Capítulo 2 Su Sonrisa

Bella

Esto iba ser difícil, como me las iba arreglar estaba casi manca, me dolía mucho, se me olvido decirle a Laurent que pasáramos a la farmacia a comprar los analgésicos. Escuche que sonaba el timbre de mi departamento seguro era Laurent.

_ Isaac querido ¿Qué te paso?

_ Heidi, ¿Qué haces aquí?

_ Vine para saber si aun existe la posibilidad de que volvamos

_ No. Ninguna tu tomaste una decisión yo la acepte, por favor retírate

_ Isaac, Dame otra oportunidad, y me vas a decir lo que paso

_ Me dispararon, ya no soy Isaac, soy Bella

Nos quedamos mirando ella había decidido estar con otro chico que pudiera dar mucho más de lo que yo podía darle.

_ Entonces este es el adiós

_ Así es.

Cuando cerro la puerta me sentí tan tranquilo no la quería en mi vida. Haberla aceptado como mi novia fue el peor error de mi vida, cuando se fue, era lo mejor que me había pasado.

Camine a la farmacia después que salió de mi departamento, al menos había una cerca de donde vivo, así es que no tenía que manejar para salir.

Había sido entrenado para sentir dolor, pero esto era insoportable demasiado, a penas me pasaron el analgésico pedí agua y lo tomé, tenía licencia para no presentarme por una semana, pero tenía que ir a curaciones en dos días más.

Ese día dormí con la ropa puesta tal cual salí del hospital no quería ni mover el brazo, tampoco me molesté en preparar algo para tomar, no quería avisar a mi padre ni a mi madre que estaba herido.

Ellos se opusieron que fuera soldado por lo peligroso que podía ser, pero era lo que quería y me aferre a eso aun renunciando a lo que tanto quería ser, aunque en la intimidad volvía a ser Isaac. Me levante de la cama, me dolía demasiado estaba realmente mal, me tome los analgésicos y fui al baño. Hice mis necesidades y mientras me lavaba las manos me miré en el espejo tenía ojeras.

Abrí la llave de la bañera, coloqué el tapón y la deje para que se llenara, mientras me sacaba el cabestrillo, con dificultad salió un quejido mío aprete los labios. Haciendo lo mismo que hizo Edward con mi chaqueta, la rasgue con una tijera.

Después de todo eso me metí en la bañera deje el brazo lastimado firme en un costado me saque todo el rastro de sangre que podía tener.

Ya estaba arreglada para preparar el desayuno suena el timbre de su departamento, al abrir entro mi amigo Laurente, con el desayuno en la mano eran unas donas.

_ Hola Bella traje donas de desayuno

_ Gracias Laurent

_ Voy hacer café siéntate, yo me encargo de todo

En otra oportunidad no lo hubiera permitido, era mi casa y me consideraba absolutamente independiente, pero en estos momentos no me importaba que me atendiera. Hice lo único que podía hacer con una mano colocar la mesa.

_ ¿Qué paso con el héroe? _ Pregunté

_ Esta en los calabozos su familia presentó un reclamo y su esposa va a rogar su liberación

_ Lo merece, si hubiera seguido mis órdenes, no estaría herida y el no estaría en el calabozo y ella debería estar agradecida que lo encontré.

_ El a un no entiende lo que hizo estuvo mal, según el era porque se presento la oportunidad, no pensó en los daños que pudo causar

_ Ese es el punto, estas donas están riquísimas.

Estuvimos un rato más hasta que lo llamaron de la base era hora de irse, nos despedimos y nuevamente quede solo, no es que no me gustara, pero prácticamente no pasaba en el departamento me acostumbre a estar en la base, llegar a un departamento vacío se hacia muy aburrido.

Estuve viendo televisión, un buen rato me imagino que los efectos de los analgésicos hicieron su trabajo y me quede dormida en el sillón. Como no almorcé porque pasé bastante tiempo durmiendo pedí que me trajeran comida árabe para la cena tenía un hambre descomunal.

Creo que estuve viendo películas de vampiros hasta bien tarde, era una saga de cinco películas, pero solo vi las dos primeras, la segunda parte no fue mi preferida el vampiro se va y la deja sola a merced de perros salvajes que bruto.

Hoy tenía que volver al hospital para que me hicieran una curación, me coloque un buzo negro una playera sin mangas y un polar igual sin manga. Estuve tentado en llevar la chaqueta de Edward, pero estaba encaprichado con ella y me la dejé para mí.

Vestir de civil era todo un mundo para mí, encontrar ropa que fueran tanto para hombre como mujer era toda una aventura, pero no me sentía cómodo con ropa tan ajustada, fui llamado a un box donde me esperaba Edward.

_ Hola Bella

_ Hola Edward.

_ ¿Cómo has estado?

_ Bien, adolorida

_ Vamos a revisar

Me ayudo a sacarme el cabestrillo, mi brazo quedo liberado, me saque el polar quedando solamente en la playera sin mangas. Una enfermera entró para ayudar a Edward, ya me parecía raro que un medico hiciera este tipo de cosas. Pero el nunca se despego de mi lado de hecho se estaba aprovechando de las circunstancias y me estaba tocando la espalda mientras era curada por la enfermera, en otros momentos lo hubiera detenido, pero era Edward, maldito hombre.

_ Bella trajiste mi chaqueta

_ No lo siento es que me es difícil con esta cosa

Una excusa pobre, pero funcionaba bien con mi brazo herido.

_ Dame tu dirección iré por ella

Maldición, el también sabia jugar había escapado ileso de un Edward adolescente, pero podría de uno adulto.

_ Tienes donde anotar

_ Si. Espérame

Esperar como si fuera tan fácil era una persona ansiosa, y cambiante el esperaba que yo simplemente entregara mi dirección para dar luz verde. Como puedo pensar esas cosas que me pasa el solo quiere ir por su chaqueta es bastante lógico. Anoto la dirección en una libreta que luego la puso en su delantal blanco.

_ Iré cuando termine mi turno

_ Esta bien no me moveré de ahí_ Dije con ironía.

_ No has cambiado en todo este tiempo _ Sonrió

Como había extrañado esas sonrisas, era como si todo se iluminara cuando el me sonreía haría una nota mental para buscar la manera que siempre me sonriera, pero que mierda estaba pensando seguro tiene novia o novio la verdad sus gustos sexuales nunca me quedaron muy claros.

_ Ya te puedes ir

_ Gracias

_ Te veo más tarde

_ Bien

Pase a almorzar a un restaurante cercano a mi departamento, pedí algo fácil de comer que no necesitara mi otra mano, para poder alimentarme, apoye mi brazo en la mesa y espere a que me llegara el pedido revisaba el celular.

Había mensajes de mis padres, los cuales respondí de inmediato no los quería tocando mi puerta y descubrieran que su indefensa niña había sido baleada, otros de Laurent y así. Me confirmaron la cena del domingo la cual no podía faltar con mi novio que como iba a conseguir uno, hasta el domingo.

Me demore en llegar a mi departamento estuve haciendo compras, en el supermercado era demasiado incomodo, pero me las arregle perfectamente bien con una sola mano. Al llegar, Edward, estaba en la puerta de mi departamento en el suelo cuando me vio corrió a ayudarme con las bolsas se las pase aun sorprendido por verlo no lo esperaba, aunque sabía que vendría.

Lo deje entrar, señale la cocina para que dejara la bolsa con que había traído del super, me acorde que había traído helado para seguir con las películas estúpidas de vampiros. Me quedaban tres más por ver.

_ En la bolsa hay un helado, lo puedes guardar en el congelador por favor

_ claro.

No lo quería mirar mucho el despertaba antiguas pasiones, y también malos recuerdos que no sabía que era mejor si lo bueno y lo malo.

_ Voy por tu chaqueta

Entre a mi cuarto a buscar la chaqueta que estaba en mi cama, pensé como llego ahí en que momento eso era raro. Estaba agachándome a tomar la famosa chaqueta, cuando sentí unos brazos fuertes que me abrazaban por detrás dejándome en una posición demasiado expuesto.

Podía sentir todo el cuerpo de Edward, atrás mío. Giro mi cuerpo y me beso y respondí con la misma intensidad, había extrañado esos besos. Me llevo con cuidado a la cama y seguimos besándonos.

_ Te voy a sacar esta cosa para que estés mas cómoda.

Mi cabestrillo fue lo primero en desaparecer, mientras nuestras ropas se fueron quedando en alguna parte, claro que sentía algunas molestias cuando pasaban por mi brazo. Ambos quedamos solamente en nuestros pantalones. Mis manos recorrieron el dorso de Edward, cada uno de sus músculos de su abdomen. Me senté en la cama y chupe sus pezones, logre que arqueara su espalda hacia atrás.

El me devolvió el placer con besos, y mas besos mientras tiraba de mi pequeño pezón que se endureció por el contacto.

Cuando quede solo en bóxer y el igual no se sorprendió que aun usara bóxer y no bragas después de todo no iba a cambiar mi ropa interior. Estaba profundamente excitado al igual que él, pero lo suyo era más evidente.

Me miro como pidiendo permiso para sacar mi última prenda, pero ya estábamos en estas no tenía ningún sentido negarse y simplemente asentí fui recompensada con una de sus deslumbrantes sonrisas que eclipsaban al mismísimo sol.

Estaba desnudo frente a Edward solo quedaba un bóxer, pero no sería yo que se los quitara me daba algo de miedo nunca había visto uno de verdad, solo lo había tocado, aunque no era virgen.

Hizo lo que más me encantaba su cabeza desapareció entre mis piernas, justo en ese lugar y comencé a sentir placer, aprete las sábanas de mi cama sin hacer. Cuando estaba lo suficiente húmeda, tan húmeda que escurría entre mis piernas.

_ No puedo con toda tu humedad Bella, eres un manjar. _ Puedo Bella, puedo unirme a ti, me dejaras hacerte el amor.

_ Termina lo que estas haciendo

En ese momento estaba perdido en la excitación, cuando mi cuerpo se fue preparando para la invasión de Edward mis paredes se ancharon para recibirlo y a un no estaba por completo dentro, pero con un empuje lo tenía pegado a mi intimidad. Sentía la incomodidad solo había tenido uno de esos una vez y había sido una estupidez, perdí mi virginidad con un consolador. Comenzó a moverse una y otra vez, sus ojos había, confusión, furia, celos, lujuria y amor. Mientras se movía de forma fuerte y rápida me besaba.

_ Hazlo mas despacio duele

_ Oh lo siento, ¿Cuántas veces lo has hecho?

_ Esta vez es la segunda vez y ha pasado un tiempo de eso.

Comenzó hacerlo más calmado y más despacio convirtiéndolo en una tortura porque deseaba más mucho más, lo quería todo.

_ Edward te colocaste preservativo

_ Mierda

Salió de mi cuerpo a buscar algo en su billetera, vi como lo rasgaba con los dientes y se lo colocaba en su pene ahora si lo mire, tenía rastro de sangre en el me asuste, el igual no esperaba eso, pero luego sonrió.

Volvió a besarme mientras volvía a ocupar el lugar donde nunca debió salir y comenzamos todo de nuevo a llenarnos de un inmenso placer. Sus manos fueron a mi espalda y me atrajo hacia el para hacer mas profundas las penetraciones. Hasta que ambos llegamos al mismísimo cielo. Se separo de mi para sacarse el preservativo dejándolo olvidado en el piso de mi habitación.

Se acostó a mi lado sin antes traer unas cobijas que estaban en la parte del fondo de mi cama para taparnos.

_ No te dejare ir de nuevo, ahora eres mía, solo mía repítelo

_Tuya

_ Sigues considerándote chico

_ Si. Pero para el resto del mundo soy mujer, en mi mente soy un chico. Me siguen gustando las mismas, la misma ropa.

_ Las mujeres aun te gustan

_ Si. Pero hace mucho no estoy con una mi trabajo no me permite una vida amorosa y las mujeres, exigen mucho.

_ No quiero a ninguna mujer o hombre cerca de ti amorosamente, tu eres mi chico, chica

_ ¿Quieres ser mi novio necesito uno?

_ Pensé ya lo era.

Continuara….