Buenas a todos! Un nuevo capítulo de la historia. Con una momento que muchos esperaban desde el capítulo anterior: la reunión con la familia de Lana. Advierto que habrá algo inesperado, pero ya verán el que.
Espero les guste!
Cap. 6
… Un lugar que no queria ver.
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Silencio siguió a mis palabras.
Un Penetrante, incómodo y agobiante silencio.
De hecho, la tensión era tal que necesitarías una motosierra para cortarla. Una con dientes de diamente.
Sabes lo que se siente tener unas ganas imparables de correr a los brazos de alguien y llorar de quien sabe que mientras al mismo tiempo tienes las ganas de tirarte contra esa misma persona para emplear todo los métodos de pelea, tortura o lo que se te ocurriera y ver que tanto podía tomar antes de caer?
Eso es lo que realmente sentí al ver a Rita de nuevo, A la mujer que me dio la vida, fue parte de los mejores 7 años de mi vida y que me abandono por una estúpida pregunta, llevándose parte de lo más querido para mí consigo….
Si no tuviera largos años trabajando en concursos y cuidando mi imagen social, ambas cosas que requieren un gran control en como expresó mis emociones, seguramente hubiera cedido a cualquiera de las dos sensaciones mencionadas, con un claro favoritismo a la segunda, debo admitir.
Además, la presencia de Rita, significaba que podía obviar algunas partes de mi plan y si podía acelerar las cosas, no era momento de ceder a un pequeño rencor infantil…. Por más justificado que fuera.
Esa es la razon por la que deje que el silencio nos envolviera. Si decía algo más, las cosas hubieran terminado de muy mala manera, y no podía darme ese lujo.
Aunque la paciencia nunca fue mi fuerte.
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Lola espero a que Rita diera alguna otra señal de reconocimiento a lo que dijo, pero la mujer solo se quedó mirando a los chicos como si fueran fantasmas en medio de la noche, apuntando les con la linterna de un teléfono que parecía resbalar poco a poco de su mano.
Al lado de la niña, su gemela estaba en un estado similar, mirando de su hermana a su madre con una sorpresa y pánico tal que hicieron sentir mal a Lola. Lincoln, dulce muchacho, se había quedado mirando a Rita con cautela, apretando el abrazo que tenía sobre Lana como si temiera ser separado de la niña. Lola espero otros tres minutos a que alguien dijese algo, antes de perder la paciencia y chasquear los dedos, sacando a los demás de su ensoñación.
-Lincoln, puedes traer las maletas? - preguntó con una dulce sonrisa a su hermano, quien dejó de mirar a Rita para centrarse en ella. -Tranquilo, no nos hará daño. - Lincoln la miró un rato más antes de asentir, separándose lentamente de Lana para hacer lo dicho. Lola se centro en su hermana. - Gracias por venir tan rápido Lana, se que el mensaje debio haberte preocupado. Lo siento.
-Preocupado? - bufo Lana con el ceño fruncido, aún intranquila y definitivamente molesta por el repentino encuentro, pero dispuesta a tener respuestas. - Que rayos estas pensado Lols? Porque trajiste a Lincoln contigo? - Dicho eso la miro preocupada, mordiéndose el labio un poco antes de continuar. - Paso algo? - Lola dio un quedo asentimiento con la cabeza antes de mirar a Rita, quien se había acercado con los labios fruncidos.
-Quiero Una… - Lola alzó una mano interrumpiendo el tono enojado de la mujer. Rita se enredo en sus palabras por el gesto, claramente indignada, pero Lola solo miraba a Lincoln, quien se había quedado quieto con las maletas en mano, mirando a la mujer con pánico. La niña le sonrió para calmarle y después se centro en su ex-madre, tomando un segundo de regodeo a su rojo rostro antes de hablar.
-Explicaré todo en un rato, preferiblemente en un lugar privado. - y sin posibles guardias quizo añadir, pero era muy temprano para echarse la soga al cuello. - Necesito hablar contigo y con Lana de algunos asuntos importantes. Puede que Lucy también deba involucrarse, me da igual, ustedes deciden si le dicen o no. También preferiría hablar en su casa, pero estoy dispuesta a pagar una noche en el Motel más cercano para que me escuchen, de ser necesario. Entendido? - Lana frunció el ceño.
-Porque a esta hora? - pregunto cautelosa. Lola le dedico una agria sonrisa.
-Digamos que la calle de noche es mejor que estar en casa, te lo puedo asegurar. - tanto Lana como Rita se sorprendieron por esas palabras. Su gemela tomando un aire de infinita preocupación mientras Rita solo la miró con Duda.
-Que sucedio con su padre? - preguntó con voz queda. Lola tomó algo de aire antes de mirarla con indiferencia..
-Reunion hasta el jueves. - informó con monotonía. -Pero el es el menor de los problemas. - en eso un mosquito le pico y con las ganas que quería usar contra la mujer le dio muerte. El golpe debió haberse visto rudo, porque tanto Lana como Rita hicieron una mueca y Lincoln dejó las maletas al lado de Lola para revisar el brazo de su hermanita. - Estoy bien, Lincoln. No es nada. - Su hermano la miró un rato y le dio un besito en el lugar.
-No tienes que añadir nada? - preguntó Rita a su hijo con tono cortante, logrando que el chico recordarse su Presencia. De inmediato se alejo un poco, agarrando la maleta de Hari con fuerza y mirándola aterrado. Lola y Lana alzaron la mano a la vez para evitar que saliera corriendo. Rita pareció sorprendenderse, antes de fruncir el ceño. - Se que estaras molesto, pero eso no fue muy maduro, Lincoln.
-No te metas con el, Rita. - espetó Lola con rabia antes de centrarse en su hermano. - Tranquilo Linc, solo es Rita, recuerdas? - y sacando una arrugada fotografía del bolsillo se la mostró en la poca luz del telefono de la mujer. Una que mostraba un feliz par de de gemelas abrazando a una mujer rubia. La única copia que quedaba en vida. - Te la estuve mostrando en el camino, vez? - dejando a Lincoln comparando la imagen con lo que tenía delante. Y si bien la Rita actual era más delgada, vieja y había cambiado sus pantalones y zapatos por jeans y zapatillas, así como un casual saco café, la diferencia no era Mucha. Bueno, eso y la cara de incredulidad que tenía.
-Li… Ta? - trato de repetir Lincoln ladeando la cabeza y tomando la foto, aun perdido, pero no tan asustado.
-Esto es un juego? - pregunto Rita por lo bajo, cambiando su molestia a ligera duda. Para agrado de Lola, fue Lana quien contestó.
-No, mamá. No lo es. - sentenció con voz queda. - Lincoln… No te recuerda. - aceptó bajando la mirada. Lo triste y resignada de sus palabras, como si ella también sintiera ese dolor, pareció haber encendido las luces en la cabeza de la mujer,
-No… no sabe… quien - trato de decir con un claro nudo en la garganta. Lola negó con la cabeza, tanto para contestar como para alejar una imagen de su mente.
-Tuvo un… Accidente. -respondió en un susurro. - Es parte de lo que quiero hablar, así que… - indicó con un falso gesto de ver el tiempo. Rita la miró perdida, claramente alterada por la reciente revelación. Por suerte Lana pudo hacer algo en respuesta y agarro dos de las pesadas mochilas como si fueran de aire.
-Dejamos el auto en la puerta oeste. - señaló con un tono demasiado calmado para su situación actual. - Vámonos antes de que llegue el guarda y nos vea aquí. - y sin siquiera mirar a nadie se alejo resuelta, indiferente a su ligero cogeo. Lincoln dejó de examinar a Rita y le devolvio la foto a Lola antes de tomar la maleta que quedaba, ofreciéndole la mano a su hermana. Antes de tomarla, Lola le dedico a Rita una mirada decepcionada.
-Esperaremos en el auto. - y los dos siguieron a Lana. Tuvieron suerte de que el lugar estaba desierto (y Lola estaba agradeciendo mentalmente que no hubieran reparado la cámara de la entrada) cuando llegaron donde estaba Lana junto a un sedan no precisamente nuevo. La niña dejó su carga junto al maletero y aprovecho para pasarse una mano por el rostro antes de mirar a sus hermanos.
-Realmente espero que tengas una buena explicación para esto. - le comento a Lola antes de acercarse a abrazarlos a ambos. -Por favor dime que no es tan malo como pinta… -Lola no contestó y solo devolvio el gesto. Lincoln dejo la maleta en el suelo y las abrazo a las dos con fuerza, sintiendo su intranquilidad. De inmediato se puso a tararear una de sus canciones, sacando un leve quejido de Lana y una risita de Lola. Justo lo que necesitaban.
Estuvieron así, reconfortandose en la presencia del otro, hasta que Rita decidió reaparecer en el cuadro, matando el ambiente. La mujer parecía haber llorado, pero lo único que hizo fue abrir el maletero y entrar al auto, esperando a que todos estuvieran dentro (Las gemelas a los lados de Lincoln) antes de arrancar para lo que sería el viaje de veinte minutos mas incomodo que jamas se dio en el Sedan de las Lewis.
Asi fue como llegaron a una casa con un ornamentado y animado jardín delantero rodeado por una sopresiva valla negra. La casa en si era de dos pisos y más pequeña que la de Lola, pero su cálido tono melocoton, lo rustico de sus acabados y solo el hecho de tener un porche de madera hacían contrastar ambas casas como las gemelas que habitaban lo eran.
Lana fue la primera en reaccionar cuando el auto se detuvo, asomándose entre los asientos delanteros para abrir el maletero y saliendo antes que cualquiera. Lincoln se asomo por su puerta con curiosidad, y como Lola no quería estar con Rita más de lo necesario, salió por la puerta contraria para colocarse al lado de su gemela mientras está sacaba las maletas.
-Listo- aportó Lana sacando la última con ayuda de Lincoln. - Gracias Linc. - el chico sonrió y agarro las maletas para llevarlas a la puerta, tarareando por alguna razón. Lana miró a Lola, que seguía tiesa como tabla, y luego a la casa. - Nada mal eh? Deberias ver como estaba cuando la compramos. La valla fue idea de Lucy, pero la mano de obra es mía. Lily escogió el color, aunque casi nos matan los vecinos. Sabias que hay un código de vecindario o algo así? Por poco no la pasamos.
-Me agrada. - confesó Lola con una ligera sonrisa. Su casa sería moderna, pero está se veía viva desde el exterior. Un lugar agradable, a su pesar. Lana sonrió satisfecha y agarro la maleta que quedaba.
-Vamos. - señaló tomando su mano y guiandola a la puerta, donde Lincoln las estaba esperando jugueteando con Hari. Lana le sonrió antes de sacar una llave de su bolsillo y abrir la puerta, dejándoles pasar justo cuando su madre salió del auto. Lola le ignoro y agarro su maleta de antes de entrar.
Temía encontrar un lugar parecido a una vieja casa, y si bien el parecido era notable, había unas cuantas diferencias: un literal pasillo entre la puerta y las escaleras, las paredes a los lados de este albergando dos puertas entreabierta, llevando a lo que parecía el salón y la cocina. Lincoln entró detrás de ellas mirando el lugar con curiosidad en el momento en que una pequeña cabeza rubia con dos coletas alta y listones lilas se asomaba de la puerta del salón.
-Lana? - preguntó mirando a Lola extrañada, antes de reparar en la verdadera y burlona Lana. - Dos Lanas?
-No Lily, esta es Lola. - aclaró la chica colocando un brazo en los hombros de Lola, ignorando la mirada que está le estaba dedicando. Lily se sorprendió y terminó de salir al pasillo, revelando su tierno camison lila y el viejo conejo blanco que apretaba entre sus brazos. Lola no evitó sonreír al ver que el viejo Bun-Bun seguía tan vivo como Lana describió.
-Lola? Como el monstruo rosa de Lucy o tu gemela? - preguntó curiosa la niña, eliminado la sonrisa de Lola.
-El que de Lucy? - preguntó con un ligero tic. Lana rodó los ojos, más acostumbrada a esa clase de comentarios.
- Lily, está es Lola Loud.- explico con calma. - Mi gemela y tu hermana mayor. - Lola le miró mal y Lily lo hizo curiosa, hasta que reparo en la otra persona en el pasillo, que la estaba mirando extrañado. Lily ladeo la cabeza antes de sonreír y dar saltitos de alegría.
-Lincoln! - soltó y corrió a abrazarle las piernas. Para sorpresa de las gemelas, Lincoln aceptó el gesto sin pelea, pero sin cambiar la mirada perdida que llevaba desde que entró. - Sabía que vendrías un día! Lucy siempre lo dice y sabe muuuuchas cosas! Soy yo, Lily! Me recuerdas? Ah! También tienes un conejito? Yo tengo a Bun-Bun. Luna me dijo que me lo regalaste y lo he cuidado mucho. Ves? VES? . - y se separó sin dejar de sonreír para mostrar a Bun-Bun al aturullado muchacho. Lola no evitó una sonrisa tensa a la escena, pues la última vez que vio a su hermana en carne y hueso está no tenía el más vasto vocabulario. Lana le había dicho que se cuidada por Leni la volvió una cotorrita, pero el verlo era diferente al escucharlo.
-Lily deja a tu hermano tranquilo. - comentó su madre entrando y cerrando la puerta tras de sí. La niña asintió y bajó al peluche sin dejar de mirar a Lincoln con una sonrisa. El chico le sonrió incómodo antes de usar el brazo de Hari para saludar a Lily. Ella río y repitió lo mismo con Bun-Bun. Lola sintio que se Derretia de Ternura.
Rita se aclaró la garganta y miró a la niña, pero cuando iba a decirle algo sus ojos se desviaron a la escalera y pareció perder algo de color. Las gemelas le imitaron y Lola tuvo que reprimir sus ganas de mal decir en voz alta y gruñir, por el susto y lo desafortunado.
Lucy había aparecido en lo alto de la escalera.
-Lucy, mira! Es Lincoln! - señaló innecesariamente Lily al ver a su paralizada hermana gótica. El comentario logró que el chico también mirara a la pelinegra, poniendo un rostro de sorpresa antes de, para sorpresa y el mayor dolor de Lola, sonreír. Incluso dio dos pasos hacia Lucy, deteniéndose al notar decepcionado la escalera. Lincoln miró a Lucy con añoro, como pidiendole bajar.
-Reconoce a Lucy…. - soltó Lana con voz quebrada, sintiendo tal vez algo parecido a su gemela. Parecido, no igual. Lola se mordió el labio. Había cuidado de Lincoln por años, y en el inicio tenía problemas para que la reconociera rapido. Tardó meses en lograrlo y el que Lucy solo apareciera y su hermano supiera quien era de una mirada… Era injusto, completamente injusto….
-L-Lincoln? - preguntó Lucy con voz temblorosa, bajando un escalón. El chico sonrió más de ser posible.
-Hari! - soltó contento, y soltando una bomba que destruyó cualquier emoción que se hubiera sentido los quince segundos antes de que abriera la boca. Lucy se detuvo, dejando caer su boca de la impresión mientras que Rita soltaba un suspiro decepcionado. Lily miró a su hermano curiosa y este solo se extraño por el cambio de expresión de Lucy.
Y aunque ambas gemelas no evitaron sentir un profundo alivio (Lana más culpable que Lola por el sentimiento) este desapareció al reconocer el nombre utilizado, así que sus miradas se centraron con duda y desconfianza en cierto conejo remendado que se asomaba de cierta cartera, uno que lo único que ambas podían relacionar con la gótica era que daba mala vibra, especialmente ahora cuando la luz le hacía parecer que sonreía divertido.
Solo unos minutos en la casa Lewis y Lola ya había sentido, decepción, ira, tristeza, ternura, cariño, dolor y ahora una fuerte sensación de preocupante irrealidad.
Realmente esperaba llegar en una Pieza hasta el final de su empresa.
Y lo esperaba En serio
