Capítulo 8 Encuentros fortuitos
Steve trataba de no hiperventilar cuando vio el precio de las cosas en el supermercado.
Todavía le costaba acostumbrarse al cambio del dólar, y eso le causaba problemas para discernir entre caro y barato. Realmente era irritante, así que ahí estaba él, Capitán América una leyenda viviente, mirando con intensa concentración al precio de dos leches.
-¿Señor Rogers?
Steve volteó a su derecha y ahí estaba David Granger, el padre de Hermione, mirándolo con una ceja levantada.
-¿Le puedo recomendar una leche? –Preguntó con seriedad absoluta en su voz sin embargo Steve alcanzó a percibir que una sonrisa burlona tiraba de la comisura de sus labios.
El rubio sonrió un poco avergonzado antes de asentir. David rio por lo bajo y puso dos botes de los que él llevaba, en el carro de Steve. Después de eso Steve trató de seguir disimuladamente para tratar de comprender la lógica de las compras; pero David –al igual que su hija- no era un tonto y se dio cuenta perfectamente de que estaba siendo observado intensamente. Sin embargo lo dejó pasar, pues era una oportunidad de observar al hombre que su esposa quería para Hermione, y también para formar su propio juicio sobre el controversial tema (entre los Granger) "¿es Steve un mago o no?"
Con ese propósito en mente, David volteó a ver a Steve directamente en la fila para pagar. El joven se sobresaltó y adoptó una posición militar. David enarcó una ceja y se puso a pensar en cuánto tiempo habría servido el joven en el ejército. De pronto una idea le vino a la cabeza.
-¿Quiere venir a cenar con nosotros sr. Rogers? –Preguntó David inesperadamente.
Steve se soprendió pero logró responder casi de inmediato.
-Pero ¿qué hago con mis compras?
-No se preocupe, lo pondremos en nuestro refrigerador mientras cenamos, -respondió David. -Cuando termine de pagar ponemos las compras en mi carro.
Steve asintió y comenzó a poner sus cosas en la caja y se dio cuenta de que vería a Hermione después de no verla por casi un mes entero.
Sonrió.
-¿Quieres decirme qué está pasando, Harry? –Dijo Hermione una vez el auto rojo de Pepper no estaba a la vista.
-Dolohov está vivo.
Eso fue suficiente para que Hermione se pusiera pálida, las piernas le fallaran y se llevara una mano al costado en el que tenía la cicatriz que el mortífago le había dejado. Cerró los ojos y vagamente sintió que alguien la sentaba en el sillón.
-Respira Hermione, respira –dijo Harry.
Ella no se había dado cuenta de que había dejado de inhalar, pero obedeció a su amigo y sintió que su cabeza se despejaba, lo suficiente como para pensar un poco.
-¿Cómo es posible? Me dijiste hace una semana que habían encontrado su cuerpo, -dijo ella.
Harry apretó la mandíbula, esa era una de las razones por las que estaba más enojado.
-Los idiotas del Ministerio volvieron a tratar de ocultar todo, creyeron que decir que Dolohov y otros cuantos mortífagos están sueltos haría que el pánico volviera, así que lo mantuvieron en secreto. –Respondió Harry. –Uno de los mortífagos logró obtener un cabello de Ginny y se hizo pasar por ella, lo tenemos aprehendido por el momento y esperamos conseguir algo de información…
-¿Cómo están todos los demás? –Preguntó Hermione.
-Hubo un ataque en el Callejón pero todos están bien, -la tranquilizó. –Tengo que pedirte un favor Hermione.
-Lo que sea. -Respondió ella con determinación.
-Necesito que te quedes aquí, estás más segura con tus padres y trataremos de cortar comunicación por las vías más obvias, y antes de que me sigas matando con la mirada debes de entender por qué quiero que te quedes aquí. –Le advirtió Harry cuando vio que Hermione se disponía a hablar. –El mortífago sabía de Teddy y Andrómeda, no quiero ponerlos en peligro así que pensé que tal vez estaría bien que vinieran a vivir contigo.
-Harry… -dijo Hermione mientras suspiraba. –Claro que los recibiría con gusto pero Nueva York no es exactamente el lugar más seguro que digamos…
-No tiene que ser el más seguro del mundo, sino que esté lo suficientemente lejos como para que Dolohov no los encuentre por un buen tiempo, en lo que tardemos en detenerlo. Después volverán a Inglaterra, es solo temporal Hermione y necesito a alguien en quien confíe cuidándolos.
Hermione estaba a punto de decirle las miles de razones por las que todo eso podría salir mal cuando la puerta se abrió y su madre entró. Marianne estaba sonriendo pero en cuanto vio a Harry su sonrisa se esfumó. No era que le desagradara Harry sino que no le gustaba la idea de que su hija hubiera pasado por todo lo que había pasado por su culpa.
O al menos, así lo veía ella.
-Harry, qué sorpresa, ¿sucede algo malo? –Preguntó Marianne preocupada y preparada para lo peor.
Harry estaba a punto de inventar algo para no preocupar a la madre de su mejor amiga. Pero Hermione se le adelantó, y con voz temblorosa habló.
-¿Recuerdas al hombre que te mencioné? ¿Dolohov?
La cara de Marianne se ensombreció en seguida, claro que recordaba al desgraciado que casi le había quitado a su hija cuando apenas tenía dieciséis años. Solo la noticia que había muerto había apaciguado un poco su furia, pero con Harry en su casa, apareciendo sin decir nada, Marianne dudaba que estuviera tan muerto como le habían dicho.
-¿Está vivo? –Preguntó bruscamente, no quería que le endulzaran nada.
Nadie tuvo que responder, sus reacciones y la tensión en los hombros de Hermione era más que suficiente.
Marianne suspiró y cuando volteó a ver a Harry, éste tuvo que recurrir a todo su valor para no achicarse ante su mirada. Le recordaba un poco a Molly Weasley cuando luchó contra Bellatrix.
-No voy a permitir que mi hija vaya de nuevo a pelear en ese absurdo Mundo Mágico, y si intentas llevártela puedes…
-¡Mamá! –La interrumpió Hermione. –Harry estaba pidiendo que me quedara aquí.
-Oh, lo siento mucho Harry, me emocioné un poco… -dijo Marianne apenada.
-No se preocupe, -replicó él de buena gana.- Solo estaba pidiendo a Hermione si podrían ayudar a Andrómeda Black y a Teddy a instalarse aquí en los Estados Unidos.
-Claro, claro, lo que necesiten, ¿hay algo más que podamos hacer desde aquí? –Preguntó Marianne enfatizando las últimas dos palabras.
-No, creo que…
Se oyó a un auto junto con una motocicleta que se estacionaban en frente de la casa, por la ventana pudieron ver que se trataba de David y Steve, ambos bajaron y de la cajuela del carro sacaron unas cuantas bolsas de compras.
-¿Invitaste a Steve? –Preguntó Marianne a su hija.
-No.
-¿Steve? ¿Steve Rogers? –Preguntó Harry. -¿El sujeto que te ayudó a encontrar a tus papás? –Dijo Harry sorprendido.
-Sí, ¿por qué? –Preguntaron ambas mujeres.
Harry se encogió de hombros.
-Me lo imaginaba más viejo. Ron quería conocerlo y agradecerle por haberte ayudado.
Hermione sonrió tiernamente al recordar a Ron y luego frunció el ceño.
-¿Por qué no vino contigo? –Preguntó Hermione.
-¿Recuerdas del ataque en el Callejón Diagon? Percy salió un poco lastimado, nada grave pero después de la muerte de Fred y el hecho de que pudieron usar la identidad de Ginny tan fácilmente los tiene un poco asustados. Ron quiere cuidar de todos mientras pueda.
Hermione asintió, y justo en ese momento David entró con Steve. David Granger era un hombre inteligente y muy perceptivo, por eso en cuanto entró a su casa supo que algo había pasado. Y cuando vio a Harry Potter en medio de su sala casi quiso voltear dramáticamente al cielo y preguntar "¿por qué?". Sin embargo, Hermione intervino antes de que todo pudiera salir mal.
-Hola papá, Steve, ¿a qué debemos el placer? –Preguntó con una sonrisa en su rostro, mientras Marianne se apuraba a ayudar a su marido.
-El sr. Granger y yo nos encontramos en el supermercado, -comenzó a explicar. –Y me invitó a cenar con ustedes, espero no sea problema.
-Para nada, -dijo Marianne. –Después de todo ya tenemos otro invitado.
-Steve, él es Harry Potter, mi mejor amigo. –Dijo Hermione.
Ambos hombres estrecharon las manos y Steve se maravilló ante el vibrante color verde de los ojos del chico, y su curiosidad se despertó al ver la cicatriz en forma de rayo en su frente. Ciertamente era peculiar.
-Hermione nos ha contado sobre ti, muchas gracias por ayudarla a encontrar a sus padres, -dijo él.
-Siempre es un gusto ayudar a quien lo necesita.
Steve supo que había hablado de una manera anticuada –o ridículamente heroica, como Tony diría-, por las miradas que estaba recibiendo. Harry incluso estaba tratando de no soltar una pequeña risa. Steve enrojeció un poco. Marianne sonrió pues Steve no había dado indicio de reconocer a Harry, lo cual quería decir que obviamente no era un mago. Y era –una vez más-, un partido elegible para su hija, así que dio un aplauso y con renovada energía se dirigió a todos en la sala.
-Bueno, ¿qué quieren de cenar?
¡Hola a todos de nuevo! Espero les haya gustado el capítulo, es un poco más largo de lo usual porque estoy de muy buen humor xD Y una vez más Steve ha aparecido, poco a poco se irá incorporando a la trama. Muchas gracias por apoyar la historia de cualquier manera, agregando a favoritos, dando follow, leyendo o comentando.
Un abrazote cibernético a:
Pauli Jean Malfoy: un gusto tenerte de vuelta, espero te esté yendo bien en la escuela c:
Seremoon: Tada, Harry con Steve y un cap más largo c:
AnaelDeNottZabini: así es, por eso decidí contribuir a los fics en español de este crossover
Crookshanks FTW: thank you so much! I'll try to translate faster
y Aid4: sí, las cosas se pondrán más intensas jijiji
Ahora para empezar a poner dinámicas, ¿qué casa de Hogwarts son ustedes? En Pottermore me dieron a escoger entre Slytherin y Hufflepuff.
¡Nos vemos pronto!
