¡Cuarto capitulo de la maratón! :3

*-*-*-*Una nueva oportunidad*-*-*-*

*-*-*-*(Remastered)*-*-*-*

Capítulo 9…Mi historia


Caminaron por cerca de media hora hasta llegar a Clover, Natsu y Kagome se sentaron en unas rocas a conversar para recuperar el tiempo perdido mientras esperaban a los demás y Kero y Happy se habían puesto a jugar por ahí. Minutos más tarde los demás llegaron llevando a Kageyama -ya consciente- con ellos; la hanyou se acercó de inmediato a Erza, debía contarle algo que había estado pensando.

—¿Eso es lo que crees?—Pregunta Titania observando la flauta.

—Sí, estuve leyendo que Zeref encerró a algunos de sus demonios en objetos—Responde la ojidorada con las manos metidas en las mangas de su haori—Si ésta flauta es uno de ellos…

—Se liberará al tocar la melodía, entiendo—Dice Erza mirándola seria—Si ese es el caso entonces debemos destruirla.

—Eh…no creo que sea una buena idea—Comenta Kagome confundiéndola—No sabemos que podría suceder si intentáramos destruirla, podría tener un hechizo protector muy peligroso.

Erza analizó sus palabras, viéndolo de esa forma tenía razón, lo mejor era enviársela al consejo mágico en Era para se encargaran de ella. Sin previo aviso Kageyama corrió hacia ellas quitándoles la flauta para después correr al interior del bosque.

—Oh no si toca esa flauta todo estará perdido—Dice Kagome espantada.

—Tenemos que detenerlo ¡Andando!—Ordena Erza siendo seguida por el resto al bosque.

En el camino se separaron en equipos para tratar de encontrar al mago de las sombras más rápido, pero no hubieron resultados. Kagome intentó percibir su olor, pero se camuflaba con el olor a tierra mojada, que frustrante. Mientras tanto, Kageyama había llegado a un lugar desde el que podía verse perfectamente el edificio donde estaban reunidos los maestros de los gremios; desde allí se dispuso a tocar la flauta, pero algo dentro de él lo hizo dudar.

—¿Qué tenemos aquí? ¿Eres un joven flautista?—Pregunta una voz llegando tras él.

Al darse la vuelta vio al maestro Makarov de pie sobre un tronco con las manos tras la espalda y una expresión bastante tranquila.

—Puede que no lo parezca, pero siempre eh disfrutado de la hermosa melodía de las flautas. Si no es mucha molestia ¿Podrías tocar algo para éste viejo?

Ante su petición Kageyama sonrió con disimulada malicia, si eso era lo que quería el anciano le concedería su último deseo…pero volvió a dudar, ¿Y si lo que habían dicho esas chicas era verdad? ¿Y si terminaba liberando a un monstruo que también acabaría con él?

De repente la flauta comenzó a brillar de un tono purpura quemando sus manos obligándolo a soltarla para después volar lejos de su alcance.

Esto es ridículo, no puedo creer que un cobarde como tú haya osado si quiera tocarme—Habla la flauta sorprendiendo a ambos hombres—Devorare las almas de todos ustedes comenzando por la tuya.

La flauta comenzó a tocarse sola liberando un poder terrible. Desde lejos, los demás pudieron escuchar la tenebrosa melodía, ya era muy tarde. Sin pensarlo dos veces se reunieron y fueron corriendo hacia ese lugar. Al llegar el suelo comenzó a temblar y Lullaby se transformó en un monstruo gigantesco que cayó sobre el edificio de la reunión destruyéndolo por completo, suerte que los maestros ya habían salido al sentir tanta perturbación en el aire.

—Hay que detener a esa cosa—Dice Erza haciendo aparecer una espada en su mano.

—¿Detenerlo? ¿Ya viste su tamaño? Es enorme—Dice Lucy aterrada.

—Yo ya me eh enfrentado a cosas peores—Dice Kagome con una sonrisa desafiante haciendo tronar sus dedos, no podía evitar emocionarse en momentos como éste.

—Ya somos dos—Dice Natsu emocionado, ambos se miraron compartiendo una sonrisa emocionada.

—Ahora no estoy tan seguro de sentirme feliz porque estos dos se hayan arreglado—Dice Gray con una gotita anime resbalando por su cabeza.

Sin más demora los tres se lanzaron contra el monstruo mientras el maestro se preguntaba qué rayos estaban haciendo ellos ahí.

—Es una historia algo larga, se la contaremos luego—Dice Kero volando a un lado del maestro junto a Happy.

—Aye—Apoya el minino azul.

Volvieron a dirigir sus miradas hacia la pelea, el maestro estaba preocupado por lo que pudieran hacer esos tres juntos.

Raiyū no…

Karyū no…

—¡Tekken!—Golpean al monstruo combinando sus ataques con el de Erza generando una inmensa explosión que cegó a todos por unos momentos.

Cuando pudieron ver bien los maestros se quedaron de piedra, los restos del edificio habían desaparecido junto con el demonio dejando un gran hoyo en el lugar, tenía el tamaño de un lago. Makarov se acercó a los tres comenzando a gritarles.

—¡Son unos irresponsables!—Grita hecho una furia—¡Miren lo que han hecho! ¡Han destruido todo el lugar y ahora no tenemos donde reunirnos!—Además de que el consejo le iba a enviar una queja escrita, de eso estaba seguro.

—Lo sentimos—Dicen los tres haciendo una profunda reverencia.

—Tu como siempre arruinando las cosas cabeza de flama.

—¿Cómo dijiste hielito?

—Tú me escuchaste ojos bizcos.

—Exhibicionista.

—Cabeza de carbón fundido.

—Cubo de hielo con patas.

—¿Acaso se están peleando?—Cuestiona Erza ante la obvia pelea.

—No, claro que no, son solo nuestros apodos amistosos ¿Verdad?—Dice Gray con una sonrisa falsa.

—Aye—Apoya Natsu del mismo modo.

—Me alegro de que se lleven tan bien para ponerse apodos—Dice la pelirroja cruzándose de brazos con una sonrisa.

—"Despierta Erza, es obvio su engaño"—Piensa Kagome con una sonrisa nerviosa.

Después de todo éste desastre emprendieron rumbo de regreso a casa, por desgracia no llevaban ni comida ni agua ya que la mochila de Kagome se perdió en la pelea por lo que no les quedó de otra que atravesar el caluroso desierto aguantando el hambre.

Pasado un tiempo, no sabiendo cuanto, todos estaban exhaustos, sus estómagos rugían creando una extraña sinfonía a capela en el amplio y silencioso desierto. La hanyou se acostó en el suelo sintiendo el sol abrasador quemar su piel expuesta -llevaba su haori atado en la cintura llevando solo un top negro que siempre usa debajo-, había logrado atar su cabello en un moño algo desordenado dejando dos mechones a los lados de su rostro. Natsu se acercó a ella preguntándose si aún respiraba ya que no se había movido ni un centímetro desde que se tiró al suelo.

—¿Aun vives?—Pregunta picándola con un dedo, Kero estaba sobre su cabeza con la legua afuera a causa del calor y la sed.

—Sí, ya deja de picarme—Responde la hanyou mirándolo con reproche, su estómago rugió a la par de el del pelirrosa—Tengo mucha hambre y muero de calor.

—Si…también yo—Dice Natsu con una expresión ensombrecida, ambos suspiraron.

—¿Cuánto faltará para llegar a casa?—Se pregunta Kero.

—Mucho—Responde Kagome sentándose, su cuerpo sudaba a mares…apenas llegara se daría un baño.

—¡Chicos!—Grita Happy volando hacia ellos—Encontré unos pescados—Dice feliz.

—¿Pescados?—Preguntan al unísono los otros tres para después mirarse.

Sintieron como de repente la energía volvía a ellos permitiéndoles levantarse y correr a donde el felino azul los guió. Llegaron a un lugar bastante amplio donde habitaban unos peces voladores; sabían que era muy común encontrarlos en lugares donde hace mucho calor…pero no sabían si eran comestibles. Para saber si era así capturaron uno y se lo dieron a Happy para que lo probara.

—Es asqueroso—Se queja Happy llorando en cascada.

—Y nuestra única esperanza de comer algo se esfumó—Dice Kagome agachando la cabeza con un aura depresiva.

—Pero si no comemos algo moriremos antes de llegar a Magnolia—Dice Lucy con pesar.

—Mmm…tal vez haya otra forma de comerlos. Atrapemos más—Propone Erza con una sonrisa optimista.

Y en efecto, quitándoles las escamas y cocinándolos al fuego resultaban comestibles. Ya en la noche, luego de comer, algunos se fueron a dormir quedando despiertos Natsu, Erza, Gray y Kagome, la última miraba al fuego tan metida en sus pensamientos que no escuchó cuando Erza la llamó unas cuantas veces.

—¡Kagome!—Exclama la pelirroja ya cansada de ser ignorada, la ojidorada reaccionó.

—¿Sucede algo?

—Eso debería preguntártelo yo, te llamé muchas veces pero no contestabas—Contesta cruzándose de brazos molesta.

—Lo lamento, es que…estaba recordando algunas cosas—Dice Kagome volviendo a mirar las llamas.

—¿Recordando cosas? ¿Cómo cuáles?—Pregunta Gray arrojando un leño al fuego, fue muy inteligente llevarse algo de madera antes de abandonar el bosque.

Pero ella no respondió, siguió mirando las llamas volviendo a perderse en sus memorias. Había recordado una ocasión en la que se había perdido, Miroku, Sango y Shippo la buscaron hasta encontrarla, mientras que Inuyasha…él había ido a buscar a Kikyo, como siempre. Ante ese recuerdo frunció el ceño, siendo honesta esas cosas ya no le causaban ningún dolor, pero si la hacían enfadar cada vez que llegaban a su mente. Al ver su repentina molestia Gray palideció.

—L-Lo siento, creo que no debí preguntar—Dice comenzando a sudar frío, estaba empezando a sentir una soga cerrándose alrededor de su cuello.

—¿Eh?—Dice Kagome sin comprender en un principio, pero después rió—No, no, no me moleste contigo—Dice agitando una mano como si espantara una mosca.

—¿A no? Entonces…¿Por qué el repentino enojo?—Pregunta el mago de hielo relajándose.

—Por algo que recordé es todo—Responde la ojidorada con una sonrisa.

—¿Y qué recordabas?—Repite Erza la pregunta de Gray.

—Algo que pasó hace mucho tiempo—Responde con algo de nostalgia—Mmm, ahora que lo pienso…nunca les eh contado nada acerca de mi vida antes de conocer a Raijin ¿Cierto?

—Ahora que lo dices…es verdad—Dice Natsu.

—Cierto, ¿Cómo fue que terminaste con ese dragón?—Pregunta Gray curioso.

—Bueno…antes de conocer a Raijin solía vivir en un templo con mi madre, mi abuelo y mi hermano menor, y aunque no lo crean eso era en otro mundo—Cuenta sorprendiendo al resto.

—¿Otro mundo?

Kagome asintió mirando a Natsu, luego buscó en su haori una pequeña bolsita de terciopelo roja que siempre llevaba a todos lados, de ella sacó uno de los amuletos que solía vender su abuelo.

—Este es uno de los amuletos que vendíamos en el templo, la esfera que cuelga de él es una réplica de una joya llamada la Perla de Shikon—Dice causando más intriga en ellos—La perla de Shikon era capaz de conceder cualquier deseo, aunque nunca concedía tu verdadero deseo. Pese a eso, muchos buscaban la perla para obtener poder, ya que con tan solo un fragmento tu poder podía aumentar varias veces. Pero había un hombre que deseaba la perla más que nadie, su nombre era Onigumo.

—¿Onigumo? Que nombre tan extraño—Comenta Natsu con aire distraído.

—Natsu, has silencio—Lo regaña la maga de re-equipamiento—Continúa—Mira a Kagome sonriendo con calma, ella asintió.

—Onigumo era un bandido que no podía moverse a causa de unas terribles quemaduras que tenía en todo el cuerpo.*

*Pero no solo quería apoderarse de la perla, también quería a la sacerdotisa que la protegía, y para ello llamó a cientos de espíritus malignos para que lo devoraran y así obtener y así obtener un nuevo cuerpo dando nacimiento a Naraku, quien engañó a la sacerdotisa para que sellara al hombre que amaba en un árbol matándola en el proceso. El nombre de esa sacerdotisa era Kikyo, y el del hombre era Inuyasha.

—¿Y qué pasó después de todo eso?—Pregunta Gray más intrigado ahora.

—Kikyo murió al poco tiempo, pero antes pidió que quemaran su cuerpo junto con la perla de Shikon—Responde Kagome mirando la falsa joya en su mano—Quinientos años más tarde yo nací con la Perla dentro de mi cuerpo. En mi cumpleaños número quince viajé a esa época de guerras a través de un pozo que había en el templo.*

*Cuando salí encontré a Inuyasha sellado en aquel árbol, en el que llevaba cincuenta años. Luego de liberarlo y que intentara matarme para quitarme la perla, ocurrió…un pequeño accidente.

—¿Un accidente?

—Un…cuervo se llevó la perla y se la tragó—Contesta un tanto nerviosa mirando a Erza—Cuando traté de recuperarla…la destruí…en…cientos de fragmentos que se dispersaron por todos lados—Agacha la cabeza apenada, aun se sentía un poco mal por aquello.

Natsu le dio un par de palmadas en el hombro, no había sido culpa suya.

—Sucedió al tratar de recuperarla, fue algo inevitable—Dice Erza comprensiva.

—Si…supongo que es verdad—Dice Kagome alzando la mirada de nuevo, eso mismo le había dicho Sango—Como sea. Luego de eso Inuyasha y yo emprendimos un viaje para recuperar los fragmentos, en el camino conocimos al Monje Miroku, a la exterminadora de monstruos Sango y su gatita Kirara y al pequeño zorrito mágico, Shippo.*

*En el transcurso del viaje terminé enamorándome de Inuyasha, pero él jamás dejó de pensar en Kikyo, y después de que fuese resucitada en un cuerpo hecho de barro y huesos por una bruja llamada Urasue…la buscaba cada vez que podía.

—"Vaya…debió ser algo muy duro para ella"—Piensa Lucy haciéndose la dormida, había despertado justo cuando la hanyou había comenzado a contar su historia.

—Con el paso del tiempo Naraku se hizo con todos los fragmentos faltándole solo uno, el que se encontraba en el cuello del hermano menor de Sango, Kohaku, el cual lo mantenía con vida.

—Y al final Naraku terminó apoderándose de él—Dice Gray apoyando su cabeza en una mano.

—Así es, pero gracias a la creadora de la perla, la sacerdotisa Midoriko, Kohaku se salvó—Continúa la hanyou con una sonrisa—Al final logramos derrotar a Naraku y recuperar la perla, pero…pese a estar feliz por aquello…sentía una profunda tristeza en mi corazón, ya que Midoriko también había salvado a Kikyo de morir a causa de una herida muy grave. Al sentir mi tristeza Midoriko me ofreció empezar otra vez, y fue así que terminé aquí volviendo a tener cinco años, cosa que me sorprendió mucho a parte del hecho de que me transformó en hanyou—Lleva una mano a una de sus orejas.

—¿Quieres decir que antes eras humana?—Pregunta Natsu, Kagome asintió sonriéndole.

—¿Y qué pasó con la perla?—Pregunta Erza.

—La destruí—Responde la ojidorada con simpleza—La Perla de Shikon solo podía ser destruida cuando se pidiera el deseo correcto, por lo que desee que desapareciera para siempre.

Los tres la miraron en silencio, esa historia fue mejor que las que se usan para dormir a los niños.

—¿Saben algo? Si tuviera que pasar por todo aquello otra vez lo haría, si con eso puedo estar con ustedes en Fairy Tail otra vez—Dice la hanyou con una sonrisa brillante que le contagió a sus amigos.

Si…sin duda alguna volvería a pasar por todo aquello con tal de volver a Fairy Tail, de estar con su enorme familia. Los chicos también estaban muy felices tenerla con ellos, simplemente no podían imaginar un mundo donde ella no estuviera.

Continuara…


Espero que les haya gustado :)...el jueves -último día de esta maratón- subiré dos capítulos, uno por el de ayer y el otro por el mismo jueves.

¡ESPERO SUS REVIEWS!

¡RAIYU NO...JA NE! :D