Holaaaa, perdón por la tardanza... No me odien ni me maten, plis... Pero mi celular se descompuso y estuve enferma de los bronquios, me pusieron inyecciones, y muchas cosas más, y bueno me borraron todo de mi cel, me costó mucho recuperarlo, o más bien reescribir lo que tenía, así que hice un pequeño parteaguas en este capítulo para darle un refresh al drama, pero en la ausencia de mi cel, me puse a escuchar radio... Jaja ¿Pueden creerlo? hay una estación que pone canciones viejas. Y oí una canción que me gustó, así que la busqué y pues aquí la puse.

Pues este capítulo es más como un paréntesis de su salida con las chicas. Ya saben, hacía falta una reunión de amigas para darse los chismes, es decir comunicárse sus cosas. Y pues aquí está.

Los personajes no me pertenecen, son de Naoko Takeuchi, sólo me pertenece la trama.

Besos y ojalá y no me maten.

Capítulo 34

Más qué amistad.

— No venimos a hablar de los errores, ni nada por el estilo. Sólo queremos verla y charlar de cosas de mujeres. — Dijo Mina palmeando el hombro de Diamante para disipar la tensión.

Esté soltó una enorme carcajada, ante la irreverencia de Mina.

— Cuiden a mi Princesa, porque no se ha sentido bien últimamente, tengo que ir a atender asuntos importantes, que tengan buen día. — Dijo besando sus manos, después dió un apasionado beso a su esposa, ante la mirada asombrada de ellas.

— ¡Oh Dios! ¡Eres una chica con suerte! ¡Qué maravilloso besó te dió! ¡Ese hombre es guapísimo! Con él está claro, que el Príncipe azul si existe! — Exclamó Mina, llevando una mano a su pecho, en actitud de desmayó.

— ¡Mina compórtate! Yaten y Taiki también son muy atractivos. — Le recriminó Amy.

— Deja de darme el sermón, por favor, Serena, ven vamos a charlar, hay mucho que contar. — Dijo con una alegre sonrisa.

— Lita se moría por venir, pero está indispuesta, ya sabes achaques comunes, porque que tiene 3 meses de embarazo. ¿Puedes creerlo? Se verá monísima con su pancita de embarazo. Tenemos que organizar su Baby Shower, debe ser algo muy alegre. — Seguía hablando Mina, Serena no podía evitar morir de risa.

— Dejen que pida servicio de habitación, ¿Desean algo en particular? — Preguntó tomando el teléfono.

Amy puso la mano en su hombro y la miró a los ojos.

— Deja esa actitud ceremoniosa. Somos amigas, o yo así lo consideró, actúa normal. — Dijo Amy

Serena sonrió ampliamente y las guió a su habitación.

Se sentó en la cama cómodamente y las invitó a hacer lo mismo.

— Gracias chicas, es agotador estar todo el tiempo actuando así. — Dijo estirándose en la cama.

— Por favor... Cuenta lo maravilloso que debe ser vivir con ese sueño de hombre y ser una Princesa. — Dijo Mina acostándose junto a ella.

— Mina... No le preguntes eso, mejor dí como es su país, imagino que es bellísimo. —

— ¡No seas aburrida! Él Príncipe es lo que importa, ¿Te imaginas un hombre como él, que sólo respiré por tí?. — Dijo con mirada soñadora.

— Diamante es un hombre encantador. — Dijo Serena.

— Y te adora... Sólo vive por tí. Fuiste afortunada de que el se flechará de ti desde que te conoció. — Dijo Mina.

— El afortunado es él... Serena es una chica estupenda... Nosotras no sabíamos nada de lo que Seiya pretendía, cuando supimos lo que te hizo le dimos una buena reprimenda. Él sufrió por sus errores, te aseguro que no la tuvo fácil. — Dijo Amy.

— Yo sufrí mucho cuando todo sucedió, creí que moriría y que no podría seguir viviendo sin él, pero en cuanto supe de mi bebé, todo cobró un nuevo sentido. Creí que era mi premio por todo el sufrimiento que pase. —

— Serena... ¿Ya no sientes nada por Seiya? — Le preguntó Mina súbitamente.

Serena se atoró el pastelillo que estaba comiendo y la miró sorprendida.

— ¿No entiendo porque lo preguntas? —

— Es solo que... Tienes la vida que cualquier chica desearía, vives como Princesa, y tienes un marido atractivo que vive para complacerte, y me preguntó si eso es suficiente, si con eso se borró el gran amor que sentiste por el. —

— Yo... Ya no siento nada por Seiya... Y no me imagino lo que sería de mí, si perdiera a Diamante, se a convertido en mi razón de vivir. — Dijo evocando los ojos grises de él.

Amy no dijo nada, se daba cuenta que se sentía incómoda.

— Serena... Estás comiendo demasiado. — Dijo para distraer su tensión, viendo que iba por el cuarto pastelillo.

— Tengo hambre... Estoy pensando pedir algo más. No sé, pizza o algo así, quiero comer cosas deliciosas. — Dijo tomando el teléfono.

— ¿No estarás embarazada? — Dijo Mina.

Serena tosió, y la miró como si estuviera loca.

— Es normal, son recién casados, y a un hombre como ese, una no puede negarle nada. — Dijo con picardía.

— Mina no seas indiscreta. — Le recriminó Amy.

— ¡Hay Amy! ¡No seas mojigata! Somos mujeres adultas, ya no somos niñas, sabemos muy bien cómo se hacen los bebés. No me digas que tú no lo hacés con Taiki... Aunque pues... Si lo dudó, Taiki es más frío que un hielo. No le veo que sea pasional por ningún lado. — Dijo y Amy le lanzó una almohada.

— ¡Oye! Taiki es muy apasionado... Bueno es que él es más cerebral, pero aún así... Lo amo. —

— Si tú lo dices. — Y le regresó la almohada entre risas. — Serena, es que me imagino que ese hombre tan guapo, debe ser muy apasionado y salvaje... No me imagino, que Serena se pueda resistir a sus caricias. ¿De que malestares has tenido? —

— Náuseas y unos leves mareos. —

— Ves lo que te digo, deberías confirmarlo. — Dijo Mina.

Serena se quedó pensativa, no se había planteado un bebé, pero si eso era cierto Diamante se volvería loco de felicidad.

— No lo creo, además, ¿Cómo podría saberlo? —

— Con el doctor obviamente. — Dijo Amy como si estuviera hablando con una niña pequeña.

— Pero... Si la prensa se entera y no es cierto, nos acabarán con las notas. —

— No creí que eso te importará. —

— Llevó el peso de un país sobre los hombros, no puedo dar malas notas. —

— Si, reconozco que tienes razón. — Concedió Amy.

— Usa tu nombre de soltera, nadie relaciona a Serena Tsukino con la elegante y distinguida Princesa Serenity del Reino de Plata. — Dijo Mina.

— Mina... A veces tienes buenas ideas, anda vamos a cambiarte. — Dijo Amy.

— ¡Por Dios! ¡Tú guardarropa es fabuloso! Digno de una princesa. — Exclamó Mina maravillada de todo lo que había en él, pasaba de la ropa a los zapatos, luego a las costosas joyas que se exhibían en el extenso armario, parecía una niña que está frente a una juguetería.

— A veces creo que es demasiado lujo, no me he puesto ni la décima parte de todo lo que está ahí. Son cosas materiales que no necesito, pero Diamante insiste en que debo tenerlo. — Dijo con tristeza.

— Tú misma has dicho que debes cuidar tu imagen, y esto es parte de eso. — Dijo Amy palmeando su hombro.

— Esto estará bien. — Dijo Mina, dándole unos jeans deslavados, una camiseta sencilla, y unas sandalias bajás. — Moy cool, con tus raros bombones en la cabeza y estarás lista. ¡Anda apresúrate, ya quiero saber sí habrá un hermoso bebé Diamante. — Metiéndola en el baño para que se cambiará.

Serena rodó los ojos resignada y obedeció, se sentía contenta de verlas, y saber que a pesar de todo, su relación era muy fuerte, eran más que amigas para ella, porque las quería mucho, nunca había tenido hermanas, pero suponía que de haberlas tenido, le hubiera gustado que fueran como ellas, vitales y alegres como Mina o tiernas y centradas como Amy.

— Tienes que evitar que esas chicas que parecen tu sombra nos vean. Así que hay que ser muy cuidadosas. —

— Lo intentaré, pero no creo que pueda, son muy listas. —

***

Y así fue... Horas más tarde las cuatro chicas estaban sentadas, estrujando sus manos nerviosamente, esperando que Serena saliera de la consulta.

Haruka y Michiru miraban con recelo a Mina y Amy, y estás las miraban de reojo con incomodidad, por sus miradas llenas de enfado.

***

— Con estos análisis y estudios, sabremos si está embarazada, saque una cita con mi asistente para mañana a está hora. — Le dijo mirando con intriga los valiosos anillos de diamantes que llevaba en su sortija de matrimonio y compromiso.

Esa chica era más de lo que trataba de aparentar.

— Muy bien, lo veré mañana a está hora, ¿Cuánto le debo?. — Dijo tomando su sencillo y carísimo bolso para pagarle.

— Mi secretaria le dará la nota. —

— Hasta mañana y muchas gracias. — Se despidió con graciosa elegancia, dejando intrigado al doctor, por su forma de ser, pues en ella había una elegancia que no tenía nada que ver con la ropa, si no con su actitud.

— ¿Qué te dijeron? — Preguntaron ansiosamente.

— Me hizo una serie de análisis y estudios, mañana me dará los resultados. —

— Yo creo que no debimos dejar fuera de esto al Príncipe Diamante. — Dijo Haruka.

— No quiero darle ilusiones vanas, lo más seguro es que no lo esté. — Dijo Serena, y Haruka tuvo que reconocer que tenía razón.

— Bueno ya... Basta de cosas tristes. Vamos a un lugar excelente que está cerca de aquí. — Dijo Mina.

— Ella no puede ir. — Replicó Haruka.

— ¿Porqué? — Preguntó Mina.

— Como Princesa que es, no puede andar por ahí, como si nada. —

— Eso es injusto, ahora estoy de incógnito, nadie pensaría que soy la Princesa, puedo ir. — Dijo Serena.

— Vamos... Déjala ir... Te prometo que la regresaré temprano al hotel. — Dijo Amy.

— Anda Haruka... Por favor... — Suplicó Serena.

— Está bien, las llevaremos al lugar y después nos vamos... Pero me avisas cuando salgas para ir por tí. — Concedió.

— Si mamá... Seré obediente. — Bromeó Serena, y Haruka esbozo una sonrisa resignada.

Las dejo en un restaurant bar muy agradable, a Serena le pareció que ya había estado ahí antes, después recordó que había ido con Seiya y Molly, justo la vez que fueron al cine. Una extraña nostalgia se apoderó de su corazón, pues le trajo recuerdos de cuando era feliz junto a él.

— ¿Qué van a pedir señoritas? — Dijo el mesero.

— Yo quiero un vodka en las rocas. — Pidió Amy.

— Yo una cerveza oscura. — Pidió Mina, Amy rodó los ojos resignada, cuando no estaba Yaten, ella pedía cerveza, a diferencia de cuando lo acompañaba que pedía lo mismo que él.

— Yo un agua mineral con hielo. —

— Serena... Venimos a festejar... No seas aguafiestas... — Le reclamó Mina.

— Ella no debe beber alcohol, no sabemos si está embarazada, pero es mejor que se cuide. — Le apoyo Amy.

— Si como sea. — Dijo despreocupadamente. — Este lugar es nuestro favorito, y cada que tengo oportunidad vengo a cantar en el karaoke, es que tal vez no lo sepas, pero yo quería ser una escritora de canciones y una actriz famosa. — Confesó con nostalgia.

— ¿Y porqué no lo fuiste? — Preguntó Serena.

— Fuí a algunos casting, en los que obtenía papeles en pequeñas obras musicales, hasta que toque puerta en la disquera de Seiya... y conocí a Yaten... Al principio se resistió a mis encantos... Pero después calló rendido... Nos enamoramos y a pesar de no ser de su clase social... Nos casamos. — Dijo con voz enamorada.

— Eso fue lindo... Una bella historia... Mina... ¿Tú alguna vez has deseado un bebé? —

— Claro que sí Serena... Pero si no lo tengo es porque Dios no ha querido... Por eso es que Chibi chibi es tan especial para mí... Además aún soy joven y bella... Dios decidirá cuando me dará un bebé. — Dijo animosamente.

— ¿Y tú Amy? —

— ¿Yo? —

— Siiiii ¿Cuál es tu historia con Taiki? —

— Pues... Nos conocimos en la universidad, éramos enemigos, siempre compitiendo por ser el mayor promedio. Hasta un día en que nos dejaron encerrados en la biblioteca sin querer, el velador no sé dió cuenta que estábamos ahí y cerró. Pasamos toda la noche ahí. —

— ¿Y que travesuras hicieron? — Dijo Mina con picardía.

— Mina... Que cosas dices... Desde luego que no hicimos nada incorrecto. — Dijo avergonzada.

— Si... Te creo, Taiki es demasiado... Bueno parece un árbol... Nunca se le ve una expresión. — Dijo Mina y Serena no pudo evitar reír a carcajadas.

— Estuvimos hablando de nuestras metas y sueños, descubrimos que éramos muy afines y nos volvimos inseparables, de a poco nos enamoramos, un día iba a clase de economía, y cuando entre, en el proyector estaba "Amy quieres ser mi esposa" ¿Pueden creerlo? —

— ¡Qué bonito! ¿Quién diría que Taiki sería tan romántico? — Exclamó Mina.

— ¡Hay que bonita canción! — Dijo Mina oyendo la música y mirando al escenario.

— Mina... Dime que tú no planteaste esto. — Le pellizco Amy.

— ¡¿Qué?! Yo no hice nada... Es pura casualidad. — Dijo masajeando su brazo con fingida inocencia.

Serena se sorprendió mucho al ver a Seiya ahí parado frente a todos, la miró a los ojos y empezó a cantar, poniéndola nerviosa.

"PERDÓN

Prometí quererte para siempre

Y era cierto no había dudas en mi mente,

Si el destino tuvo planes diferentes

Y te herí por accidente perdón.

Si me solté de ti, si no te defendí,

Fue que mi corazón estaba ciego

Que estupidez perderte para verlo, lo siento

No espero amor ni odio

Ya tengo bastante con mi dolor.

Maldigo el episodio

Lo peor es que yo fui quien lo escribió

Me esperan los demonios

Que deja tu olvido que juegan conmigo

Ya sé que es cobarde pedirte en una canción

Perdón, perdón

Si pudiera regresas el tiempo,

Esta vez no escondería lo que siento,

El silencio fue el engaño más violento,

Mi terrible experimento fallo

Si te aleje de mí... si te falle y me fui

Fue porque mis mentiras me daban miedo,

Tú me creíste y yo me volví tan bueno

Fingiendo

No espero amor ni odio

Ya tengo bastante con mi dolor

Maldigo el episodio

Lo peor es que yo fui quien lo escribió

Me esperan los demonios

Que deja tu olvido que juegan conmigo

Ya sé que es cobarde pedirte en una canción

Perdón, perdón."

Cantaba con tal sentimiento que sentía como una lágrima resbalaba por su mejilla, pero no le importaba, no sabía que esperar con esa canción, lo que sí sabía, era que quería su perdón.

Serena tenía un nudo en la garganta, sabía muy bien que esa canción era para ella, y le dolía.

Una mano se posó en su brazo y se volvió sorprendida. Era Diamante, que la miraba con su penetrante mirada gris, trantando de ver las emociones que se esforzaba en ocultar.

Seiya se quedó mudo unos momentos al ver a Diamante, pero después siguió cantando.

— Haruka me aviso que estabas aquí festejando. Lo que no se, es que festejan. — Le dijo al oído y besó sus labios.

— Nada en particular, ellas querían una noche de chicas y por eso venimos, Mina dice que adora cantar. — Dijo, era la verdad, pero no estaba segura de si él lo creería.

— Señoritas un placer verlas de nuevo. — Y beso sus manos.

— Príncipe Diamante, que sorpresa. Nos alegra mucho que viniera a nuestra celebración. — Dijo Amy, el asintió y se volvió a ver a su esposa.

— Te parece si bailamos. — Susurró en su oído al ver bailar a algunas parejas.

Serena asintió y se dejó conducir a la pista.

— Está canción es una de mis favoritas. — Dijo.

Comenzó una melodía suave y Diamante la rodeó con delicadeza mientras la guiaba, ella sentía su corazón acelerado, pues Seiya estaba cantando con tal sentimiento, que resultaba desgarrador. Diamante entendió la indirecta explícita en la canción y sintió mucha pena por él. Se podía ver. Cómo sufría.

"Always.

This romeo is bleeding

but you cant see his blood

its nothing but some feelings

that this old dog kicked up

its been raining since you left me

now im drowning in the flood

you see ive always been a fighter

but without you i give up

now i cant sing a love song

like the way its meant to be

well, i guess im not that good anymore

but baby, thats just me

and i will love you, baby - always

and ill be there forever and a day - always

ill be there till the stars dont shine

till the heavens burst and

the words dont rhyme

and i know when i die, youll be on my mind

and ill love you - always

now your pictures that you left behind

are just memories of a different life

some that made us laugh, some that made us cry

one that made you have to say goodbye

what id give to run my fingers through your hair

to touch your lips, to hold you near

when you say your prayers try to understand

ive made mistakes, im just a man

when he holds you close, when he pulls you near

when he says the words youve been needing to hear

ill wish i was him cause those words are mine

to say to you till the end of time

yeah, i will love you baby - always

and ill be there forever and a day - always

if you told me to cry for you

i could

if you told me to die for you

i would

take a look at my face

theres no price i wont pay

to say these words to you

well, there aint no luck

in these loaded dice

but baby if you give me just one more try

we can pack up our old dreams

and our old lives

well find a place where the sun still shines

and i will love you, baby - always

and ill be there forever and a day - always

ill be there till the stars dont shine

till the heavens burst and

the words dont rhyme

and i know when i die, youll be on my mind

and ill love you - always". (Al final pongo la traducción, es una letra muy hermosa)

— Creo que debemos irnos. Me siento muy cansada. — Dijo Serena y el aceptó, entendía muy bien que se sintiera mal, pues Seiya no se lo estaba poniendo fácil, sabía lo bondadosa que era, y lo menos que quería era lastimar a alguien.

Se despidieron de las chicas, sin dar oportunidad a que Seiya se acercará, estás entendieron perfectamente su salida tan presurosa.

— Mina, yo sé muy bien lo que intentaste. — Le reclamó Amy.

— Sólo quería que hablarán. Que hicieran las pases por Chibi chibi. — Dijo con tono avergonzado.

— Eso no nos corresponde, ellos sabrán solucionar sus asuntos. Diamante es comprensivo, pero no sabemos cómo reaccioné al verlos aquí. No vuelvas a hacer algo semejante. —

— Si está bien, no pensé que Diamante viniera, la verdad... Está visto que esas chicas no confían en nosotras, por eso lo mandaron. —

— Y tenían razón, eso fue una imprudencia. —

— Ya... Ya Entendí... No me regañes. — Dijo tratando de evitar el sermón de Amy.

— Lamentó que hayas venido en vano. — Le dijo a Seiya, cuando llegó a la mesa.

— Está bien... Por lo menos pude verla, eso es una gran alegría. —

— Aún la amas ¿Verdad? — Le preguntó Amy.

— Con el alma. —

— Entonces no te cases... No es justo para Setsuna, casarse con alguien que no la ama y no la hará feliz. —

— No hay vuelta atrás, es lo mejor para mí pequeña, me casaré con ella. —

— Seiya, ¿Entonces que pretendías al venir a verla? — Preguntó Amy sin comprender.

— Quería verla, que supiera mis sentimientos... Hay tantas cosas que deseaba decirle. —

— No la confundas... No es justo que le hagas eso, ella es feliz con Diamante, y tú... Intenta hacer lo mismo, ya no la molestes. —

Siguieron unas horas más hasta que por fin se fueron cada unos a sus casas, Seiya se sentía muy deprimido, porque pudo ver que Diamante y ella ahora tenían un vínculo especial.

Setsuna casi no pudo dormir, lo veía aparentar dormir, y sufría calladamente por saber que a pesar de tener su cuerpo, no tenía su mente y corazón.

***

— Yo... No sabía que Seiya estaría ahí. Debes creerme. — Dijo abrazándose a su espalda, en cuanto entraron a la habitación.

— Cariño, lo sé. — Dijo volviéndose hacia ella, tomando su rostro en sus manos. — Te aseguró que Yo confío en tí ciegamente.— Añadió y luego la besó apasionado.

Ella sintió que sus rodillas se doblaban, se sentía muy cansada emocionalmente.

— Mi vida... — Y la levantó en brazos, para llevarla a la cama. — ¿Qué te dijo el doctor? — Dijo con tono preocupado.

— Todo es emocional, me hizo análisis para descartar cualquier posibilidad, mañana iré a recoger y después a la oficina de los Kou. —

— No deberías ir, ellos no te quieren ahí, pueden alterar tus emociones. —

— Estaré bien, deben acostumbrarse a mi presencia. No te preocupes. — Respondió dándole un tierno beso en los labios.

Él no contestó, se acomodó junto a ella y cerró los ojos, ella se tranquilizó y poco a poco su respiración se fue haciendo más lenta.

Pasó la noche despierto, viéndola dormir tranquilamente entre sus brazos, en su interior había algo que lo hacía sentir inseguro, y sintió un repentino temor a perder lo que había ganado con ella.

***

— Buenos días... Estoy aquí por los resultados de mis estudios. — Dijo Serena.

Él doctor la miró, llevaba un conjunto negro de oficina y un maquillaje y peinado discreto muy distinto del día anterior.

— Señorita Tsukino... Debo felicitarla... Está usted embarazada de 6 semanas. Mis más sinceras felicitaciones a usted y el feliz padre. —

Serena abrió sus azules ojos con sorpresa, UN BEBÉ... Eso... A pesar de lo dicho por Mina, no lo esperaba... Pero era la culminación de su unión con Diamante, en los dos meses de casados no se había planteado un embarazo por estar tan obsesionada con recuperar a su hija. Y ahora ahí estaba. Sintió que las lágrimas estaban asomando a sus ojos y la mirada sorprendida del doctor por su reacción, pero no le importaba.

— ¿Está usted bien? —

— ¡Maravillosamente! Gracias doctor... ¿Cuánto es lo que le debo? — Dijo con voz llena de emoción.

— No se preocupe ya quedó liquidado en la cuenta de ayer. ¡Muchas felicidades! —

Salió de ahí aún sorprendida, pero muy feliz, imaginando la reacción de Diamante... Debía hacerle una sorpresa para la noticia, pero ya pensaría en eso después de ir a la oficina.

***

Estuvo toda la mañana maquillando el proyecto para las mujeres con adicciones, ahora tenía un nuevo incentivo y se sentía que podía realizar cosas grandiosas.

La puerta se abrió pero tan ensimismada estaba en su proyecto que no hizo caso.

— Bombón. — Su espalda se tensó al oír su voz e involuntariamente se puso de pie.

— Buenos días Seiya. — Dijo caminando hacia el ventanal de la oficina, tratando de alejarse de él.

— Te ves hermosa, sabes hay algo en tus ojos que... No sé cómo describirlo, pero es un brillo maravilloso. — Dijo acercándose a ella.

— Gracias. — Dijo moviéndose de ahí, no se sentía cómoda con su cercanía.

— ¿Porqué no empezamos de nuevo, en otro lugar donde nadie nos conozca, junto a nuestra hija, lejos de todos. —Dijo acercándose nuevamente.

— Yo estoy casada con Diamante... Y... —

— Déjame reemplazarlo... Por favor. — Suplicó poniendo sus manos en sus hombros.

— Eso es imposible. — Dijo mirándolo directamente a los ojos, con seguridad.

— Quiero que sepas que... Sin importar que me casé... Y haga una vida junto a Setsuna, yo siempre te amaré, serás el más bello recuerdo del Amor de mi vida. — Dijo derrotado.

— Seiya... No lo digas, no vuelvas a repetirlo... Por favor. — Dijo con voz temblorosa.

— Te amó. — Dijo acercando sus labios a los de ella sin poder contenerse.

Serena desvió su carita y el beso se posó en su mejilla, mientras lágrimas de dolor resbalaba de sus ojos, sentía algo extraño y a la vez culpable.

Ninguno de los dos se percató que en la puerta, él Príncipe Diamante había escuchado las últimas palabras de Seiya, y visto de espaldas no alcanzo distinguir que Serena había evitado el beso.

***

Ok aquí la traducción de la canción en inglés. Y... Pues este capítulo es más como un paréntesis de su salida con las chicas, Como ya dije, las canciones son "Perdón" de Camila. Y la otra se llama "Always" de Bon Jovi. Aquí la traducción.

Siempre

"este romeo está sangrando

pero no puedes ver su sangre

no es otra cosa que algunos sentimientos

que este perro viejo ha vuelto a sacar

ha estado lloviendo desde que me dejaste

ahora me ahogo en la inundación

sabes que siempre he sido un luchador

pero sin tí, me rindo

ahora no puedo cantar una canción de amor

como debe ser

bien, supongo que ya no soy tan bueno

pero nena, yo soy así

y te amaré, nena - siempre

y estaré ahí para siempre - siempre

estaré ahí hasta que las estrellas dejen de brillar

hasta que los cielos exploten y

las palabras no rimen

y se que cuando muera, estarás en mis pensamientos

y te amaré - siempre

ahora las fotos que dejaste atrás

son sólo recuerdos de una vida diferente

algunos que nos hicieron reír, algunos que nos hicieron llorar

uno que te hizo tener que decir adios

lo que yo daría por pasar mis dedos por tu cabello

por tocar tus labios, por tenerte cerca

cuando hagas tus plegarias trata de entender que

he cometido errores, sólo soy un hombre

cuando él te tiene cerca, cuando te acerca a él

cuando él te dice palabras que has estado necesitando oír

desearé ser él porque esas palabras son mías

para decirtelas hasta el fin de los tiempos

si, te amaré nena - siempre

y estaré ahí para siempre - siempre

si me pides que llore por tí

podría

si me pides que muera por tí

podría

echa un vistazo a mi cara

no hay precio que no pagase

para decirte estas palabras

bien, no hay suerte

en estos dados trucados

pero nena, si me das sólo otra oportunidad

podemos empaquetar nuestros viejos sueños

y nuestras viejas vidas

encontraremos un lugar donde el sol todavía brille

y te amaré, nena - siempre

y estaré ahí para siempre - siempre

estaré ahí hasta que las estrellas no brillen

hasta que los cielos exploten y

las palabras no rimen

y sé que cuando muera, estarás en mis pensamientos

y te amaré - siempre"