¡Hola a todo el mundo! ¡Estoy de vuelta! :D...

Aquí les dejo:

*-*-*-*Una nueva oportunidad*-*-*-*

*-*-*-*(Remastered)*-*-*-*

Capítulo 6…Distancia


Cuatro años pasaron tras el nacimiento de Kero y Happy. Natsu ya tenía dieciséis años y Kagome quince, el cabello de la hanyou había crecido bastante, casi hasta el final de la espalda, lo llevaba atado en una cola alta permitiendo así que se viera el símbolo del gremio en la espalda de su haori blanco, dos mechones estaban sueltos a ambos lados de su rostro. En ese momento los cuatro estaban reunidos en el centro de la ciudad, en el parque para ser más precisos, estaban sentados bajo uno de los frondosos árboles.

—Natsu se comió mi pescado—Llora Happy escondiéndose detrás de Kagome.

—¿Vas a seguir con eso? Ya te dije que lo siento, no sabía que ese pescado era tuyo—Dice Natsu cruzándose de brazos y mirando hacia otro lado con las mejillas infladas…que maduro.

—Ya basta, están peleando por una gran tontería—Dice Kagome con la esperanza de tranquilizarlos antes de que comenzaran a pelear—Happy, Natsu ya dijo que lo siente—El pelirosa asiente—Y tu fíjate bien antes de comerte todo lo que te encuentras—Lo mira con el ceño fruncido, el chico se tenso y evitó su mirada nervioso, ella suspiro.

—Tengo mucha hambre—Se queja Kero sentándose con sus patas en la pancita.

—¿Tu con hambre? Qué extraño—Dice la ojidorada con sarcasmo—Comiste hace una hora Kero, eres un glotón.

—Mira quien lo dice, el monstruo come chocolates—Dice Kero en un tono que un ser humano normal no habría escuchado, pero la hanyou lo escuchó como si se lo hubiera dicho al oído.

—¿Dijiste algo gatito?—Interroga alzando un puño con una sonrisa amenazante, el felino amarillo se tensó.

—N-No nada—Corre a esconderse detrás de Natsu seguido de Happy, el pelirosa también estaba asustado, esa mujer sí que daba miedo cuando quería.

—¿Quién se cree este gato?—Se queja Kagome cruzándose de brazos molesta.

—¿Otra vez peleando?—Pregunta alguien más llegando.

—Hola Lisanna—Saluda la hanyou sonriendo.

—Natsu se comió mi pescado—Llora otra vez Happy mirando a la albina con ojitos de perrito.

—¡¿En serio vas a seguir con eso?!—Exclama Natsu ya harto de aquella discusión.

Ante aquella escena las chicas rieron, esas "peleas" ya eran una costumbre.

—¡Lisanna, date prisa, perderemos el tren!—Oyen gritar a Mirajane desde lejos junto a Elfman.

—¿Irán a un trabajo?—Pregunta Kagome, no supo porque, pero un mal presentimiento se alojó en su pecho.

—Así es. Cuida de ellos mientras no estoy—Responde Lisanna con una sonrisa despidiéndose para alcanzar a sus hermanos.

—¡Esperen un momento!—Los detiene Natsu levantándose del suelo, los tres lo miraron—Cuiden bien de Lisanna ¿Si?—Pide preocupado, tal parecía que tenía el mismo mal presentimiento que la hanyou.

—Estará conmigo así que no tienes nada de qué preocuparte—Dice Mirajane dándole la espalda agitando una mano como si espantara una mosca—Ahora vámonos, el tren va a partir y nosotros estamos aquí perdiendo el tiempo—Comienza a caminar a la estación seguida de Elfman.

—¡Nos vemos luego chicos!—Se despide la albina menor alcanzando a sus hermanos.

Se quedaron mirándolos hasta que desaparecieron de la vista, el viento soplaba y el mal presentimiento se acrecentaba dentro de ellos.

—¿Crees que vaya a estar bien?—Pregunta Kagome angustiada.

—No lo sé, tengo un muy mal presentimiento—Responde Natsu volviendo a sentarse con la mirada fija en el suelo.

—Si…también yo—Dice Kagome mirando al cielo, esperaba que los tres regresaran a salvo.

Se quedaron unos minutos más y luego regresaron a sus respectivas casas. Al llegar a la suya Kagome preparó algo de comer para Kero y se fue a su habitación tirándose boca abajo en la cama. Estaba muy preocupada, sentía que algo terrible iba a suceder.

—¿También estás preocupada?—Pregunta Kero al llegar acostándose sobre su cabeza.

—Mucho—Responde la ojidorada hundiendo su rostro en la almohada, lo mejor ahora sería ir a dormir—Vamos a dormir Kero, algo me dice que mañana será un día muy largo—El gatito asintió.

Kagome se cambió a su pijama y se acostó a dormir seguida de Kero. Al día siguiente se dispuso a hacer un desayuno para ella y Kero, pero honestamente no tenía mucha hambre. De pronto escuchó un golpeteo, al mirar a la ventana de la sala vio a Natsu saludándola desde el otro lado junto a Happy. Quitó la sartén del fuego y fue a abrirles la puerta para que entraran. Normalmente desayunaban juntos, pero al parecer -aparte de Kero- ninguno tenía hambre, por lo que simplemente se sentaron a la mesa en completo silencio.

—Este mal presentimiento comienza a volverse molesto—Dice Kagome recostando su cabeza en una mano.

—¿No comiste nada anoche?—Pregunta Natsu.

—No, ¿Y tú?—El pelirrosa negó con la cabeza, ambos suspiraron.

—¿Qué será lo que está a punto de pasar?—Se pregunta Natsu mirando por la ventana de la cocina.

—No tengo idea, pero desearía que no fuera algo grave—Dice Kagome mirando la mesa.

—Oye, ¿Te comerás eso?—Pregunta Kero señalando con su tenedor hacia el desayuno intacto de la hanyou. La chica lo miró parpadeando un par de veces y luego miró su plato, no, su estómago estaba demasiado revuelto para comer; con desagrado empujó el plato hacia el felino que no tardó en comenzar a devorarlo.

—Parece que a él no le afecta para nada—Dice Natsu sonriendo sin muchas ganas.

—A él solo le interesa comer y nada más, es un glotón—Dice Kagome viendo al gato de forma acusadora, el felino estaba acostado boca arriba con la panza llena.

—Eso estuvo delicioso, mis felicitaciones a la chef—Dice con las patas en la panza y una sonrisa de satisfacción.

—Tú definitivamente eres el colmo.

Luego del desayuno Natsu ayudó a Kagome con los quehaceres de la casa, al terminar salieron de la casa y se dirigieron al gremio, ya pasaban de las diez de la mañana. Cuando llegaron la hanyou se detuvo mirando al suelo, por algún motivo no quería entrar ahí; al notar que no lo seguía Natsu se detuvo y volteó a mirarla, la chica parecía asustada por algo, incluso pudo notar que temblaba ligeramente.

—¿Estás bien? ¿Qué sucede?—Pregunta Natsu acercándose a ella, Kero y Happy también se acercaron volando sobre ellos.

—N-No lo sé, mi cuerpo…de repente comenzó a temblar—Responde Kagome abrazándose a sí misma, algo le decía que no debía entrar ahí.

Natsu se la quedó observando preocupado, jamás la había visto así. No pudiendo soportar más esa visión el pelirrosa la abrazó para tratar de calmarla, podía sentirla temblar en sus brazos, la estrechó un poco en el abrazo acariciándole la cabeza. Sintiendo el cálido gesto Kagome correspondió al abrazo con algo de fuerza, podía sentir como poco a poco su cuerpo dejaba de temblar. No supieron cuánto tiempo duraron así, solo sabían que se sentían muy a gusto.

—¿Ya estás mejor?—Pregunta Natsu sin separarse aún, la hanyou asintió.

Muy a su pesar se separaron.

—Gracias Natsu—Dice Kagome con una sonrisa.

—No hay de que, para eso son los amigos—Dice Natsu con la sonrisa más brillante que la chica hubiera visto jamás, un imperceptible sonrojo cubrió sus mejillas—Ahora…¿Vamos?—Le tiende una mano.

Kagome asintió y tomándole la mano entró con él al gremio. Kero y Happy se los quedaron mirando con picardía.

—Se gussssstan—Susurran ambos para después seguirlos, tenían suerte de que aquellos dos ya hubieran entrado porque si no…

Pero habrían deseado no haberlo hecho. Al entrar vieron a todo el mundo reunido como si estuviesen rodeando a alguien, había un gran alboroto. Gracias a su oído la hanyou pudo escuchar por sobre el escándalo un llanto, alguien lloraba como si hubieran arrancado una parte de su alma; su corazón dio un vuelco al reconocer la voz, era…

Soltando a Natsu se abrió paso entre la multitud, el pelirrosa no tardó en seguirla sintiendo su corazón retumbar en sus oídos, no querían acercarse, pero debían hacerlo. Al lograr llegar al centro vieron con horror a Mirajane tirada en el suelo llorando con una tela ensangrentada en las manos, junto a ella Elfman también lloraba repitiéndose una y otra vez que había sido culpa suya.

—¿Qué le…pasó a Lisanna?—Pregunta Kagome lo que nadie se atrevió a preguntar sintiendo un nudo en la garganta.

—Ella…Lisanna…¡Está muerta!—Grita desgarradoramente Mirajane.

Al escuchar aquello todo el mundo se quedó helado. Kagome no pudo sostenerse de pie por más tiempo, calló sentándose sobre sus rodillas…no era cierto…simplemente no podía ser verdad; Natsu se arrodilló junto a ella abrazándola, las lágrimas caían por su rostro, Happy y Kero también la abrazaron llorando, ella simplemente no reaccionaba, estaba en completo shock. El maestro se acercó a los hermanos para consolarlos mientras el resto les daba su espacio, había sido una terrible perdida para todos, habían perdido a un miembro importante de su familia.

*-*-*-*Remastered*-*-*-*

Varias horas pasaron, eran cerca de las cuatro de la tarde. Natsu, Kero y Happy estaban en la colina donde se hallaba la casa de paja, frente a la cual habían puesto una piedra con el nombre de Lisanna. El funeral era en la Catedral Kardia, pero el pelirrosa sabía que el espíritu de Lisanna estaba en esa colina, en el lugar donde siempre le gustó ver el atardecer.

—¿Por qué no fuimos al funeral en la Catedral?—Pregunta Happy sentado en el suelo junto a su hermano.

—Porque es aquí donde está Lisanna, desde aquí podrá ver el atardecer todos los días—Responde Natsu mirando la piedra—"Kagome, ¿A dónde fuiste?"—Piensa preocupado, la hanyou se había ido sin decir una palabra dando a entender que quería estar sola.

Había ido a buscarla antes de ir a la colina, pero no la encontró por ningún sitio, ni siquiera en su casa, ¿A dónde habría ido?

Después de un rato los tres se fueron de ahí sin un rumbo fijo. Durante el trayecto comenzó a llover, pero ninguno tenía ganas de correr para escapar de la lluvia. Caminaron un rato hasta divisar algo al frente, junto al rio, una persona se encontraba parada allí sin mover un musculo, dejando que la lluvia la cubriera por completo. Al acercarse más Natsu se sorprendió de ver que se trataba de Kagome, tenía el cabello suelto y empapado a tal punto que se pegaba a su espalda y brazos, sus orejas estaban caídas, señal de que estaba triste.

Al notar su presencia la hanyou volteó a mirarlo, su rostro no tenía expresión alguna y la lluvia simulaba las lágrimas que no podía soltar, tal vez por eso estaba allí. Desde su llegada a Earthland hace ya diez años había sido incapaz de derramar una sola lágrima, por algún motivo no podía llorar, era como si sus lágrimas se hubiesen secado.

—Lamento…no haber ido contigo—Dice en un tono sin emociones, no era capaz de expresar nada ahora.

Natsu no dijo nada, no tenía por qué disculparse, él sabía que el padre biológico de la hanyou había fallecido antes de conocer a Raijin, también sabía que desde entonces odiaba los funerales.

El silencio se hizo entre ambos, ninguno era capaz de decir una sola palabra.

La lluvia continuó cayendo con mucha más fuerza, pero ninguno de los dos se movía, solo se quedaron ahí, mirándose en silencio.

*-*-*-*Remastered*-*-*-*

Dos años pasaron tras el trágico incidente. Durante ese tiempo Kagome y Natsu habían comenzado a distanciarse, era como si el punto que los mantenía unidos antes hubiera desaparecido por completo haciéndolos quedar como simples desconocidos. Se saludaban en el gremio de vez en cuando, pero casi no pasaban mucho tiempo ahí, pasaban más tiempo haciendo trabajos y tratando de encontrar a sus padres adoptivos que en la ciudad, y todo eso era simplemente para mantenerse ocupados.

Un día, Natsu tomó un trabajo que consistía en atrapar a un sujeto que se hacía pasar por él bajo el nombre de Salamander, cosa que no le hizo mucha gracia. Al ir de salida se encontró con Kagome quien regresaba de un trabajo y se preparaba para ir a otro con Erza. Los dos se quedaron mirando un largo rato, antes podían decirse cualquier cosa, pero ahora ni siquiera podían decir "hola". Sin decir nada, como ya era costumbre, Natsu se fue del gremio seguido de Happy, Kagome también siguió su camino directo a la barra para hablar con Mira y después se reunió con Erza para irse de nuevo.

Todos los demás en el gremio, especialmente el maestro, estaban muy tristes por la separación de esos dos, sin duda la pérdida de Lisanna había sido un golpe muy duro para ambos, incluso más de lo que lo fue para sus hermanos.

—Algún día tienen que hablar, ¿Lo sabes verdad?—Pregunta Erza una vez se subieron al tren.

Kagome no dijo nada, simplemente se limitó a mirar por la ventana, no estaba de ánimos para escucharla ahora.

—Es increíble que de ser tan unidos pasaran a ser casi desconocidos—Continúa hablando Erza cruzándose de brazos—Se que la muerte de Lisanna fue algo muy duro, pero ya han pasado dos años, si no hablan no podrán superar esto.

La ojidorada la miró por un momento y volvió a mirar por la ventana.

—¿Crees que no lo eh intentado?—Cuestiona Kagome manteniendo su vista fija en el paisaje—Cada vez que me decido a hablar con él nada sale de mi boca, y en ocasiones él me evita. Ya no sé como acercarme a él—Se recuesta en el cristal con una expresión melancólica.

Erza la observó en silencio. Suspiró, si ese era el caso necesitarían un empujón, algo que los hiciera hablar si o si, pero debía esperar a que se presentara la oportunidad perfecta. Solo esperaba que todo se solucionara pronto, y lo más importante, que todo saliera bien.

Continuara…


Espero que les haya gustado :3...de verdad lamento haberme tardado tanto en traer ésto, como compensación voy a hacer una maratón, subiré varios capítulos seguidos los siguientes días, uno detrás de otro (Creo que también haré lo mismo con Una gran aventura, además de hacerle una nueva portada)

Nos estaremos "viendo" en la semana :3...

¡ESPERO SUS REVIEWS!

¡RAIYU NO...JA NE! :D