Buenas a Todos! Muchisimo tiempo sin escribir y con un bloqueo de escritor de proporciones notables, pero pude adelantar un capitulo de la historia! Estoy tratando de hacer lo mismo con To be a Loud Again... no esta resultando. Pero, buano. Aquí les traigo un nuevo cap de este fic.

Espero les guste!


Cap. 5

En camino a…

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La sala de urgencias del hospital estaba rebosante de actividad, como era de esperarse: Doctores caminando hacia donde los necesitasen, personas buscando atención con diferentes grados de respeto y otras demás cosas…. Cosas que no le interesaban, o mejor dicho, que no parecía percibir la novena hija del matrimonio… del ex - matrimonio Loud.

Lola estaba sentada en una de las tantas camillas, mirando sus ahora limpias y vendadas manos con un rostro prácticamente inexpresivo. Su vestido estaba rasgado por la caída y se había torcido el tobillo a aterrizar, pero contando lo sucedido hace unas horas, nadie podía negar que había tenido suerte.

El sonido de alguien corriendo le hizo mirar al pasillo un segundo antes de devolver su mirada a sus manos con pesar. La habían dejado sola en ese lugar y aunque una parte de ella quería molestarse… no las culpa. . La imagen que paso por la cabeza de Lola le hizo llevar sus manos a la boca para evitar vomitar. Toda esa sangre… En el suelo… lo que quedo del barandal… en Lincoln…

Ella definitivamente tuvo suerte.

-Ey, despierta mocosa. -el fuerte e innecesario golpe en su cabeza logro sacarla de su calvario personal, desviando su atención a la enojada cara frente a ella.

-Lynn, basta.-pidió su cansado padre pasándose una mano por el rostro. La castaña le miro antes de dedicarle una mirada de profundo desprecio a la menor. Ella, igual que Lola tenia vendajes en sus manos, pero también en sus piernas y en una mejilla. –Lola… Estas bien? –Ambas chicas le miraron con ira, haciéndole suspirar de nuevo. –Claro que no… Te duele algo? –Lola negó. –Te sientes incomoda? –Otra negación. –Vale… El doctor dice que debes tener el pie en alto unos días y que trates de no usar tanto las manos durante una semana.-declaro su padre con un suspiro cansado. –También que quedaras en observación esta noche, por si hay algo más que no han visto...

-Como esta?-pregunto de la nada Lola, incluso antes de haberlo pensado. Lynn apretó los puños, pero antes de que dijera algo su padre hablo.

-Aun no sale de cirugía… Tenemos que esperar.- Eso no era lo que Lola quería escuchar. Lynn Sr, ignorante de ello, solo se pasó la mano por el rostro, otra vez. –Voy a tratar de contactar con a su madre de nuevo. Quédense aquí. –comento antes de retirarse con paso vencido, dejando a las hermanas relativamente solas.

Lola regresando su mirada a sus manos y Lynn mirándola a ella con una emoción cercana al odio.

-Espero estés orgullosa.-declaro por fin con un tono venenoso. Lola la miro con rabia.

-Cazo le habla al sartén.- espeto sin duda. Lynn se tensó y alzo un brazo como si fuera a golpearla, bajándolo tras un rato sin mudar el gesto.

-Si Lincoln… si el… -Lynn parpadeo para alejar las lágrimas.- Si algo... le pasa a Lincoln, será tu culpa.- declaro la castaña apretando los puños. –Y si eso sucede…-termino mirándola con infinito odio. –Te juro que te arrepentirás.

-No es mi culpa…-trato de defenderse pobremente la niña. Para su sorpresa Lynn rio amargamente.

-Y quien le empujo? -Lola sollozo bajo la mirada de su hermana. –Patética. Voy con Luan y Lisa, al menos ellas valen la pena.- término marchando a la puerta con ira contenida justo cuando su padre regresaba. El hombre miro de su hija mayor a Lola con duda, negando con su cabeza antes de mirar su teléfono y sentarse en la silla, ignorante a lo que estaba a su alrededor... indiferente al dolor de su hija…

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Lola se separó de inmediato de la almohada, sacudiendo la cabeza y reprochándose a sí misma por quedarse dormida en medio de la misión, en especial cuando tenía que actuar en un tiempo preciso para que todo saliera bien.

De acuerdo, tal vez no había dormido bien en los últimos dos días, pero eso no era excusa para perder lo que estaba segura era la mejor y única oportunidad de poner su descabellado plan en acción solo para recuperar un par de simples horas de sueño.

La chica se estiro y bostezo un poco antes de tomar un anticuado Nokia que antes era de alguna de sus hermanas y mirar la hora, soltando un ligero suspiro de alivio. Solo se quedó dormida veinte minutos, aún tenía dos horas para iniciar la fase dos.

Con certeza se levantó de la cama de Lincoln y reviso la mochila que estaba empacando, una vieja que su padre usaba para excursiones, repasando su contenido para asegurarse de tener todo lo necesario. Cuaderno de dibujo nuevo, el suyo personal favorito de los viejos, un par de temporadas de Princesa Pony en Blu-ray y la serie animada de Ace Savy hasta la temporada 3 (Lola odiaba de la 4ta en adelante, demasiado romance innecesario), comics, un peluche de Beutifly apiñado con otro de ColorSplash, y la mitad de los suplementos de arte de Lincoln, incluyendo los que le regalaron en su cumpleaños. Lola miro las ropas que había seleccionado llevarle al chico, suficientes para durarle una semana… y demasiadas para colocar en el poco espacio que había dejado disponible..

-Tal vez exagere con los peluches…-comento en voz baja, pensando que hacer. –Mis maletas son muy grandes para esto. Tal vez pueda usar una vieja mochila de Lynn… -En eso su teléfono, el de último modelo que siempre llevaba consigo, comenzó a sonar. Lola seriamente considero no contestar al ver de quien era, pero no podía levantar sospechas, al menos no tan temprano.

-Hola Papá-contesto poniéndose en pie, saliendo de la habitación para buscar esa otra mochila.

-Hola cariño.- saludo su padre con tono animado. –Perdona que llamara tan tarde, tuve un problema con el…-Lola dejo de escucharle mientras se asomaba a la cocina donde Lincoln estaba ocupado cocinando algo para el viaje, con Hari metida en su ahora fiel cartera. El chico la miro y ella saludo antes de seguir su camino a las escaleras. -… al menos nos dejaron ir. –capto el fin de lo que dijo su padre.

-Que bien.-comento con falso interés. Al llegar arriba fue a la habitación que estaba al frente de la de su padre, donde abrió la puerta con un par de pinzas. Una de las últimas cosas (y de las más útiles) que aprendió de su Ex-hermana Leni (En serio, desde que estuvo a cargo esa chica olvidaba como abrir puertas todo el tiempo).

-Si, bueno… Quería preguntarte, que tal todo con… Lincoln? -la pregunta no sorprendió a Lola, pero si la dejo tensa, tanto como el aun presente olor a sudor en la habitación de Lynn… O Indeseable No 1, como se sentía al momento.

-Estamos bien, Lincoln está haciendo risotto para almorzar.- contesto al aire, abriendo el armario y estirándose para agarrar una poco usada maleta deportiva de los Lakers. –Estuvimos viendo "La princesa y el sapo" en la mañana. –comento antes de oler tentativamente la maleta, frunciendo el ceño al no tan notable, pero persistente olor.

-Que bien, que bien… -acepto su padre en tono nervioso. –Y eh… no ha pasado nada…. Con… Eh…

-No, no ha parecido recordar nada o tener un ataque o nada. –sentencio Lola con fastidio, cerrando la puerta de la habitación con la maleta en mano.

-Eso es bueno, después de todo es el aniversario de ... eso… -suspiro su padre, cansado. – Al menos te tiene allí para acompañarle, de seguro eso ayuda mucho. En serio gracias por quedarte con el hoy Lola, te debo una. Cuando regrese te llevare a ese spa que tanto te gusta, que tal?

-No es mala idea…-acepto Lola con sentimientos mezclados de apatia y culpa. Pero no podia dejarse distraer por pequeñeces. –Algo más?

-No cariño. Pero…- alguien le llamo y el claramente se separado del teléfono un segundo. –Perdona linda, me tengo que ir. Llamo luego. Besos.

-Aja.-y con ello Lola colgó. Se detuvo en lo alto de la escalera mirando su teléfono, considerando seriamente si tirarlo contra la ventana la haría sentir mejor, pero necesitaba esperar un poco más para comprobarlo. Tampoco es que quisiera perderlo, después de todo ella tenía que regresar. –Paciencia Lola, paciencia.- se dijo bajando las escaleras para retomar su tarea de empacar.

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Hasta ahora las cosas han ido acorde al plan.

Tal como lo pensé, Lori se fue en noche de la casa, argumentando algo de que solo pidió un par de días libres, el largo viaje y yo que sé con Bobby. Para rematar, Ni siquiera tuvo el valor de mirarme a la cara cuando se despidió. Al menos a Lincoln no le importo que lo abrase como despedida… Meh.

Y, tal como también esperaba que sucediera, recibimos la sorpresa de que a Lynn Sr. Le había salido una "importante reunión de negocios completamente inevitable a último minuto" y que estaría fuera de casa por un par de días, regresando el jueves por la tarde. Y adivinen quien dejo a cargo de nosotros? Exacto, a Debora. La mirada que me lanzo esa perra…

Al menos conseguí lo que quería de papa antes de que se fuera y por si fuera poco, Debora quedo a cargo del restaurante hasta que regresara. Así que mi presencia en casa este día ha cortado por completo cualquier excusa suya para salir del trabajo antes de las dos de la tarde. Eso, sumado a la oscura importancia de esta fecha, que me da la plena seguridad que solo estaremos Lincoln y Yo para llevar mi plan en acción.

Despúes de todo, Esta fecha, el aniversario del incidente, se volvió un taboo en casa de igual o mayor tamaño que el día que nuestros padres se divorciaron, el cumpleaños de Rita o el de las demás. Incluso el primer año tras lo sucedido, las "mayores" solo resistieron estar presentes medio día antes de decidir perderse en sus actividades y dejarnos solos a los dos. De Papa, no me sorprende. Si alguien desaparece con una excusa una vez es coincidencia, dos es sospechoso y, en el tercero… ya saben que paso.

Tengo permiso para faltar a clases y nadie va a venir aquí.

Con tantas cosas a favor, ¿Que mejor oportunidad para ejecutar mi plan?

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Lola dejo la maleta, ahora llena con ropa y tanto más, al pie de la escalera junto a la mochila vieja y una de sus maletas de mano que usaba para sus concursos. Rápidamente reviso su propio atuendo, una chaqueta Rosa con detalles negros, una camisa blanca larga, leggins Negros con Princess en la pierna izquierda, medias blancas, zapatillas Rosas. Eso, mas lo que llevaba en su mochila personal, era todo lo que necesitaba.

-Lola? -Llamo Lincoln distrayéndole. Lola miro a su hermano y no pudo evitar sonreír. Llevaba un abrigo largo café arriba de su ropa habitual, una bufanda blanca, una boina negra, zapatillas negras y una mochila con la comida, así como había cambiado la maleta de Hari por uno de los bolsos de viaje de su padre, dándole un aspecto de artista viajero elegante… Un muy incómodo artista viajero que no sabia que hacer con tanta ropa.

-Te ves guapo Lincoln.-lo elogio colocándose en la punta de sus pies para acomodarle la boina, para molestia del chico. –Solo aguanta un rato, vale? Pronto podrás quitarte esa ropa.-Lincoln asintió, mirándola con duda. Lola trato de mantener su sonrisa, pero sus ojos comenzaron a arder, por lo que abrazo a Lincoln con fuerza.

-Lola?-pregunto preocupado.

-Estoy bien. –sonrió Lola tomando una bocanada de aire para calmarse antes de soltarlo suavemente. Sin mirar a Lincoln tomo la mochila vieja y se la pasó junto a la maleta. –Lleva esto afuera y espérame junto a la puerta. No te muevas sin mí, vale? –Lincoln la miro un rato antes de asentir. Lentamente tomo las cosas y, dándole una última mirada, la dejo sola en la sala.

Con un último resoplido Lola tomo una carta de su mochila y con cuidado la dejo en frente del recibidor junto a su teléfono regular, mirando el "Debora" escrito en el papel como si fuera un insulto personal. Finalmente miro alrededor con ojos llorosos y decididos, como retando a la casa a detenerla o hacer algo en su contra, antes de tomar su maleta y salir.

Ya estaba cerrando la puerta cuando un ahora conocido taxi se detuvo frente a su casa con un leve chirrido, por lo que se apresuró a tomar su maleta y la mano libre de Lincoln para acercarse al vehículo.

-Hola de nuevo, Sr. Verian.- saludo con cortesía. –Perdone la prisa, nuestro despistado padre olvido que nuestros vuelos salían hoy en la tarde, y no mañana en la mañana. -El mismo taxista que la ayudo el viernes se asomó por la ventana, mirándola a ella y a su acompañante con la ceja alzada. Lincoln se pegó más a Lola, claramente asustado. Ella lo calmo con una sonrisa.

-En serio esperas que me crea que alguien olvidaría el viaje de sus hijos a Londres con lo que cuesta el pasaje?- pregunto con incredulidad, mirando con sospecha la actitud del peliblanco. Lola saco un billete de cien de su camisa.

-Te daré esto más lo acordado si nos llevas al aeropuerto sin más preguntas. –sentencio con una sonrisa de fastidio. El hombre nego y alzo dos dedos. –El doble? Esto es un robo.

-Mira niña, te dije que me llamaras si tienes prisa, no si ibas a hacer algo ilegal.

-No es ilegal.

-Lo parece. El doble o te consigues otra carroza, princesita.- indico mirándola fijamente. Como Lola no dijo nada se encogió de hombros y comenzó a mover el auto… hasta que la niña le agarro la ventana.

-Trato hecho.- acepto Lola con voz apretada. Ignorando la sonrisa petulante del señor, se acercó al asiento trasero y metió su maleta antes de mirar al aun perdido Lincoln.- Lincoln… se que estas asustado y preocupado, pero te prometo que todo saldrá bien, vale? –El chico la miro con duda antes de mirar a Hari. Lola suspiro y le hizo acercarse para susurrarle. –Vamos a ver a Lana… -Le tapó la boca antes de que dijese nada. -Pero tenemos que irnos ya…Vale? - Tras un rato sonriendo, Lincoln asintió y entro al auto… o trato, ya que intento hacerlo sin quitarse la maleta.

Lola solo suspiro.

Una larga hora después y 1200 dólares más cortos, Lola y Lincoln se despidieron del taxista en la entrada del aeropuerto, donde entraron y dieron vueltas por una hora antes de salir con un aspecto algo diferente.

Lola iba vestida con un vestido azul marino con zapatillas negras y pecas perfectamente dibujadas por su rostro así como una peluca café de trenzas altas, mientras que Lincoln llevaba una peluca negra, chaqueta Roja, lentes de sol, botas de combate y una expresión algo perdida. Los dos iban llevando sus maletas cubiertas en un plástico de embalaje y pegatinas de viaje, siguiendo a un señor vestido con camisa y jeans que los guió al área de taxis hasta un modelo algo viejo y que no pertenecía a la empresa local. El señor abrió la puerta delantera y dejo un letrero de "Helga y Brian Robbins" en el asiento antes de abrir la cajuela.

Mientras el hombre subía sus maletas al auto y Lola entraba tras Lincoln en el asiento de atrás, la niña no pudo evitar una sonrisa malévola que pronto oculto cuando se les unió el conductor.

-Gracias por su ayuda, Señor.- saludo con una sonrisa agradable y un falso acento inglés que haría sentir orgullo a cierta ex –hermana suya. –Pensé que mi padre estaba siendo tacaño cuando contrato un transporte externo al aeropuerto, pero es un buen servicio.

-Por los precios que ponen a veces no lo culpo.- rio el señor con un gesto mientras encendía su motor. -Aunque en este caso no era mucha la diferencia… Al "Hotel Patrick" en Melow Creek, Cierto? –pregunto mirando a Lincoln. Este estaba mirando por la ventana, pero al recibir un ligero codazo de Lola miro al señor y asintió, retomando su mirar afuera. –Tu hermano no habla mucho, eh?

-Nop.- señalo Lola divertida. –Para eso estoy aquí.- sonrió con suficiencia, haciendo al señor reír un poco.

-Bien por los dos.- acepto iniciando su camino. Mientras salían del aeropuerto, el teléfono de Lola sonó, uno de sus modelos viejos personales con la pantalla notablemente rota (culpa de Lynn), y la niña lo reviso con cierta tensión que se transformó en ligero alivio al leer el contenido del mensaje. Apagando la pantalla, Lola sonrió y comenzó a mirar el paisaje por la ventana, recostándose un poco a Lincoln para calmar su leve nerviosismo.

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Me imagino que ya se dieron cuenta de mi plan.

Es algo…descabellado, loco y un poco exagerado, pero tengo la sensación de que va a funcionar al final. Sé que es algo cliché, pero he tomado las debidas precauciones para que las únicas personas que sean afectadas si algo malo sucede seamos Debora y Yo. Solo espero que esas precauciones sean suficientes… Realmente espero que lo sean.

Esa era la fase Uno, Salir de la casa, y ahora en la fase dos todavía nos queda llegar a nuestro destino.

Una vez nos dejen en el Hotel Patrick, a eso de las 1, podemos agarrar un bus hasta la Gran estación de Prist y de allí el bus de la ruta Prist-Milwakee a las 3, para bajarnos en Seven y hacer un trasbordo en el viaje de Seven-Crsital Lake para llegar a Rottenfalls Springs antes de las 8…

Realmente espero que sean suficientes distracciones, pero una vez lleguemos al parque inicia la fase tres…

Una que sinceramente detesto tener que hacer.

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POV LANA

"Te esperamos en La Fuente de Res esta noche a las 8. Por favor no tardes, Necesitamos tu ayuda. Lols"

Si fuera una prueba de señalar que hay malo con el texto, Lana sin duda aprobaría.

Primero, Lola le había escrito desde un número desconocido y estaba segura que era su hermana por que las únicas que llamaban "La Fuente de Res" a la charca cercana al bosque del Parque Miller eran ella y Lola.

Segundo, Lola escribió "Por favor" antes de pedir ayuda.

Tercero, le había pedido salir después de su toque de queda y si de algo estaba segura es que también fuera del suyo, por no decir en otra ciudad.

Y cuarto, Lola hablaba en Plural. Y cuando lo hacía… Lincoln estaba involucrado.

Tenía muchas más cosas en la lista, pero esas eran las primeras que tenía en mente.

Lana se mordió el labio por enésima vez al releer el mensaje, pasando rápidamente su mirada del reloj que marcaba las 7:45pm a Lily, quien estaba pintando con crayolas frente a la TV. Su madre estaba tardando por ir a comprar la comida y Lucy… Lucy… Lana no pudo evitar gruñir al recordar a la que debía estar a cargo y aun no había hecho acto de presencia en casa.

Como si hubiera estado escuchando sus quejidos mentales, Lana sintió la puerta de entrada abriéndose y con prisa alzo los ojos para ver a la pelinegra entrar a la cocina con prisa.

-Al fin! Te llevo esperando una hora, donde rayos te metiste?!- se quejó con fuerza siguiéndola. Lucy, vestida con vestido corto negra, chaqueta negra larga, botas altas negras con cadenas y una maleta de calaveras solo la miro desde el refrigerador, donde estaba tomando un refresco.

-Estaba terminando mi tarea con Sasha antes de ir al club de Lectura Oscura.-respondió Lucy en un tono monótono antes de tomar un sorbo a la bebida. –Hoy tenemos…

-Nada. Vas a cuidar a Lily en lo que regreso.- sentencio Lana alejándose para coger la patineta y girando a tiempo para lanzar el casco contra la cabeza de Lucy, quien habia intentado salir de la cocina.

-Auh.- susurro la chica tocándose la cabeza. –Tenemos un acuerdo Lana.

-Y como no podías avisar antes, hoy lo rompo yo.- declaro la rubia retomando el casco y colocándoselo. –Tengo algo que hacer y es más importante que cualquier Club.

-Eso lo dudo.- indico Lucy con ligero fastidio. Lana le dedico una mirada de ira que claramente noto la mayor. –No puedes salir después de las 8.

-Mírame.- índico Lana abriendo la puerta y girando para mirarla. –Si vas a llevarte a Lily de nuevo, avisa a mama. Y llévale algo de comida esta vez. Nos vemos Lily!- se despidió cerrando de un portazo antes de que pudieran detenerla.

En cuanto salió del algo descuidado jardín se montó en su patineta y fue lo más rápido que pudo en dirección al Parque Miller. Si iba a esa velocidad llegaría en veinte minutos, quince si realmente se esforzaba, pero lo importante es que llegaría donde su gemela sin mayor demora.

Realmente le preocupaban Lola y Lincoln y no podía evitar pensar que podía ser tan grave para que su hermana seguramente se escapara de casa para hablar con ella sobre Lincoln, especialmente tomando en cuenta que era el aniversario del incidente. Lana sintió un escalofrio. Estaba segura que, fuera lo que fuera, tenía relación con lo sucedido el viernes y el que Lola haya estado tan distante los últimos dos días. No tenía duda alguna de ello…Solo podía esperar que no involucrara otra caída o un hospital o…

Por andar en sus pensamientos se pasó las luces delanteras, pero no el pitido del auto, el cual termino de asustarla y hacerle perder el equilibrio ya del otro lado de la calle. Paro la caída con las manos, que al no ponerse protectores le dolían tanto como su rodilla derecha. Al menos tenía puesto el casco.

-Lana! Que … Estas bien?- Oh, no. Lana se giro de inmediato para estar a merced de la mirada preocupada de su madre, quien tras comprobar que estaba viva cambio su aura a una de completa molestia. –Que estabas pensando tirándote a la calle de esa forma?

-Bueno… No estaba.-acepto Lana poniéndose de pie.

-Lo note. Y a dónde ibas? Sabes que tienes que estar en casa a las 8.- señalo con severidad.

-Necesito ir al parque Miller.- contesto Lana sin dilación mientras buscaba su patineta.

-Puedes jugar con tus amigos después. Entra.- ordeno Rita señalando el auto. Lana se congelo y miro a su madre con sorpresa, desviando su mirada al auto y después a su patineta. En serio iban a detenerla ahora? Estaba en un mal drama o qué? –Lana, Entra.

-Pero... pero tengo que ir… -Dijo acercándose para agarrar la patineta, pero su madre se le adelanto.

-Hoy no. Nos vamos a casa, entra.

-No entiendes mama, no es… es…- Lana no sabía que decir para convencerla que debía seguir. No podía sacarle de golpe que iba a reunirse con Lola, pero no podía regresar a la casa sin presentar batalla y NO ayudaba que su cerebro AHORA dejase de pensar.

-Lana no estoy de humor para historias. Por favor entra al auto. –La niña no se movió, aun pensando que decir.. –Lana entra al auto o estarás castigada. – Podía alejarse como si nada y aceptar el castigo después…. Pero no podía correr en ese instante y si lo intentaba la iba atrapar rápido… Que podía hacer…

-Podrías llevarme?.- soltó de la nada, sorprendiéndose a si misma y a su madre. Lola la mataría, pero… -Tengo que reunirme con alguien que necesita mi ayuda. No puedo faltar y ya voy tarde. –Su madre la miro con duda. –Por favor mama. Sabes que no rompería las reglas si no es importante… -Rita se cruzó de brazos. –Ok, si lo haría, pero esta vez SI es importante. Te lo ruego, por favor. Hare lo quieras solo… –Eso sonó demasiado desesperado para su gusto, pero pareció hacer el truco. Madre e hija intercambiaron miradas un rato hasta que la mayor suspiro.

-En serio es importante, verdad? –Lana asintió. –Bien. Hablaremos de tu castigo después.

-Gracias.- salto Lana a abrazarla antes de subir al auto. –Espera, CASTIGO? –Su madre solo le miro con obviedad antes de iniciar el camino. Ni cinco minutos después se detuvieron en la entrada oeste del parque. Lana miro el reloj. 8:05, Lola la iba a matar. –Ahora vuelvo.

-Espera, Lana… -No espero. Lana corrió... o cojeo mejor dicho, lo más rápido que pudo hacia el sitio de reunión, ignorando la oscuridad del conocido lugar para acercarse al bosquecillo donde sacó su teléfono para iluminar alrededor de la oscura charca. Debía admitirlo, el área daba algo de miedo al caer la noche, pero habia estado en peores y tenia una hermana que encontrar.

-Lola? –preguntó en voz algo queda cuando de repente escucho pasos y antes de que pudiera registrar nada alguien la abrazo por detrás y la alzo con fuerza, haciéndole soltar un algo alto "Ip!". Ignorando eso, estuvo apunto de golpear con su teléfono al agresor de no haber notado cierto peluche de conejo colgando de una maleta.

-Hari?- soltó asombrada antes de mirar atrás, encontrando una sonriente y amigable cara que no esperaba. –LINCOLN?!

-Lana!- saludo el chico apretando el abrazo… y sacándole el aire.

-También… me alegra… verte…- indico dándole palmaditas para que la soltase. Ya en el suelo lo miro perpleja. –Qué haces aquí?

-Yo lo traje. –Admitió Lola acercándose al área iluminada mientras espantaba mosquitos. –Ugh, si hubiera sabido que habían tantos mosquitos hubiera traído repelente extra. -Tras un resoplido miro a Lana con una sonrisa débil, algo raro de ver en ella y que a Lana no le gusto. –Gracias por venir… Yo…

-Lana Estas?!... Lincoln?... Lola?-los hermanos miraron una nueva fuente de luz que los ilumino que al verla Lana sintió algo en su interior hacerse bolita y perderse en el vacío que estaba bajo sus pies. Posiblemente lo mismo que sintió su madre al ver a tres de sus hijos reunidos frente a la pequeña charca, dos de ellos que no veia hace años.

Lola fue la primera en recuperarse, y con una mirada de hielo que convertiria la Antartica en un paraiso tropical, se paro derecha.

-Tiempo sin verte... Rita.