Buenas madrugadas... ¿Cómo están? Se que no he escrito en mucho tiempo, no tengo perdón, pero bueno aquí esta por fin el capítulo. La verdad que no tenía muy claro como hacerlo, pero bueno, quiero que sepan que escuchó o leo sus ideas, y las aplicó, así que estoy añadiendo sus ideas con las mías, para crear algo mutuo.

Aquí esta parte de la idea de MarielaMolinaNuez, esperó que te guste como va quedando, y a ustedes esperó les guste. Disculpas por tardar y esperó que el Lemon no se vea muy vulgar. Me dicen por favor.

Bueno un beso. Leanme.

Los Personajes son de Naoko Takeuchi, sólo escribí por que me encanta.

Dam Frost.

Capítulo 28

¿Casarme yo?

Reih Regresó a la ciudad, ya había pasado una semana desde que viera a Diamante, no había visto quien era la esposa, pero se sentía tranquila, porque él único que la había visto hablar con Serena ya se había casado, lo que significaba que ella jamás volvería, y si lo hacía, no tendría los recursos para enfrentarla.

Estaba segura de que Seiya la perdonaría, si se mostraba amable con su hija, no se negaría a verla.

— En Cuanto Nos Casemos, la enviaré lejos y le daré hijos propios. Esa mocosa no será más un estorbo. — Todo Debía salir a su voluntad.

***

— No Se Sí Seiya quiera verte. — Le Dijo Lita, cada que la veía, no podía evitar recordar la forma de ser de Reih hacia Serena, sentía repulsión con su sola presencia. Pero en ningún momento le paso por la Cabeza la monstruosa infamia que ella hiciera con ella y su pequeña hija.

— Me Recibirá. — Dijo Entrando sin inmutarse ante la actitud de Lita.

En el salón se encontraba su hija jugando tranquilamente, sumida en su mundo de inocencia, ajena a los malos sentimientos de Reih.

— Vaya, sí eres igual a Kakyuu. — Dijo sorprendida por el parecido. — Y también a... — Pero no terminó la frase porque la voz de Setsuna la interrumpió.

— ¿Qué hace aquí? ¿Cómo entró? — Le Preguntó con desconfianza.

— ¿Pero Que te has creído para hablarme así? — Respondió indignada.

— Ma... Ma... — Dijo Chibi-chibi caminando hacia ella asustada por la voz de Reih y esta la levantó en brazos.

— Le voy a pedir que disminuya su tono de voz, porque asusta a la niña. — Le dijo con tono de reproché.

— ¿Es que tu y Seiya están...? — No podía pronunciar las palabras, de sólo imaginar que todo lo que había hecho fuera en vano.

— ¡Reih! ¿Qué haces aquí? Hace mucho tiempo que no te veo por mi humilde casa. — Le Dijo Seiya con una sonrisa amable, tratando de ocultar la diversión que le causaba verla sin habla.

— Yo... Quería verte... Pero... ¿Es que tú y ella están...? —

— Claro Que No... Es La Niñera de mi pequeña. — Respondió sin darse cuenta del dolor que le causaban sus palabras a Setsuna, cosa que Reih si pudo notar.

— Vaya... ¡ Me alegra eso! Alguien tiene que cuidar a la niña. — Dijo Con Alivio.

— Bueno disculpa que no te atienda como debes, pero tengo que ir a la oficina. Te veo en otra ocasión. — Dijo Acercándose a besar su mejilla y ella se movió un poco y aprovechó para besarlo con pasión.

— ¡Reih! ¡No hagas eso! — Dijo Retirándose con sorpresa.

— Perdona mi impertinencia, te amo y no puede resistir. Me marchó. — Le dijo con falsa modestia.

Seiya no le hizo mucho caso, pero se dio cuenta que no sintió nada más que fastidió al probar sus labios nuevamente. No tenían la cálidez de los beso de su amada Bombón.

Setsuna desvío la mirada para esconder los celos que le provocaban, pero se sentía en desventaja con la exótica y sensual personalidad de Reih.

Estaba segura que si ella se lo proponía podía hacer que Seiya le hiciera caso, ningún hombre en su sano juicio despreciaría a una mujer sensual que se te ponía en bandeja de plata.

***

— ¿Y dices que Reih te llegó de sorpresa? — Preguntó Yaten sentado junto a él en la oficina de Taiki.

— Si... Llegó muy temprano. —

— Creí que estaba fuera del país. — Dijo Taiki

— Yo Igual, Mina me dijo que andaba en unas largas vacaciones en París. — Dijo Yaten.

— La verdad no recordaba lo mucho que me molesta la presencia de Reih, pero no puedo ser descortés. — Dijo Seiya, omitiendo que lo había besado.

— Seiya... ¿No has pensado rehacer tu vida? — Le Preguntó Taiki con expresión pensativo.

— ¿Cómo se te ocurre semejante disparate? — Le dijo Seiya mirándolo como si hubiera dicho una Locura.

— No lo es, es que no puedes estar sólo para siempre, a La Pequeña Serena le falta alguien que la cuide. — Respondió, mirándolo como si fuera un tonto.

— Para eso esta Setsuna. — Dijo con mirada obvia.

— Ella es una niñera, pero le hace falta una figura materna. Y ya que necesitas casarte, hazlo con Reih — Le Dijo Yaten.

— Reih No Es Muy maternal. — Le dijo Taiki con ironía.

— ¡Eso lo sé! Pero ama a Seiya, y haría cualquier cosa por él. Hasta ser amable con la niña. — Le Dijo también con ironía.

— Eso me da miedo. Lo que pueda hacer en nombre de ese amor. — Dijo Seiya sintiendo un escalofrío.

— Y porque no te casas con Setsuna. — Habló Taiki.

— ¡Eso si es una locura! ¡Casarte con la niñera! Te imaginas él escándalo. — Exclamó Yaten.

— Ya Sabes que no le importa el que dirán. — Dijo Taiki.

— Dejen de decir estupideces, yo no necesitó casarme, nunca nadie ocupará él lugar de mi Bombón. — Y se levantó dispuesto a irse.

— Piensa lo que te digo, y por el bien de tu hija se que harás lo que sea más conveniente. — Le Recalcó Taiki antes de que saliera.

— Yo Pienso que lo dejes en paz, el no quiere casarse, no puedes obligarlo. — Le Dijo Taiki.

— Es mi hermano y me preocupó por él y por la pequeña, además ya lleva mucho tiempo atado al recuerdo de una muerta. — Respondió y lo miró a manera de que lo dejará soló.

— Pues él no quiere que lo ayudes, deja de actuar como hermano mayor. — Le Dijo dejándolo sólo.

Taiki desvío la mirada de los papeles y se levantó por un trago, Suspiró cansado, no podía evitar pensar en su hermano pequeño, y preocuparse por él, siempre lo haría, estaba en su naturaleza el cuidar siempre de los hermanos menores.

***

Seiya estuvo muy callado durante la cena, las palabras de sus hermanos resonaban insistentemente en su cabeza, tal vez si le hacía falta una mamá a su hija, al ver la dedicación de Setsuna hacia ella, le hacía pensar en que tal vez fuera la persona Indicada para hacerse cargo de ella para siempre.

— ¿Te Ocurre algo? Estás muy callado. No es usual en ti. — Le Preguntó Durante el postre.

— No... Es sólo que... Me doy cuenta que soy un poco egoísta contigo, te la pasás tanto tiempo aquí en la casa, que no te dejó tener vida propia. — Dijo al cabo de unos minutos.

— Estoy bien, no necesitó nada más, la niña es mi vida. — Respondió.

— Aún Así es muy egoísta de mi parte. Y la verdad me preguntó si tendrás novio o alg alguien que te alejé de mí y de la niña. —

— ¡No! Es decir... Todo esta bien. No debes preocuparte de eso. — Le Dijo Con Nerviosismo.

— Recuerdo que una vez hablaste de una persona, dijiste que lo amabas y quiero saber que pasó con él. — Preguntó.

— Nada, simplemente no era un buen hombre y decidí olvidarme de él. — Respondió tratando de disimular su nerviosismo.

— Creó que estoy siendo muy imprudente, disculpa que me entrometa. No quise traer malos recuerdos. —

— No pasa nada, no te preocupes Seiya. —

Seiya Asintió y se levantó, no quería decir algo que lo comprometiera, dejaría ese asunto por la paz.

— La culpa es de Taiki. —

— ¿Qué dices? — Le Preguntó Setsuna sin entender.

— Nada... Pensé en voz alta. Qué descanses. —

Setsuna se quedó muy intrigada, ¿Y si la había descubierto? No, eso era imposible, Darién estaba en la cárcel, y nadie sabía nada de ellos. Todo estaba en orden. Lo que sí era que Seiya había actuado muy raro.

***

Reih se apareció días más tarde en su oficina, con una invitación a cenar.

— Vamos Seiya, trabajas demasiado, ya nunca sales ni hacés nada divertido, debes distraerte un poco. Además la niña esta muy bien cuidada con la niñera. —

— No Tengo Ánimos de salir a ninguna parte Reih, pierdes tu tiempo. —

— Seiya, como bien dice Reih, la niña esta bien, no pasa nada por un día que salgas. Anda, yo me hago cargo de aquí. — Le dijo Yaten.

Seiya lo miró con cara de pocos amigos y accedió, estaba visto que no lo dejarían en paz.

— ¡Gracias Yaten! ¡Eres un amor! — Le Dijo Reih lanzando un besó. — Tengo una reservación en el restaurante del Hotel Imperial. — Añadió.

— En Verdad Hubiera preferido un lugar menos concurrido. — Le Dijo.

— ¡Claro que no! Somos personas importantes y debemos tener lo mejor, ese lugar es uno de los mejores, además, nos conviene que nos vean juntos. —

— ¿A mí en que me beneficia que me vean contigo? — Le Preguntó Seiya, mirándola de reojo mientras conducía. Lo menos que deseaba era estar ahí, y menos que lo vieran con ella.

— Cariño... Eres un hombre muy atractivo, tienes mucho dinero, todo él mundo sabe que llevas mucho tiempo soltero y con una hija, cualquier mujer aprovecharía esa situación para tratar de atraparte por tu dinero. — Respondió con voz melosa.

— ¿Hasta tú? — Preguntó con voz burlona.

— ¡Desde luego que no! Sabes Que Te Amo y tú dinero no me importa, yo también tengo. — Dijo Con nerviosismo.

La verdad es que su contador le había dicho que debía suspender sus extensas vacaciones, porque si seguía gastando de esa manera quedaría en la ruina, así que de momento había vendido el 40% de las acciones de su cadena de tiendas comerciales, ni siquiera sabía a quien se las había vendido. Si no conseguía un hombre con dinero tendría que vender mas acciones, y eso le pondría en desventaja en sus negocios.

Le urgía casarse con Seiya, así tendría asegurado su futuro, ya que los negocios Kou, eran muy variados, tenían el banco, la disquera, un famoso restaurante llamado Stars Light y una cadena de departamentos que valían una fortuna. Si definitivamente Seiya era él indicado, aparte de que era muy atractivo y eso ya era una ventaja.

— Tranquila, sólo era una broma, yo se que tienes muchísimo dinero. Lo que no se, es porque sigues encaprichada conmigo. Sabes que no te amó. —

— Sólo Quiero Demostrarte que te amó y soy la única mujer para tí, que sería capaz de todo por tenerte. Además tienes una hija, podría ser yo quien te ayude con ella y su educación. — Le dijo usando sin ningún remordimiento a la pequeña.

— Reih, si acepté cenar contigo es para decirte una vez más que no pienso volver a enamorarme, ya estuvimos juntos y no funcionó, así que ahora estoy probando nuevos horizontes. Setsuna me ha demostrado que es una buena persona y he decidido casarme con ella. — Le dijo, rezando porque le creyera.

— ¿La niñera? Debes estar bromeando ¿Verdad? — Dijo Con Incredulidad.

— Por Supuesto Que No, ella es una mujer atractiva, adora a mí hija y ella la ve como una madre, eso es motivo suficiente, no lo habría pensado hasta que tu lo Creíste. —

— Pero... Yo... También puedo hacer que me vea como una madre. — Balbuceó llena de rabia mal disimulada.

— Ambos sabemos que eso no pasará... no eres muy maternal, que digamos. — Dijo usando las palabras de Taiki. — No esta en tú naturaleza. — Añadió.

— Puedo cambiar, ser amable con ella... Seiya... No puedes hacerme eso, cambiarme por alguien inferior a mí, eso definitivamente es una estupidez. — Dijo con voz llorosa.

— No es una estupidez y aprovechó para invitarte a mí cena de compromiso, será algo muy íntimo, sólo amigos cercanos y Familiares, será el viernes. — Le dijo, disimulando lo mucho que le divertía ver su cara. Lo único que le molestaba era la forma en que se expresaba de Setsuna, eso le arruinaba la diversión.

— No Te Creó, se que mientes. Tú no te casarás con ella. — Afirmó.

Seiya iba a responder pero un alborotó en la recepción del hotel lo distrajo.

— Es él Príncipe del Reino de Plata. — Le Dijo él mesero cuando le preguntó.

— ¿Él Príncipe Diamante? — Preguntó, ante el nerviosismo de Reih, había olvidado que eran socios. Si se encontraban tal vez saldría a relucir que había visto a Serena, que le había dicho que tenía una hija con Seiya y que él la odiaba. Definitivamente estos no debían verse.

— "Soy una estúpida, ¿Cómo se me pasó ese detalle?" — Pensaba con el miedo reflejado en los ojos.

— Es Él Príncipe Zafiro y sus consejeras reales. —

— ¡Qué lástima! Me hubiera gustado ver a Diamante. Gracias, y traiga la cuenta por favor. — Él mesero asintió y Reih respiró tranquila. — Te Quedaste muy sería. — Añadió con una sonrisa.

— Seiya, se que haré que olvides esa absurda idea de casarte con "esa". — Dijo levantandose de la mesa. —Te veré pronto. Te lo Prometo. —

— Siempre que lo desees. Mi casa estará abierta para ti. — Dijo Dejando una generosa propina y siguiéndola a la salida.

La llevó a su casa y suspiró cansado. Ahora sólo le faltaba convencer a Setsuna de que se casará con él, esperaba que no fuera tan difícil.

***

Días mas tarde los envió a hacer unas compras con la intención de que se tardará.

— Me da gusto que deseas hacer tu vida nuevamente. — Le Dijo Lita, mientras preparaba la cena.

— Si, es lo mejor para Chibi-chibi, tener una mamá, Setsuna es la mejor opción, adora a la niña. Será sencillo. — Respondió.

— Seiya, lo mejor para ti es casarte con alguien que ames, y eso será lo mejor para Chibi-chibi. Si no la amas... Bueno ya sabes lo que pienso. — Dijo Mientras revisaba el horno.

— Estoy seguro que es la mejor decisión, Setsuna es atractiva, inteligente y divertida, podré tener un buen matrimonio con ella, además alejará a Reih de mi vida. — Le dijo, tratando de convencerse más a él mismo que a Lita.

***

Cuando Setsuna entró en la casa, Seiya la estaba esperando.

— Setsuna, deja todo en la habitación y te esperó en la terraza. —

— ¿Ocurre algo? —

— No seas curiosa, anda ve. — Dijo Con Una sonrisa.

Cuando llegó a la terraza vio que estaba bellamente decorada con luces y una mesa dispuesta solo para ellos, había flores y velas, Seiya la esperaba de pie, recorriendo su figura con mirada extraña, nunca la había mirado así.

— Sientate aquí, ven. Esperó que no te molesté comer afuera, si no te gusta podemos entrar al comedor, aunque preferiría estar aquí. — Dijo mientras acomodaba su asiento.

— Aquí esta bien... Excelente diría yo. — Respondió con timidez.

Cenaron en agradable camaradería, ella sentía que estaba viviendo el momento más feliz de su vida, porque Seiya había dispuesto todo solo por ella.

Por fin tras muchos rodeos y tratando de no darle a entender algo que no correspondiera Seiya habló.

— Se que todo te parece extraño, pero esperó que me escuches y me des una respuesta lo más pronto posible. —

Ella lo miro detenidamente tratando de encontrar en sus ojos algún indició de lo que quería, pero le fue imposible.

— Verás... Quiero pedirte que te cases conmigo. — Le dijo lo más rápido que pudo, para que su valor, no disminuyera.

Setsuna se atragantó el trago de vino que tenía en la boca y lo miró una vez más, esperando que no fuera una broma de mal gusto, porque estaba oyendo las celestiales palabras que tanto había anhelado.

— ¿Estas jugando? — Dijo parpadeando varias veces para convencerse de que no estaba soñando.

— ¿Porqué jugaría con algo tan delicado? Tenemos tiempo siendo amigos, vivimos bajo el mismo techo, casarnos sería sólo un formalismo. Además nos conocemos lo suficiente como para formar una familia con Chibi-chibi. — Le dijo tratando de que comprendiera.

— Seiya... Yo... —

— A no ser que tengas un compromiso con otra persona, que yo ignoré. — Dijo Mal Interpretando sus balbuceos.

— ¡No! — Respondió demasiado rápido. — Es sólo que... Para mi esta proposición me suena extraña y descabellada. Es decir... Todo lo que has dicho, no es motivo para casarse. — Dijo usando su cordura.

— Olvida que lo dije, es sólo que él continuó acosó de Reih me tienen muy nervioso, además algún día tengo que rehacer mi vida, y que mejor, que contigo, eres inteligente, atractiva y amas a Chibi-chibi, no le confiaría mi hija a una extraña. ¿Me entiendes? — Tratando de que sus palabras la convencieran.

— Pero... No me Amas... He visto matrimonios que se aman fracasar, uno sin amor nunca funcionaría. — Respondió tristemente.

— Pero Te Respetaría, te sería fiel, tal vez pueda quererte como mereces, me gustas, nos llevamos bien, somos afines en muchas cosas, podría funcionar. —

— Aceptó. — Él no la amaba, aún veneraba el recuerdo de una muerta. Pero podría lograr que la olvidará, aunque su hija fuera el retrato viviente de ella.

Seiya Colocó un anillo de diamantes en su mano, tenía mucho tiempo guardado, cuando Serena huyó de él, soñaba en que al encontrarla, se lo daría y la llevaría al altar, tendrían hijos y serían felices por siempre, tristemente la Realidad era otra. Ahora se lo daría a la mujer que ocupaba su lugar en la casa, pero nunca en su corazón

Desechó esos pensamientos y se concentró en la mujer que tenía delante. No la Amaba, pero podría intentarlo. Acercó sus labios a los rojos de ella, y la beso tratando de encontrar el cálido aliento de su amada, pero no los hayo, Setsuna no besaba como ella.

Se apartó y estudió los oscuros ojos de ella, descubrió que ella lo amaba, y sintió pena de estar abusando del amor que le tenía, la volvió a besar esta vez con más pasión y ella le correspondió de igual forma, sintió un calor recorrer su cuerpo, sus deseos se apoderaron de él y se levantó tomándola de la mano. La guió a su habitación y cerró tras ellos, quería aturdir su corazón.

Tan Pronto entraron, Setsuna se transformó de la mujer controlada y tranquila a una desinhibida y apasionada.

Seiya se sorprendió cuando le arrancó los botones de su camisa de seda, enardecida por el deseó, comenzó a besar su pecho y fue descendiendo hasta llegar a la cremallera de su pantalón.

Le Sujeto la cabeza obligándola a levantarse, la beso en los labios y suavemente empezó a desabrochar los botones de su blusa, dejando al descubierto el sostén de encajé rojo, recordó la lechosa piel de su amada bombón, contrastante con la piel morena, parpadeó varias veces para borrar de su mente esos recuerdos, tenía que vivir el presenté, y su presente era esa hermosa mujer, apasionada que estaba ahí.

Setsuna lo jaló hacía sus senos ansiosa de sentir sus labios, Seiya la obedeció y succionó salvajemente, mordiendo sin piedad. Ella jadeo enardecida, por fin sus deseos mas oscuros eran satisfechos, en ese momento se sentía con el poder de borrar el fantasma de su rival y lo haría.

Deslizó sus manos bajo su pantalón y pudo sentir la excitante virilidad de Seiya, le quitó los pantalones y se arrodillo frente a él, tomó su excitante miembro y lo puso entre sus labios y comenzó a besarlo con maestría, Seiya sintió que su sangre se convertía en lava ardiente, sin mas preámbulos le arrancó la falda y su minuscula ropa interior y la hizo suya, ambos se lanzaron en una danza de salvaje lujuria, hasta que llegaron al climax.

Se recostaron con la respiración agitada, en esos momentos él no podía pensar en otra cosa que no fueran las caricias ardientes y atrevidas que Setsuna le había prodigado.

— Seiya... Fue maravilloso. — Dijo besándolo con pasión, deseaba más de él, una vez no era suficiente.

Él se dejo llevar por el beso y volvió a entrar en ella, sin delicadeza alguna, estaba claro que a ella le gustaba, por la forma en que gritaba llena de placer, y él se sentía tan desesperado de olvidar la dulce y apasionada entrega de su Bombón, que decidió aturdirse en la desinhibida y erótica sensualidad de Setsuna.

— Si así va a ser nuestro matrimonio, podría funcionar. — Dijo divertido y sudoroso por él esfuerzo.

Ella sonrió y se acomodó junto a él, por fin ese hombre era suyo, y a juzgar por la forma en que hicieron el amor, ya había desterrado a su odiosa "Bombón". Por fin estaba muerta y enterrada.

— Sabes Eres una mujer muy extrovertida en el sexo. — Añadió.

Ella sintió una leve molestia, Sexo... Para él sólo era sexo, ella había imaginado que diría algo más romántico, pero sus palabras fueron un balde de agua helada. Por lo Menos le había gustado estar con ella.

— ¿Quién diría que bajo esa apariencia tranquila y controlada, hay una una diosa de lujuria, esperando a salir. Creó Que nos ira de maravilla, tal vez hasta tengamos otro hijo. — Hablaba sin prestar mucha atención a las reacciones de ella. — Olvidaba decirte que el viernes vendrán mis hermanos y sus esposas, es una cena de compromiso. Festejáremos nuestro matrimonio, tal vez Reih también asistirá. Bueno hay que descansar, hasta mañana. — Y besó su mejilla, después cerró los ojos fingiendo dormir, recordando muy en el fondo la dulce y cariñosa entrega de su Bombón.

Miles de dudas pasaban por su mente, todo había ocurrido muy rápido, así que no sabía que hacer o como actuar ante esa situación. Decidió que lo mejor era callar, serían marido y mujer, ella le había ganado la partida a Reih, esa mujer tan exuberante, no había tenido ninguna oportunidad junto a ella, y eso la llenaba de satisfacción.

Lo único Que la seguía molestando, era que Seiya no la veía con la mirada que le daba al retrato de Serena que posaba en la sala. Al día siguiente lo quitaría, así ya no la vería más, llevaba dos años queriendo hacer eso.

***

Serena descendió del avión del brazo de su marido, Zafiro ya se encontraba esperándolos, seguido de Haruka y Michiru. Ella miró a Diamante con asombro y él sonrió.

— Sabía que te gustaría la sorpresa, Haruka y Michiru serán tus consejeras y te ayudarán en todo... Pero vamos, ya esta todo listo para instalarnos. La Suite King en el Hotel Imperial nos está esperando. —

— Pero... Yo quería ir a... —

— Se que quieres ir a ver a Seiya Kou y reclamar que te diga la verdad sobre tu hija, pero tenemos que instalarnos y descansar. Anda no seas impaciente, ya tengo todo planeado y saldrá bien. — Dijo mientras se acercaban a ellos.

— ¡Hermano! ¡Qué alegría verte! ¡Serenity... Cuñada! Te ha sentado muy bien la Luna de Miel, te ves estupenda, mi hermanito te debe haber tratado muy bien. — Dijo con picardía, ante la Mirada de pocos amigos que le dio Serena.

— Zafiro... También me alegra verte. — Y lo golpeo en el brazo con el puño, se habían llevado muy bien y les gustaba hacer bromas, lo había extrañado mucho.

— Jaja, te extrañe. — Dijo masajeando su brazo. —Anda vamos al hotel, debes estar agotada. —

— Es que... Yo... Bueno ya saben lo que quiero. —

— Anda no seas impaciente Cabeza de Bombón. Debes descansar, cobrar fuerzas y prepararte para mañana. Porque será el primer paso para que recuperes a tu hija. — Dijo Haruka.

— Sabes que odio que me digas así, Haruka. — Replicó.

Diamante la tomó del brazo y la guió hacía la limusina que los esperaba.

— Querida, aún no es el momento, debes esperar a que sea aprobado. —

Ella se dejó conducir, iba molesta, ¿Porqué No entendía que lo único que deseaba era ver a su hija? Quería besarla, abrazarla, cobijarla en sus brazos y verla dormir.

— Nunca Es El momento. Siempre dices lo mismo. —

Él le dio un beso en los labios, Tratando de tranquilizarla sin mucho éxito.

Llegaron al hotel y todos se Dirigieron a sus habitaciones, se verían en la cena y plantearían sus actividades del día siguiente.

— Mira cariño, tengo un regalo para ti. — Extendiéndole una carpeta.

— ¿Qué es esto? — Preguntó sin comprender.

— Eres mi representante en los negocios Kou, cada acción que hagan en el banco, la disquera y la cadena de departamentos tendrán que contar con tu aprobación, soy uno de los accionistas mayoritarios y me da ese privilegio. —

— Pero no sabría que hacer o decidir. —

— Para Eso estamos nosotras Cabeza de Bombón. Seremos tus consejeras y estaremos siempre contigo. —

— Así es, te cuidáremos de todos. Ya Concertamos una junta para mañana. Te presentaremos a los hermanos Kou, como socia. — Respondió Michiru.

***

Al día siguiente muy temprano llegaron al banco, Haruka y Michiru iban adelante, atrás iban Diamante con Serena del brazo, y Zafiro a un lado. Entraron a la sala de juntas donde ya los esperaba Taiki y Yaten.

Se Pusieron de pie en cuanto entraron, saludaron a Haruka y Michiru sin comprender quiénes eran.

— Buenos días. Somos las consejeras de la representante legal de Él Príncipe Diamante. Mi nombre es Haruka Teno y mi compañera es Michiru Kaio. —

— Mucho gusto. Mi nombre es Taiki y mi hermano Yaten Kou. Zafiro buenos días. — Dijeron al verlo entrar.

— Buenos días, les presentó a mi esposa La Princesa Serenity. Ella será mi representante legal aquí. — Dijo haciéndose a un lado, para dar paso a Serena.

Yaten y Taiki la miraron detenidamente, recorriendo su hermosa figura, vestida con un traje de color blanco y negro con una zapatos a juego, un maquillaje discreto y el rubio cabello peinado en un moño elegante, unos pendientes de oro completaban su atuendo, se les hacía conocida, pero no recordaban de donde.

— Buenos días Princesa. — Dijo Taiki dándole la mano con amabilidad .

— Buenos días. — Respondió apenas rozando su mano y mirándolo con frialdad, aún recordaba la forma tan despectiva con la que la trató.

— Buenos días, Princesa. — Dijo Yaten, ella también lo trató con la misma frialdad.

Iniciaron la junta un tanto sorprendidos, se sentían incómodos con su presencia, pero no sabían a ciencia cierta porque.

— La Verdad, a mi no me parece que ella tenga que estar revisando nuestras decisiones. Somos perfectamente capaces mi esposa y yo de llevar nuestro banco.

— Y no lo dudó, pero mi deseo es que mi esposa cuide mis intereses. Los trámites legales están hechos y ella estará aquí, la veces que sean necesarias. Ya que estará también en la disquera y la cadena de departamentos. Ella tendrá voz y voto en cada una de las decisiones. — Dijo Diamante con tranquilidad ante la molestia de Taiki.

Yaten la miraba sin decir nada, estudiando sus movimientos con detalle, debía recordar de donde la conocía. Abrió Enormemente los ojos cuando recordó a Serena y se puso de pie abruptamente.

— ¿Qué te pasa? — Preguntó Taiki.

— No Me Siento Bien... Sigan sin mí. —

Serena sonrió burlonamente y lo miró a los ojos Intentando que le dijera algo, puerto no sucedió.

— No Se preocupen por nosotros, la junta a terminado, nos veremos pronto, esta reunión fue sólo para hacerles saber mi decisión. Que tengan buen día, aún tenemos mucho que hacer. Que tengan buen día. —

Se pusieron de pie y se encaminaron a la salida, Serena camino altiva y segura, demostrando superioridad y desdén ante ellos. Se sentía muy herida y aún no sabía bien a bien en que consistía todo eso.

— Creó que no te reconocieron, ¿Quién lo haría? Has sufrido un cambio abismal, pero Yaten Kou al final lo hizo y por su expresión, parecía que había visto un fantasma. — Dijo Diamante.

— Si, es extraño. Pero Cabeza de Bombón actuó con propiedad, no pareció afectada, pero al final note que los retó con la mirada. Fue divertido. —Dijo Haruka.

— Vamos al siguiente lugar. — Dijo Zafiro.

— Te Aseguró que esto estará aún mejor. — Dijo Diamante.

Llegaron a una tienda departamental, llamando la atención de todos los presentes. Zafiro los guió a un elevador y subieron hasta el último piso, que era donde se encontraban las oficinas.

Tan Pronto las vio la secretaria, los guió a una oficina.

— Aquí Los espera él contador y la dueña. — Dijo, adentro se oían voces alteradas de un hombre y una mujer discutir.

— No había necesidad de que yo estuviera presenté, usted los hubiera atendido. — Decía una mujer con enojó.

— Lo correcto es que usted reciba al nuevo socio, ya que tiene una parte Considerable de sus tiendas. —

— Buenos días. — Dijo Zafiro, dejando pasar a Serena.

Reih dirigió su mirada a la puerta y miró a la hermosa mujer parada frente a ella.

Serena la miró con ojos de hielo, frente a ella estaba la mujer que más odiaba en el mundo.

***

Esperó que les haya gustado y que me perdonen por tardar y el Lemon De Seiya y Setsuna.

Dam Frost