Capítulo 4 Las fantasías de Marianne

A Marianne le gustaba Steve para Hermione. Sí, tal vez fuera un poco mayor, pero su hija era una persona muy madura y sabía llevarse mejor con personas más grandes que de su edad… a excepción de algunos cuantos de sus amigos de Hogwarts.

Por supuesto que Marianne sabía que Hermione, siendo Hermione, no haría ningún… ejem, movimiento, o al menos consideraría a Steve Rogers como un posible interés romántico; porque estaba segura que ella seguía pensando en Ronald Weasley.

Marianne se sentía un poco como la Sra. Bennett de Orgullo y prejuicio, por tratar de jugar a casamentera, sin embargo ella ya no quería que su hija se involucrara con el mundo mágico. Sí, era una parte de ella y nunca se la podrían quitar pero ya no quería que se pusiera en peligro. Y tal vez con alguien normal y amable como Steve a su lado la frenaría un poco.

Así que un día después de que Hermione terminara un proyecto en la casa de su compañero Parker, Marianne aprovechó el camino de regreso a la casa para mencionar hábilmente a Steve y lo buen muchacho que era. Hermione dejó que su madre parloteara todo lo que quisiera, pues ni siquiera le estaba poniendo atención. Sus pensamientos estaban puestos en la misma persona pero cavilando sobre cosas muy diferentes.

Y claro que Marianne se dio cuenta que su hija no escuchaba y parecía más bien, preocupada.

-¿Hermione? ¿Estás bien? Desde que comencé a hablar de Steve, tú…

-Creo que es un mago, -la interrumpió, habiéndose decidido a compartir sus pensamientos con su madre.

Marianne frenó secamente.

-¿QUÉ? –Solo su más absoluto auto-control le impidió gritar "¡ÉL NO PUEDE SER! ¡LO ESCOGÍ PARA TI!". Marianne carraspeó y siguió conduciendo. -¿Por qué dices eso?

Hermione la estaba mirando sospechosamente pero decidió responder a su pregunta.

-A veces parece que no conoce muchas cosas o que no saben cómo funcionan, -dijo. –Sobre todo con aparatos electrónicos, no siempre pero es algo notorio, y siempre que le trato de preguntar es muy esquivo.

Marinne quería estrellar su cabeza contra el volante y mantenerse positiva al mismo tiempo.

-Eso no significa nada querida, quiero decir, con tantos avances tecnológicos es difícil seguir el paso, es normal que de vez en cuando no estemos al corriente con el funcionamiento de todo, ¿no lo crees?

Hermione asintió distraídamente. No le podía contar a su madre que otra de sus principales preocupaciones era el increíble ritmo con el que se curaba, si se le ocurriría mencionarlo Marianne se preocuparía como loca y probablemente restringiera su contacto con Steve… o al menos lo intentaría. La ex-Gryffindor todavía recordaba perfectamente lo rápido que su pierna rota había sanado, y aunque estaba consciente que tal vez la magia que había usado era un factor importante en ello, mientras más lo pensaba, el hecho de que él no estuviera extrañado de su milagrosa recuperación decía más que otra cosa.

¿Podría Steve ser un mago?

No, de ser así, él estaría consciente de quién era ella o habría usado alguna palabra como muggle, por accidente.

Sin embargo, Hermione no iba a quitar el dedo del renglón. Y tampoco Marianne, ahora que su hija había planteado tan fatídica posibilidad, no le iba a quitar el ojo de encima al Sr. Rogers.


¡Hola! Como pueden ver Tony no es el único que está comenzando a sospechar. Espero les haya gustado, muchas gracias -de nuevo xD - a todos por leer, agregar a favoritos o dar follow a la historia.

Un especial abrazote a los que comentaron el capítulo anterior: Hakerenit, Aid4, sapphire97, y thranbely green dankworth.

¡Nos vemos el otro jueves! c: