Buenas a todos! Otro capitulo de esta historia, y dejenme decirles que las cosas escalaron rápido.
Espero les guste!
Loud House es de sus dueños.
Cap 2
El suceso
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Ese Viernes comenzó horrible para mi.
Primero, mi reloj se averió y tuve que usar el despertador de mi teléfono, el que me olvide cargar anoche porque estaba planeando el castigo de Lynn por la estúpida llamada sorpresa de Lynn informando que por algún milagro de sus estúpidos dioses del deporte tenía tiempo libre para venir a darse una vuelta... por Navidad. En serio pensaba no venir y dejarme sola con ese estúpido aire festivo de pacotilla, otra vez.
Precisamente por eso desperté media hora después de lo que debía, lo que me costó tiempo del desayuno porque no hay forma existente de acelerar el proceso que se encarga de pulir la la perfección, mua.
Lo peor de ello es que, al Lincoln estar recuperándose de su resfriado (el cual le pego un poco fuerte para mi gusto), no había nadie para prepararme mi desayuno ya que mi querido padre siquiera se dignó a levantarse para prepararlo cuando baje a comer. Tuve que servirme del Cereal de Ace Savy de Lincoln con leche y ni bien me senté a comer llego mi transporte, por lo que tuve que comer de una forma que haría a Lana orgullosa para salir corriendo de la casa, olvidando, o gran proesa, el estúpido cargador de mi teléfono.
Por si fuera poco, desde que llegué al colegio tengo una terca sensación de que algo anda mal, por lo que no he prestado atención a ninguna de mis clases tratando de ver qué carámbanos es el problema y me han regañado no una, sino cuatro veces en lo que va del dia. Estaba tan distraída que sin darme cuenta pasó la hora del almuerzo y no probé bocado y es Viernes de Pizza!
Y para rematar….
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-...El estúpido profesor de la última hora tenía que hacer "algo rápido" desde hace media hora en la que YO podría estar a medio camino de regreso a mi casa!- término de quejarse Lola, estrujando su cuaderno sin notarlo, más concentrada en gruñirle a la nada. Lana, quien la escuchaba, primero aguantándose la risa y después preocupada, le colocó una mano en el hombro para calmarla. Funcionó, porque Lola respiro para calmarse y miró alrededor, asintiendo ante el desierto pasillo. Tras aclararse la garganta continuo. - Lo peor de todo es que no recordé pedir un cargador hasta que te vi y no puedo revisar mi teléfono si quiero que esa cosa funcione!-término gruñendo ante la imagen del achacado pero útil cable de Lana, que mientras cargaba los aparatos no se podía mover o dejaba de funcionar.
-Segura que no estas asi por la llamada de Lynn?-preguntó Lana alzando las cejas. -El aniversario es el Lunes y… bueno…que apareciera de la nada... Ni siquiera a mi me sienta bien y no tengo mucho que ver.
-Lo se, pero estoy segura que no es ello.- suspiro Lola cruzándose de brazos. -Desde hace años me importa un comino lo que haga Lynn. Ella ya tomo su bando, igual que Luan y… ella. Tengo planeado hacerles unas cosas, pero eso ya es otro tema. -Lana sintió un escalofrío, sintiéndose mal por sus… hermanas? Lola siguió. -No, lo que tengo es… es… como…como si eso volviera a suceder… -Lola bajó la mirada avergonzada, Lana le colocó una mano en el hombro.
-Tranquila, entiendo lo que quieres decir. -las dos chicas guardaron silencio un segundo. -Creo que siento lo mismo.-finalmente dijo Lana
-Eh?-Lola la miro perdida, pero Lana no la miró, dejando su mirada divagar a los casilleros frente a ellas.
-Si soy sincera Lols… Tambien tengo una mala sensación desde la mañana, pero la mia es esa en la que sabes que algo le pasa a tu familia. Y con el resfriado de Lincoln y lo que me acabas de decir… -Lana se cruzó de brazos. -Tu estas aqui, papá en su trabajo y de mi lados todos bien, ya llame para comprobarlo. Por ahora demos de santado a las tres de tu lado, pero Lincoln...No siento que deba estar solo hoy.
-No lo esta, esta con la señora Smith.-señaló Lola con pesar.
-Tu vecina o la Profa de Educacion fisica?- Lola le dedicó una ceja alzada. -Vecina, entiendo. Aun asi, me sentiria mejor si esta contigo. -Lana miró a su hermana quien había desviado la mirada culpable. Guardaron silencio otra vez, hasta que Lana se paró y se estiró antes de mirar su teléfono.-Mira, faltan quince minutos. , si el profesor llega le diré que tuviste una emergencia de último minuto o algo asi. No te preocupes y dejamelo a mi.-Lola le miró un rato antes de ponerse de pie y limpiarse el polvo. La niña le sonrió.
-Gracias Lana.-sonrió Lola mirando alrededor antes de darle un abrazo rápido y correr dentro de la ruidosa clase. Sin dudarlo fue a tomar sus cosas y desconectó su teléfono del cargador, tomando el mismo para dejarlo con Lana cuando salió al pasillo, caminando a paso rápido y evitando ser vista por los profesores mientras revisaba su teléfono.
Lola tuvo que ahogar un gruñido cuando noto que tenia un misero 20% de batería, seguramente por el dañado cargador de su gemela, pero ignoro ese detalle para revisar sus mensajes mientras podía.
Tonterías de las chicas, un correo de su agente sobre una nueva sesión para ropa de primavera y halagandola por su trabajo en la de invierno, un mensaje de Lana con una foto de un gato gruñon y… nada. La chica no sabía si alegrarse o gritar por ello.
Sin perder el ritmo de su paso le envió un mensaje a la Sra. Smith preguntando por su hermano, saliendo del edificio y caminando un poco más a la parada, donde podía conseguir más fácilmente un taxi, subiéndose a él tras seis minutos sin conseguir respuesta.
-A que parte de Cristal Lake, niña?-preguntó el conductor mirándola un segundo por el retrovisor.
-Avenida 14.- contestó con voz monótona, chequeando su teléfono de nuevo. De inmediato se enderezo, porque justo en ese momento recibió la respuesta de la señora Smith. "Lincoln estaba mejor cuando me fui, aun tose un poco, pero nada grave. Debbie ahora debe estar con él, asi que seria mejor si le escribieras a ella. Cuidate Lola." Si la sensación que tenía en la escuela era mala, repentinamente acababa de empeorar. -Señor, cuánto tiempo hasta que lleguemos?
-No hay mucho trafico, asi que unos veintitantos minutos a este ritmo.- señaló el conductor como si nada, rascándose el pecho. Lola miró al hombre con ojo crítico unos segundos antes de meter la mano en su mochila y sacar un billete de cincuenta, mostrandoselo por el espacio entre los asientos delanteros. La atención del conductor se desvió al billete.
-Si llegas en menos de veinte te pago esto.-Los ojos del hombre brillaron con avaricia, aun más cuando Lola sacó otro idéntico. -Si lo haces en menos de quince, te daré cien.
-Son reales?-solto tratando de tomarlos, pero la niña los arrebato.
-Tengo motivos para jugar con dinero falso?- comentó Lola con una ceja alzada, jugando con los billetes en sus dedos. Esta vez fue el hombre que la miro por el retrovisor y sonrió, mostrando un diente de oro.
- Sujetate niña, que esto sera rapido. -Y vaya que lo fue. La última vez que Lola se sintió tan mareada en un vehículo fue la primera vez que Leni tomó el cargo de hermana mayor y los llevo a clases, allí cuando aún eran 13 Louds. Lo bueno es que el esfuerzo que hizo para mentalizarse en no vomitar distrajeron completamente su mente en los 13 minutos que tomó el viaje, lo malo es que una vez se bajó del vehículo sintió que la envolvía aquella sensación, regresando con fuerza. Lola pago lo acordado y, para su sorpresa, recibió una tarjeta del taxista. -Max Verian, si necesita de un taxi rapido y tiene buena paga no dude en llamarme. -Y se fue por donde vino.
Lola guardó la tarjeta antes de correr a la puerta de la casa, maldiciendo mientras trataba de destrabarla con la llave y abriendola sin estrellarla por los pelos, de inmediato notando que el lugar estaba silencioso como siempre, pero algo estaba definitivamente fuera de lugar. Los ojos de Lola escanearon todo el área hasta que en su segundo escaneo noto aquello que le inquietaba, dejándola pálida.
Hari estaba tirada en las escaleras, sus ojos negros mirando en dirección a Lola como si quisiera advertirle de un peligro. Para muchos que un juguete esté en el suelo no hay problema, pero no en este caso.
La razón por la que Lincoln dormía en el primer piso no era por falta de espacio, con tan poca gente y toda la casa no era la razón.
Era algo peor, adjunto a su culpa.
Lincoln le tenía fobia a las escaleras.
Bueno, a cualquier cosa que te eleve un metro del suelo, pero son detalles.
Y el nunca pondría a Hari fuera de su alcance, no después de lo de Luan.
Y definitivamente no en una escalera.
Lola se acercó al peluche como si fuera el cadáver en una escena del crimen y lo tomo con cuidado, mirando arriba un segundo tratando de determinar el paradero de su dueño cuando una suave risita llamó su atención abajo de nuevo.
Con una mezcla de miedo e ira contenida, sin saber que podría esperarle al ir al lugar, Lola comenzó a avanzar siguiendo el sonido, sintiendo escalofríos cuando llego al pasillo de la lavandería y vio la puerta del cuarto de Lincoln entreabierta.
-Esto te gusta, no conejito? -rió la voz de Debora a algo. -No es que puedas decir mucho, pero puedo sentirlo. Quieres jugar con tu nueva mami, no es así, pequeño Lincoln? No te preocupes, Mama se asegurará que todo se sienta bien...- y eso bastó para que Lola se acercó y abriese la puerta de un cuajo.
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Lo que vi en ese momento ha quedado grabado en mi mente por años, no por ser algo que ninguna persona joven debiera ver o algo precisamente malo sino… por lo que ahora y en ese momento supe lo que pudo haber pasado de no haber llegado a tiempo. Fue suerte o tal ves algo mas, pero ese momento fue el giro en mi vida que no necesitaba más iba a aceptar.
Porque desde ya les digo no hay forma de que dejase a esa Perra terminar lo que quería con mi hermano.
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Lola no se dio cuenta cuando lanzó a Hari contra Debora, ni el momento exacto en que ella misma se lanzó contra la mujer, efectivamente alejándose de Lincoln al tirarla de la cama, pero desde que entró sabía que no había marcha atrás.
La chica de inmediato miró a su hermano, suspirando de alivio al ver que aun tenia su ropa interior solo para asustarse en sobre medida cuando noto que, a pesar de lo sucedido segundos atrás, siguió mirando el techo como si su mente no estuviera ahí con esa mirada extraña que solo había visto una vez cuando Lynn se excedió con su medicina para los ataques de pánico. Esa mujer lo había drogado.
-Lincoln...-susurro tratando de acercarse en un momento de idiotez ya que Debora aprovechó su distracción para alejarla mientras le halaba el cabello con fuerza, tratando de alejarla de la cama. Lola no dudo en agarrarle la mano y, por primera vez en un año agradeciendo tener a Lynn como hermana, se dejó caer de la cama para aprovechar su peso y hacer tambalear a Debora, sin querer dándole una patada en la cara con toda su fuerza.
El sonido de dolor que se le salió cuando el golpe conecto, casi hace a Lola sonreír…. de no ser porque en el momento que Debora la soltó su cabeza fue lo primero en tocar el suelo y eso sumando al dolor que tenían sus maltratadas raíces, le hizo sentir que su cabeza se había partido en dos. Intentó moverse pero le dolía demasiado como para procesar ese sencillo comando.
La mujer aprovechó eso y le pateó el estomago, estrellándose contra la cama de Lincoln, quien siguió sin reaccionar. No contenta por lo hecho y seguramente guiada por el dolor de su rostro, Debora comenzó a patear a Lola un par de veces más en el estómago, haciéndola gritar de dolor. Con una ultima patada Debora se detuvo, llevándose una mano a la sangrante Nariz mientras se acercaba al espejo del armario de Lincoln, usando una mano para limpiarse con un pañuelo y la otra para arreglarse el alborotado cabello, todo tras mirar a Lola con desprecio.
-Se supone que debías estar en el club.-soltó de la nada, examinando el daño en su reflejo.
-Y tu trabajando.- escupió Lola abrazándose el estómago para que le dejara de doler, aunque si era sincera todo le dolía.-Cuando le diga a papa…
-Y que le vas a decir?- preguntó Debora mirándola con una sonrisa confianzuda y un tono de voz que le sonó terriblemente familiar a Lola. Tras ver su rostro se dio la vuelta para sonreír con una mano al pecho. -Yo solamente estaba ayudando a Lincoln a descansar después de que tuvo un ataque de pánico y le di su medicina, estaba siendo una buena madre para el hijo de mi novio
-Si claro. -espetó la niña usando la cama para ponerse en pie. No debía mostrar debilidad. -Llamaré a la policía.- gruño Lola con fiereza.
-Hazlo, por mi no hay problema.- reto Debora examinando sus uñas por daños. -Quiero saber a quien le creerán, a la devota novia de tu padre que cuida de su pequeña malcriada y hermano retardado o de dicha niña malcriada que claramente no soporta mi presencia y hace todo lo posible para que me vaya de aquí? Será tu palabra contra la mía, y Lynn ya me ha hablado de sus conversaciones sobre mi. Sería un gran testigo de tu defensa, no? O también podrían preguntar a Lincoln pero no creo que el pobre pueda ayudar mucho…- termino mirando al aun abstracto chico. -Lo sabes mejor que nadie no? Sin testigos, no hay sucesos.
-Eres una…- Lola trato de acercarse pero el dolor no la dejo, haciéndola sollozar, parecer débil. Debora sonrió a ello, pero Lola se asustó. Estaba perdiendo el control y eso no le gustaba. Penso rápido y sonrió ante una idea, mirando a esa con superioridad. -No te dejaré salir con esto, voy a contarle a todos sobre lo que hiciste hoy y tengo evidencia para probar mi palabra. -se señaló a si misma con una sonrisa triunfante. -Irás a la cárcel por esto y seras peor que nadie…-Debora la miró fijamente antes de suspirar y negar la cabeza.
-Lola, Lola, Lola… Realmente pensé que podíamos ser amigas. Las dos hablamos el mismo lenguaje después de todo. -Lola sintió su boca quedarse seca, callando su intento de negarlo, porque estaba reconociendo lo familiar y no le gustaba la idea…-Pero admiro tu espíritu de lucha, así que voy a jugar tu juego usando mi mejor carta… - la sonrisa de la mujer le dio un escalofrió. -Sabes cual es?
-No tienes nada tan grande en mi contra….- la voz de Lola se apagó, una idea oscura pasando por su mente y, a juzgar por la sonrisa de Débora… la idea correcta. -No…
-Tu padre me ha contado muchas cosas sobre ti Lola Loud.-comenzó Debora cerrando su camisa y revisándola por manchas de sangre. -Maquiavélica, Narcisista, Codiciosa… No temes tomas armas para lograr tu objetivo.-La mujer se paró frente a ella, imponiendo la diferencia de altura. -Ni siquiera si eso termina dañando la mente de tu hermano…-Lola sintió que se desfallecía… Su padre no haría eso, no lo diría, habían jurado los cuatro llevar el secreto a la tumba, no…A quien engañaba, lo veía muy posible. Debora suspiro y se colocó al lado de Lincoln con aire de pena, acariciando su cabello, sus ojos entrecerrando un poco como respuesta. Lola solo miraba, incapaz de moverse, sabiendo que iba a decir. -Y si no fuera poco. -siguió Debora mirándole con una sonrisa socarrona. -Tomaste su rehabilitación como la excusa perfecta para enseñarle a ser… como dijo esa niña que traes de vez en cuando, la que es idéntica a ti... Lana, creo?- Lola sintió el aire escapando de sus pulmones ante esa información. -Así, si… Un Mayordomo perfecto.- con eso la miro con superioridad, la habitación pareciendo encogerse mientras la mujer se volvió una gigante. A los ojos de Lola, por alguna razón, se vio a sí misma como Alicia en el juicio frente a la Reina de corazones. -Tu y tus hermanas podrían pasar una buena temporada en la cárcel si llega a saberse que mintieron en el informe. Tu padre también, la negligencia comienza con el, después de todo. O tal vez sería mejor decirles que ves a esa hermana tuya y , tal vez, a la mujer que los abandonó… No estarían muy contentos si se entereran, verdad?
-Como lo...
-Lo se? Cariño, eres buena en lo que haces, pero yo tengo experiencia.- falsamente rio colocándole una mano en el hombro. -Si quieres ocultar que traes a alguien a la casa, deberías hacerlo mejor y probablemente no en tu cuarto. No sabes quien tiene oídos por ahí. Apuesto que hay muchos interesados en escuchar cualquiera de esas historias... Hum...-Debora fingió pensar. -Cual de las dos seria mas interesante?
-No lo harías…- susurro Lola sin poder evitarlo, sintiendo las ganas de llorar. Debora se agachó a su altura con una sonrisa de victoria.
-Pruebame. Si dices una palabra de esto a nadie, todos se enteraran de tus más oscuros secretos, Lola Loud. Tu imagen de la princesa perfecta y el futuro que tenias pensado tener estarán acabados, eso te lo puedo asegurar. Entiendes? -Las piernas de Lola fallaron y quedó sentada en la cama. La mujer se alejó satisfecha.
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Y ese fue el momento en que supe que había perdido.
Perdí ante mi propia técnica
Perdí en mi propio juego.
Perdí ante alguien que algún día pudo ser yo.
Y eso dolió más de lo que puedes pensar.
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Lola solo sollozo en silencio, bajando la mirada para no tener que mirar a esa… esa… serpiente. Debora tomó sus acciones como su respuesta y sonrió altaneramente, acomodando las arrugas de su ropa antes de dirigirse a la puerta
-A-Dónde vas?-susurro Lola algo asustada.
-A tratar esto.- señaló su rostro mirándola con ira. -Espero que este dia no se repita y que hayas aprendido tu lugar ante mi de ahora en adelante. Ya sabes de lo que soy capaz. Si quiero algo lo consigo y no me importa por que medio deba hacerlo. Creo que lo comprendes, después de todo.- la mujer hizo una pausa dramática con una mano en el canto de la puerta. -Las grandes mentes piensan igual... -y sin más se fue, cerrando la puerta tras de sí. Lola no se movió en un largo rato, y cuando lo hizo fue para dejarse acostar lentamente al lado de su hermano, quien parecía estar comenzando a dormirse, cuidando no estar en una posición muy dolorosa.
Lola miro al costado de la cama y vio a Hari en el borde entre la mesita de noche y la cama, por lo que con cuidado la tomó y la acercó, llorando silenciosamente mientras la abrazaba sin lastimarse, refugiándose más en el ligeramente aumentado calor de su hermano. Estuvo unos minutos tratando de contener su llanto hasta que sintió a Lincoln moverse por primera vez en siglos y abrazarla por la espalda, confirmando que estaba profundamente dormido, antes de soltar un último sollozo y cerrar los ojos.
Eso fue conocimiento suficiente para que la cabeza de Lola decidiera que tenía suficiente por este día y no tardó mucho en hacerle seguir a su hermano al mundo de los sueños.
