Capítulo 5 En Londres

Harry Potter agradecía que las cosas comenzaran a volver a la normalidad. Ya no recibía tantas miradas de admiración como cuando recién terminó la guerra, los periodistas tampoco lo acechaban tanto, incluso Rita Skeeter lo había dejado en paz. Y Harry estaba feliz, o bueno, tan feliz como podía estarlo después de tantas pérdidas como las de Lupin, Tonks, Colin Creevy y Fred Weasley.

Los primeros meses habían sido duros para toda la comunidad mágica pero poco a poco se dieron cuenta que ahora que el reinado de terror de Voldemort había terminado, tenían la responsabilidad de seguir adelante y levantar el Mundo Mágico.

Muchos habrían esperado que el Trío Dorado diera un paso al frente y tomara las riendas del nuevo régimen peor con la desaparición de Hermione Granger las cosas parecían tomar otro giro, pues tanto Ron Weasley como el Elegido no mostraron interés alguno en ocupar algún puesto en el Ministerio. Ambos hombres creían que eran necesitados en otros lugares, y también pensaban que ellos no serían precisamente las mejores figuras de autoridad porque ellos mismos tendían a no seguir las reglas. Además Ron quería cuidar a su familia ahora que nadie tenía cabeza suficiente como para hacerse cargo de la casa desde el impactante ataque de Bill y la muerte de Fred. Ron Weasley creía fervientemente que su mejor contribución a la sociedad era el mantener a su familia unida y a flote.

Mientras tanto, Harry creía que lo mejor que podía hacer era dedicarle tiempo al pequeño Teddy, y para eso se había mudado con Andrómeda Tonks. Al principio solo iba a visitar a Teddy a la casa de su abuela, pero conforme pasaba el tiempo e iba más seguido y Andrómeda se enteró que vivía en un pequeño cuarto de El Caldero Chorreante, ella limpió un cuarto para él y le ofreció quedarse por el tiempo que lo necesitara. Y aunque fue un poco incómodo al principio, ambos necesitaban la compañía y vivir el duelo de sus seres queridos, Andrómeda habiendo perdido a su marido, hija y nuero, y Harry habiendo perdido amigos y seres queridos. Y también compartían el amor por Teddy, a veces sentían que eso era lo único que los mantenía anclados en la realidad.

Pero por suerte, tres meses después de la guerra, las cosas comenzaban a verse mejor. Harry estaba por enrolarse a la Academia de Aurores, y aunque Ron no lo acompañaría por el momento –quería esperar a que George y su madre pudieran comer por sí mismos-, Harry estaba muy emocionado.

Y mientras más lo pensaba, las cosas lucían más brillantes. De vez en cuando por las calles se topaba a Luna y su padre, quienes no se habían separado del lado del otro desde que se reencontraron y estaban a punto de irse de vacaciones a un lugar de la India, ahora que las renovaciones de Hogwarts casi estaban listas. Luna le había dicho que había demasiados Wrackputs en el aire y que les iría bien unas vacaciones, y que tenía intenciones de terminar su educación en Hogwarts pero primero les iría bien encontrar nuevos artículos para El Quisquilloso.

Neville había resultado una gran sorpresa para todos, después de enfrentar a Voldemort cuando todos creían que Harry había muerto se había vuelto una celebridad y un pilar para la sociedad desde que ayudó a reconstruir Hogwarts. Según le había dicho a Harry, Neville tenía la intención de ser maestro y cuidar a las futuras generaciones de caer en malos pasos. Sin embargo, en el Mundo Mágico no había una academia o universidad que se dedicara a la docencia por lo que Neville partiría al mundo muggle junto con otros compañero de generación que querían explorar, como Hannah Abbot, Seamus Finnigan, Dean Thomas y –extrañamente- unos Slytherin llamados Theodore Nott y Daphne Greengrass. Todos tenían diferentes planes en mente para el mundo muggle pero decidieron que lo mejor sería estar todos juntos en una misma ciudad para poder ayudarse los unos a los otros en caso de ser necesario. Así que Neville estaría buscando ingresar a una Universidad para estudiar Pedagogía.

Ginny y Harry estaban comenzando a salir de nuevo, lo llevaban un poco lento, ambos querían conocer los cambios en ellos que habían surgido en la guerra.

Harry sonrió. Todo iba bien, y estaba seguro que un día, cuando Hermione estuviera con ellos, realmente podría mirar hacia atrás y no estar abrumado por el torrente de sentimientos que le provocaba. Y con esa sensación de optimismo Harry se dirigió al Punto de Aparición del Callejón Diagon para volver con Andrómeda.

Solo para que una malévola maldición se estrellara en el escudo que había convocado por puro instinto.

Gritos inundaron el Callejón y la gente buscó refugio, mientras Harry volteaba y se encontraba cara a cara con Antonin Dolohov.


Hola a todos, nuevo capítulo, espero les haya gustado :D Siento la tardanza pero finalmente aquí está. Gracias a Pauli Jean Malfoy, Aid4 (gracias por leer Etapas de esperanza), Guest, y a thranbely green dankworth por comentar el capítulo anterior, me hicieron muy feliz :)

Y como siempre gracias a los que agregan a favoritos o siguen la historia. ¡Nos vemos pronto!