G8 ; Xiloxóchitl.

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Capítulo uno.


¿Por qué no puedo desgarrarme la piel, hasta lograr un vacío?
¿Por qué uno se retuerce entre rincones, mirando al cielo en busca de alguien?

— Los dioses ocultos. Caifanes.


—Men está secuestrado.

A los presentes se les fue la respiración unos segundos mirándolo. Yoh bajó la vista unos momentos antes de asentir repetidamente y volver a mirarle con toda la atención.

—Hana también fue secuestrado, al igual que Alumi. Estaban juntos y… — Ren asintió, siendo completamente consciente de lo que Yoh le estaba comentando. La vida se había vuelto abrumadora de un momento a otro: Ren ya no podía recordar un momento en los últimos diez años donde hubiese tenido paz. Todo lo que había acarreado tener a los aliados de Hao trabajando para Jun, la expansión de las empresas familiares y los constantes ataques que habían sufrido le habían provocado más desasosiego y sinceramente, frustración.

La muerte de Jeanne volvió todo aún más complicado; no era solo su hijo clamando por una venganza que no podía darle, «que, para ser justos, con gusto le daría», si no la titulación de líder de los X-LAW que cayó sobre él. Ren no tenía tiempo para algo así, ya habían crecido y ya no le interesaban esa clase de peleas ridículas, incluso si fue muy tarde cuando se dio cuenta de que no podía escapar de ellas.

Que no podía escapar de su apellido, tampoco.

—¿Crees que hayan estado juntos? — Anna se acercó a la mesa con una taza de té entre las manos, Ren la miró por unos segundos y luego volvió a mirar su propio té. Era consciente de la fuerza que Anna tenía, no solo física pero mentalmente. Quizá fuera una tontería suya, pero el chino creyó ver que la fuerza de Anna se desquebrajó en el momento que le habían robado a su hijo.

Y eso podría volverla completamente inútil, o extremadamente peligrosa. Y Ren optaba por lo segundo.

—Lo dudo, — Ren se aclaró la garganta antes de continuar —, Meene me dijo que lo vieron irse con Hans un día, pero que suponían que solo habían ido a caminar o algo así, no se veían sospechosos de ninguna manera. Y que…

La puerta fue abierta de súbito por Horokeu. Tras él, apareció Ryu junto a Manta que venían de afuera. Los presentes les miraron expectantes a lo que tuvieran qué decirles. Habían salido en busca de alguna pista tras darse cuenta del incidente que rodeaba a ambas familias, no podía ser una coincidencia y ellos lo sabían. Por favor, ninguno era idiota, ¿de repente los hijos de ambas familias habían desaparecido? ¿justo al mismo tiempo? Ren negó con la cabeza, luego de verlos sentarse junto a ellos, reunidos en la sala de los Asakura.

—Una chica llamada Luka dice ser la hermana de Yohane, un compañero de clases de Hana y Alumi. — Les dijo Ryu antes que otra cosa. — Esos que decían ser de la rama secundaria de los Asakura, Yoh. Dice que Yohane tampoco ha aparecido estos días, pensé que quizá sería probable que ellos tres estuvieran juntos.

Yoh y Anna guardaron silencio una vez que analizaron la información de Ryu, Manta hizo el comentario de que quizás habrían salido los tres juntos y fue cuando sucedió el ataque. Esto solo los llevaba a especular más, ¿por qué habían decidido atacarlos y bajo qué circunstancias? ¿y si las motivaciones del enemigo eran porque Hana y el resto había acompañado a Men en busca de su venganza?

—Namaha. — De repente todos voltearon a ver a Horokeu, quien había permanecido callado al lado de Ren todo el rato. Un espíritu de una chica se posicionó a su lado, era menudita del cuerpo y tenía el cabello oscuro, con una mirada feroz que la hacía ver más intimidante de lo que su complexión podía. — Namaha es el espíritu acompañante de Gakko, quien… aparentemente es ¿un conocido de Hana?

— Aliado. — Habló el espíritu viéndolos a todos. — Koloro me encontró cuando se distrajo de las obligaciones de su dueño. Gakko es aliado de su hijo, Yoh Asakura, en el torneo llamado la flor del maíz.

De repente algo le hizo click en la cabeza a Ren.

—Los quieren fuera del torneo.

Namaha le asintió.

—No estoy seguro de entender. — Le hizo Manta el comentario al chino, girando a verlo con algo de duda. — ¿Quién y por qué específicamente a ellos los querrían fuera del torneo?

—Por mí.

El brinco que pegaron en su lugar fue enorme tras oír la voz detrás de Ren. El chino se volteó a ver a la persona a sus espaldas, con los ojos escudriñándolo como si no se creyera ni por un segundo que el mismísimo Dios, Hao Asakura, les honrara con su presencia. Manta respiró con fuerza mientras se sostenía el pecho, ya no estaba en edad de ese tipo de sustos, ya le podía dar un ataque al corazón con tantas emociones juntas.

—¿Qué quieres decir con eso, Hao? — Le preguntó Anna, sin preocuparle en ningún momento el susto colectivo.

—Como sabrán la flor del maíz está a punto de iniciar.

Todos lo miraron, unos preguntándose qué era eso, exactamente, y otros a la expectativa de que tuviese la decencia de explicarse. Horokeu, Ryu y Manta sobre todo, eran quienes estaban rogando por una explicación. No eran realmente conocedores de lo que estaba pasando a su alrededor. ¿Qué tenía qué ver Hao con la desaparición de los niños? Era todo demasiado confuso, ya había pasado demasiado tiempo desde la última vez que estuvieron así.

—Hana y los otros mocosos serían el equipo que me representaría en la sede del torneo. — Les explicó caminando hacia ellos, y sin hacerlo notar, le pareció extraño volver a estar rodeado de mortales. Que el cabello se le batiera con el aire o ver todo con ojos mundanos. El tacto bajo la yema de sus dedos o los olores del ambiente. — Sin embargo, alguien se los ha llevado para tenderme una trampa.

Yoh le miró, con el ceño fruncido.

—¿Qué se supone que significa eso?

Antes de que Hao emitiese palabra alguna, Nahama se adelantó.

—Significa que los cinco guerreros deben pelear en el equipo de Hao Asakura.


Ciudad de México, México.

—Chocolove dijo que nos vería aquí cuando llegara.

Manta lo confirmó caminando hacia ellos, y sin embargo, al momento de mirarlos a todos, pudo darse cuenta de la extrañeza que los rodeaba. Él quizá no era capaz de sentirlo como ellos, pero con los ceños fruncidos y los niveles espirituales subiendo exponencialmente, Manta no necesitaba nada más para saber que algo no andaba del todo bien. Yoh había apretado la pequeña maleta que llevaba en las mano e incluso pudo ver a Amidamaru a su lado que miraba a todos lados, receloso.

—¿Pueden sentirlo? — Les preguntó con la voz baja, la gente a su al rededor tampoco se moría, parecía lo suficientemente consternada por el aumento de poder como para moverse. — Este lugar…

—¿Están todos reunidos?

Todos voltearon del lado derecho. Una muchacha se acercó a ellos sin ningún problema para preguntarles algo sobre su equipaje, era una apache, Yoh y el resto la miró mientras asentía a sus preguntas y ella les indicaba que por favor le siguieran. Habían llegado a la ciudad de México hacia media hora exactamente, había una persona fuera del aeropuerto que se presentó como uno de los guías que tendrían en este viaje, alegando que conocía por qué habían llegado a ese lugar. Era todo demasiado extraño, quizá se estaban volviendo viejos, pero estos protocolos les parecieron demasiado formales considerando cómo había sido todo la última vez que habían ido al torneo en su adolescencia.

Ahora se encontraban en una gran explanada, tras ellos se encontraba una edificación que se les había explicado, era el Palacio nacional y a unas calles se encontraba una bonita catedral. Todos se habían dirigido diligentemente como se les había ordenado, a ese lugar. Sin embargo, y luego de llegar, se dieron cuenta de algo muy importante: no estaban solos. Es decir, no esperaban estarlo, pero el hecho de ver a otras personas que no reconocían de peleas anteriores era lo más extraño de todo.

—Disculpe. — Le llamó Manta a la chica que iba ataviada en el uniforme correspondiente a los apaches, ella lo miró por unos segundos antes de detenerse en una de las esquinas menos concurridas. En días regulares, el barullo sería interminable, y se dificultaría quedarse quieto por demasiado tiempo, sin embargo, en ese momento, el tiempo parecía haberse detenido a su al rededor. — ¿Puede decirnos a dónde vamos?

—Aquí. — Les dijo ella luego de que les señala la explanada que comenzó a temblar. Era una vibración leve debajo de sus pies que apenas y lograba desconcentrarlos, considerando la cantidad de poder espiritual que había y les saturaba los sentidos, la vibración debajo de sus pies era lo menos interesante en ese momento. — Bienvenidos a Aztlán.

Los presentes se quedaron casi boquiabiertos cuando una estructura parecida a un templo antiguo se formó en la calle aledaña. Tenía un par de torres piramidales y la plataforma sobre la que se erguía tenía algunas otras edificaciones menores, no por ello menos intimidantes. Las construcciones se erigían frente a ellos como si fuera una cosa muy común de ver, y los que presumiblemente eran chamanes a su al rededor, estaban igual de asombrados que ellos luego de ver tal despliegue en ese lugar.

—Voy a pedirles por favor que dejen sus pertenencias aquí, y nosotros nos encargaremos de ellas. — La gente a sus alrededores comenzó a soltar las maletas o valijas que traían, todo menos sus armas. Yoh fue el primero en obedecer, y a su paso, Horokeu y el resto hizo lo mismo, sin saber exactamente qué esperar de algo así. — Que la flor del maíz comience, y no dejen que la araña gane.

Ren se movió de su lugar un tanto extrañado de escuchar eso, pero antes de siquiera poder preguntarle algo a la apache, todo se le volvió gelatinoso a la vista. La edificación ya no se encontraba más frente a él, sino que ahora veía la ciudad desde otro ángulo. Estaban sobre el templo, en una arena de combate que era flanqueada por unas largas escalinatas de arena y piedra que servían como gradas.

La gente vitoreaba el evento y reían amenamente cuando veían a los integrantes entrar en la arena. Estaban demasiado confundidos para entender todo lo que estaba pasando.

—¿Qué demonios está ocurriendo?

Oh sí, esa era Anna que acababa de enojarse.

—Sentimos haberlos traído así. — Una nueva voz se interpuso entre la pelea que casi estuvo a punto de dar inicio por el humor de Anna. Era otra apache, tenía el cabello rizado y era de un castaño rojizo. Tenía una pequeña sonrisa en los labios a medida que se acercaba a ellos y hacía una pequeña venía a modo de saludo para ellos, quienes estaban francamente, algo perdidos entre todo lo que estaba pasando. — Mi nombre es Yume, y seré la guía del equipo Hao.

Yoh y Ryu se adelantaron a saludar como era debido, esperando que en cualquier momento alguien les explicara cómo iba a ser todo a partir de ahora. Horokeu se quedó a un lado de Ren y Manta, quienes observaban todo un poco más preocupados por tanta gente conglomerada en las gradas, de verdad era un montón de gente.

—Disculpa, Yume. — Preguntó el más bajito de todos, haciendo que la chica se enfocara en ellos. — ¿Podrían explicarnos qué es esto exactamente?

La chica negó, con bastante paciencia, a sus pedidos.

—Lo sabrán en un momento, joven. Pero ya que no es chamán, le pediré que se retire al área designada. — Le señaló la parte tras ellos, donde había unos puestos con carpas de sombra y unas sillas altas, donde se supone que debían esperar los líderes y asesores. — La ceremonia está dando inc…

¡Y aquí vemos llegar al equipo principal! ¡Qué peinados tan extraordinarios tienen estos sujetos! ¡Vean nada más esos cabellos!

Lo interesante de este equipo, Enrique, es el hecho de que tenemos sujetos de todas las nacionalidades.

Todos giraron a ese punto indistinto sobre ellos, a la derecha. Un palco de acero y cristal se erguía sobre las gradas donde dos comentaristas hablaban. Horokeu e Yoh se miraron el uno al otro sin entender exactamente porqué esto parecía más un carnaval que una pelea. Incluso Anna tenía las cejas crispadas porque nadie le estaba explicando por qué estaban todos allí y cómo iban a pelear.

¡Y ahora viene entrando el siguiente equipo! ¡Vean nada más esos trajes! ¡Parece que estamos viendo la saga del torneo de Dragon Ball!

Este es el equipo griego, ellos son caballeros mortales que sirven a los dioses, muy poderosos si me permites decirlo, van a ser dignos oponentes. Ellos vienen representando al equipo Zeus.

Los jóvenes que entraron por otros laterales del estadio eran bastante altos y de peinados igual de estrafalarios que los suyos. Quizá lo que más llamaba la atención de ellos eran las armaduras doradas que portaban. Relucían bajo la luz del sol y los hacía ver fuera de este mundo.

Uno a uno, así fueron entrando los equipos hasta que siete grupos estuvieron reunidos en la arena, y todos se veían igual de confundidos.

—¡Ah, miren! — Les señaló Yume a Chocolove, quien venía entrando por uno de los otros laterales. La ceremonia estaba a punto de dar inicio cuando el moreno se unió a ellos. Horokeu y el resto le saludaron con camaradería hasta que se dieron cuenta de lo que estaba pasando.

—Chicos… ¿no sienten que falta uno?

Sin embargo, todos guardaron silencio cuando el último equipo entró.

Justo frente a ellos, al otro extremo de la arena, el equipo de los uniformes blancos apareció. Eran los X-LAW que venían caminando detrás de otra mujer apache que los acompañaba y les explicaba todo. Quizás el espectáculo no sería tan interesante para ellos, como no lo era para Ren, más que por el hecho de que a todos les consideraban muertos. Lo habían visto, habían estado allí. Claro, que el hecho de que hubieran sido revividos pasó a segundo plano cuando se dieron cuenta de quién los acompañaba.

Lyserg venía a un lado de Marco junto con la joven apache mientras hablaban entre ellos, y aunque conocían el pasado del inglés y todo lo que su vida implicaba, quizá lo más curioso, incluso para Ren que se mantenía al margen de la situación, era verlos con las manos tomadas. Lyserg ya no era un adolescente, ninguno de ellos lo era, y por lo que podían notar, los años habían hecho mella en él y en Marco, estaba altísimo y esbelto como Ren, quizá más lindo de lo que ya era en el pasado. Y por un momento, sintieron que Jeanne saldría junto con ellos, aunque eso no pasó, y esto solo logró confundirles mucho más. ¡Por los grandes espíritus que alguien les explicara qué estaba pasando!

Y, como si sus súplicas hubiesen sido escuchadas por los grandes espíritus, la arena y las gradas quedaron en silencio perpetuo.

Justo en el centro del templo aparecieron los ocho Dioses a los que había qué representar. El silencio fue solo secundado por una ligera inclinación de la cabeza que todos hicieron. Incluyendo a las personas en las gradas o los comentaristas. Tras ellos, erguido entre las dos torres piramidales se encontraba un sujeto de rubia cabellera, sentado en un trono de piedra caliza, el aliento fue contenido por unos segundos cuando se dieron cuenta del terrible poder que desprendía, pareciera como si el resto supiera exactamente quién era.

Gilgamesh: el rey de los héroes.

—Hace miles de años, antes de que el mundo fuera mundo, el Lugal* Mebaragesi logró el controlar toda Mesopotamia. — Comenzó su narración, observándolos a todos como el imponente ser que era. — Fue el primer lugal conocido en la historia, hasta que esto terminó con la llegada de un hombre llamado Uru-Nammu.

Los presentes guardaron silencio, a medida que el relato continuaba y a los costados del la explanada se encendía antorchas y una pira ceremonial se erigía frente a Gilgamesh, antes de que él la rodeara para pararse frente a ella y continuar con su relato.

—Uru-Nammu dio inicio a la era de los reyes como ustedes la conocen, sin embargo las disputas entre lugal y rey fueron tan grandes que incluso los dioses fueron conscientes de ellas, que terminaron apenas uno de los dos cayó muerto, en un solo día y una sola noche, — hizo una pausa, antes de continuar —, fue allí cuando nacieron los grandes espíritus, señores y dadores de vida. Años después cuando ascendí al trono, los hombres que vivían en mi reino me calumniaron frente a los grandes espíritus hasta que estos desearon intervenir.

Los dioses en ese momento se movieron, y todos fueron conscientes de a quienes estaban apoyando en esos momentos, todos los rostros desconocidos y conocidos terminaron estando justo en el lugar donde pertenecían, aparentemente.

—Los grandes espíritus enviaron a quien luego se volvería mi mejor amigo, Enkidu, — la sonrisa no fue pasada desapercibida por el resto —, sin embargo, fueron todo menos justos, e hicieron que combatiéramos uno a uno hasta que finalmente gané, pero pronto ellos encontrarían la manera de castigarme por la fuerza con la que ellos mismos me forjaron, y decidieron que él debía morir. De esta manera, mi misión se convirtió en buscar la inmortalidad para él, dando inicio a lo que hoy se conoce como el torneo de chamanes.

La gente comenzó a hablar despacio, muy bajo sobre las gradas antes de que el rubio los mandara a callar de nuevo.

—Cuando tres o más miembros del G8 plantean una queja contra el actual rey chamán, — señaló a Hao a su lado derecho, sin siquiera mirarlo —, se realiza esta cumbre del G8 donde los equipos elegidos por cada Dios deberán combatir unos contra otros por la gloria de su señor, y si el rey chamán actual pierde, será revocado de sus privilegios o de su deseo.

Con la mirada rojiza puesta en cada uno de ellos, alzó ambos brazos lentamente hasta que la tierra volvió a vibrar y tras el templo el espiral que contenía a los grandes espíritus se erigió hasta el cielo, la gente miró con expectación, ánimos y una excitación colectiva los deseos de seres superiores a ellos.

—¡Que comience entonces, la flor del maíz! ¡y no dejen que la araña gane!

Tras decir esto, abrió las palmas de sus manos y el resto cerró los ojos por el destello que emergió. Sin embargo, grande fue su sorpresa cuando se dieron cuenta de que ya no eran como al inicio. Sus constituciones habían cambiado y todos parecían extremadamente confundidos a diferencia de los dioses, sin embargo, y antes de poder decir algo, Gilgamesh ya se había ido.

—Fueron regresados en el tiempo, aproximadamente unos diez años. — Les comunicó Hao, cruzado de brazo frente a ellos quien también había adoptado una nueva forma, muy parecido a un apache, entre sus veinte y veinticinco años. — Lo necesitamos para que sus constituciones tengan la suficiente fuerza para las batallas.

Horokeu se llevó las manos a la cabeza por todo lo que estaba pasando ¡Era una maldita locura!

—¡Ghaaaaaaa! ¡Hao, todo esto es muy confuso!

—Mejorará con el tiempo, recuerden que estamos aquí por un objetivo en común: deben encontrar a los mocosos.

Fue como si de repente recordaran cuál era el motivo oculto tras todo esto. Y aunque Ren entendía las implicaciones de todo; y quería más que nadie encontrar a su hijo porque ya no podía permitirse perder a nadie más, sus pies lo condujeron frente al otro equipo que ya no estaba demasiado lejos de ellos.

—Lyserg…

El peli-verde giró luego de escuchar su nombre. Le dio una sonrisa pequeña, y un asentimiento como saludo antes de acercarse a él un par de pasos. Había estado hablando con… quien parecía ser… ¿Jesucristo? Ren ni siquiera podía decirlo, era todo demasiado surrealista incluso para alguien como él.

—Ren, ¿qué tal? Me… me enteré de lo de Jeanne, yo…

—Men vino con Hans a México y fue secuestrado.

Los ojos verdes se abrieron grandemente, girando a ver a Hans que estaba detrás, junto con el resto de los soldados y hablaban con Jesucristo.

—Yo no… No sé… Oh Ren, pero Hans ha venido a México para buscar a Marco por el torneo, ¿estás seguro de ello? — Y no es por que el inglés pusiera en duda lo que el chino le decía, solo que creía entender por donde iban las especulaciones de Ren. — Escucha… Voy a mantenerlo vigilado, creo que preguntarle solo empeorará las cosas, pero te mantendré informado ¿te parece?

Y antes de que Ren pudiera mencionar algo, alguien se le adelantó.

—Te di a mi espíritu para que dejaras de ser un maldito debilucho que solo se quejaba de ser huérfano, — fueron las primeras palabras que recibió antes de que se le fuera el aliento por la presión en el aire —, y me has pagado traicionándome. ¿Sabes que puedo lapidarte vivo, verdad Diethel?

Los ojos verdes del inglés giraron a Hao Asakura que venía caminando a un lado de su hermano que le saludó brevemente al igual que el resto. Lyserg les saludó con cordialidad a todos antes de volver toda su atención al hombre que le quitó todo y sonreírle con suavidad.

—¿Y por qué no lo has hecho todavía, Hao?

Volvió a mirar a Ren antes de despedirse de ellos y darles la espalda para encaminarse con el resto de su equipo. Hao sonrió socarrón tras ese despliegue de valentía momentáneo; tendría que quebrar al inglés desde el interior para que volviera a respetarle y de ser necesario, temerle como en antaño. Pero curioso por los grandes despliegues de habilidades a su al rededor, se quedó mirando con una mueca cínica mal disimulada a Yabisu, quien se encontraba más lejos que el resto. Los otros integrantes de la familia Asakura estaban reunidos con él, Redseb y Seyram le miraban también con algo muy parecido a la altanería.

—Yoh, querido hermano, ¿qué pensarías si te digo que tu propia sangre te va a traic…

—¡Hey!

Hao se silenció cuando un brazo se le colgó de los hombros y tuvo qué girar de medio lado para observar a Tláloc, quien había tomado su forma semi-humana, no menos intimidante por el gran penacho que portaba, quien le miraba con una sonrisa brillante y los colmillos saliéndosele de las fauces.

—Tláloc, ¿a qué debo esta camaradería?

El dios del agua se rió de buena gana a su lado, soltándole antes de saludar a todos un ambas manos y la misma sonrisa que dejaba a la vista la hilera de dientes puntiagudos que poseía, además de los dos prominentes colmillos parecidos a los de un jaguar que se le salían de los labios.

—No me lo tomes como soborno, — hizo una mueca luego de haber pronunciado la palabra —, pero la verdad es que no me preocupa tu deseo, y te recomiendo que te cuides de esos dos de allá.

Con las cejas hizo un pequeño gesto señalando a Jesucristo y Yabisu que no dejaban de mirarles en ningún momento, aunque ninguno se le acercó ni por error.

—Podrían ser tu perdición, Asakura. ¡Disfruten de Aztlán, extranjeros!

Hao creía saber quién estaba detrás de todo esto.


¡Y finalmente está aquí la actualización! Este capítulo me salió más largo que el otro, pero como verán, quiero ir directamente a las confrontaciones de este fanfic. Como muchos podrán adivinar por la lectura, los otros personajes que participarán en esta historia serán pjes de otros animes, así que ¡es un gran crossover! sin embargo no nos centraremos demasiado en ellos, (más que en las batallas), pero ustedes ya seguirán viendo como se desarrolla esto y el rumbo que tomará. Si tiene tiempo y quieren durante esta cuarentena, les invito a que lean la epopeya de Gilgamesh, es un relato muuuuuuy bueno e informativo para aquellos a quienes nos guste la mitología o la historia antigua. Sin más, me despido y por favor guarden la distancia y si tienen la posibilidad, ¡quédense en casa! y si no, por favor tomen todas las medidas sanitarias correspondientes, saludos!

psd1: Ya sé que Aztlán es la isla de donde vienen los aztecas/mexicas y no la ciudad como tal, pero quiero hacer hincapié que, a lo que van a llamar Aztlán en el fanfic es a la arena de combate, que está sobre el templo mayor, no a la ciudad, esa es la ciudad de México uvu. Solo para que no existan confusiones al momento de leer.

Lugal*: Fue uno de los títulos sumerios con los que se designaba al líder de una ciudad-estado, junto con En o Ensi. Las distinciones entre cada título son discutibles, se le llamaba así al propietario o a la "cabeza". Significa "Hombre grande".

¡Reviews!

Niju: Yo tampoco veo muchos fanfics de esta índole, es una lástima. ¡Sí! También considero que Yahabe es un digno oponente considerando que tiene múltiples habilidades, y dinero (?) (en estos tiempos parece ser un arma de doble filo), la verdad es que me introduje demasiado en la historia y quise ver cómo avanzaría esto suponiendo que Takei decidiera hacerlo en el manga, a ver qué sale, muchas gracias por estar al pendiente, saludos!

Guest: ¡Muchas gracias por darle una oportunidad! Y gracias por el cumplido, espero seguir leyéndote~ saludos!

Raúl: ¿Verdad? Me gusta el romance, pero también necesito algo de acción, ¡honor! ¡peleas!, así que espero seguir viéndote por aquí, también me siento orgulloso de shaman king y de lo superior que es en muchos aspectos, saludos y gracias!