Holiwi :3...

Unica mensión de disclarimer: Fairy Tail es propiedad unica y exclusiva de Hiro-sensei e Inuyasha de la gran reina del manga Rumiko-sensei :3...

Aquí les dejo:

*-*-*-*Una nueva oportunidad*-*-*-*

*-*-*-*(Remastered)*-*-*-*

Capítulo 2…Llegando a Magnolia y a Fairy Tail


Se removió inquieta. La luz del sol entraba por alguna parte dándole de lleno en los ojos obligándola a despertar, pero no quería abrir los ojos.

Había tenido el sueño más increíble del mundo, había sido transformada en una niña -una hanyou para ser más exactos- y había sido transportada a un mundo de magos llamado Earthland…o al menos creía que había sido un sueño.

Abrió los ojos con pereza fijándose mejor en donde estaba. Se sentó en el futon mirando alrededor de la cueva con el sol asomándose por la entrada. Cierto…no había sido ningún sueño, de verdad estaba en otro mundo gracias a Midoriko. Se estiró y se levantó doblando el futon para luego cambiarse a su ropa de diario, un pantalón ajustado de color negro y una camisa de tirantes azul oscuro con un estampado de rayos plateados.

Ya habían transcurrido cerca de dos años desde que había llegado a Earthland y había sido adoptada por ese dragón, Raijin; y a pesar de todo ese tiempo viviendo ahí todavía lo veía como un sueño, uno del que esperaba nunca despertar.

La niña de siete años salió de la cueva sintiendo la brisa matutina, no veía a Raijin por ninguna parte por lo que dedujo que habría ido a buscar comida. Minutos más tarde las sospechas de Kagome fueron confirmadas, el gran dragón regresó con una gran cantidad de peces en sus garras, peces que la hanyou no tardo en cocinar y devorar por completo…su apetito había crecido un poquito, lo suficiente para comerse más de cien peces…o más.

—Muy bien, ¿Lista para entrenar el día de hoy?—Pregunta Raijin una vez su hija terminó de devorar su pesca, ella asintió con rapidez sonriendo—Entonces andando—Comienza a caminar seguido de cerca por su hija que trotaba para seguirle el paso.

—¿Qué me enseñarás hoy?—Pregunta Kagome entusiasmada. Pasado un tiempo se dio cuenta de que su personalidad había cambiado un poco, es muy enérgica, le fascina pelear, también se había vuelto muy curiosa, además de que también es un poco agresiva…aunque no lo suficiente como para golpear a un niño; también suele ser un poco impulsiva a veces, pero la mayor parte del tiempo suele controlarse para evitar meterse en problemas…cosa que se le hace muy difícil.

—Voy a enseñarte una de las técnicas más poderosas del dragón del trueno—Responde Raijin viendo a su hija trepar a uno de los tantos árboles secos de la zona sentándose en una de sus ramas—El tornado eléctrico.

El dragón se alejo de Kagome a una distancia prudente, comenzó a batir sus alas formando un tornado a su alrededor, luego añadió unos rayos arrojándolo a algún lugar lejano. Kagome lo veía con gran asombro inclinándose cada vez más en la rama, hasta que ésta no soportó más el peso y se rompió haciendo que la niña cayera de espaldas contra el suelo. La ojidorada se sentó con una mano en su adolorida espalda, eso si había dolido, luego se levanto y corrió hacia su padre.

—¿Qué es lo que debo hacer?—Pregunta sonriendo con estrellitas en los ojos.

—Concentra poder mágico en tus manos, da un giro y cuando el tornado se forme añade los rayos y arrójalo lejos—Explica Raijin recibiendo un asentimiento de la ojidorada.

Él se alejo de donde ella estaba y una vez estuvo a una distancia prudente Kagome se preparo. Hizo lo que le había dicho Raijin acumulando algo de magia en sus manos, luego dio el giro y…

Torunedo denki no…¡Raiyū! (Tornado eléctrico del dragón del trueno)—Gira formando el tornado, luego lo arroja.

—Buen trabajo, aunque aun te falta práctica—Dice Raijin orgulloso, ciertamente había hecho bien en tomar a esa niña como su aprendiz.

—Jeje, te prometo que dominaré todas las tecnicas que me has enseñado, y cuando lo haga…—Se acerca corriendo a su padre con una mirada desafiante—Quiero pelear contigo ¿Si?—Termina con una sonrisa infantil.

—Si eso es lo que quieres, por mi está bien—Dice el dragón sonriéndole.

Lo que ninguno de los dos sabia en ese instante…era que ese momento jamás llegaría…

*-*-*-*Remastered*-*-*-*

Abrió los ojos con pesadez, ¿En qué lugar se encontraba?

La ojidorada se sentó llevando una mano a su cabeza, sentía un dolor punzante en ella.

¿Qué había ocurrido?, no podía recordar absolutamente nada, solo que estaba con Raijin y esa persona cuando de repente todo se volvió negro para ella.

¿Quién era esa persona? No tenía la menor idea, solo recordaba a Raijin. Hablando de él ¿Dónde se había metido?, no sentía su presencia por ningún lado y lo único que veía a su alrededor eran arboles y una mochila cerca de donde ella estaba, nada más. Desorientada y confundida Kagome se levantó acercándose a la mochila para ver que había dentro, tenía su ropa y su futon, además de algo de comida y agua. Fuera cual fuera el motivo de haber metido todo eso allí estaba bien preparada.

Sin mucho que hacer y asustada de quedarse sola en ese lugar la hanyou de diez años se puso la mochila a cuestas y comenzó caminar alejándose de ese bosque, se le hacia un poco terrorífico.

Varios días pasaron desde que despertó en aquel bosque, días en los que estuvo buscando a su padre, pero no había rastro de él por ningún sitio, cosa que comenzaba a preocuparla, ¿Acaso su padre la había abandonado?

—"Raijin ¿Dónde estás?"—Piensa desanimada mirando su pescado en el fuego.

Era de noche por lo que había decidido acampar junto a un río que había encontrado, de nuevo agradecía que Sango le hubiera enseñado a pescar, de lo contrario moriría de la peor manera…de inanición.

Sango…¿Qué estarían haciendo sus amigos ahora?

¿Miroku y Sango habrán tenido hijos como quería el monje?

¿Qué tal le estará yendo a Shippo en esos exámenes de kitsune?

Y Kohaku…¿Se habrá quedado en la aldea con su hermana?

También se preguntaba por Rin, ¿Se habría ido con Seshomaru?

—"Me pregunto si Inuyasha y Kikyo se habrán casado"—Piensa mirando el fuego con melancolía. Ahora tenía un nuevo motivo para odiar la soledad, la hacía pensar en cosas innecesarias.

Los días siguieron pasando hasta que se hizo un mes. La hanyou se había puesto a investigar un poco en los alrededores, ya que había vivido en una montaña por cinco años había olvidado por completo lo que era la civilización.

En algunas de sus investigaciones averiguo sobre los gremios, lugares en donde los magos se reúnen para hacer trabajos ayudando a otras personas, aunque también habían gremios que hacían totalmente lo opuesto, estos eran los gremios oscuros conformados por los peores magos de Fiore. Sin embargo, de todos los gremios de los que había escuchado solo uno había llamado su atención, un gremio situado en una pequeña ciudad llamada Magnolia, ya que por lo que había escuchado y leído el fundador del gremio había liberado a la ciudad de un gremio oscuro. Quería saber un poco más al respecto, así que no dudo en poner marcha hacia Ciudad Magnolia.

El viaje le tomo cerca de tres días y medio. Al llegar a una colina cerca de la ciudad quedó embelesada mirando el paisaje. La ciudad en si no era muy grande, un rio dividido en varias partes atravesaba la ciudad, y justo en el centro de la misma podía verse con claridad el símbolo de la ciudad, la gran Catedral Kardia.

Sin más tiempo que perder comenzó a correr hasta entrar de lleno en la ciudad. La gente iba y venía de un lado a otro, mujeres haciendo las compras con sus hijos, trabajadores corriendo para no llegar tarde y otras cosas. Kagome miraba hacia todos lados con la curiosidad brillando en sus ojos, los cuales se detuvieron en una pastelería.

La niña se detuvo frente a la vitrina al tiempo que su estomago rugía; se acerco más al vidrio apreciando los postres, cupcakes, tartaletas, pasteles. Su vista se detuvo en un único pastel, su favorito de toda su vida, un pastel de triple chocolate con fresas adornando la cima. Comenzó a babear de forma inconsciente, al darse cuenta se limpio sintiéndose muy avergonzada, suerte que nadie la había visto.

—Hola.

O eso pensó.

—¿Quieres uno de esos?—Pregunta la recién llegada.

Kagome se giro encontrándose con una niña pelirroja, usaba un vestido blanco y por encima de éste la parte de arriba de una armadura, en su cintura llevaba una espada. Esa niña no debía de tener más de doce años.

—No seas tímida, dime cual es el que quieres—Anima la pelirroja con una sonrisa amable.

—Eh…y-yo…—Kagome no sabía que decir, la pelirroja solo amplió su sonrisa.

Rato después ambas se encontraban sentadas a la orilla del río disfrutando de su delicioso pastel, el de Kagome era el de chocolate mientras el de la pelirroja era de fresas con crema.

—Y dime ¿Cómo te llamas?—Pregunta mirando a la hanyou.

—Me llamo Kagome—Responde terminando con su pastel.

—Pues es un gusto, yo me llamo Erza—Dice la pelirroja terminando también con el suyo—¿Qué haces aquí en Magnolia? Nunca te había visto por aquí.

—La verdad, llegue aquí buscando a mi padre. Escuché acerca del gremio Fairy Tail y quise venir a ver.

—¿Vas a unirte al gremio?

Kagome asiente con una sonrisa.

—Entonces ven conmigo, te llevaré con el maestro—Dice Erza levantándose.

—¿En serio?—Pregunta Kagome con emoción, Erza asintió.

Contenta, Kagome tomó su mochila y siguió a Erza hacia el gremio. Al llegar la hanyou observó con curiosidad la fachada del lugar, sobre la puerta estaba una bandera con el símbolo de las hadas. Siguió a Erza al interior sorprendiéndose un poco, ya que dentro había un completo desastre, mesas se rompían, sillas volaban; algunos magos solo observaban la situación divertidos mientras los otros se mataban entre ellos.

Una gota anime resbaló por su cabeza, ahora entendía el porqué lo llamaban el gremio más problemático de todo Fiore. Erza, al verla en ese estado de perplejidad, la tomó de la muñeca y la llevó a la barra diciéndole que esperara allí; un par de minutos después el que debía de ser el maestro se hizo presente en el segundo piso callando a todo el mundo.

—¡Ya compórtense niños maleducados! ¡¿Es que acaso no se dan cuenta de que tenemos visitas?!—Grita el hombre de baja estatura desde el barandal del segundo piso, todos se quedaron estáticos en su lugar mirando hacia la barra, no habían notado a la pequeña niña—¡No quiero que espanten a nuestro nuevo miembro, así que compórtense!

Todos tragaron en seco y de inmediato se pusieron a arreglar el desorden. El maestro bajó y se sentó junto a la niña que lo miraba como a todo, curiosa.

—Erza ya me contó todo, te llamas Kagome ¿Verdad?—Pregunta el anciano recibiendo un asentimiento de parte de ella—Yo soy Makarov, el maestro del gremio. ¿Qué fue lo que ocurrió con tu padre?

—Eso mismo quisiera saber. Desperté en medio del bosque y él no estaba—Contesta Kagome cabizbaja.

—Ya veo, fue por eso que viniste aquí.

—"Por eso y por la historia del gremio"—Piensa la hanyou con una sonrisa nerviosa—Así es, mientras hago trabajos puedo tratar de encontrar alguna pista de su paradero.

Makarov asintió; fue a su oficina por un momento y al regresar le entregó una hoja y una pluma, era un pequeño formulario que la niña llenó en un momento devolviéndoselo, luego el maestro sacó lo que parecía ser un sello.

—¿En dónde colocarás tu marca?

—Eh…—Kagome se puso a pensar, ¿Dónde podría llevarla y que se viera?—Aquí—Señala el dorso de su mano izquierda, el anciano asintió y colocó la marca de color blanco en el lugar.

—Espero que encuentres pronto a tu padre.

—Yo igual.

Y así el maestro se retiró regresando al segundo piso para vigilar a sus "hijos"

—Ya eres un miembro oficial de Fairy Tail—Comenta Erza regresando con ella, la ojidorada asintió—Si quieres puedo ayudarte a buscar a tu padre, haremos trabajos juntas para encontrarlo.

—Claro, seria de mucha más ayuda que buscarlo por mi cuenta.

—¿Quién es tu nueva amiga?

Ambas niñas voltearon a mirar, una niña de más o menos la misma edad que Erza se acercó a ellas, cabello blanco largo atado en una cola alta, toda su ropa era negra y sus ojos azules brillaban desafiantes hacia la pelirroja.

—Es Kagome—Responde Erza mirando a la albina con cara de pocos amigos—¿Qué es lo que quieres Mirajane?

—Nada en especial, solo quería conocer a tu curiosa amiguita—Contesta Mirajane acercándose a la hanyou tomando sus orejas—¿Son reales?—Tira de ellas haciendo que la ojidorada soltada un quejido apartándola.

—Lo son. Por favor no vuelvas a hacer eso—Dice Kagome con sus manos en sus orejitas, ahora entendía por qué a Inuyasha no le gustaba que hicieran eso.

—Por cierto Kagome, ya que acabas de llegar ¿Te gustaría quedarte conmigo en el dormitorio?—Propone Erza con amabilidad.

—¿En serio vas a torturarla de esa manera? ¿Es que acaso te ha hecho algo que lo merezca?—Cuestiona Mirajane a modo de burla.

—No voy a empezar a discutir contigo—Dice la pelirroja mirándola, sus ojos marrones brillaban con advertencia.

Ambas comenzaron a discutir bajo la atenta mirada de Kagome, la azabache las miraba como si de un partido de tenis se tratase. No muy lejos de ahí, en una de las mesas, unos niños observaba la escena en silencio, eso era algo tan típico.

—Ya empezaron a discutir—Dice la niña castaña, sus orbes marrones estaban posados en unas cartas sobre la mesa.

—¿No iras a detenerlas Lisanna?—Pregunta el niño pelinegro mirando a la otra niña…curiosamente lo único que llevaba encima eran sus bóxers.

—¿No vas a ponerte tu ropa Gray?—Pregunta la niña albina, se parecía bastante a Mirajane, solo que su cabello era corto.

—¡¿Pero cuando fue que…?!—Grita el niño sorprendido ¿A dónde había ido su ropa?

La niña castaña comenzó a reír burlándose de Gray, quien al encontrar su ropa se la puso de inmediato.

—Deja de reírte Cana—Regaña el pelinegro molesto sentándose nuevamente.

—No puedo evitarlo, es que es tan gracioso jajajaja—Sigue riendo la castaña ganándose una mirada fulminante de su amigo.

Lisanna suspiro y se alejó de la mesa, la discusión entre Mirajane y Erza había pasado a ser una pelea a la que Kagome no le quitaba el ojo.

—Hola, soy Lisanna, la hermana menor de Mirajane—Se presenta la albina menor llegando con ella, una sonrisa surcaba sus labios.

—Hola, yo soy Kagome—Dice la ojidorada devolviéndole la sonrisa—¿Ellas siempre son así?—Pregunta volviendo a mirar la pelea entre aquellas dos.

—Sí, ¿Crees poder acostumbrarte?—Pregunta Lisanna sentándose junto a ella.

—Bueno…ya eh tenido amigos así antes, así que no creo que tarde en acostumbrarme a ellas—Responde Kagome guiñándole un ojo, la ojiazul rio y se puso a observar la pelea junto a su nueva amiga.

Contiuara…


Espero que les haya gustado :3...espero que dejen sus lindos reviews, son el combustible que ayuda a un escritor al saber que hay personas las que les gusta lo que escribe :D

Una cosita que quería decir, hay partes del fic original que van conectadas a la serie de Fairy Tail, al contrario de lo que hice en ese fic (que solo fue mencionarlas por flojera a escribirlas) aquí voy a añadirlas guiándome por el manga :3, solo una que otra cosa será simplemente mencionada y ya (lo que no considere 100% necesario)

En fin...

¡ESTARÉ ESPERANDO SUS LINDOS REVIEWS!

¡Raiyū no...SAYO! :D