Capítulo 11 Una Familia de Cuatro.

Hoy era un gran día… se me reconocería lo que había hecho con esos terroristas. Por fin sería nombrada General; después de varios años ansiándolo. Estábamos en la ceremonia junto con mis padres, Edward y mi hijo.

Con Edward nos casamos hace unos meses atrás en la casa de sus padres en Forks, pero aún no consumamos el matrimonio; él me ha dado tiempo, aunque no sé por cuanto… cada día está más ansioso.

Mi hijo ahora se llama Isaac Antony Cullen, es extraño, pero siempre quise que se llamara de esa manera, porque el otro me traía malos recuerdos.

El general Aro Vulturi, estaba colocándome la medalla que me dejaba al mando de los equipos, estaba feliz. Todo era como debió haber sido. Hice mi juramento por velar por los conscriptos, después de todo eso hubo muchos aplausos y felicitaciones.

Me fui con mi familia a festejar a un restaurante, un almuerzo, con un rico vino, del cual yo no tenía permitido beber. Mi terapeuta solo me permite un cigarro a la semana para calmar la ansiedad, pero eso es por el momento.

_ Bella he sacado vacaciones, por fin nos podemos ir a Brasil _ Dijo un Edward sonriente.

Habíamos quedado en suspender la luna de miel, hasta que todo estuviera aclarado; tuve que dar algunas declaraciones, para que a Peter y todos esos terroristas tuvieran sus hermosos días en prisión (nótese el sarcasmo). Excepto Peter, que su condena sería la pena de muerte, después de diez años de prisión.

_ Esta bien. Yo tengo permiso por dos meses más, para mi recuperación

_ Isaac se va con nosotros _ Lo dijo dándole un beso a mi hijo.

_ No esperaba dejarlo, donde mis ojos lo vean.

Mis padres estaban viviendo su luna miel; se me hacía tan extraño verlos juntos, la verdad nunca los vi tan cerca el uno del otro. Pero me gustaba.

Con Edward nos fuimos al departamento. Mis padres regresaron a Seattle donde Vivirían, llegaron a un consenso con papá para que el pudiera visitar a sus amigos y mi madre tuviera el olor a ciudad.

_ Bella, me hablarás de Isaac…

Suspire

_ Isaac era mi hermano gemelo, yo lo maté, mi padre dice que no fue mi culpa, pero yo sé que sí. Mi hermano tenía un juguete preferido, un barco, y yo también quería ese barco, en un ataque de rabia porque no tenía uno, lo lancé a la piscina y mi hermano fue por él, y nunca más, salió vivo de ahí _. Puse mis manos sobre mi rostro y comencé a llorar, sentí los brazos de Edward sobre mis hombros, dándome un fuerte abrazo.

_ Bella no es tu culpa _ Me lo decía con su voz entrecortada.

_ Edward, si yo no hubiera lanzado ese barco a la piscina… mi hermano estaría conmigo.

_ ¿cuántos años tenías? _ Me preguntó mirándome a los ojos.

_ Cuat… cuatro años

_ Eran unos bebés Bella, no tienes la culpa de nada.

_ Esa es la historia de mi hermano Isaac

Me siguió abrazando. Estuvimos un largo rato así, mientras lloraba por la muerte de mi hermano; era un vacío que llevaría siempre en mi corazón.

_ En Brasil, Bella, voy a seducirte porque la verdad no aguanto más. Para que estés preparada.

Asentí

Sabía que ese momento iba a llegar. Era algo anunciado, pero no me preocuparía de eso, hasta que llegara el momento. Ahora solo quería los brazos de Edward en mí.

_ ¿Estás de acuerdo con lo que te dije?

_ Me diste un tiempo y estoy agradecida, no sé cómo será mi comportamiento, pero lo voy a intentar.

_ Con eso me conformo, Bella.

Nos estábamos despidiendo de la familia, para ir a Brasil, era una isla llamada Trinidad. Mi hijo Isaac adoraba ese nombre, y a mí me recordaba muchas cosas. El viaje fue largo, pero mi hijo se comportó, jugó y durmió todo el rato. No lloró en ningún momento, ni cuando se estaba aburriendo. Yo estaba feliz… sentía que podía con todo.

_ Estoy feliz Bella, por fin seremos felices

_ Yo igual estoy muy feliz Edward. Los tengo a los dos es todo lo que quiero.

Escuche a la voz decir que nos colocáramos los cinturones, estábamos a punto de aterrizar. Aseguramos a Isaac primero y luego nosotros, nuestro bebé tenía miedo, así es que lo abrazamos los dos, él era nuestro tesoro.

Llegamos de noche, en la caleta nos esperaba un yate el cual nos llevaría a la isla Trinidad. Abrigué mucho a mi hijo, lo acosté en la parte de abajo para que durmiera. Edward y yo estábamos en la cubierta contemplando el mar, se veía oscuro, bebimos… bueno más bien él bebió, yo me conformé con un jugo tropical; al parecer nunca más podría disfrutar del tequila.

Edward se bajó primero, tomó a nuestro hijo en brazos, que no se despertó a pesar de todo el escándalo que teníamos, intentó darme la mano, pero tenía miedo de que mi hijo se callera, pero confié en él y salté

El capitán del yate nos pasó las maletas, Edward las recibió y me entrego al niño. Caminamos juntos hasta que llegamos a una cabaña que alquiló Edward.

Estábamos agotados, deje a Isaac en el sofá para ir a preparar una habitación para él. Edward se quedó cuidándolo. Decidí dejarlo en la habitación más pequeña que está al lado de la principal. Preparé una de las camas, con ropa limpia, y acomodé las cosas que traía de Isaac.

_ Ya está lista la habitación _ Le dije a Edward, quien tomó a Isaac en brazos.

Caminamos juntos, lo acosté, cambie su pañal y le puse su pijama para que estuviera más cómodo. Prendí la lucecita de noche para que lo acompañara, y la música que lo hacía dormir; me cercioré que las ventanas estuvieran cerradas, y nos fuimos dejando la puerta media abierta.

_ Estoy agotada _ Lo dije en medio de un bostezo.

_ Ve a darte una ducha, mientras yo preparo la cama.

_ Está bien.

Era lo que mi cuerpo necesitaba, me desnudé y entre a la regadera, estaba el agua demasiado caliente, el vapor salía por todos lados, gemí ante la delicia del agua caliente. No sabía que pasaba en la habitación, pero Edward gruño demasiado fuerte. Me asusté - ¿se habrá golpeado con algo?

Me puse un pijama, y salí del baño, estaba mirando todo, la cama estaba con pétalos de rosas y algunas velas. No es que no fuera romántica, pero podía provocar un incendio con todo eso prendido, pero contuve mis palabras, se había esforzado.

No era la chica más sexy del mundo, de hecho, mi pijama era de algodón, contaba con una camisa y un pantalón muy parecido al que Edward tenía… solo que él estaba semi- desnudo.

Baje mi mirada, estaba ruborizada, tenía que ser sincera con él, también tenía mucho miedo de estar muy mal, y no poder corresponderle.

Levantó mi mirada con sus dedos en mi mentón, se acercó de a poco suavemente y me besó, fue suave… comencé a responder. Nuestro beso, era delicado, era como si estuviéramos bailando.

_ Te adoro, Bella, no te haré daño

_ Lo sé, tú nunca me lastimarías

_ Jamás, mi Bella.

Me cargó en sus brazos, después de todo era su esposa y no había tenido una luna de miel, me hizo girar, y su sonrisa se iluminó, no dejaba de besarme. Me bajo y siguió con su ritual de amor. Mi camisa la desabrocho y cayó al suelo; dejándome con mis pequeños senos al aire, no eran grandes para nada, solo crecieron cuando nació Isaac.

_ Tócame Bella

Mis manos fueron a su abdomen firmemente marcado, lo acaricie escuchando sus jadeos, nuestros besos y carias, hacían que la habitación estuviera más calurosa, en esta isla, todo es más caluroso.

_ Edward solo te pediré una cosa

_ ¿Que mi amor?

_ Mírame con amor, con todo lo que tengas, no dejes de mirarme así.

_ Siempre con amor. Me dedicaré a hacerte el amor toda mi vida

En el medio de la cama rodeada de pétalos de rosas azules y rojas, estaba siendo desnudada.

_ Sin ropa interior _ Lo dijo con voz ronca.

Me ruboricé, no creía que fuera necesario, normalmente duermo sin ropa interior.

_ Todas las noches que hemos compartido… ¿estabas así?

_ Si _, Lo dije en voz baja.

Los besos se volvieron más apasionados, relajé mi cuerpo a las caricias de Edward, no quería cerrar los ojos; los mantuve siempre abiertos, sentía que, si los cerraba, no sería él quien estuviera conmigo en estos momentos.

Me abrió las piernas con delicadeza, sus dedos los introdujo en mi cavidad y comenzó a moverlos, jadeé.

_ Ya estas lista mí, Mi Bella.

Empezó a introducirse, se quedó ahí… sin moverse, simplemente me besaba. Su cadera fue hacia adelante y hacia atrás.

_ Edward _ le susurraba al oído

_ Eso mi Bella… así, te extrañé tanto

Mi centro fue llenado por Edward, nos miramos. Tenía lágrimas en mis ojos.

_ Te lastimé, mi Bella

_ No, Edward, no me hagas caso.

Salió de mi cuerpo y me atrajo hacia él.

_ Seremos muy felices Bella, ya lo verás, todo lo malo pasará.

No fue la única vez que lo hicimos esa noche, Edward estaba imparable. Muchos meses sin hacerlo… lo tenían con demasiadas energías, no me dejaba ni descansar, cuando ya lo quería hacer de nuevo.

Pero al final el cansancio nos venció. Pudimos dormir un poco hasta que Isaac vino a nosotros, y así comenzó nuestra mañana. Menos mal nos alcanzamos a vestir al menos yo, Edward estaba en su bóxer.

_ Iré a bañar a Isaac para luego ir a desayunar por ahí

_ Bien, yo mientras me ducho, porque estoy algo sudoroso

Lo dijo de tal manera que quería darme un baño con él, pero deseche ese pensamiento, mi hijo me necesitaba.

Al estar listos, nos fuimos a comer a un restaurante de la isla, Isaac estaba molesto por el hambre que tenía. Habíamos traído un picado para darle y calmar su malestar.

Después de desayunar nos fuimos a recorrer la isla, Edward me llevaba tomada de la mano e Isaac de la otra, cuando se cansaba lo colocábamos en la carriola, donde se quedaba dormido. Después de almuerzo íbamos a la playa, todo era perfecto.

Caminamos hasta llegar a un hermoso mirador. Isaac dormía en la carriola, Edward y yo mirábamos en el mar un hermoso atardecer.

_ Es hermoso, Edward.

_ No tanto como lo eres tú.

Nos besamos, las manos de Edward estaban en todo mi cuerpo. Me atreví a tocar su trasero siempre respondía a eso.

_ Puedo Bella

_ ¿Qué cosa?

_ Hacerte el amor aquí

_ Nos verán

_ No, nadie nos va a ver, seré rápido

_ Gira tu cuerpo, lo haré por detrás, nadie sospechara nada _. Mi cuerpo estuvo frente al mar. Bajó mis pantalones con todo incluido.

_ Abre un poco las piernas

Obedecí. Los dedos de Edward, estaban en mi interior preparándome para él. Sin avisarme, entró en mi tal como dijo: fue rápido; sus movimientos lo eran, pero sus manos estaban con delicadeza en mi cuerpo.

_ Me tienes pensando siempre en ti_ Gruño

_ ¡AH!...

Se sostuvo de los palos de las barandas para poder darse impulso. Ocultó su rostro en mi cuello cuando se corrió en mi interior. Subió mis pantalones rápido.

_ Esta noche le rendiré devoción a tu cuerpo mi Bella. Pero no aguantaba más verte tan hermosa.

Las noches en la isla fueron llenas de pasión y locura. Con nuestro hijo nos lo pasamos increíble, era maravilloso, esperaba que siempre fuera así. Ya habíamos pasado por mucho para estar juntos. Estuvimos un mes recorriendo las islas, ahora estaba en el baño con una prueba de embarazo en la mano; esperando el resultado. No me extrañaba que lo estuviera, con todas las veces que lo hicimos sin protección.

Pasaron los minutos, y casi me caigo cuando veo esas dos rayitas; estaba nuevamente embarazada. No sabía cómo sentirme, si feliz o triste. Escuche a Edward golpear la puerta.

_ Bella, estas bien… llevas mucho en el baño.

_ Si, ya salgo

Con el resultado en la mano, se lo mostré a Edward, la cara de él fue de total asombro, y luego me tomó de la cintura y comenzó a girarme, su sonrisa era de absoluta felicidad.

_ Ahora será una niña con el cabello chocolate, será mi Trinidad _. Lo dijo con un brillo en los ojos.

_ Ya veo que tiene un nombre, me gusta _ Lo dije sonriendo.

Nuestra familia. Ya no íbamos a ser tres sino cuatro. La felicidad estaba en el aire. Ver a mi esposo jugar con Isaac era increíble. A él le gustaba acariciar mi vientre, y yo me sentía plena, no era más de lo que podía pedir.

Miré al cielo y pedí un deseo, que mi felicidad y la de mi familia nunca se apagara, que siempre fuéramos felices.

_ Te amo Edward, por siempre

_ Te amo Bella, para siempre

_ Por la eternidad mami, papi

_ Te damos la bienvenida mi pequeña_ Los tres colocamos las manos en mi vientre y Trinidad se movió.

FIN.

Gracias por acompañarme en esta Historia. Que ha llegado a su fin. Las invito a leer, No te acerques a mi y mis otras historias.

Beta : Adriana Molina