Esperó que me perdonen por la tardanza, ojalá les guste y otra vez que me perdonen por la tardanza, es sólo que a veces pierdo el suelo, y pues quiero decir, que ya que unas aman a Diamante y otras a Seiya, he decidido... Hacer dos finales, así ustedes escogen el que más les guste.

Bueno les deseo lo mejor del mundo en este año, que sus propósitos se cumplan y pues a mí, rueguen porque la inspiración me llegué más seguido.

Y Feliz Navidad y un maravilloso Año Nuevo, y Feliz día de los Reyes Magos.

Dam Frost

Capítulo 30

Corazón Encadenado

Estaba listo, ya habían llegado los invitados, y soló estaba haciendo tiempo antes de ir por Setsuna, aún dudaba si casarse era una buena idea, porque su corazón seguía encadenado a una muerta, y sabía que aún estaba a tiempo de cancelar todo.

— Tío... Mira esta preciosidad. — Molly entró con la pequeña Chibi-chibi, que al verlo le extendió los brazos, distrayendo sus pensamientos.

— Pa...pá — Eso Fue Todo, sus dudas se disiparon al ver al segundo amor de su vida.

— ¿Tío... Estás seguro de lo que haces? No te veo enamorado para nada. Si te casas sin amor, sufrirás más, yo en lo personal, no estoy de acuerdo. — Le dijo Molly.

— Estoy convencido de esto, es lo mejor para Chibi-chibi, tener una mamá que la quiera tanto como yo. — Respondió besando las mejillas de la niña repetidas veces.

— Pero... —

— Debo ir por mi prometida, en cuanto nos anuncien bajas con ella. — Le dijo sin darle tiempo a protestar, no quería que le diera las mismas dudas que él tenía.

— Ya estoy lista. — Dijo Setsuna tan pronto lo vió entrar en su habitación.

— Entonces bajemos, los invitados nos esperan, te ves muy atractiva con ese vestido, me da muchas ideas traviesas. — Dijo Recorriendo su cuerpo con los ojos y ella sonrió ampliamente, lo tenía en sus manos, era suyo, se lo había quitado a Reih.

Bajaron lentamente, Setsuna sonreía llena de felicidad y el miraba a todos con fastidio, se sentía como si estuviera representando una farsa, sus ojos se posaron en sus hermanos y sus esposas, y les dio una gran sonrisa de aparente felicidad.

Seiya descubrió entré los asistentes, al Príncipe Diamante, le caía bien en el fondo y si hubiesen Sido otras las circunstancias, tal vez hubieran Sido amigos, descubrió a la joven llevaba del brazo y su sonrisa se congeló en sus labios. Parpadeo varias veces e inconscientemente se soltó del brazo de Setsuna dirigiéndose a ella.

Caminaba entré los asistentes tratando de acercarse, y cuando estaba por llegar a ella la pequeña Chibi-chibi gritó distrayendo su atención.

— Pa... Pá. — Balbuceó, y se soltó de los brazos de Molly, para correr hacia él.

Serena se quedó helada, esa pequeña era hermosa, sus rojos cabellos estaban peinados en dos pequeños bombones, similares a los que se hacía ella. Su corazón empezó a latir con fuerza, no podía equivocarse, esa pequeña era SU HIJA. La Sangre llamaba.

Setsuna sintió morir cuando vio a la chica rubia junto a ese atractivo hombre, y se sintió aún peor cuando Seiya la soltó y se acercó a ellos con la mirada clavada en ella, como hipnotizado por esa hermosa joven que se parecía tanto a la madre de Chibi-chibi. Para su consuelo, la pequeña distrajo su atención regresándolo a la realidad. Ella se casaría con él, eso era lo que importaba.

— Muchas felicidades por su próxima boda, joven Kou, mi Princesa y yo le deseamos tanta felicidad, como la nuestra. — Le dijo el Príncipe Diamante, rodeando la cintura de Serena, en modo posesivo.

— ¿Ella es su esposa? — Preguntó sin dejar de mirarla.

— Si, mi hermosa esposa, estamos recién casados y somos muy felices. Su futura esposa debe estar muy feliz al igual que usted. — Recalcó recordándole que estaba prometido a otra mujer.

— Así es, estamos felizmente casados y le deseamos a usted y su futura esposa, dicha y prosperidad. — Dijo Serena sujetando la temblorosa mano de Seiya a modo de saludo.

Era muy parecida a su Bombón, pero a la vez tan distinta, pensaba mientras la saludaba, porque en sus ojos no mostraba emoción alguna, su mirada era fría y desdeñosa, carecía de la calidez de su Bombón, definitivamente no era ella. Sin embargo sentía algo, revolverse en su interior, algo indefinido, tal vez por el parecido. Hasta se había olvidado de la chica que llevaba del brazo, en esos momentos, no recordaba que estaba comprometido con ella.

Observó sus pequeñas y delicadas manos, que iban perfectamente arregladas, con un barniz rosa palo y en su dedo llevaba 2 costosas joyas símbolo de que pertenecía a otro hombre, ésas manos eran contrastantes y distintas de las asperezas que tenían las trabajadoras manos de su Bombón. Definitivamente era otra mujer.

— Felicitaciones para usted también señorita. — Dijo Diamante besando su mano. Ella asintió sin poder aún articular palabra alguna.

— Felicidades Seiya, te deseó un matrimonio igual al de Taiki y yo. — Dijo Amy para distraerlo de la pareja.

— Cariño, ¿Deseas salir de aquí? — Susurro Diamante a su oído. Serena asintió aún con la palidez en su rostro.

Discretamente se dirigieron a los jardines, para que ella pudiera respirar aire fresco.

Él caminaba a su lado mirándola de reojo, temeroso de preguntar la causa de su palidez. Ella miró a su alrededor, recorriendo con los ojos los amplios y bellos jardines, que tanto disfrutará en anteriores ocasiones.

— ¿Estás bien? — Dijo por fin, tras unos minutos de angustioso silencio.

— Esa pequeña... Es mi hija. — Dijo por fin.

Él Príncipe se detuvo, y la obligó a detenerse.

— Estás segura, recuerda que Reih dijo que... —

— Ahora pienso que Reih nunca tuvo un hijo de Seiya, él se quedó con mi hija, porque sabía que eso me mataría, creo que ella me mintió por él, y al final, también a ella la traicionó. — Dijo con voz amarga.

— ¿Recuerdas que aquí te ví con Luna y Artemis un día? — Preguntó Diamante, interrumpiendo sus tristes palabras. — Te veías adorable recostada en la hierba. — Continuó. — Un bello panorama, encontrar una hermosa chica recostada en la hierba con unos pequeños gatitos.

— Yo... Si lo recuerdo, recuerdo que en ese momento sólo pensaba en el amor de Seiya. Y ahora, lo único que siento es odió por su traición. —

— Yo sin embargo, le agradezco todo el daño que te hizo. — Dijo posando sus manos en sus hombros. Y ella lo miró con ojos interrogantes. — No me mal entiendas, es sólo que eso te acercó a mí, me permitió demostrarte que yo te amo por sobre todas las cosas, que si mi madre no hubiera aceptado nuestra unión, con gusto hubiera renunciado a ser Él Príncipe del Reinó de Plata. Por tí hubiera dejado todo. Se que es un poco egoísta de mí parte pensar eso, pero ahora estoy contigo, y aunque no me amas, tenemos una buena vida, y cumpliré mi palabra de regresarte a tu hija, serás feliz después de todo, no de la forma que imaginabas, pero te haré todo lo feliz que pueda. —

Ella lo miró enternecida, ese hombre seguía sorprendiéndola cada día más, la amaba, ella se sentía un poco mal de sentir que no era suficiente para alguien como él.

— Yo... He Sido tan egoísta, tú solo me has demostrado amor incondicional, un amor que no merezco, me diste un nombre y otra vida, pero no se puede borrar que fuí una mala mujer, que estuvo vendiendo su cuerpo por drogas. A veces pienso que nunca debí casarme contigo, tú eres alguien limpio y sin mancha, un hombre con luz en su interior, alguien que merecía una chica como Esmeralda. — Dijo con una gran tristeza.

— Jamás digas eso, no me imagino mi vida sin ti, ni 20 Esmeraldas me darán la felicidad que me diste tú, tú eres alguien con un corazón bondadoso, me enamoré de tí no tanto por lo hermosa que eres por fuera, sino también por la gran belleza que tienes en tu alma. — Le dijo mirándola fijamente.

— Pero... Yo... Sólo soy alguien que pretende ser una Princesa. —

— ¿Crees que esas mujeres elegantes de adentro no han dormido con innumerables hombres? Tú no tuviste elección, Darién te utilizó para sacar dinero, estabas enamorada, pero ellas lo hacen porque están vacías por dentro, vuelan de cama en cama, tratando de llenarlo, o simplemente lo hacen por diversión. Sólo son prostitutas caras, a las que nadie juzga porque aparentan ser "damas" — Dijo recalcando la palabra "damas". — Ok, eso no sonó muy bien, pero... Si Reih no hubiera engañado a Seiya, ahora estarían infelizmente casados. ¿Entiendes a lo que me refiero? Taiki Kou te llamó mujerzuela porque se creía superior a tí, cuando la verdad es que Reih, es... Bueno tú me entiendes. Créeme que ahora lo pensará dos veces antes de tratar de humillarte. — Dijo abrazándola fuertemente.

— Entremos... Ahora sí estoy bien. — Dijo tomando su mano para regresar al salón.

Entraron en el momento en que Seiya estaba por hacer un brindis.

— Unas palabras de parte del novio. — Dijo él animador, Seiya iba a empezar a hablar cuando entro Serena y Diamante, haciéndolo titubear unos instantes.

— Salud por mi prometida. — Atinó a decir mientras alzaba su copa.

Los aplausos no se dejaron esperar, y una música suave empezó a sonar dándoles pasó a que abrieran el primer baile.

Tras la primera pieza, se acercaron los invitados de uno en uno para bailar con ellos, a modo de felicitación, cuando tocó el turno de Serena y Diamante, Setsuna estaba muy perturbada porque esa chica estaría en brazos de su prometido.

Diamante guiaba a Setsuna por la pista, era muy atractiva, pero intuía que había un trasfondo en sus oscuros ojos, como si escondieran algo que le avergonzaba y quería olvidarlo, lo que sí era seguro es que amaba a Seiya y a la niña. Estaba tensa por la cercanía de Seiya con su Princesa, y la comprendía, ¿Quién no lo envidiaba por tener esa mujer como esposa? Y él era su orgulloso dueño, se sentía muy bien de llevarla del brazo y presumir a todos su tesoro más valioso.

Seiya rodeó su cintura con manos temblorosas y comenzó a guiarla en la pista, Serena se movía con graciosa delicadeza, Seiya la miraba detenidamente, estudiando cada rasgo de su cara, maravillado por el grandioso parecido, encontrando un abismo de diferencia en esos labios curvados en una fría sonrisa, ella no decía nada, sólo se dejaba guíar por él, pero intuía que estaba anhelando regresar junto a la seguridad de su esposo, esforzándose en ocultar un brillo de odió en el fondo de sus ojos azules, como quien está junto a alguien indeseable, y eso le intrigaba mucho, ¿Porqué lo odiaría esa Princesa que ni siquiera lo conocía?.

Serena se sentía muy incómoda, pues sentía sobre ella y Seiya las miradas de todos, pero lo escondía muy bien tras una sonrisa, recordando cada una de las reprimendas de Haruka y Michiru, para que cuidará mucho de esconder sus emociones, si la vieran en esos momentos, estarían muy orgullosas de ella.

— ¿Ocurre algo? — Le pregunto por fin, cansada de ser observada con tanta insistencia.

— Es sólo que... Me recuerdas mucho a... Una chica... El parecido es extraordinario, Bueno es una tontería, en realidad, tú jamás podrías ser ella. — Dijo con tristeza recordando que estaba muerta.

— Deseó ir con mi Príncipe. — Dijo deteniéndose enfadada, mal interpretando sus palabras, seguramente pensaba en lo inferior e ingenua que era la chica que engañó.

— ¿Dije algo que le molestará? — Pregunto sin entender porque se había molestado.

— No, desde luego que no, es sólo que no me gusta estar lejos de mi marido. — Dijo cambiando su actitud, por una sonrisa.

— Debes amarlo mucho. —Dijo amargamente.

— Es mi vida. — Respondió mirándolo bailar con Setsuna muy juntos. Un aguijón de celos le mordió el corazón, él no podía mirar a otra mujer de la forma que la miraba a ella.

Se dirigió a ellos con paso firme e interrumpió el baile de ellos.

— Creo que deseas bailar con tu prometido, tanto como yo con mi esposo. — Dijo.

— Si claro, su esposo es un bailarín estupendo, alteza. —

— Lo sé, gracias señorita. Con permiso, vamos a bailar. — Dijo tomando la mano de su esposo y alejándose con él.

Comenzaron a bailar, muy abrazados mirándose a los ojos, con un brillo de amor, causando la admiración de todos los presentes, se veían muy bien, y todos lo miraban con admiración, por la hermosa pareja que eran.

— Se ven muy bien juntos, hacen una maravillosa pareja, ¿No creen? — Dijo Mina a su esposo y a Taiki y Seiya.

— Mina, cállate. — Dijo Amy en un susurro. Mina la miró sin comprender y Amy solo rodó los ojos con resignación, ante las imprudencias de Mina.

— Ella nunca entiende nada. — Dijo Lita con diversión.

— Kelvin y yo estamos muy sorprendidos con ellos, pero lo que dice Mina es cierto, se ven maravillosos juntos.— Dijo Molly, y Kelvin como siempre le dió la razón.

Seiya desvió la mirada, le molestaba verlos tan unidos, con un brillo del que carecían Setsuna y él.

— Serenity, Ella ama a Seiya, también a la niña. ¿De verdad quieres venganza? —

— Damas y Caballeros, la cena está lista. — Serena ya no pudo contestar, la voz del anunciante les distrajo.

Pasaron a la mesa y Diamante y Serena presidieron la mesa, pues según las normas de etiquetas su rango Real así lo exigía.

Taiki y Yaten la observaban, encontrando un abismo de diferencia entre sus perfectos modales y las torpezas de Serena.

— Aunque el parecido es abismal, la Princesa es otra mujer. Pero bueno dejemos esto por la paz, ya me cansé de hablar de ellos. — Dijo Taiki, levantándose de la mesa con los demás comensales.

— Sí, esa engreída Princesa ya me tiene harta, resultó ser la que compró mis acciones de la Tienda. — Dijo Reih, que se había acercado a de ellos.

— ¿Ella es tu socia?. — Preguntó Amy.

— Sí, lamentablemente. —

— Es la mujer que te salvará de la calle. Deberías ser más amable. — Respondió Molly y se alejó de ellos.

Serena descubrió a la pequeña Chibi-chibi que cansada de ser ignorada por los mayores se distraía jugando con las esferas del Gran Árbol que había en la casa de Seiya.

— Ve con ella. Iré por una bebida. — Dijo Diamante, dándole su espacio con la niña.

— Hola pequeña... ¿Te diviertes? — Preguntó acercándose a ella.

La niña la miró y le dió una tierna sonrisa, haciendo que su corazón latiera con fuerza.

— ¿Cómo te llamas? —

— Chibi-chi... — Dijo con un leve bostezo.

— Pobrecita... Debes tener sueño. — Dijo cargándola y acunandola en sus brazos. Un flashazó capturó la escena pero Serena no le dió importancia, estaba cargando a su hija, y eso le llenaba el corazón.

Molly la miró con la niña, en su interior sentía que ella era Serena, pero no sabía cómo estar segura.

— Es la adoración de Seiya, por eso va a casarse, para darle un hogar, pero debo estarla aburriendo ¿Quiere llevarla a su habitación, Alteza? — Preguntó Molly que se había acercado.

— Si claro. — Dijo entregándole a la niña.

— Llévela usted. La guiaré. — Dijo haciéndole señas para que la siguiera.

Serena la siguió a la habitación, la niña jugueteaba con sus aretes de Rubíes causando que las luces del salón se reflejarán en ellos.

Para cuando entraron en su recámara la niña ya se había dormido. Serena la posó en la cuna y la hizo despertar.

— Está es su pijama. ¿Deseas cambiarla? — Dijo extendiéndole una de conejitos color rosa.

Serena la tomó y con manos temblorosas le quitó el vestido y le puso la pijama. La acostó nuevamente en la cuna y está la dirigió una sonrisa.

— Chibi... —

— Shhh shhh. — Susurró moviéndola ligeramente, la pequeña volvió a dormirse y ella sintió que una lágrima resbalaba de su mejilla. La limpió discretamente y depósito un beso en su mejilla. — Duerme bien, pequeña. — Y se levantó para dirigirse a la puerta.

Molly sintió que era su momento, algo debía hacer que la delatará. Porque hasta ahora todo eran modales perfectos y rigidez.

— ¡Serena! — Gritó antes de que saliera.

— ¿Sí? —

— ¡Sabía que eras tú! Estó cambia todo, Seiya volverá contigo y no se casará con Setsuna y todo estará bien, y... —

— Molly... Por favor, calla, yo... Estoy casada... Puedo verte mañana y hablar... Pero por favor no digas nada... — Suplicó.

— ¿Porqué te casaste? —

— Yo debo irme, después te explicaré todo. — Dijo abrazándola.

— Está bien te veré mañana. Me alegra verte. —

Bajó junto a Diamante y lo abrazó.

— Debemos irnos, nuevamente les felicitamos. — Dijo acercándose a Seiya y Setsuna.

— Gracias por venir Altezas. — Dijo Mina haciendo una reverencia.

— Nunca cambias. — Susurro Serena abrazándola. — No es necesario que lo hagas. En serio. — Dijo en voz alta.

— Porque yo si debo hacerlo. — Recriminó Reih.

— Ella si me cae bien. — Respondió. — Con permiso... Que tengan una excelente noche. — Y se dirigió a la salida junto a su Príncipe, dejando a Reih, hirviendo de coraje.

***"

Ok espero que les haya gustado ya avance un poco el siguiente, los quiero mucho, disculpen.

Damely Frost.