¡Hola! Esperó que estén bien, que les guste este capítulo y que no me hechen los tomates, sufrí mucho con el, y espero que no se sientan defraudados. En verdad... Ojalá sea lo que esperaban.
Bueno... Me despido... Los quiero... Besos... Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi, sólo los uso para divertirme y sufrir con mis ideas locas, que agradezco infinito lean.
Dam Frost
Capítulo 18
Engaño de Amor
Guardó cuidadosamente la carta en un sobre y la sello. En cuanto todos se durmieran se iría para siempre de ahí.
Unos toques en la puerta le hicieron guardar la carta en el buró. No respondió, quien fuera se iría al ver que no contestaba.
— ¡Serena soy Darién! ¡Abre la puerta! — Pero no obtuvo respuesta alguna. — ¡Se que estas ahí! ¡Abre la maldita puerta! — Gritó una vez más exasperado.
— ¿Busca algo? — Dijo Lita a sus espaldas.
— Este... No... Buscaba él baño... Y me perdí... Lo siento. — Dijo con nerviosismo.
— Le hubiera preguntado a su "prima" ella conoce bien la casa. Estas son las habitaciones de los empleados. Vayase por favor, no tiene nada que hacer aquí. — Le dijo, parándose frente a él en modo intimidante, su alta estatura y su mirada molesta lograron ponerlo nervioso, se dio cuenta que esa noche no obtendría nada y sonriendo con fingida vergüenza se dio la vuelta y se retiró.
Salió al jardín y se dedicó a observar la enorme y elegante casa. Definitivamente su silencio valía mucho, si Serena Quería seguir en esa mansión.
Lita entró en la habitación y vio a Serena muy nerviosa.
— ¡Lita! ¡Me asustaste! —
— Pensé que necesitabas algo y vine a cerciorarme. —
— ¡Noo! Nada solo necesitó descansar. — Dijo Serena, iba a decir algo más pero una abrupta interrupción la obligó a callar.
***Seiya notó la ausencia de Darién y le dio un mal presentimiento, se Dirigió a la habitación de Serena y entró bruscamente, esperando encontrarlos juntos, pero para su sorpresa solo estaba Lita con ella.
— ¿Ocurre algo? — Le preguntó Lita sorprendida por la forma en que entró a la habitación.
— EH... No nada, es que... Olvidaló regresó después. — Dijo lanzándole un beso con las manos a Serena. Ella sintió un vuelco el corazón y esbozo una sonrisa.
— Te dejaré dormir. — Dijo Lita arreglando la cama.
Serena se acostó, dejaría que todos se fueran a dormir y se marcharía.
***Seiya salió, extrañado por no verlo en ninguna parte.
Se reunió con los padres de Kelvin para despedirlos y entonces lo vio.
Estaba parado frente a la casa mirándola detenidamente, como si estuviera maquinando planes en su cabeza. Sabia que él momento decisivo estaba cerca.
Se acercó a él observándolo, ese hombre tenía el poder de robarle su tranquilidad y la de su Bombón.
— Hola... ¿Estás muy apartado de los demás? — Dijo con tono cordial.
— Hola... Me Gusta estar sólo... Me ayuda a pensar... — Dijo con una sonrisa sarcástica.
— Hmm... Si me pasa lo mismo. — Respondió.
Darién asintió y se alejó de él caminando rumbo a la casa, pero solo había avanzado unos pasos y se detuvo.
— Sabes... Tu novia... Es una chica "encantadora" eres muy afortunado de haber encontrado alguien tan "candorosa" pero eso ya lo sabes, ¿Verdad? — Dijo con sarcasmo y se metió sin esperar respuesta.
— Claro que lo se. — Respondió para si mismo y apretó los puños, entendiendo la provocación.
Entró a la casa, ya todos se estaban retirando, incluso Reih, para su sorpresa, sólo beso sus mejillas con indiferencia, pero la sonrisa de su rostro, le decía que había algo de fondo en todo eso.
Se metió en la habitación de Serena, que estaba acostada y parecía dormir. La abrazo y se acurrucó junto a ella y rodeó su cintura, y se quedó dormido.
***Lita se metió a su recámara, aún seguía pensando en ese hombre, en la forma en que lo había visto hablar con Serena, y un mal presentimiento la asaltó.
— No te cayó bien ese hombre. ¿Verdad? — Dijo Andru a su espalda.
— ¡Mi amor! ¿Qué haces aquí? — Le dijo sobresaltada.
— Vine a darte las buenas noches. — Dijo besándola con pasión.
Lita sintió que ese beso podía hacerle perder la cordura y se retiró.
— Mi amor... Esto no es correcto. —
— Lita... Preciosa... Jamás haré algo impropio aunque muera por dentro. Te amo tanto, que deseó que nuestra primera vez juntos sea hasta que tengamos la bendición divina... Porque sé que ésa será especial para los dos. — Besó su frente y salió dejándola con la sensación de que no había otro hombre mejor que él para ella.
***— ¿Lograste algo con ella? — Le preguntó Reih, tan pronto como estuvieron en el auto.
— No... La estúpida cocinera llegó. — Respondió con fastidio.
— Eres un imbécil. —
— Mi querida Reih, ya te dije que falta pocos días, para que ellos estén separados. — Le respondió de forma sarcástica.
Reih sonrió con malicia y asintió. Ahora debía pensar en su estrategia para que volvieran.
***La luz de la mañana sorprendió a Serena. Se había quedado dormida tan cómodamente en brazos de Seiya, que no se había podido marchar, y eso le preocupaba, porque cada segundo pasado en esa casa, era un segundo aprovechado por Darién para seguirla chantajeando.
Salió al jardín después de desayunar cualquier cosa. Molly estaba tan feliz, que no había prestado atención, a la palidez de su rostro y su poca disponibilidad para hablar. Asentía sin mucho interés a las ideas que cambiaba a cada instante para su boda.
Se sentó en el pasto, y los gatos se acomodaron junto a ella, con el paso de los días se habían acostumbrado a su presencia y la aceptaban cariñosamente.
Sintió una cierta envidia al verlos dormir plácidamente en su regazo, con la tranquilidad que sólo la conciencia tranquila puede brindar, algo que ella no podía decir de si misma. Y muy en él fondo de su corazón sintió ganas de volver él tiempo Atrás y remediar todos lis errores cometidos.
Abrazo a Luna con ternura y empezó a llorar, ¿Qué sería de su vida cuando se Fuera? ¿Cómo vivir sin él amor de Seiya? Todo era tan sórdido que no sabía como empezar a enmendar sus errores. Lo único que sabía era que debía irse de ahí por el bien de Seiya y de todos. Sin ella ahí, Darién no podría hacerles daño.
Se levantó rápidamente, dándose cuenta que era su oportunidad para irse... Lita y Andru habían salido a hacer la compra semanal y Molly estaba en la universidad. Podía salir sin ser vista.
***Seiya estaba en su oficina, sin poder concentrarse, miraba y miraba los papeles, sin comprender nada de lo que ahí estaba escrito.
Un mal presentimiento le oprimía el pecho, impidiéndole respirar, tenía la sensación de que pronto ocurriría algo que podría desenmascarar a Darién y el momento de decirle la verdad a su Bombón, estaba por llegar, y esto le asustaba, no sabía como reaccionaría ella, con lo que le dijera, ¿Y si no lo perdonaba? ¿Si lo abandonaba? ¡No! Ella lo amaba, lo perdonaría y todo quedaría olvidado.
Sintió un leve dolor en el corazón y se puso de pie súbitamente, se puso pálido y su respiración se agitó, pensó en Serena y solo sintió deseos de correr a su casa, como si sus vidas dependieran de la rapidez con que llegará.
***Entró en su habitación y con los ojos llenos de lágrimas, recogió las escasas pertenencias que había llevado la primera vez y lo metió en una mochila pequeña, la ropa que Molly le diera se quedó colgada en el armario, no quería llevarse nada que no fuera suyo, dejo la carta en la almohada y tomó sus cosas dispuesta a salir de ahí para siempre, abrió la puerta y antes de abandonar la habitación le hecho un último vistazo, recordó lo feliz que fue tantas noches, recostada en los fuertes brazos de Seiya y sintió morir por dentro, ya que eso no volvería a repetirse.
Se limpio las lágrimas y salió, sintiendo que dejaba su corazón en ése cuarto, se dirigió al jardín y pudo ver a los gatos durmiendo tal como los había dejado.
— Luna, Artemís, pequeña Diana... No puedo llevarlos conmigo, mi futuro es incierto y no quiero arriesgarles a que pasen hambre y penurias junto a mí. Lo siento. — Dijo abrazándoles con cariño, se levantó y se fue, los gatos siguieron durmiendo, ajenos a su dolor.
Recogió su mochila que había dejado en la entrada y se dirigió a la puerta lista para irse.
— ¿Vas a alguna parte? —
Un escalofrío recorrió su espina dorsal y se volvió a ver al dueño de tan odiada voz.
— ¿Qué... Qué haces aquí? ¿Cómo entraste? — Balbuceó con nerviosismo, mientras limpiaba sus lágrimas rápidamente.
— Sabes que no necesitó llave para entrar, cuando quiero algo, lo consigo. — Dijo Darién con tono Amenazador.
— No... No puedes entrar así... Vete. — Le dijo armándose de valor.
Darién la sujeto por la barbilla con rudeza y la acercó a él.
— No... ¿Y sabes porqué? Porque estaré aquí hasta que me des mi dinero o en su defecto, me des tu cuerpo... — Recorrió su cuerpo con mirada lujuriosa y añadió. — Veo que la buena vida te ha sentado magníficamente, te ves... Más deseable, hasta puedo olvidar él dinero y pasar directo a la cama. — Y la beso con fuerza.
— ¡No! No me toques. — Gritó Serena con profundo asco y lo alejó bruscamente.
— Vas a ser mía, te guste o no. Me oyes. — Le amenazó Darién ignorando sus palabras y volvió a besarla aun con más fuerza.
Serena le mordió el labio, haciéndo que la soltará, y trato de correr a la puerta, pero Darién le tomó por los cabellos, enfurecido por la sangre que le salió del labio y le dio una bofetada que la hizo caer al suelo.
— ¡Estúpida! — Le Dijo y se abalanzó sobre ella para someterla en el suelo. Serena le araño la cara, intentando defenderse como podía, pero Darién parecía animal embravecido y le rasgo la blusa, dejándola con él puro sostén, contempló sus senos, con ojos desquiciados por el insano deseo, y beso su cuello con rabia, provocándole un moretón.
— ¡ Sueltame! ¡Por favor! — Le suplicó Serena, sintiéndose pérdida.
— ¡Te he dicho que no! Y será mejor que cooperes, si no me desquitare en "La sobrinita" de tu querido novio. — Respondió dándole otra bofetada, que la dejó aturdida.
— ¡Sueltala maldito! — Gritó Seiya y lo jaló de los hombros, obligándolo a levantarse. Le dio un puñetazo en la mandíbula que lo hizo hechar atrás.
Darién lo miró sorprendido, no podía creer que Seiya estuviera ahí parado impidiéndole consumar su villanía.
— ¡Maldito! No sabes cuanto he esperado por este momento. — Dijo Seiya aspirando con fuerza.
— ¿Cuál momento? ¿De que hablas? — Preguntó Darién sin comprender.
— ¿De que habló? ¿Preguntas de que habló? Habló de Ella. — Dijo arrojándole la foto de Kakyuu a la cara.
Darién la tomó y su cara palideció al verla.
— ¿Qui... Quién es ella? — Dijo fingiendo inocencia.
— ¿Qué quién es ella? ¿Acaso la olvidaste? ¡Mira bien la foto! — Le gritó amenazante.
— Yo... Este... Creó recordarla. — Balbuceó.
— ¡Ah! ¿Creés recordarla? ¿Crees? — Dijo pegándole una vez más.
Serena miró la foto tirada en el suelo, que era la misma que viera en su despacho, pero no comprendía nada de lo que Seiya hablaba.
— ¿Qué quieres que te diga? — Le dijo adolorido.
— ¡Nada! Ya lo sé todo de ti. ¡Todo! Me llevó más de dos años, encontrarte. — Dijo con rabia y lágrimas de dolor en los ojos.
— ¿Porqué tienes una foto suya. ¿Qué eras de Kakyuu? Acaso ¿Su novio? — Dijo por fin, dándose cuenta que no tenía sentido seguir fingiendo.
— ¿En verdad no tienes idea, Maldito infeliz? ¡Tú eres él causante de su desgracia! ¡Arruinaste su vida! — Le dijo dándole un tercer golpe.
— No se de que hablas... — Respondió aun sin comprender.
— Es mi hermana imbécil... Nunca te preocupaste por saber nada de ella, ¿Verdad? Sólo te interesaba su dinero. — Dijo aun más furioso.
— ¡Eso... Eso es mentira! Ella no puede ser tu hermana, sus apellidos no... — Dijo confundido.
— No relacionas nuestro apellido, porque ella es hija del segundo matrimonio de nuestra madre, pero es mi hermana. — Dijo interrumpiéndolo. — ¡Y Tú! Tú la destruiste. La hundiste en el vició de las drogas, para poder controlarla y someterla a tu antojó. — Reclamó.
— ¡No! ¡Yo no la maté! Nunca la toqué. — Le dijo Darién, tratando de defenderse.
— Claro que si. ¡Tú la mataste! — Le gritó en la cara.
— ¡No! ¡Yo no le hice nada! —
— ¡Claro que sí... Le pediste matrimonio... Y al saber que nos oponíamos a su boda y que ella no tendría el dinero de su herencia, la abandonaste y eso la enloqueció de dolor, las alucinaciones la mataron! Ella se tiro por la ventana por culpa tuya. Así que tú la mataste! — Le reclamó.
—¡No... No es cierto! Yo no hice nada. — Se defendió.
— ¡Basta de mentir! — Grito con impaciencia. — Me llevó más de dos años llegar a ti, pero sabía que buscarías a Serena en cualquier momento para obtener dinero. Y sólo necesitaba encontrarla y esperar el momento en que la buscaras. Y ya lo ves, me llevó hasta ti. — Añadió.
Serena seguía sin poder reaccionar, agazapada en él fondo del salón, miraba todo como si fuera irreal, como si esa pesadilla no estuviera pasándole a ella.
— Yo ha ella ni la conozco. — Mintió.
— ¿Crees que no se que antes de mi hermana, la enviciaste a ella? Qué la llevaste a vivir contigo y la ofrecías al mejor postor. Y qué Creíste que obtendrías el dinero de Kakyuu, y por eso la abandonaste. — Le dijo furioso.
Serena lo miró, él había resumido toda su vida en una frase. Pero... ¿Qué es lo que decía? Qué la buscó sólo por Darién.
— No te importó dejarla sola y en la miseria, y menos que estuviera en una clínica de rehabilitación. — Continuó implacable. — Fue fácil seguir su rastro hasta él restaurante en que trabajaba, ganando una miseria para vivir en el miserable lugar en que la dejaste. Sabía que al sacarla de ahí y traerla conmigo, la buscarías para chantajearla, tu ambición te llevó a estar aquí, frente a mí. Y ahora... Vas a morir — Le dijo sacando una pistola y apuntándole al pecho.
Serena miró la pistola, pero no reaccionaba, en su cabeza martillaban las palabras de Seiya. La había usado para un propósito. Todo lo dicho por él eran mentiras, una farsa, todo fue un Engaño de Amor para una venganza, pero ahora ya no le servía y la sacaría de su vida sin miramientos.
Darién sintió que la sangre se helaba en sus venas al verlo ahí, decidido a acabar con él.
— ¿Lo que aún no entiendo es que relación tienes con Reih? — Dijo Sarcástico.
— ¡No Seiya! ¡Por favor no lo mates! — Gritó Lita que iba entrando con Andru y habían llegado a tiempo de escuchar todo lo que dijo de la vida de Serena.
— ¡Seiya calma por favor! — Le dijo Andru sujetándolo para quitarle la pistola.
— ¡Sueltame! ¡Quiero matarlo con mis propias manos! Dejame hacerlo. — Le dijo llorando y resistiéndose a entregarla desesperado.
— Seiya... Te lo pido... Deja que las autoridades se hagan cargo. Por favor. Ya vienen para acá, Lita las llamó. — Insistió.
Seiya soltó él arma sintiéndose vencido, y se soltó llorando con desconsuelo, sacando en cada una de sus lágrimas, dos años de dolor y tristeza.
— Serena... ¿Estás bien? — Le preguntó Lita, ella sólo asintió. — Vamos a que te cambies de ropa. — Volvió a asentir y se dejó conducir mansamente por ella a su habitación.
Lita no le preguntó nada, entendía su estado de shock en que se encontraba a causa de los espantosos acontecimientos vividos, y en momentos como ese, era mejor respetar el silencio.
La policía llegó, y empezaron las vergonzosas preguntas, Serena mostró los golpes que Darién le había dado y que le habían dejado marcas en la cara, cuello y hombros, vieron los arañazos que Serena Le hiciera en la cara y que eran una prueba de que se había defendido.
Después empezó el interrogatorio a Seiya, que mostró todos los datos que él investigador privado que contrató le diera y fue suficiente para que la policía lo encerrará muchos años en la cárcel.
— Señor Kou... Esté hombre pasará mucho tiempo en la cárcel. Pagando por sus crímenes. Su necesitamos algo más nos comunicamos con usted. — Le dijo él policía mientras se llevaba a Darién esposado a la patrulla.
— ¡Me las vas a pagar Seiya Kou, te aseguró que me voy a vengar de ti y de ésa pérdida. — Lo amenazó.
— ¡Sube ya! — Le dijo el policía obligándolo a salir de la casa.
Seiya soltó el aire, volvió la mirada hacia donde había estado parada Serena, pero su sorpresa fue enorme al no verla parada ahí.
Corrió a la recámara de ella, tenía que explicarle, decirle que todo estaba bien.
Sintió que él corazón se le detuvo, el lugar estaba vacío.
¡Serena no estaba! Salió desesperado sin reparar en la carta que estaba en la almohada. Corrió al jardín, esperaba verla con los gatos, pero no... Ella no estaba en ningún lado.
¡Se había ido! Lo dejó... No le dio tiempo de explicarle sus motivos.
Regreso sobre sus pasos arrastrando los pies como si le pesaran demasiado y se encerró en su despacho. Nada tenía sentido en su vida sin ella. Su venganza ahora le parecía tiempo perdido, le había dejado un amargo sabor de boca, y un vacío en él corazón por haber perdido lo mejor que le había pasado en la vida.
***Bueno, hasta aquí... No se como quedó esperó sus comentarios, la verdad sufrí mucho con él, lo arme y desarme, escribí y Reescribí, lloré mil veces al escribirlo. Pero al final así quedó, esperó que les haya gustado.
Los quiero.
Damely Frost.
