Holaaa... Perdón por tardar tanto, un mes... Pero es que tenía muchas ideas y no tenía como ordenarlas, por eso mi demora. Además me cambiaron de turno y ahora es más estresante, creanme que a diario me duele la cabeza.

Les pido una disculpa y quiero que sepan que no abandonaré El fic. Me llegaron unos reviews maravillosos, les agradezco mucho su aceptación y cariño. Y sorry por tardar.

Esperó que les gusté.

Los personajes son de Naoko Takeuchi, sólo escribo por diversión.

Capítulo 26

Hoy te prometo

La Reina había hablado largamente con él, escuchando con atención lo que él le decía de Serena.

— La razón por la que acepté su relación, es porque ella siente algo por ti, de no ser así, te aseguró que no estaría aquí ahora, y jamás la aceptaría. — Dijo mostrándole él valioso anillo que le diera su amado esposo.

— Madre... ¿Estás hablando en serio? — Preguntó Sorprendido al ver esa joya que valía tanto para su madre.

— Desde luego... Eres mi hijo, y deseo que seas feliz, sólo esperó que no estemos equivocados, respecto a ella. — Dijo dándole la cajita de terciopelo rojo.

— Me haces muy feliz. — Dijo levantándola lleno de alegría.

— Te amo hijo y haría lo que fuera, por tu felicidad, ahora... Hay que organizar una fiesta de compromiso... Poner fecha para la boda y mil cosas por hacer. Desde luego, hay que hacer lista de invitados. Menú, mantelería... ¡Dios mío! Apenas da tiempo. — Y dicho esto, salió del salón dispuesta a dar la mejor fiesta que el dinero podía pagar.

La noche del compromiso llegó rápidamente. Parecía mentira que ya hubiera pasado un mes desde el día en que Diamante le pidiera matrimonio, las cosas se habían dado rápidamente y Haruka y Michiru, habían vuelto a darle clases, para asegurar que tuviera un comportamiento aceptable para tan esperada noche. La mejor maquillista y peinadora habían aceptado arreglar a Serena, mas por curiosidad hacia la futura Princesa, que por la pequeña fortuna que costaría su trabajo.

Aunque el ya le había pedido matrimonio, esa noche era para celebrar que ella era oficialmente su prometida.

Los invitados llegaron puntualmente, con ojos espectantes a cualquier situación, querían saber quien era la bella desconocida, que había conseguido atrapar a tan apuesto y cotizado Príncipe.

— ¡Muero de nervios! — Les decía Serena a Haruka y Michiru, que se habían convertido en sus mejores amigas, aunque tenían caracteres diferentes, habían logrado entenderse muy bien.

— Tranquilizate, Cabeza de Bombón, todo saldrá bien. — Le decía Haruka, que traía puesto un hermoso vestido de seda negro que le quedaba muy bien.

— Ya sabes que odio que me digas así. — Farfulló entre dientes Serena, pues el sobrenombre de Bombón le recordaba a Seiya.

— Vamos... Vamos, no es momento de hablar tonterías, recuerda que esta es tu gran noche, sólo debes ser amable, gentil y encantadora y todo saldrá bien. — Le animaba Michiru, que se había puesto un vestido color aguamarina, que hacía juego con sus ojos.

— No Se... Tengo miedo de poner en mal a la familia real. — Dijo pesarosa.

— Amor... La hora Ha llegado. — Le dijo Él Príncipe Diamante, que entraba en ese momento a su habitación, y se quedó boquiabierto.

— ¡Dios mío! Estás... Preciosa. — Dijo besando su delicada mano.

Serena sonrió ruborizada y se miró en el enorme espejo. Se daba cuenta que no parecía ella misma, era como si la sencilla y humilde chica que limpiaba mesas en un restaurante, nunca hubiera existido.

Ahora se veía sofisticada y elegante, con un hermoso vestido de terciopelo azul oscuro, ceñido a su cuerpo y falda en corte princesa que parecía una hermosa noche estrellada, pues tenía delicados brillos que simulaban las estrellas del firmamento. Su Rubio cabello estaba recogido en lo alto de su cabeza, dejando su blanco y hermoso cuello libre, y solo una pequeña gargantilla de diamante lo adornaba. Si... Era Difícil ver en ella a la chica que tropezará con Seiya hacia ya mas de dos años.

La reina anunció a la pareja y ambos descendieron por la escalera de mármol, el vestía su traje gris de gala, con la insignia de luna colgada en su pecho, que era el símbolo de la familia real de ese país. Todos la miraban con atención, las mujeres con envidia y celos por haber conseguido alguien como él guapo príncipe, pesé a no ser de la realeza, y los hombres con insano deseó, por su belleza, que ahora florecía de forma sutil.

Ella era un manojo de nervios. Diamante podía sentir sus manos frías bajo la seda de sus guantes.

— Tranquila. Todos te Amaran... Sólo se lo maravillosa y encantadora que ya eres. — Le Susurró Él Príncipe mientras bajaban las escaleras.

Tras las formalidades de presentación, en la que ella fue presentada oficialmente como futura princesa del reino, la música comenzó. Él Príncipe rodeo su cintura y comenzó a guiarla por la pista, abriendo él baile. Varias parejas se sumaron observando de reojo y murmurando entre ellos. Pero Diamante no prestaba atención a las opiniones de gente sin importancia, para él, lo importantes era que por fin esa chica seria suya, que tuvo que pasar mucho tiempo, en el que nunca pensó que llegaría el día de tener su corazón. Porque estaba seguro de que ella lo quería, no cómo amo una vez a Seiya, pero si lo suficiente como para ser su esposa.

¿Y si Soló era agradecimiento? ¿Y Si ella lo había aceptado como una forma de tener a su hija? ¿Y si era venganza hacia Seiya? Movió negativamente la cabeza, buscando disipar las dudas que lo asaltaban. Su madre le dijo que ella lo quería y debía ser cierto.

— ¿Te preocupa algo? — Le Preguntó Serena, al ver su mirada pérdida.

— Serenity... Tú... ¿Me amas? — Le Dijo Por Fin, tras unos minutos de silencio.

Serena se sorprendió por la pregunta y de momento no supo que contestar.

— Olvida que lo pregunté... Yo se que es difícil Amar a alguien más, después de lo que viviste con Seiya. — Dijo, con una sombra de dolor en sus ojos.

— No menciones a Seiya por favor. Él es parte del pasado. — Le dijo incómoda.

— Lo siento. —

— No me mal entiendas... Es sólo que... Lo odio... Lo odio demasiado y... —

— No Se Si Lo Dices para convencerme a mí o a ti misma, de eso. — Le dijo.

— No... Yo... Se que mis sentimientos hacia ti han cambiado, son muy profundos, no me imaginó lejos de ti... Te has convertido en alguien imprescindible para mí. — Le Dijo Posando sus azules ojos en los grises de él.

— Es Todo Lo Que Necesitó saber. Te amó, y para mí, eso es suficiente, se que algún día, dirás que me amas, sin dudarlo. — Y la besó suavemente, ante él asombró general, pues las normas de etiqueta, no permitían ese tipo de demostraciones afectivas, por parte de miembros de la familia real.

Él baile terminó y por fin pudo descansar, ya estaba dicho en más de 12 meses sería la boda, y a partir del día siguiente tenía muchas cosas que hacer en compañía de la reina y sus consejeras Haruka y Michiru.

La fecha había quedado fijada para él día en que su hija festejará su segundo cumpleaños.

Diamante no puso objeción alguna para ese día, sabía lo importante que era ésa fecha para su prometida y estaba dispuesto a complacerla. Aunque un año le parecía una eternidad, sabía que el protocolo así lo exigía. Además planear una Boda Real, no era tarea fácil. Y estaba seguro que el tiempo pasaría en un abrir y cerrar de ojos.

Esos días Seiya estaba particularmente irritable, llevaba días soñando con Serena, y eso lo tenía inquietó. Pues desde su muerte, aunque no se alejaba de sus pensamientos y la seguía amando igual que él primer día, no la había soñado ni una sola vez.

La Miraba como si fuera un bello angel que lo observaba en silencio, como si con los ojos le reprochará algo, y de pronto se alejaba de él, como si fuera un fantasma, entonces corría tras ella, suplicando su perdón. Y luego de eso, despertaba de golpe, sudoroso y con la respiración entre cortada. Repitiendo una y otra vez:

— Yo no quería hacerte sufrir. Cada día deseó la muerte como una liberación de este suplicio, que es tú ausencia, anhelando encontrarte en la eternidad para realizar nuestro amor. —

— Prepara todo para regresar... Ya es tiempo de volver A nuestra vida normal. — Le Dijo a Setsuna, que palideció al darse cuenta que si Darién lo sabía, la pasaría mal.

— ¿Sabes cuanto tiempo llevó aplazando mi boda? — Le reprochó Molly al verlo llegar ese día.

— Yo... Perdón... No Sabía que era por mí. Este... —

— Claro que es por ti... Tío... Eres muy importante para mí, y sólo quería que te repusieras de... Bueno... La muerte De Serena. Ya que ella no podrá estar, esperaba que su hija sí. — Le Dijo Molly.

— Yo... Lo siento... Perdón por ser tan egoísta. — Dijo Abrazándola con cariño.

— Ya... No hay que estar tristes... Deja ver A mi niña. — Respondió cargando a la niña. — Es... Bellísima... Igual a su madre y a Kakyuu. —

— Sí... En ella están las dos mujeres que más han marcado mi vida. — Dijo viendo a la versión mini de Serena.

— Si... Es una Chibi-Serena... — Dijo con voz graciosa mientras apretaba sus mejillas con ansiedad.

— Chibi chibi... — Balbuceó la niña.

— Creo Que le agrada. Le Llamaré Chibi-chibi. — Al ver que ella sonreía.

— Molly... No le digas así. — Dijo Setsuna, que le molestaba oír que hablarán de Serena.

— Esta Por Cumplir sus 2 años... ¿No creés que merece una fiesta? Globos, pastel, niños, todo para que se divierta... Yo Organizaré todo. — Le Dijo ignorando las palabras de Setsuna, y subió a su habitación sin que Seiya pudiera negarse.

A la hora de la cena llegaron Mina y Amy con sus esposos, cargados de regalos para la niña. Seiya a pesar de estar cansado los recibió con cariño y alegría, pues también los había extrañado mucho.

— Molly nos dijo que Chibi-chibi es idéntica a Serena. — Dijo Mina tan pronto como vio a Seiya.

— Mina... No seas Imprudente. — Recriminó Amy, pero Mina no entendió nada .

— Si... Es muy parecida... En un momento vendrá con Setsuna. — Dijo Seiya pasando al salón.

La cena Pasó rápidamente, Lita había preparado todo para halagar a Seiya y la niña, y después los acompañó a tomar él postre en él salón, junto a su flamante esposó.

— Me alegra mucho que se hayan casado. — Les Dijo Seiya.

— Queríamos que estuvieras presenté, pero no sabíamos cuando volverían, ya ven que estuvieron mucho tiempo fuera. — Dijo Andru.

— Si, no querían que les pasará como a nosotros. — Dijo Molly con tono de reproche.

— Lo importante es que ya podemos retomar nuestros planes de boda. — Dijo Kelvin, en tono conciliador.

— Bueno, hay un cumpleaños que organizar. — Dijo Lita para distraer la tensión.

Todos Asintieron y Después de mucho platicar de los acontecimientos ocurridos en casi dos años de ausencia. Todas Las parejas se retiraron a sus casas.

La pequeña Chibi-chibi estaba hermosa con su vestido azúl y su rojo cabello peinado igual a Serena, todos estaban encantados y reían felices, de verla jugar con otros niños.

— Chicas... Les Agradezco mucho lo que hacen por mi hija. —

— Que Agradeces, lo hacemos con gusto, ya que es nuestra única sobrina. — Dijo Mina con tono despreocupado.

— Yo También soy su sobrina. — Bromeó Molly y Mina le dio un golpe a modo de juego.

— Tranquilas, mejor vamos a partir el pastel. Muero por probar los delicias de mi esposa. — Les Dijo Andru y todos Asintieron felices, incluso Seiya disfrutaba de ver a su pequeña jugar tranquila, sin saber que en ese precisó momento Serena estaba alistándose para su Boda Real, renunciando para siempre al hombre que más había amado y que ahora odiaba con cada fibra de su ser, porque creía la había traicionado con Reih.

Él día esperado llegó, Serena se preparaba para su boda con Diamante, Haruka y Michiru la acompañaban admirando la evolución total de la chica.

— Te ves espectacular Cabeza de Bombón. — Le Dijo Haruka y Serena torció la boca en un mohín de disgusto.

— Ya te dije que no me digas así. —

— No es momento de tonterías, hoy es él gran día de tu boda con él hombre que amas, y que además te adora. Debes estar feliz. — Le dijo Michiru arreglando su vestido.

— "Él hombre que amo." — Pensó Serena con desdén, desviando la mirada, si era cierto que estaba enamorada de Él Príncipe Diamante, pero sus sentimientos aún no eran tan profundos como para lograr desplazar él amor disfrazado de odio que sentía por Seiya.

— Estás hermosa. — Le Dijo La Reina que entró a verla, se había encariñado con ella y la apreciaba como a una hija. — Quiero darte esto. — Poniendo una pequeña tiara de rubíes en sus manos.

— Es... Bellísima, no puedo aceptarla... No la merezco. — Rechazándola.

— Claro que la mereces, está fue mi primera tiara, y quiero que la uses tú. En unas horas serás la esposa de mi hijo, y eso te convierte en Princesa. Así que debes llevarla, y no aceptó una negativa. — Dijo Colocándola en su cabeza.

Serena no dijo nada, y aceptó él regaló, en unas horas como bien dijo la Reina, sería la esposa del Príncipe Diamante, y atrás quedaría para siempre, la mesera que todos humillaban, regresaría y entre otras cosas compraría la cafetería del hombre que la humilló frente a Seiya cuando lo conoció, se encargaría de hacer lo mismo con él y Seiya pagaría él haberle arrebatado a su hija y llevársela con Reih.

— El auto te espera en la entrada... ¡Dios mío! Mi hermano se Va a morir cuando te vea. Te ves espectacular — Dijo Zafiro que también entró a su habitación y la veía con admiración.

— Gracias... Eres un loco, lo dices, porque me aprecias. — Respondió Serena ruborizada.

— Es La Verdad, y anda ya, porque mi hermano, debe estar impaciente. — Le Dijo Con Voz Cariñosa.

El auto clásico que la esperaba estaba adornado con flores blancas y el chofer la esperaba con un hermoso ramo de alcatraces y tulipanes blancos, bellamente decorado con listones que le tendió en cuanto subió al auto.

— Señorita... Sus flores. —

— Gracias... Es muy amable. — Dijo tomando él ramo.

En cuanto Subió se quedo boquiabierta, al ver en él interior a sus padres, Hotaru y Sammy que la veían con emoción.

— ¡Oh Dios mío! ¡Vinieron! — Exclamó con lágrimas en los ojos.

— No podíamos faltar. Además tu prometido tuvo la gentileza de enviar por nosotros, dijo que te quería dar la sorpresa. — Respondió su Padre.

— Hija... Queremos preguntarte por... —

— Calla mujer... No es momento de preguntas, es un día para estar felices por nuestra hija, que se casará con él mejor partido que podía tener. Tiene millones. — Dijo Ambiciosamente.

— ¡Papá! ¡No hables así! Yo no me casó por interés. — Le Recriminó.

— La Verdad... No Te Ves Enamorada, como cuando conociste a Darién. — Dijo su madre, mirándola a los ojos.

— No me hables de Darién nunca. Además no pueden hablar así frente a Hotaru. — Le Respondió sosteniendo su mirada.

Hotaru se encogió de hombros, todas las familias tenían sus pros y contras, y la de Serena, no es la excepción. Se notaba que la querían y deseaban lo mejor para ella.

Llegaron a la Catedral que se encontraba con cientos de personas, vestidas con ropa costosa y sombreros extravagantes, que a ella le parecían graciosos y tontos.

— ¿ Me veo bien? — Le Preguntó mamá Ikuko, acomodándose él sombrergo.

— Si, te ves maravillosa. Anda vamos. —

Ella bajo y su padre la tomó del brazo, su madre de paró tras ella, e iniciaron él camino hacia una nueva vida.

La corte entró en la iglesia, él Obispo seguido de todos los que oficiarían la ceremonia entraron seguidos de la Reina y la corte de la novia, Haruka y Michiru, Hotaru y Sammy iban atrás y se posicionaron en la primera fila y se escuchó la marcha nupcial anunciando la entrada de la novia, una pareja de niños entró lanzando pétalos blancos abriéndole pasó.

Serena avanzó lentamente del brazo de su padre, él veló que cubría su rostro, escondía los temores que se traslucían por su mirada azul.

Todas las miradas estaban en ella, expectantes de su vestido, sus zapatos y hasta la menor equivocación.

Tras caminar unos minutos que le parecieron una eternidad, llegó frente al que sería su marido, se veía muy atractivo con su traje blanco de gala. Zafiro y su padre unieron sus manos y tomados de la mano caminaron al altar.

— Te Ves Maravillosa. Pareces un bello ángel. — Dijo Mirándola con devoción, recorriendo con sus ojos grises la maravillosa visión: El vestido hecho a medida, el corpiño de encajé francés se ceñía a su busto, y un delicado listón gris acentuaba su pequeña cintura, la falda de corte princesa que se extendía por todo él pasillo. Diamante tenía razón parecía un bello ángel.

La ceremonia inició, Él Príncipe Diamante estaba feliz, y Serena a su manera también lo estaba, ese hombre maravilloso pronto le pertenecería, y estaba segura que daría su vida por verla feliz.

El lazo nupcial lo puso Esmeralda, había hecho las pases con ella y con tristeza había aceptado que nunca había tenido su corazón. Y Ahora estaba ahí poniéndoles él lazo y convencida de que jamás la había visto con la idolatría que miraba a Serena.

Las argollas de matrimonio las dio Él Príncipe Zafiro, eran de oro y tenían sus nombres grabados en el interior, Diamante La Puso en su dedo, junto al hermoso anillo de compromiso.

— Recibe esta argolla como símbolo de mi amor, fidelidad, respeto que te tendré. — Repitió con solemnidad.

— Recibe esta argolla como Símbolo del amor y respeto que te tendré, prometó ser fiel y dedicaré cada día a cuidar nuestra unión. — Dijo Al Cabo De Unos Minutos, también estaba emocionada, y sentía un nudo en la garganta.

Él Ovizpo tomó sus manos y las unió con su estola, les puso un micrófono y la instó a decir sus votos matrimoniales.

Yo te elijo a ti Serenity: Como mi compañera para caminar a tu lado y dormir en tus brazos, para ser alegría para tu corazón y alimento para tu alma, para aprender de ti y crecer contigo, incluso cuando la vida nos cambie a los dos. Te prometo reír contigo en los buenos momentos y llorar junto a ti en los malos. Prometo respetarte y apreciarte como un igual, sabiendo que no te completo, sino que te complemento, exactamente del mismo modo en que tú lo haces conmigo. Prometo tener mil aventuras contigo e intentar hacerte feliz cada uno de los días del resto de nuestras vidas. — Ella Lo Escuchó Emocionada, sabía que esas promesas salían de su corazón.

Estamos aceptando un compromiso muy decisivo para toda nuestra vida, y de solo saber que ello significará permanecer a tu lado el resto de mi existencia me hace sentir muy dichosa, porque sé que contigo no temeré a nada y todo lo difícil lo podré superar porque cuento con tu amor y toda tu comprensión. Acepto a tu lado todo lo que conllevará este matrimonio que nos mantendra unidos. No ha sido fácil que llegara este momento porque hemos pasado por muchas pruebas que nos hicieron una pareja sólida. Acepto vivir el resto de mi vida al lado de una persona tan maravillosa como tú. — Dijo viendo la emoción Que sus palabras le habían causado.

Un poco sorprendido por los inusuales votos, habló:

— Por el poder que a mi me confiere la iglesia los declaró marido y mujer. Puede besar a la novia. — Dijo el Ovizpo alzando su mano para dar su bendición. Ya estaba hecho, ya no era la asustadiza Serena Tsukino, a partir de ese instante era la Princesa Serenity.

Diamante levantó su velo y se encontró con la mirada azul de ella, la acercó a él y depósito un delicado beso sellando su unión.

Se Tomaron De Las manos y salieron de la Catedral, para subir al carruaje y mostrarse al mundo como Él Príncipe Diamante y su esposa la nueva Princesa Serenity del Reino de Plata.

La Recepción estuvo llena de cientos de invitados a quienes jamás había visto y estaba segura que jamás volvería a ver, todos vestidos con hermosos vestidos de gala y costosas joyas, se preguntaba si alguna vez esa gente daría algo a los demás desinteresadamente.

Bailaron frente a todos, sus padres, Sammy y Hotaru estaban en la misma mesa, observando todo con emoción. Un grupo tocaba una canción elegida especialmente para ellos:

Tu lugar es a mi lado

Hasta que lo quiera Dios

Hoy sabrán cuánto te amo

Cuando por fin seamos dos

Y nunca estuve tan seguro

De amar así, sin condición

Mirándote mi amor te juro

Cuidar por siempre nuestra unión

Hoy te prometo

Amor eterno

Ser para siempre

Tuyo en el bien y en el mal

Hoy te demuestro

Cuánto te quiero

Amándote hasta mi final

Lo mejor que me ha pasado

Fue verte por primera vez

Y estar así de mano en mano

Es lo que amor siempre soñé

Hoy te prometo

Amor eterno

Ser para siempre

Tuyo en el bien y en el mal

Hoy te demuestro

Cuánto te quiero

Amándote hasta mi final

Hoy te prometo

Amor eterno

Ser para siempre

Tuyo en el bien y en el mal

Hoy te demuestro

Cuánto te quiero

Amándote hasta mi final

Hoy te prometo

Amor eterno

Amándote hasta mi final.

El baile término y fueron a le mesa Principal.

— Brindemos por su alteza Él Príncipe Diamante Y La Princesa Serenity. — Habló la Reina alzando su copa.

Todos la imitaron y aplaudieron mientras él le daba un beso suave en los labios.

— Ve A cambiarte cariño, en unos momentos vendrá el auto para llevarnos a nuestro viaje de bodas. — Murmuró en su oído.

— Si. — Subió con Hotaru a su habitación, tenían muchas cosas que hablar y apenas una minutos a solas.

— ¡Madre Santa! Esta es la Recámara más maravillosa que haya visto en mi vida. — Le Dijo admirando él lugar.

— Hotaru... Gracias por venir. Tenía tantas ganas de verte... Contarte tantas cosas. —

— Sabía que ese hombre era alguien importante... Pero un Príncipe... Eso si esta de lujo. —

— Gracias... Me ayudará a recuperar a mi hija. — Dijo En Voz Baja.

— Serena... Tú madre tiene razón en algo... No te veo muy enamorada. Así que esperó que no te hayas equivocado. —

— Las promesas que hice en el altar son reales, lo que siento por el es algo importante, no me imaginó vivir sin él. — Fue Su Respuesta.

— Amas a Seiya, esa es la verdad. —

— Lo Odió... Y te prometo que me devolverá a mi hija. — Dijo Quitándose él vestido de novia.

Hotaru la ayudó a vestir y ambas salieron a la entrada, donde ya estaba Diamante parado frente al auto.

— Gracias Por Asistir. Fue un placer volver a verté Hotaru. — Le Dijo Besando Su Mano.

Serenity tomó su mano y subieron al auto que la llevaba en una aventura junto a él, y cada vez más cerca de su hija. Porque después de dos años él momento de volver había llegado.

Ooook aquí él capítulo. Ojalá la guste, y aunque la historia dio un giro con Seiya, porque Serena ya se caso, pues aún falta su reencuentro, además de que Reih aún no paga las que debe.

La canción después de mucho buscar fue la que me pareció más apropiada. Es de un grupo llamado IL DIVO y se llama Hoy te prometo.

Gracias por sus reviews y las fans de Seiya no me maten, los votos busqué varios y los edité para esté capítulo.

Bueno me despido.

Damely Frost.