Holaaaaa ¿Cómo están? Esperó que bien, yo estoy maravillosamente bien, muy feliz, saben... dicen que siempre que algo se te quita de las manos, es para darte algo mejor... Y a mi... La vida me puso algo maravilloso y genial, me doy cuenta que todo él dolor que sentí, sólo me sirvió para valorar lo que ahora llegó a mi vida, Me encontré con una persona que es Wow, maravilloso, genial, excelente... Le gustan las mismas cosas que a mí... Imagínense... Le gusta él anime... Sailor Moon... No siempre se encuentra una persona así... ¿No creen?

Peero... Vive lejos, nunca falta el lado oscuro. Y... No me ha dejado escribir... Me distrae mucho... Así que por favor regañenlo, porque estoy segura que leerá mi capítulo, Jajaja pero soy fuerte y por fin logre escribir este capítulo.

Bueno este... Ya... Tengo que escribir, así que aquí esta mi capítulo. Ojalá que les guste.

Los personajes no me pertenecen, son de Naoko Takeuchi, solo los uso por diversión.

Los quiero, agradecí todos los reviews al final. Besitos.

Dam Frost.

Capitulo 16

Te voy a Extrañar.

Seiya le abrió la puerta del auto a Serena y se subió en silencio, arrancó a toda velocidad, tratando en vano de huir de ese lugar, donde él y Serena habían pasado la noche más espantosa de sus vidas.

Desde las ventanas dos pares de ojos contemplaban la escena, unos con tristeza y desilusión, y otros con rabia y deseos de venganza.

***

Desde la recámara de Reih, él Príncipe Diamante observó a la pareja irse y sintió mucha tristeza.

Esa joven le gustaba demasiado, le importaba que estuviera bien, que fuera feliz, pero tenía la sensación de que en esos momentos algo la preocupaba, por eso anhelaba ganar su confianza, para que le contará lo que le sucedía y así poder ayudarla.

Quería que lo mirará con el amor que miraba al joven Seiya, él se había ganado su amor sin pretenderlo y se notaba que también la adoraba, y aunque le costará mucho trabajo, debía respetar esa relación, pero si por un momento Seiya la lastimaba, entonces el acudiría en su ayuda y le arrebataría de su lado, y buscaría su amor. Lo único que no quería es que sus ojos lo mirarán con el miedo que vieron al supuesto primó de Reih.

Al recordar cuando la rescató de sus brazos, notó algo en sus ojos que lo hacía desconfiar de él, tenía el presentimiento que el dolor de su amada Serenity era provocado por él, y debía averiguar de qué se trataba. Y no descansaría hasta obtener las respuestas que buscaba.

Al día siguiente tenía que marcharse a su país para atender unos negocios, pero dejaría instrucciones a su hermano Zafiro para que investigará a Darién.

***

Darién vio con rabia y celos, a Serena tomar la mano de Seiya y subir al auto, y regreso al salón, ya tendría oportunidad de obtener lo que necesitaba, y por supuesto a ella también, se había puesto maravillosa, y debía hacerla suya otra vez, si no le daba dinero, le daría su silencio a cambio de su conrpo. Ese pensamiento lo hizo sonreír con insano deseo.

— ¡Vamos! No sean haraganes está casa debe quedar impecable. — Decía Darién a los empleados, sintiéndose importante, al pensar en todo lo que podría obtener si seguía ahí, su rostro se iluminó con una maliciosa mirada.

Diamante que iba bajando las escaleras en ese momento, lo observó detenidamente desde la puerta, confirmando con ese gesto, la desconfianza que le provocaba.

— Mañana quiero que contactes al mejor investigador, y le des los datos de este hombre, a mi regreso, quiero saber desde la edad en que cambió su primer molar, hasta el nombre y tipo de sangre de su primer mascota. — Le dijo a su hermano Zafiro, que ya lo esperaba junto al chófer de la limosina.

— Hermano... ¿Para que quieres saber de este hombre? — Le preguntó Zafiro, con suspicacia.

— Tú sabes que tengo negocios con la Señorita Hino, y debo proteger mis inversiones. — Respondió sin inmutarse, ocultando el hecho de que tal vez tuviera nexos con Serena.

— Está bien, se hará como deseas... Aunque pensé que yo te acompañaría a este viaje. — Dijo Zafiro desilusionado

— Prefiero que me apoyes aquí... No dudo de las habilidades de Taiki Kou para manejar los negocios, pero... Prefiero que tú estés al pendiente. — Le dijo para calmarlo.

— Si... No te defraudaré. — Le respondió con voz vehemente.

***

Taiki, Yaten, Mina y Amy Iban en él mismo auto, iban pensativos, para ellos también hacia sido una noche extraña.

No entendían que era lo que había pasado, e intuían que no les gustaría enterarse de lo que había pasado.

— ¿Ustedes no se dieron cuenta del extraño comportamiento de Seiya? — Dijo por fin Taiki al cabo de unos minutos.

— A decir verdad, si se comportó de un modo extraño... Él no quería que "esa" se viera con Diamante, pero le permitió muy bien bailar con ese hombre. — Dijo Yaten pensativo.

— A mi me da muy mala espina ese sujeto. — Dijo Amy, con la mirada distraída.

— Yo sentí algo muy extraño cuando le di la mano. — Añadió Mina.

— Mina... Tú eres muy sensible, y siempre estas imaginando cosas y... —

— ¡No! Te digo que hay algo oculto y desagradable en ese hombre... Y debo saber que es. — Dijo interrumpiéndolo con determinación.

— Se que averiguarás, lo que quieras, pero creó que solo es una persona de mala vibra, y... Debes dejar de imaginar cosas y novelas de suspenso. — Le dijo Yaten.

— Se que estoy en lo correcto, y Amy piensa igual que yo. ¿Verdad Que sí Amy? — Le dijo buscando su apoyo.

— No tengo la menor duda Mina. Hay algo extraño en él. —Afirmó.

— Pues a mi me preocupa él escándalo que saldrá mañana en todos los periódicos. — Dijo Taiki con enfado.

— Egoísta... Serena la pasó muy mal y a ti te preocupa él que dirán. — Le recriminó Amy con enojó.

— Reih es una tonta, si cree que con esos numéritos desagradables va a recuperar a Seiya, sólo logra poner a "esa" oportunista, en plan de frágil y delicada, y con eso logra que él se haya encaprichado más con ella. — Dijo Yaten despectivamente.

— Te prohíbo que hables así de ella. —La defendió Mina.

— Es lo que es... Una vulgar trepadora que sólo esta con Seiya por interés. — Reafirmó Yaten.

— ¡Claro que no! Ella es noble y gentil, y ama a Seiya. —

— Ama su dinero. — Refutó Yaten.

— ¡Por supuesto que no! Seiya es un hombre guapísimo... Capaz de enamorar a cualquier mujer, ¿Tan poco crees que vale tu hermano... Qué no crees que ella lo amé por lo que es? — Le dijo Mina dejándolo callado ante esos argumentos.

Siguieron él camino en silencio, cada uno pensando en todo lo ocurrido.

***

Serena entro a la casa seguida de Seiya, y se detuvo al pie de la escalera.

— Que descanses Seiya. — Dijo besándole la mejilla, y se dio la media vuelta para irse.

— Bombón... Te sientes bien. — Dijo sujetando su mano para detenerla.

— Si... Sólo estoy muy cansada. ¿Te importa si me voy a mi habitación? — Le dijo con voz temblorosa.

Seiya sintió un agudo dolor en él pecho y la miro a los ojos. Quería ver en ellos sí aun amaba a Darién, Pero solo vio temor y desamparo. ¿Cómo podía haberla afectado tanto ese hombre?

— No... Que descanses. — Le dijo, y la acercó a él, le dio un beso en los labios, suave y delicado, lleno de una inmensa ternura, tratando con ese beso, de persuadirla para que subiera con él.

Serena sintió deseos de abrazarlo, decirle todos los pensamientos que la estaba agobiando, y refugiarse en sus fuertes y protectores brazos, pero sus labios permanecieron mudos, negándose a pronunciar palabra alguna.

— Hasta mañana. Que tengas dulces sueños. — Dijo por fin, soltándose de su agarre y se fue dejando una sensación de vacío en los brazos de Seiya.

Seiya la vio desaparecer por el pasillo y por primera vez sintió un miedo inexplicable en su corazón, un miedo que le hacia replantearse, si acaso su deseo de venganza no lo estaría alejando de la única chica que aceleraba y detenía su corazón.

Se metió a su despacho, tomó una botella de whisky y se sirvió una copa, se la tomó de golpe, y se sirvió otra, y otra... Se aflojó la corbata y saco la fotografía de su hermana, la miró con amor y tristeza... Su alegre sonrisa y la mirada confiada, le hicieron mucho daño, la extrañaba como nunca... recordó su alegría de vivir y su bondad, y sintió rabia y odio contra Darién... Ese hombre que le había arrebatado todo lo que amaba, la vida de su hermana y ahora él amor de su Bombón... Sintió enormes ganas de llorar... Y dejó que las lágrimas, mezcla de odio y dolor, corrieran libremente.

Sus lágrimas le dieron la certeza de que no podía dejar impune su muerte, aunque para ello tuviera que sacrificar su felicidad.

— ¡Te odio Darién Chiba! ¡Maldigo él día en que te cruzaste en la vida de mi hermana! ¡Pero te prometo que pagarás todo lo que has hecho! — Dijo apretando los puños, rompiendo la copa que tenía en su mano. — ¡Maldición! ¡Soy un idiota! — Mascullo entre dientes, vio la sangre correr, pero él dolor de su alma era más fuerte que el dolor de su herida. La sacudió y subió a su habitación, con la botella en la mano... dispuesto a olvidar o más bien ahogar los sentimientos de amor hacia Serena, que le carcomían el alma, y que le estaban causando tanta confusión.

Al entrar y ver la enorme cama, que era una muda burla al hecho de que Serena no estuviera a su lado, la sensación de abandonó y soledad se acrecentó dentro de él y se empinó la botella una y otra vez... Hasta embrutecerse, y perder la noción del tiempo, la estrello en la pared y se quedó profundamente dormido, dando fin a esa noche de infierno que había pasado.

***

Serena entró a la habitación y la Observó con detenimiento, sentía que habían pasado miles de años desde que estuvo en ella, parecía mentira que hasta apenas unas horas atrás, creyera haber encontrado la felicidad en brazos de Seiya, y que ahora se desvanecía como la luz del sol se desvanece al aparecer la Luna.

Una lágrima resbaló por su mejilla, pues se daba cuenta de que todo eso pronto llegaría a su final. "Seiya odia él engaño, no lo perdonaría jamás" las palabras de Lita resonaban en su cabeza, Seiya no debía saber su pasado porque la repudiaría, y moriría de dolor, sólo de imaginar la cara de asco, que pondría si supiera la clase de vida que llevó junto a Darién, porque él era un hombre integró y recto, incapaz de mentir, con una vida sin sombras del pasado que amenazaran con ensombrecer su vida.

Se recostó en la cama, añorando las caricias de Seiya, lo extrañaba y aun no se iba... ¿Qué pasaría cuando lo dejará? ¿Cómo podría vivir sin él? Lamentaba como nunca el no haber escuchado a sus padres cuando le advirtieron que debía alejarse de Darién, y ella en su tonto enamoramiento, había ignorado todas sus advertencias, no había prestado atención a las señales de alarma. El hecho de que siempre estuviera pidiéndole dinero, y ella tontamente, había hecho de todo, incluso robado a sus padres, para poder ayudarlo, aun sabiendo que ellos se quedarían sin comer, poco le importaba, con tal de ayudarle con "su problema" que no era otra cosa que pagar las drogas con las que poco a poco la fue metiendo en ese espantoso vicio. No... Eso era tan vergonzoso y denigrante, que definitivamente jamás podría revelar eso a Seiya, ni a nadie, la solución era irse, porque jamás le volvería a dar dinero a Darién.

Todos esos sentimientos y dudas la hacían dar vueltas y vueltas en la cama, sin poder conciliar él sueño. Por fin cerca del amanecer, el sueño la venció. Pero sus sueños fueron llenos de pesadillas, mismas en las que aparecía Darién y Seiya, burlándose de ella.

Despertó agitada y vio que eran las 5:30 a.m. decidió que no podía seguir durmiendo, así que se levantó y se metió a la ducha. Salio sigilosamente y se preparó un té, para calmar sus nervios.

Se sentó en la cocina con la mirada pérdida, ni siquiera sintió los pasos de Lita.

— ¿Te encuentras bien, Serena? — Le preguntó al cabo de unos minutos, cansada de que ni siquiera hiciera el menor gesto.

Serena se llevo la mano al pecho y exclamó un grito asustada.

— ¡Lita! No te sentí llegar... Disculpa. —

— Te estaba hablando... Pero no me escuchabas, parecías en otro mundo. ¿Te encuentras bien? —

— ¡Si! Claro que si... Es solo él desveló. Pero no me pasa nada. — Respondió rápidamente.

— Si... Esta bien... Pero sabes que cuando necesites hablar, aquí estaré ¿Verdad? — Le dijo dándose por vencida al ver su poca disponibilidad de hablar.

— Claro... Lo tendré en mente, pero estoy bien... No te preocupes. — Dijo con voz insegura.

— ¿Y Seiya? — Preguntó Lita para cambiar de tema.

— ¿Seiya? Esta dormido... Yo no tenía nada de sueño y decidí venir a beber un té. —

— Ahhhh... ¿Y como les fue anoche? ¿Qué tal estuvo la fiesta? —

— Hmmm... Estuvo... Bien... Sí estuvo bien. — Dijo sin mucho interés. — Iré al jardín. — Y salió a la fresca mañana, deseando calmar la angustia que crecía en su pecho.

***

— ¡Seiya! ¿Te sientes bien? No traes buen aspecto. — Le dijo Lita al verle entrar en la cocina con la misma camisa de la noche anterior arrugada y descompuesta.

— Ehh... Si... Claro... Este... ¿Y Serena? — Pregunto sentándose frente a ella, masajeando sus sienés para aliviar el dolor de cabeza que las copas de whisky le produjeron.

— Esta despierta hace horas... La vi ir a la parte trasera del jardín, ¿Quieres que te preparé algo de desayuno? —

— Si... Lo que sea... En media hora estaremos aquí. — Respondió con la mirada pérdida.

— No se tarden. — Dijo mientras abría él Refrigerador para preparar él desayuno.

***

La encontró recostada boca abajo en él césped, se veía adorable, hablándole a la familia de gatos.

— ¡Buenos días! Pero... ¿Qué diablos...? Es decir ¿De dónde salieron esos mininos? — Dijo entré divertido por lo monos que eran o enfadado por no saber de su existencia.

— ¡Seiya! No te sentí llegar. — Dijo incorporándose rápidamente, él tomó su mano ayudándole con solicitud. Sus rostros quedaron muy cerca, se observaron mutuamente, ella vio su desaliñado aspecto, con su camisa arrugada, las enormes ojeras cubriendo unos ojos llenos de incertidumbre y la creciente barba que le daba el aspecto de un vagabundo, él vio en ella una dulce joven de mirada temerosa, que trataba de ocultar sus miedos con una sonrisa nerviosa.

— Bombón... ¿Qué haces aquí tan temprano? — Dijo disfrazando su mirada, por una más animada.

— No tenía sueño, así que vine a dar de comer a Luna, Artemís y Diana. Así les puse, son tan lindos... Los envidió un poco. — Dijo con un dejo de amargura en su voz, Seiya lo advirtió, pero prefirió no preguntar.

— ¡Vaya! Es una fortuna que los encontrarás Y los ayudarás a no morir de hambre. — Dijo con amargura

— ¡Oh no! Para nada, yo soy afortunada por que ellos me aceptarán a mí. — Dijo sin darse cuenta siquiera del tono amargo de su voz.

— Esos collares que traen en el cuello... Son muy costosos. — Dijo cargando a Luna para examinar el collar.

— Si... Se los regaló Él Príncipe Diamante. — Dijo con ternura al recordar cuando los llevó.

Seiya sintió un punzón en el pecho al notar su mirada.

— ¡Qué amable de su parte! — Dijo con tono mordaz. — Insisto... Son unos felinos muy afortunados, no tienen idea de la fortuna que traen en el cuello. Cualquiera mataría por la mitad de uno de sus diamantes. — Añadió con ironía.

— Umm... No lo se, no tenía idea que tuviera diamantes. — Dijo examinando a la pequeña Diana.

— Bueno... Olvidemos estos collares... Y vayamos a desayunar... Muero de hambre. — Dijo desviando su atención y rodeando su cintura la guió a la casa.

***

Pasaron la tarde en el jardín, Seiya había sacado una manta y habían hecho un Picnic. Rieron y bromearon, se sentían felices de estar juntos y unidos, viviendo y disfrutando cada segundo al máximo. Como si en el fondo los dos presintieran que esos momentos juntos, terminarían pronto.

— Bombón... ¿Tú has hecho alguna vez algo de lo que te avergüences? — Preguntó de repente.

Serena se atragantó él cuadro de queso que traía en la boca, por la inesperada pregunta. Era su oportunidad de hablar con él de todo su pasado, decirle lo que le atormentaba, liberarse por fin de la sombra de Darién, y empezar una nueva vida, y si Seiya la odiaba, por eso, ya no importaría nada, porque no sabría como seguiría su vida sin él. Tenía él momento preciso, la oportunidad de sincerarse.

— ¿No entiendo tu pregunta? — Dijo por fin, dejando que el miedo a su rechazo le ganará.

— No es nada... Tonterías mías. — Respondió, había observado sus gestos con detalle y le pareció ver, sombras y dudas, queriendo salir, pero al final se quedó muda, y él tuvo que respetar su silencio y guardarse sus preguntas.

Le beso los labios y la recargó en su pecho, acarició su cabello, y la miró a los ojos.

— Tienes unos bellos ojos. — Le dijo con una sonrisa.

Ella se sonrojó ante sus palabras, lo amaba mas que a nada en el mundo, definitivamente no podía decirle nada, no soportaría la mirada de asco cuando supiera su pasado. Debía callar, irse sin decir palabra, porque tampoco podía pagar él silencio de Darién.

— ¿Qué te ocurre? Te quedaste muy callada. — Añadió Besando su cuello.

Serena se estremeció ante la caricia y lo miró a los ojos, Seiya sonrió ante su reacción y la beso en los labios.

— ¿Sabes lo mucho que te extrañe en la noche? — Dijo tendiéndola en el cesped mientras la besaba con pasión.

— ¿Qué tanto? — Preguntó Serena correspondiendo sus besos con la misma intensidad.

— Lo suficiente para hacerte mía en este instante y en este lugar. — Respondió Seiya deslizando su mano por su espalda, bajo su blusa.

Serena se estremeció y correspondió el beso, en un acto de entrega total, Seiya sonrió con satisfacción, beso su cuello y deslizó los labios lentamente por el, saboreando su piel, anhelando llegar a sus senos, pero sintió que algo le golpeaba la cabeza y maldijo en voz alta, por la interrupción. Se volvió y miró a Taiki parado frente a él mirándolo con desagrado.

Serena se asustó al verlo incorporarse bruscamente, sin entender que sucedía.

— ¿Te parece que esto es una buena publicidad? — Dijo Taiki señalándole él periódico que le Acababa de arrojar a la cabeza.

Al oir la voz de Taiki, y ver que la miraba con expresión de asco, se arregló la desarreglada ropa avergonzada y se metió en la casa, sin decir nada, ya había pasado por varias humillaciones y no quería otra más.

"TRIÁNGULO AMOROSO"

"La distinguida Señorita Reih Hino, quien se sabe que hasta hace unos meses era la prometida del joven y apuesto empresario Seiya Kou, explotó ayer, en una terrible escena de celos, al hacerle una embarazosa agresión a la bella y desconocida acompañante del joven Kou, no tenemos los detalles de la ruptura, pero al parecer, él joven ya esta superando su antigua relación en brazos de la bella desconocida, pues según rumores de fuentes confiables, la pareja ya vive bajo el mismo techo y suenan campanas de boda. Estaremos al pendiente de los acontecimientos futuros." — Leyó Seiya en voz alta y sonrió. — ¿Y crees que a mi me importa lo que pública cada periódico de la ciudad? — Preguntó Con ironía.

— Esta visto que no... Seiya... ¿Te das cuenta del ridículo que estas haciendo? Pareces adolescente... Casi te acuestas con esta mujer en pleno jardín... ¿Es que no tienes decencia? ¿Qué tal si hubiera aparecido Molly? ¡Por Dios! Comportaté como él hombre... Bueno él joven decente que eres... Y no enlodes nuestro apellido. — Le recriminó y se fue sin esperar respuesta.

Serena entró en la casa con las mejillas rojas de vergüenza, deseando encerrarse en su habitación, pero la voz de Lita la detuvo.

— ¡Serena! Justo iba por ti... Él Príncipe Diamante te esta esperando. —

Se quedó paralizada sin saber como reaccionar.

— ¿No me escuchaste? Te he dicho que él Príncipe Diamante Te esta esperando. —

— EH... Si claro, voy en instante. — Dijo dirigiéndose a la sala de estar.

— ¡Mi Adorable Reina Serenity! — Dijo Él Príncipe dirigiéndose a ella y besando su mano con galante cortesía.

— ¡Príncipe Diamante! ¡Qué sorpresa! —

— ¡Qué adorable te ves! Me encanta cuando te sonrojas. — Respondió besándole las mejillas.

— No miento cuando digo que eres una vulgar oportunista. — Dijo Taiki a sus espaldas. — Te encanta jugar con los hombres, los engatuzas con tu carita de niña desvalida, porque si no te resulta uno, siempre habrá otro ingenuo, dispuesto a ayudarte. — Término de decir con desprecio.

— ¡No! ¡Eso es mentira! — Se defendió.

— Casi te acuestas con mi hermano en el jardín, y ahora te sorprendo con él. ¿Es que no conoces la decencia? Claro... Te conviene más Él Príncipe... ¿Verdad? Eres demasiado ambiciosa. —

— Taiki... No permitiré que humilles a la Señorita, retractaté de tus palabras, por favor. — La defendió Diamante.

— Disculpa si mi actitud te molesta. — Dijo con desdén. — Pero no me retractaré de mis palabras, esta mujer no lo merece. — Añadió con despreció y se fue furioso, tropezando con Seiya que había escuchado todo.

— Qué oportuno es que usted siempre este cerca, cuándo ella es una damisela en apuros. ¿Verdad? — Dijo con tono mordaz.

— Si, alguien debe cuidarla, y aunque ese debería ser usted, nunca esta cerca cuando ella lo necesita. — Dijo con enfado. — Es una pena que su corazón lo haya ganado usted, aún sin merecerlo. — Añadió con tristeza.

"Aun sin merecerlo" esas palabras resonaron en su cabeza, tenía razón, odiaba reconocer que la tenía.

— Esperó que sus visitas no se vuelvan una costumbre, odiaría impedirle la entrada en la próxima vez. — Dijo y los dejó solos, aunque se muriera de celos.

Serena aún no se podía acostumbrar a esas escenas que tenían lugar cada que ellos se encontraban.

— Serenity... Lamentó lo que le dije al joven Kou. Se que si él ganó tu corazón, es porque debe ser una persona especial. — Se disculpó.

— Yo... Perdón. Lamentó no poder corresponderle sus atenciones. — Le dijo en voz baja.

— Serenity... No te disculpes. — Dijo posando sus manos en sus hombros con ternura. — Se que en el corazón no se manda, no te sientas culpable, se que si pudieras, me corresponderías, porque eres una chica incapaz de lastimar a nadie voluntariamente. — Le dijo mirándola a los ojos con amor.

Ella no pudo evitar sentir un nudo en la garganta, los grises ojos del Príncipe Diamante la confundían porque la miraban con tanta ternura y devoción, que la hacían sentir culpabilidad, se sentía indigna de un hombre tan bueno y apuesto como él y Seiya.

— Yo no merezco tu afectó. — Dijo por fin, desviando la mirada.

— ¡Claro que lo mereces, eres bellísima por dentro y por fuera. — Le dijo sujetando su barbilla con delicadeza. — A pesar de tener un pésimo gusto con los hombres. — Añadió en tono de broma.

Serena sonrió levemente y le dio un leve golpe en él pecho de forma juguetona.

— ¡Auch! Eso duele. — Se quejó haciendo un gesto de dolor.

— ¿Te hice daño? — Preguntó acercándose a él con preocupación.

— ¡Jajajaja! Es una broma. — Dijo soltando una enorme carcajada.

Ella observó sus hermosos ojos grises iluminarse con sus alegres carcajadas, y sintió algo moverse dentro de ella, pero no supo definir que sentimientos eran.

— En realidad, el motivo que me trajo hasta aquí es para despedirme. — Dijo al cabo de unos minutos.

Ella agrandó los ojos sorprendida, y un sentimiento de dolor se anidó en su pecho.

— ¿Te vas? — Preguntó con voz temblorosa y lágrimas bordeando sus ojos.

Seiya se sorprendió al escuchar sus palabras. Odiaba fisgonear atrás de las puertas, nunca lo había hecho, pero no había podido evitar quedarse a escuchar, porque los celos que sentía cada que ese guapo Príncipe estaba cerca de su Bombón, lo habían cegado. Y ahora ella se veía muy triste, ¡¿Qué demonios le pasaba?! Acaso sentía algo por ese antipático Príncipe?

— ¿Te duele? ¿Estas llorando por mí? — Le dijo al ver una lágrima resbalar por su mejilla.

— Yo... ¿Por cuanto tiempo te vas? — Preguntó triste.

— Será poco tiempo, tengo unos asuntos que atender en mi país, y me llevará un mes resolverlos, pero en cuanto vuelva, regresaré... Porque me interesa atender los negocios que tengo con los hermanos Kou. — Respondió recordando a Darién, y un leve gestó de desagrado cruzó por su rostro. — ¿Me extrañaras? — Le preguntó con ojos llenos de esperanza.

— Yo... ¡Claro que te extrañare! — Dijo acercándose a él para abrazarlo con cariño.

Seiya apretó los puños, sintió unos celos atroces morderlo por dentro y abandonó su escondite dirigiéndose a su despacho. Adentro como ya era costumbre, se sirvió una copa tras otra de whisky, tratando de acallar los sentimientos que se debatían en su interior.

— Serenity... Debo decirte una vez más mis sentimientos, te amó, más que a mi mismo y siempre estaré para ti, aunque este lejos, mi corazón y mis pensamientos se quedan contigo, te dejó mis datos en esta tarjeta. — Le dijo depositándola suavemente entre sus manos. — Cuando me necesites sólo buscame ¿De acuerdo? —

— Yo... No se que decir... Este... — Balbuceó.

— No digas nada. Sólo vine a despedirme, te deseo la mayor felicidad junto al joven Seiya. —

Serena empezó a llorar al escucharle.

— ¡No por favor! No llores, esos bellos ojos no deben llorar, y menos por mí, no lo merezco y no quiero que estés triste nunca, por favor, promete que serás feliz. — Le suplicó limpiando sus lágrimas, la abrazó y la cobijó entre sus fuertes brazos y pudo sentir como su esbelto cuerpo se estremecía por los sollozos.

— Te extrañare, y mucho, por favor tú promete que serás feliz también. — Le pidió mientras se soltaba de ese cálido abrazo.

— Lo prometo. — Dijo alzando la mano en señal de promesa.

— Gracias. — Respondió con una triste sonrisa.

— Ahora debo marcharme. Pero te veré en un mes, a mi regresó. — Y la abrazó una vez más.

— Te Extrañaré. — Dijo llorando.

— Yo también te Extrañaré Serenity... Pero te veré a mi regresó. —

— Esperó verte para entonces. — Le dijo, recordando que pronto se iría de ahí y nunca más lo volvería a ver.

Él asintió y se fue... A pesar de su andar seguro, por dentro sentía que moría de tristeza. Llegó hasta él auto donde su hermano lo esperaba como de costumbre.

— Sigo sin entender que le ves a esa chica, no niego que es bonita, pero nada espectacular, podrías tener a las más bellas princesas. — Le dijo en tono de reproché.

— Ya te dije que no me interesan las "estúpidas princesas" la quiero a ella, y si él joven Kou no la valora, yo si lo haré. Te pido que no la trates mal. Y ahora... ¿Puedes Llevarme al aeropuerto? Y no olvides investigar al hombre que te pedí, lo quiero saber todo. —

— Se hará lo que deseas. Vámonos. — Dijo él Príncipe Zafiro con tono de fastidió.

Diamante lanzó una última mirada a la puerta y suspirando con tristeza se subió al auto.

Adentro Serena ser desplomó en el sillón y cubrió su rostro para ocultar su llanto, lo quería mucho, era un gran hombre y él único que lo hacia sentir segura y protegida, porque ni siquiera Seiya le daba seguridad.

***

Ok... Hasta aquí, ojalá que les guste. Tal vez no es lo que esperaban pero todo tiene su porque. Los quiero. Y a ti... TE EXTRAÑO. Mi Bombón.

Amo sus reviews y esperó que me perdonen, casi no he entrado al face... Porque se me venció él plan de celular, y había perdido la inspiración, y me distraían constantemente, y bueno me despido, los que tengo en Facebook los leo ahí y en Messenger.

Agreguenme soy Annie Frost Overland. Y prometo ya estar más al pendiente de mis mensajes, Martha Kou prometo estar al pendiente, te quiero amiga.

Lady Seijuro, Guest, zabitamt1975, princesa de diamante, alejasmin Kou, Guest, Via, Martha Kou Kellan, Madyyyy87, Carmen, Marissa, Ariadna, Guest, Manu, Guest, Guest, kkk, DANIKA010, Guest, naomi, Easton, Karina, Guest, Mason, Guest, Guest, Belinda, , LauraTaiky001Guest, Cassandra, Graciela, Saruka, Forever Anime, Heather, Guest, Usagi Seiya, Ana Maria, Guest, Guest, Onix, Guest, Danny, Patricia, janetteyaten, SARAH,Irene, Daria, Bluemoon, Guest, Isabella, Sofia Aniela, Kalysta52Kou, Guest, INGRID, Candycandy, Senna, Hardin, Hana Kou Nora, Guest, jupiter, Guest, Ranyaaa1985, Sean, Mira, DianaSeiya, Lucia111, sonia, Anya.

Les agradezco sus reviews y sus maravillosos deseos de cumpleaños. Los quiero y prometió apresurar me en él otro capítulo.

Besos

Dam Frost