Capítulo 2 Buena suerte
Después del fiasco del banco Hermione tuvo que prometer a sus padres que no se metería en más problemas, o que si los llegaba a haber dejaría que las autoridades o superhéroes se encargaran de ello. Has sido una heroína, ahora solo se nuestra hija. Fue lo que dijeron.
Hermione no tuvo ningún problema con ello, aunque todos sabían que si se presentaba una situación en frente de ella saltaría directo a la línea de fuego sin pensar en las consecuencias. No obstante no fue necesario romper su promesa por el primer mes y medio que estuvo en Nueva York, había contado con muy buena suerte en ese aspecto.
Pero por supuesto que no iba a durar. Cuando Peter le pidió que fuera a su casa porque su tía estaba enferma y tenía que quedarse a cuidarla, claro que al Arenero se le ocurrió causar destrozos por la calle por la que iba caminando, -aunque estaba segura que eso no era su único objetivo no dejaba de ser un gran inconveniente-. Tal vez lo hubiera podido ignorar y seguir su camino, pero ¿a quién engañaba? Teniendo mucho cuidado de posicionarse en un lugar donde no la vieran las cámaras ni una persona sacó su varita y…
-¡Bujaaaa!
-Tienes que estar bromeando. –Hermione murmuró para sí misma.
Tony Stark acababa de entrar en escena. Hasta donde Hermione tenía entendido el Arenero era responsabilidad de Spiderman. Ahora que lo pensaba ¿los superhéroes tenían un rol de villanos? Tal vez Wolverine viera a Magneto y le dijera a Tormenta "¿sabes qué? Hoy es tu turno"… O algo por el estilo.
-¡Cuidado Granger!
Hermione se aventó al suelo cuando un puño de arena pasó volando por donde segundos antes había estado su cabeza. Eso la había hecho enojar un poco más, y se preguntó, ahora que estaba Tony ahí ¿debería ayudar? Podría irse corriendo como todos los demás y llegar a su cita de estudio con Peter… Aunque una pequeña ayudadita no le haría mal a nadie, después de todo ya tenía la varita afuera y la mayoría de la gente ya había huido, no podrían verla.
Discretamente apuntó su varita a la toma de agua, la movió suavemente en el ya tan familiar movimiento y lanzó un diffindo no verbal. El pequeño haz de luz, -que podría confundirse con el destello del sol en un auto- viajó obedientemente y golpeó la toma de agua, sin hacer que explotara en el instante pero que quedara debilitado y que pareciera una consecuencia del mal estado de la toma.
Corrió a buscar cubierta, en esta batalla pelearía desde las trincheras, como un soldado anónimo.
¡Tada! Otro capítulo, de nuevo muchas gracias a todos por su apoyo sea comentando, agregando a favoritos o dando follow c: Un agradecimiento especial a Pauli Jean Malfoy, Hakerenit, thranbley green dankworth, y a redegenori.
Espero les haya gustado el capítulo y nos vemos pronto.
