Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.


Tower of God

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Two-shot

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"Derecho de vida"

Bam x Rachel

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Cuando Bam despertó, el dolor en su pecho lo hizo maldecir, al mirar, sus heridas estaban vendadas.

"Esto…"

"Eran desagradables a la vista, me dieron náuseas y las cubrí"

Bam observó con sorpresa a la joven de cabello rubio descolorido que estaba sentada a unos cuantos pasos de él. ¿Acaso estaba soñando?

"¿Rachel?"

El dolor en su pecho le hizo recobrar parte de la razón. Tenía vagos recuerdos de un enfrentamiento. Una tercera persona que aparecía de la nada atacando por detrás. Su pecho atravesado por una lanza enorme. Voces gritando su nombre mientras caía al vacío, el paisaje se hacía más y más oscuro.

Tuvo la sensación vaga de que algo lo sostuvo en la caída, pero probablemente solo era parte de la confusión del momento.

Observó el lugar, pero no había nada en el que resultase familiar. Concluyo que estaban atrapados en un lugar extraño.

"¿Dónde estamos?"

La joven no respondió.

"Rachel"

Ella se negó a observarlo.

Suspiró con molestia.

Rachel no respondería.

Bam decidió levantarse y buscar una salida. La herida en su pecho ardió con el movimiento. Estar vivo después de aquella herida era un verdadero milagro. Su cuerpo se recuperaba de manera más lenta de lo habitual. Con pasos lentos comenzó a vagar con dificultad, el piso del lugar estaba cubierto por varios centímetros de agua y solo había escombros de paredes esparcidos, el supuesto cielo solo era una cascará completamente blanca.

Intentó usar shinsu para poder llegar hasta arriba, fue entonces que se percató de otra cosa, la corriente de shinsu en aquel lugar era demasiado débil, apenas si podía mover unas pocas gotas de agua. Cualquier regular podría enfrentar la muerte si entraba en ese lugar sin shinsu. Ellos provenían del exterior, eran irregulares, su cuerpo estaría bien incluso sin shinsu. Aún así, era una sensación extraña no sentir las corrientes de shinsu fluir en su interior, ni siquiera podía sentir bien las espinas en su espalda.

Vagó y vagó, pero al final, terminó en el mismo punto inicial. El horizonte se veía lejano, pero entre más intentaba llegar hasta ahí, siempre terminaba en el mismo lugar.

Rachel estaba sentada sobre una pila de escombros lanzando piedras pequeñas que se hundían entre el agua.

"Esto es tu culpa, ¿no es así, Rachel?"

Ella lanzó otra piedra.

"Volviste a jugar sucio"

Otra piedra.

"Al menos deberías decir algo"

Ella siguió jugando con las piedras.

La indiferencia de ella, le molestaba. Esta vez Bam arrojó una piedra muy cerca de ella.

Ella lo miró con rencor.

"¿Por qué sería mi culpa? También estoy atrapada aquí, ¿sabes?"

Ella le dio la espalda furiosa y retomó su lanzamiento de piedras.

Bam siguió observándola con recelo.

Rachel siempre era así. Evadía las preguntas y respondía solo bajo sus propios términos. Cuando se trataba de ambos, ella siempre decía las cosas a medias o simplemente no las decía. Era como estar en un absurdo juego de gato y ratón. Un juego en el que ella siempre sacaba su peor lado y eso le molestaba… demasiado.

"¡Deja de mírame, Bam! ¿Qué quieres que diga? [Perdón por traicionarte, no quise hacerlo, salgamos de aquí y vivamos juntos]. Que estúpido" Rachel se burló con desprecio.

Otra piedra fue lanzada, esta vez hizo un chapoteo más grande.

Los ojos de Bam se habían endurecidos.

"¡¿Qué demonios-?! ¡Bam!"

Rachel se cubrió cuando pequeñas piedras comenzaron a golpearle encima.

"¡Bam, púdrete!"

Ella tomó una piedra y la lanzó hacia él, él respondió con otra.

Primero se lanzaron piedras, luego fueron insultos, algunos sonaban infantiles, otros no tanto. Insultaron su apariencia, sus rostros a sus amigos y compañeros, sus habilidades, sus acciones. Varios de esos insultos parecían contener parte de sus pensamientos ocultos, aquellas cosas dolorosas que en el fondo los dos temían que fuesen verdad, un temor que tenían miedo de ponerlo en palabras.

Después del incidente con Khun Agüero Agnis, su relación parecía haber tenido un cambio drástico. Cada pequeño encuentro que habían tenido solo parecía reafirmar ese hecho. Bam ya no era el mismo chico que ella podía lastimar emocionalmente con sus acciones. Proteger a sus amigos y abrir un camino para ellos se había vuelto una obsesión y le había dado un poder realmente abrumador.

Rachel había encontrado nuevas herramientas para cumplir sus objetivos, pero se dio cuenta que aún no eran suficientes. La debilidad, la frustración, el enojo, los celos, la envidia y la ira se retorcían en su interior cada vez que se encontraba con Bam y se reafirmaba este hecho. Aún así, ella no se había detenido y seguía avanzando. No obstante… sus planes se habían venido abajo por la aparición de ese sujeto… Quedar atrapada con Bam era una horrible broma de ese Dios injusto que parecía odiarla, ese mismo que buscaba atarla a un horrible destino, bendecía a Bam sin ningún reparo. Lo odiaba.

"¡No eres más que un vil ladrón que me robó lo que debía ser mío! ¡maldito monstruo, deja de devorar lo que es mío!"

Había dolor en las palabras de Rachel. Había dolor en la mirada de Bam.

"¡Si yo soy un monstruo, ¿qué eres tú, Rachel?!"

Bam lanzó otra piedra con más fuerza, golpeo la frente de Rachel y sangró un poco.

"¡Tú no eres más que una mujer ruin y cruel! ¡Te gusta usar a las personas y luego las desechas cuando ya no te sirven!"

"¡Tú no sabes nada!"

"¡Claro que lo se! ¡Lo sé mejor que nadie!"

Ambos respiraban cansados. Sus gargantas dolían por los gritos.

Bam se maldijo por olvidar sus heridas. Estas comenzaban a abrirse de nuevo.

"¿Por qué tengo que estar atrapada en este lugar contigo? ¡No es justo!"

Rachel saltó de aquellos escombros, trastabillo unos pasos para no caer. Su rostro se arrugó como si hubiese dolor en sus movimientos.

"No sabes nada, nada… ¡Me largo de aquí!"

Antes de que Rachel pudiera dar un tercer paso, Bam tomó su mano y la arrojó hacia un lado, su cuerpo cayó con rudeza. Rachel tosió un poco del agua que entró en su boca.

"¿Qué se supone que no sé, Rachel?"

Ella se giró a verlo molesta, Bam la veía con frialdad. El enojo parecía ser más fuerte que su propio dolor.

"¿Realmente crees saberlo todo?"

"¡Por supuesto que sí, Arlene-!"

Rachel se quejó cuando la mano de Bam aprisionó su cuello. El miedo invadió su cuerpo, ¿Acaso Bam estaba intentando…?

"Si, Arlene, mi madre, ella te contó todo. Tu querida Arlene"

Bam parecía tranquilo a pesar de que Rachel se retorcía entre su agarre. Él ni siquiera estaba usando toda su fuerza. Cuando Bam presionó con un poco más de fuerza, Rachel aruño su brazo intentando escapar.

"Incluso dijiste [adiós] solo por ella, te aferraste a las estrellas de ella".

Sus ojos y sus palabras eran fríos.

"Seré honesto contigo, Rachel"

Bam acercó su rostro hasta quedar a pocos centímetros del suyo.

"Rachel, todo este tiempo, yo siempre te he odiado"

El cuerpo de la joven se paralizó por un instante.

"¿Qué ocurre, Rachel, te sorprende? Dijiste que tú sabías todo de mí"

"Claro que no, siempre lo supe, eras igual que el resto"

Las palabras parecían salir con dificultad.

"¿Lo sabías? Entonces… ¿por qué tus manos tiemblan?"

De inmediato, ella intentó mirar hacia otro lado, pero Bam la obligó a mantener la vista.

"¿Qué tanto crees que me conoces? Tu no sabes nada de mí"

Ella lo miró con irá.

"Pero yo te conozco muy bien, Rachel. Ahora más que nunca"

El labio de Rachel tembló.

"Tú no crees ni confías en nadie. Eres inteligente, pero te gusta despreciar a otros, aunque en realidad te sientes inferior a ellos. Quieres destacar y convertirte en una heroína, pero en el fondo le tienes miedo a todo, por eso te arrastras en las sombras".

Ella se retorció para poder cubrir sus oídos, pero él se lo impidió. Pasó de aprisionar su cuello a sostener sus muñecas contra el suelo.

"Prefieres lastimar antes de que te lastimen. Nadie se preocupa por ti, porque en realidad no te preocupas por nadie. Eres incapaz de pensar en otros, por eso crees que estas en lo correcto cuando traicionas a otros".

"¡Cállate! ¡Cállate! ¡Tú no sabes nada de mí! ¡Cállate!"

"No eres más que una egoísta que juega con los demás. Y aún así… eres tan ridículamente orgullosa, que prefieres desaparecer antes de que los demás sepan como eres en realidad. Eres una cobarde que se odia tanto así misma que prefiere ser odiada antes que afrontar sus problemas"

Bam había soltado sus muñecas con cuidado, ahora estaba libre, pero no se sentía así. Rachel maldijo a Bam en su interior, lo odio con todas sus fuerzas, ahora más que nunca.

El sonido de pequeñas grietas formándose se escuchaba al fondo de sus oídos.

"Por eso siempre, cuando estábamos en la cueva, cuando jugabas conmigo, cuando me leías historias, cuando hablabas de las estrellas, cuando entramos a la torre, las veces que te perseguía, las veces que me traicionaste, las veces que lastimaste a mis amigos… Todo este tiempo… ¡Yo siempre he odiado esa parte de ti!"

El sonido de algo quebrándose retumbó en sus oídos. Ella debía estar imaginándolo, pensó.

"¿Qué? ¿Qué ocurre, Rachel? ¿Por qué estas llorando?"

El rostro de Rachel se deformaba entre el dolor y el enojo, sus labios temblaban, pequeños quejidos salían de ellos, las lágrimas resbalaban haciéndolo parecer aún más sucio.

Bam permaneció con la misma expresión.

"¿Acaso ser odiada por mi te hace sentir triste?"

"N-No… Yo no…"

"Se supone que sabes todo de mí"

"yo… yo… ¡Claro que lo sé, porque yo también te odio! ¡Solo déjame ir! ¡Piérdete! ¡Desaparece!"

El llanto se mezclaba de una forma desagradable con su voz.

"Rachel…"

Ella golpeó su pecho entre lágrimas. Él aguantó el dolor de la herida. Se movieron entre los golpes, el dolor y el llanto hasta quedar sentados sobre sus rodillas.

"Hace mucho, cuando aún estábamos en la cueva y yo esperaba impaciente por tu regreso… Una vez, yo hice una rabieta porque no quería que te fueras, tu fuiste paciente un tiempo, pero luego te cansaste… terminamos peleando, ¿lo recuerdas?"

Bam podía escuchar los sollozos nasales de Rachel, quien seguía golpeando con las pocas fuerzas que le quedaban.

Sus heridas se habían abierto de nuevo, la sangre manchaba las manos temblorosas de Rachel, pero de alguna forma, no dolía tanto como antes.

"En el calor del momento, te dije que te odiaba y no quería volver a verte nunca. Tu dijiste que no volverías, así que me arrepentí de inmediato y me aferré a ti para que me perdonarás, tu estabas tan molesta, pero lo hiciste, me perdonaste y me abrazaste"

Con un movimiento lento, Bam envolvió el pequeño cuerpo de Rachel entre sus brazos. Ella seguía retorciéndose entre el llanto que desesperadamente luchaba por controlar.

"Justo así, a pesar de que estabas molesta en esa ocasión… yo estaba llorando y tú me regañabas por eso, aún así, cuando te vi, parecía como si fueses a quebrarte y llorar en cualquier momento… en el fondo, yo estaba feliz por eso…"

Liberó el abrazo para poder tomar su rostro manchado con lágrimas y algo de sangre, lo limpió con cuidado.

Rachel aparto su mano con fuerza.

El volvió a hacerlo con la otra mano.

"Estaba feliz porque Rachel… la estrella que iluminaba mi mundo de oscuridad, estaba demostrando que le importaba… mi adorada Rachel también me quería, es todo lo que yo podía pensar…"

Ella mordió su labio inferior como si con eso pudiese calmar su llanto.

"En el fondo, seguimos siendo los mismos niños que jugaban juntos en la oscuridad…"

Ella apartó su mano, negándose a ceder. Sin embargo, Bam tomó su mano, con calma y firmeza a la vez. Con cuidado, acercó su rostro y depositó un beso suave y largo en aquella pequeña mano temblorosa, algo sucia y áspera.

"Te amo, Rachel, siempre te amaré, por toda la eternidad…"

Los ojos de Rachel se habían abierto con sorpresa y temblaban confundidos.

"Incluso si tú no lo haces, entre el dolor y el odio que te guardo… te seguiré amando"

Rachel se estremeció ante aquella mirada ámbar profunda. Una ola de emociones golpeaba su interior y no sabía cómo controlarla, mucho menos detenerla.

"T-Tú… Tú te has vuelto loco"

Apenas si logró encontrar su voz.

Bam sonrió con dulzura.

Recobrando algo de razón, Rachel se apartó con brusquedad.

"¡Dijiste que me odiabas y luego dices esto! ¡Te has vuelto un demente!"

Él río en una mezcla de suavidad y misterio.

Ella retrocedió torpemente, él la siguió.

"Si, es cierto, me volví loco, Rachel, desde hace mucho y es tu culpa, tu fuiste quien me hizo así"

El cuerpo de Rachel se crispó cuando quedó atrapado entre una pared de escombros cercana. Los brazos de Bam se apoyaron a ambos lados de su cuerpo, no había a donde huir.

"Así que ahora debes asumir la responsabilidad, quieras o no"

"¡Eres un-!"

No la dejó continuar.

Bam aprisionó sus labios con dureza. Rachel se retorció con sorpresa, intentó empujarlo, pero no logro moverlo ni un milímetro. Él ejerció más presión y la obligó a separar sus labios. Rachel gimió en shock cuando él invadió su boca. Era obvio que ni Bam ni ella sabían lo que era besar, esto era más una lucha de presión sin sentido para ella, sin embargo, su cuerpo tembló cuando Bam volvió a envolverla en sus brazos, una de sus manos sostenía su cabeza con fuerza. No importaba que tanto se retorciese, él no cedía en lo absoluto.

¿Quién rayos era este Bam? Rachel no lo reconocía. No era el pequeño e indefenso Bam que dependía ciegamente de ella en la cueva. No era el Bam que la siguió a la torre porque temía perder a su única luz en el mundo. No era el Bam triste que descubrió que su estrella no era una buena persona. No era el Bam que la había desafiado luego de haber tocado a uno de sus más preciados amigos.

El Bam que ella conocía, ni siquiera estaba interesado en el romance, él solo pensaba en hacer buenos amigos y cuidarlos. ¿Por qué estaba haciendo esto?

Este Bam… no era el Bam que ella conocía, era alguien con un aura abrumadoramente fuerte, alguien que no se doblegaba ante nadie, ni siquiera ante ella. Era alguien que demandaba lo que quería sin importarle nada, alguien con un objetivo y una visión demasiado clara. Era un…

Una lagrima resbaló por uno de sus costados. Lo odiaba. Odiaba a este Bam más que a cualquier otro. Odiaba que fuese tan fuerte y deslumbrante, odiaba que sus ojos no temblasen en lo absoluto cuando la miraban, un Bam que no parecía sentir ningún tipo de daño por parte de ella. Era un Bam que la hacía sentir aún más pequeña de lo que se sintió con todos los anteriores.

Sus besos eran rudos y torpes, sus dientes habían chocado varias veces por la inexperiencia de ambos. Él liberaba sus labios tan pronto como volvía a unirlos, Rachel apenas si estaba logrando respirar, se sintió mareada, las fuerzas la habían abandonado. Todo era tan confuso, quería desesperadamente que parara, pero sentía que si lo hacia ella caería inconsciente al suelo. Odiaba esa sensación de impotencia. Odiaba que Bam la hiciera sentir de esa forma. Pero lo que más odiaba… era aquel maldito cuerpo suyo que parecía estar intentando seguir el ritmo de Bam.

Cuando la falta de oxigeno fue demasiada como para ignorarla, Bam finalmente se separó de ella. La distancia entre los dos aún era estrecha. Rachel podía sentir su aliento chocar contra su boca. Ambos respiraban con dificultad.

"No puedo perdonar lo que has hecho hasta ahora, Rachel"

Rachel quiso protestar, pero él volvió a besarla, esta vez fue más lento y profundo.

"Has cometido crímenes y has lastimado a muchas personas. Lo que les has hecho con mis amigos, lo que hiciste contigo y conmigo es… inaceptable"

Rachel tembló ante aquella profunda mirada ámbar.

"Si te pidiera que regresaras-"

"¡No lo haré! ¡No pienso volver!"

"Lo sé"

Rachel se quejó cuando sus labios se unieron, ahora por un tiempo demasiado corto.

"Incluso si te rogará que regresemos, nunca lo harías. Y no importa lo que haga, no hay forma en que podamos estar juntos, ¿cierto?"

Rachel gimió con sorpresa cuando Bam rozó sus labios contra su cuello.

"Es por eso que he tomado una decisión"

Ella soltó un pequeño grito cuando él mordió suavemente la base de su cuello.

"Yo voy a matarte, Rachel"

El cuerpo de ella se paralizó. La sangre había abandonado su rostro.

"¿Qué…?"

"No será ahora, cuando salgamos de aquí, yo sé que tu volverás a perseguir ese absurdo sueño de ver las estrellas inspirado en Arlene. Volverás a lastimar a otros, no te detendrás hasta el final. Una vez dijiste que si pensaba detenerte, tendría que matarte, así que lo haré"

Lagrimas de ira y frustración se acumularon en los ojos de Rachel. Ella se negó fuertemente a liberarlas. El rostro de Bam seguía sumergido entre su cuello.

"Cuando llegue el momento, cuando ya no quede rastro de la Rachel que amo, entonces lo haré… Tengo que ser yo, nadie más que yo puede tomar tu vida, ¿me entiendes, Rachel? Solo yo"

Las lagrimas volvieron a manchar el rostro de Rachel.

"¿Crees que voy a sentarme a esperar que lo hagas?"

"No, yo se que no lo harás"

"No pienso morir hasta ver las estrellas y cumplir el sueño de Arlene"

"No me importa lo que signifique Arlene para ti… Ni las estrellas que buscas"

"No te entregaré mi vida"

"Lo harás, el final de tu vida es mía, Rachel, es lo menos que puedes darme después de todo esto, incluso si no quieres, voy a tomarlo. Es mi derecho, solo mío"

Ella gimió con dolor.

"Te odio…"

Bam sonrió contra su cuello, antes de volver a besarlo con cuidado.

"Lo sé, y yo odio esa parte de ti… tanto como la amo"

"No dejaré que me ganes, Bam, ese lugar en la cima, será mío, solo mío. He trabajado mucho para obtenerlo, ni tú, ni nadie me lo quitará"

Sus labios volvieron a unirse entre sus palabras.

"Es un lugar maldito por Arlene y lo sabes"

"Es mío, tu no vas a obtenerlo, no me lo arrebatarás también"

"No espero que alguien más aparte de ti lo quiera, aun así, no pienso cederlo, yo llegaré ahí antes que tu"

"Bam, si intentas tomar mi vida, yo tomaré la tuya"

"¿Crees que podrás hacerlo?"

"Lo haré, yo fui tu mundo, tu vida es mía"

Bam sonrió contra sus labios.

"Eso suena arrogante. Bien. Cuidaré mi espalda hasta entonces"

El techo blanco comenzaba a resquebrajarse. El flujo de Shinsu se esparcía lentamente por el lugar, Bam podía sentirlo, a lo lejos pudo escuchar las voces de sus amigos. Él pudo ver una nave pequeña asomándose por uno de los bordes.

"Ra-"

La joven estaba sentada sobre una mantarraya que levitaba en el aire, varios metros arriba de él. Ella lo observaba con su frialdad habitual.

La mirada de ambos estaba llena de diferentes emociones que se cruzaban entre sí, eran sentimientos silenciosos que no podrían ser expresados en palabras, no entre ellos. El sabor amargo en sus bocas parecía guiar sus palabras al unisonó.

"No lo olvides, tu vida me pertenece, Bam/Rachel"

Cuando la pequeña nave llegó hasta donde Bam estaba, Rachel ya no se encontraba cerca. Sus amigos habían gritado preocupados por sus heridas. Él sonrió para calmarlos. Por el rabillo del ojo, pudo ver un par de estrellas azules a lo lejos, Rachel ya estaba afuera de aquel lugar.

Era una visión triste… pero esperanzadora de alguna forma, al menos lo era para él.

La próxima vez que se encontraran, volverían a enfrentarse.

Bam esperaría pacientemente ese día.

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¡He vuelto!

¡Ha pasado tanto tiempo desde que pude escribir algo!

Al menos, en lo que se refiere a una historia completa, aunque esto solo es un two-shot, pero estoy feliz de haberlo podido hacer!

Estaba tan nerviosa cuando comencé a escribir, incluso si hice las SS-notes como ejercicio previo, pero desarrollar las escenas, los diálogos, todo me hacía sentir nerviosa, pero al final, logré terminarlo!

Se que casi nadie leera esto, pero no me importa, estoy sumamente feliz con el resultado!

Estaba leyendo el último capítulo de "Jibaku Shonen Hanako-kun" y el AoiAoi me dio un golpe durisimo de inspiración, así que solo comencé a escribir. Entre otras cosas, el universo de Tower of God es díficil de describir, así que solo hice pocas pinceladas del contexto. Mis hermanos BamxRachel en twitter me han apoyado tanto en retomar la escritura, es por eso que estoy muy agradecida con ellos, sin su apoyo, es posible que esta historia nunca hubiese comenzado en primer lugar.

Este two-shot también fue publicado en también en AO3, pero en versión inglés bajo el nickname: (Traducir fue díficil... ).

Si alguien quiso leer esta pequeña historia, espero que hayas disfrutado de la lectura!