncipe.

— Es una pena. Te veo en unos momentos. — Dijo mirándolo con desdén, besando la mano de Serena y se retiró.

~~~

La cena transcurrió interminable, Serena evitaba a toda costa la insistente mirada de Darién, y concentraba toda su atención en Seiya. Era un horrible martirio tener frente a ella al hombre que tanto daño le causará.

~Flash Back~

Tenía 16 años cuando lo conoció, era tan guapo... Con ese aire solitario y desvalido que lo caracterizaba, y no pudo evitar enamorarse, tan sólo verlo, a pesar de tener 20 años, él se había fijado en una niña como ella.

Cuando él se acercó en su motocicleta preguntando su nombre, creyó morirse de los nervios. Y cuando la invitó a pasear en ella, creyó ser la chica más feliz del planeta.

Él le contó la historia de un chico cuyos padres lo dejaron a su suerte en un orfanato de monjas, cuando tenía 6 años y desde entonces había sufrido todo tipo de humillaciones y malos tratos... Historia que la conmovió hasta las lágrimas y le prometió ser la chica que haría todo lo imposible por hacerlo feliz.

No tardó mucho en emborracharla, de la bebida paso a las drogas, diciendo que si no las probaba, era porque no lo amaba, y ella por demostrarle su amor, accedió. Poco a poco, domino su voluntad, tanto que cuando sus padres quisieron remediarlo, ella se enojo tanto y los odio tanto, que decidió recoger sus cosas e irse a su "departamento" jurandoles que él la amaba y jamás la lastimaría, que viviría por siempre feliz al lado del hombre de su vida.

El "maravilloso nido de amor" era un horrible cuartucho, que a ella le pareció un palacio dónde sin importar lo sucio y deprimente que era, ella estaría junto al amor de su vida.

Sin darse cuenta, cayó en un vicio de alcohol y drogas del que no podía escapar, empezaba a necesitarlas más y más, y Darién le dijo que ya no podía seguir pagándolas más, a menos que ella le ayudará a conseguir dinero.

Pérdida en un mar de desesperación, por obtener las drogas, accedió a lo que fuera, y fue entonces cuando su degradación llegó a lo más bajo, el empezó a llevar hombres a la "casa" que por un poco de dinero le hacían lo que se les antojará.

Nada le importaba, sólo quería hacerlo feliz y obtener las drogas, no quería perderlo, porque lo adoraba.

Parecía mentira que en tan sólo unos meses ella se había convertido en una piltrafa humana.

De repente el empezó a cambiar con ella, empezó a humillarla, y tratarla como la basura en la que él mismo la había convertido. Diciéndole que se había equivocado con ella, y que la mujer que ahora estaba a su lado, si merecía la pena. Ella se arrastró a sus pies, suplicando un poco de amor, pero de poco le sirvió, él se salió dando un portazo y ya no llegó más.

Creyo que moriría de dolor, y empezó a deambular por ahí, hasta que llegó a una iglesia en donde el cura la llevó a un centro de rehabilitación, en donde pasó los días más tristes y dolorosos de su existencia, cuando salió de ahí, el cura la llevó al restaurante de donde Seiya la había sacado, y ella volvió al deprimente cuartucho en el que Darién la metió, porque no podía regresar derrotada a casa de sus padres.

~~~

— Serena... ¿Estás bien? Te veo un poco pálida. — Le preguntó Molly, que estaba junto a ella, bebiendo una copa de champaña.

— Si... Sólo no estoy acostumbrada a estas fiestas tan elegantes. Todo es nuevo para mi. — Dijo insegura.

— Si... Tienes razón, estas fiestas son tan aburridas, la verdad es que Reih siempre a sido conocida por este tipo de eventos. Tan aburridos. Ahí viene, mejor me voy, la verdad que no la soportó, lo siento por ti y por Seiya. Vamos a bailar Kevin. — Dijo y se alejo.

Seiya los vio venir, y apretó las mandíbulas, tratando de ocultar su desagrado, sintió como las pequeñas manos de Serena se apretaron a él, como si fuera una tabla de salvación, pudo sentir su miedo a ese hombre. Y sintió rabia y celos de pensar que él la tuvo en sus brazos también. ¿Y si ella lo dejaba por Darién? No eso era imposible, ella le demostraba en cada caricia que su vida, su cuerpo y su corazón ahora le pertenecían a él y nadie más.

— Seiya... ¿Podrías bailar conmigo como regalo de cumpleaños? — Le suplicó con un sexy puchero.

— Yo... No puedo dejar sola a mi Bombón. — Dijo apretando su cintura.

— Mi primo se encargará de acompañarla, no te preocupes, todo estará bien. ¿Verdad primito? Tú le harás compañía. —

— Si la señorita, así lo desea con gusto. Soy Darién Chiba, espero que se encuentre mejor. — Le dijo con voz amable.

Serena soltó rápidamente la mano. No soportaba la idea de bailar con él, y miró a Seiya suplicante, para que se negará.

— Será un placer bailar contigo, Reih. — Dijo sonriente, ante la mirada sorprendida de sus hermanos y las chicas. Fingió amabilidad, aunque por dentro sentía ganas de despedazar a ese hombre.

— En ese caso ¿Bailamos? — Le dijo mirándola a los ojos con intensidad, algo que para ninguno de los presentes paso desapercibido, y menos para Seiya que solo desvío la mirada contrariado.

~~~

Ok hasta aquí está parte de este capítulo, que he dividido en dos, espero que les guste y que no me maten por tardar tanto.

Los quiero, y daré mi mejor esfuerzo, por ustedes, aunque sienta mi corazón roto.

Besos.

Dam Frost.