Nota: No olvidé dejar review…. Saludos.
Beta: Adriana Molina
Capítulo 9 Jade
Bella
¡no otra vez! ¿Qué hice? No quería abrir los ojos, porque tenía el presentimiento que mis actos habían traído consecuencias desagradables, me sentía horrible. Sentía mucha vergüenza ¿por cuánto tiempo podía aguantar estar con los ojos cerrados? tenía hambre.
Pero era inevitable abrirlos, lo primero que mis ojos se enfrentaron, fue ver a un Edward que me miraba como si fuera culpable, mis padres y mi hermoso bebé que estaba en los brazos de mi madre.
_ Lo siento, no lo pude evitar lo necesitaba, no controle bien la dosis, nunca lo hice por mí misma
_ Es culpa nuestra, debimos prever una cosa así, Edward no nos dijo de tu adicción, como policía debí saber que algo andaba mal.
_ La culpa es mía, no tienen que asumir la culpa de mis actos.
_ Si te hubiera cuidado un tiempo más mi Bella, esto no hubiera pasado, pero lo resolveremos
Èl tenía demasiada fe en mí, no había una solución para mí, al menos, ninguna que me gustará. Cargue a mi hijo en mis brazos. ¿Qué clase de vida iba a tener con una madre como yo? Por eso nunca quise hijos, por eso había construido la vida perfecta para mí. Pero tampoco concebía una vida sin esta cosita hermosa que tenía en mis brazos.
Oler su cabello me tranquilizaba, lo tenía en mis brazos y nada más importaba, èl se abrazaba a mí como un monito. El era mi pequeño monito.
_ ¿Cómo estás mi monito?
_ Ben, Mami, yo te etaño
_ Yo también, mi amor
_ sí un moneto
Todos sonreíamos por sus palabras cortas y divertidas, era mi luz en la oscuridad en la que me encontraba. El doctor dijo que estaría dos días más. En esos días vino una psicóloga, para evaluarme, y darme terapias; al parecer eso era el procedimiento que había que hacer de ahora en adelante.
No estaba contenta con esto de ninguna manera, ya había acabado con todos esos charlatanes que me había ofrecido una vida que no podía tener. Una a la cual no pertenecía. Algo que añoraba y cada vez era inalcanzable.
Estaba sola, hoy por fin saldría de este lugar, estaba lista, esperando a mis padres ya me quería ir, no soportaba estar en este lugar un minuto más, odiaba los hospitales y todo lo que tenía que ver con eso.
Entraron los tres, pero mi hijo no estaba con ellos, lo busque, ¿Dónde estaba mi monito? Quería verlo, mi padre adivinó mi pensamiento, pero sus ojos no llegaron a los míos.
_ Lo dejamos en casa
_ ¿Por qué?
_ Te lo explicaremos en el auto mi Bella
Esta vez no fue necesario esa silla de ruedas ridícula, Edward tan lindo, me abrió la puerta del auto, pero algo cambio el ambiente estaba tenso, no entendía porque, estuve todo el tiempo ansiosa sin darme cuenta que era lo que estaba sucediendo, hasta que llegamos a un lugar.
_ Bella ¿quiero decirte algo?
_ ¿Qué es este lugar Edward?
_ Bella, escúchame… esto es una clínica de rehabilitación, estarás aquí un tiempo, vendré todos los días.
_ Me van a encerrar como los árabes
_ No._ Dijo Edward
Pero yo había entrado en pánico, no me volverían a encerrar, intente abrir la puerta, pero tenía seguro.
_ Abre la puta puerta Edward
_ Bella cálmate, lo resolveremos
Podía ver su cara de angustia, pero no me iban a doblegar, estaba en una crisis de pánico, comencé a golpear las ventanas, daba fuertes puños sin importar que la sangre estaba por todas partes.
_Bella, no preciosa
_ Abre la puerta Edward_ Mi padre gritó
Pero era tarde, un golpe más y los vidrios explotaron por todas partes, varios a mi rostro. Había dos gorilas frente a mí, alarmados por el escandalo que estaba haciendo. La puerta se abrió, he intentaron detenerme, pero a uno lo golpeé en las bolas se retorció de dolor y no me importaba, al otro un derechazo fuerte dejándolo medio de lado, pero volví a él y lo golpe de nuevo y Sali corriendo.
_ Bella amor, regresa
¿Amor? ¿Qué patrañas? necesitaba un lugar seguro, nadie me volvería a encerrar, esta traición no la perdonaría jamás.
Cuando estuve segura, revisé mi pantalón, a un tenía algunos dólares, necesitaba para un taxi, tenía que ir a buscar a mi hijo y llevármelo bien lejos.
Cuando llegue al departamento de Edward, mi monito no estaba, la niñera me dijo que estaba en la casa de los padres de Edward. ¿Dónde mierda Vivian los padres de Edward?
Estaba sola, mis padres me habían dado la espalda en esto, no estuvieron del lado de su hija. Esto se pudo resolver de muchas maneras diferentes, pero en ninguna encerrarme. Busque el celular de Edward, lo llame por el teléfono de la casa.
_ Bella, tenemos que hablar
_ ¿Donde viven tus padres? Necesito a mi hijo
_ Bella, el niño está bien lo llevaré al departamento espérame
No tenía más opción, pero fui al cuarto a hacer una mochila con las cosas de mi hijo, me iba de este departamento. No confiaba en Edward, un día podía despertarme y meterme algún tranquilizante y encerrarme.
La niñera me miraba asustada, mis heridas estaban abiertas, pero la adrenalina y la rabia hacían que no me doliera, pero tenía que pensar en mi hijo no me podía ver así. Fui a lavarme las manos, la sangre seca salió, pero había una herida que no dejaba de sangrar.
Busque una venda para colocarme en la mano, ahora comenzaba a doler, pero lo iba aguantar, apreté bien la herida para que dejara de sangrar. La vendé como me enseñaron en el ejército. Al menos, no tenía que preocuparme por eso.
Escuche la voz de Edward. Sali del baño a ver a mi hijo, quien corrió a donde estaba, lo agarré sin importar el dolor que estaba sintiendo.
_ Bella ¿podemos hablar?
_ No. Me voy
_ Hija escúchalo, pensamos que era lo mejor
_ ¿Para quién padre? Porque para mi no veo en donde era lo mejor
_ Nos equivocamos
_ Lidien con eso, yo me voy con mi hijo
_ Es mío también, cualquier juez me daría la custodia con todo lo que hiciste
_ Edward… Intervino mi madre
_ Vez padre esas eran las verdaderas intenciones de Edward al encerrarme en esa clínica para quitarme a mi hijo.
_ Oh… no Bella
_ Aléjate de mí desgraciado
Edward tenia la cabeza mirando el suelo, el había ocasionado todo esto, yo ya no confiaba en èl para cuidarme y para cuidar de mi hijo. Yo se que no estoy bien, que necesito cuidados, pero tengo que estar en un lugar en que pueda confiar.
_ Quédate yo me iré
_ Este es tu departamento Edward, me iré a mi departamento
_ Perdóname por favor, solo quería ayudarte… lo juro
_ ¿Por qué no hablaste conmigo antes? Fuiste todos los días a verme. Actuaste a mis espaldas. Yo sé que obre mal, pero yo estoy mal. Me traicionaste_ Corrijo me traicionaron
_ Déjame ver tu mano que está sangrando
La verdad que la venda de mi mano estaba roja, deje a mi monito en el suelo, resignada me senté en el sillón, esperando que Edward llegara con sus cosas.
_ Hija, entiende a Edward, tenía las mejores intenciones, no esperábamos una reacción como esta.
_ Papá, estuve encerrada en una pieza por dos años, cuando me di cuenta que me pretendían encerrar de nuevo entre en pánico.
Antes de que siguiéramos hablando apareció Edward con un kit médico, esto iba a doler, pero lo merecía así es que allí iba.
La venda callo y con ella la sangre, mi madre se tuvo que salir de la habitación la descomponía, a mi en lo personal no me afectaba, de hecho, me gustaba la sangre, la de Edward era exquisita. Reprimí un jadeo ante el recuerdo de su sabor.
_ Tengo que colocar punto Bella. La herida está abierta
_ Hazlo
_ Segura?, iré por la anestesia
No respondí ante eso, iba a tener un poco solo un poco, algo no estaba bien conmigo. Me iba a relajar todo iba a estar bien.
Èl llegó con una jeringa, sentía miedo, si mis temores de hace unos minutos eran ciertos, cuando despertara estaría encerrada en una pieza de nuevo, no podía arriesgarme.
_ No quiero anestesia, así no mas
_ Bella te va doler
_ No importa
Limpio la herida, entró la aguja, quería gritar, pero me contuve y era valiente, había afrontado mas dolores que este, mucho más fuertes. El nacimiento de mi hijo pensé en ese dolor era más fuerte, cerré lo ojos y mordía mis labios para no gritar del dolor que sentía, pero no confiaba en Edward.
_ Ahh
No podía más, pero seguí, había enfrentado al infierno, a numerosas balas, una sutura no era nada para mí. La mirada de mi padre era de orgullo, como todo un soldado.
_ Bella, fuiste muy valiente ya esta
_ Gracias, ¿podrías darme agua?
Tenía lagrimas en mis ojos las saque con mi brazo, aun dolía demasiado, pero pasaría, tenía un parche gigante en mi mano.
Tome agua estaba sedienta había corrido demasiado, todo el estrés que había vivido era demasiado solo quería descansar.
_ ¿Qué decidiste?
_ Me quedo
La sonrisa de Edward, era tan grande como si le estuviera ofreciendo un chupete de fresa, me antoje pensando en ese sabor.
Me quede sola en el departamento, bueno con mi hijo que jugaba en el suelo, con su carrito. Edward fue a dejar a mis padres, el teléfono sonó. Contesté la llamada y la voz mas horrible que nunca pensé en la vida escuchar de nuevo estaba ahí.
_ Hola Jade
Continuara…
