Capítulo 27: La última noche

Los últimos días en Villenneé habían sido más movidos que de costumbre para el grupo. Tenían muchas cosas que recoger, y debían ir haciendo viajes para la capital una vez que los pisos habían empezado a vaciarse. No había habido malas palabras con sus inquilinos. Es más, la mayoría les había respondido "Ahora vamos a estar mejor comunicados", así que no era para tanto. Aunque una de las sorpresas se la habían llevado Sissi y Javier.

—A veces se me olvida que Sofía ya es toda una mujer —comentaba a Yumi.

—¿Y eso?

—¡Porque casi le da un infarto cuando le dije que volvíamos a casa! —rió Sissi—. Pero claro. Aelita no nos había dicho aún que el viejo piso que Eva y Andrew compartían, así que aprovechó. Vamos a ser vecinos, todos juntos.

—No se si eso me alegra mucho… —comentó Nath, mientras cargaba una caja de ropa en su coche.

Y es que él también se mudaba al inmueble. Arya había decidido vender el piso, así que habían arreglado la venta. La idea había sido de David y Erika, que no les importaba estar tan cerca de sus padres. Al contrario que para él, cuya situación se le antojaba extraña.

—Venga, tus suegros viven en el primero y tú en el ático. No es que os vayan a oír haciendo el amor cada noche —bromeó William, que estaba tirando bolsas de basura.

—Y además, si discutís pueden irse ellos y te quedas la casa para ti —añadió Carlos..

—Os odio mucho —gruñó Nath. La situación del poliamor era nueva para él. Y el grupo no podía evitar hacer bromas con ello.

—No te enfades. Me dio de ti para cuidar a mi pequeña —le dijo Odd, y le dio un beso en la mejilla—. Al final todos vamos a vivir bajo el mismo techo. Lo bueno es que ya nos conocemos.

—Solo espero que mi vecino de abajo no ponga la música muy alto —bromeó Javier—. Qué poco queda para regresar.

—Aunque siempre nos queda la última noche en este sitio —les recordó Sam—. Una meriendacena de despedida.

Así había sido la planificación. Ese sábado sería la despedida de aquel pueblo que había sido su hogar. El suyo, y el de los muchos problemas que habían sufrido durante aquel tiempo. Por eso merecía la pena hacer aquella celebración. Todo el hall del ayuntamiento para ellos, una mesa en el centro donde pondrían los mejores manjares, como pizza, hamburguesas y bebidas.

—¡Que aproveche! —dijo Odd mientras empezaba a atacar, metiéndose en la boca un trozo de pizza con hamburguesa. En ese momento llamaron a la puerta.

—¿Se puede? —preguntó Lexa.

—¡Adelante! —dijo Ulrich—. Pasa, sin miedo.

Ella sonrió. Por el hilo musical, dedujo que había sido Odd el que había diseñado la lista. Miró alrededor. Así que era verdad. David y Erika estaban allí. La invitación había sido muy rara, desde luego. Y en ese momento sintió que alguien la abrazaba por la espalda.

—¡Aelita! —gritó por la sorpresa.

—Hola —saludó la pelirrosa—. Al final has podido venir —dijo con alegría—. ¿Qué tal está Damien?

—Bien, se ha quedado con unos amigos esta noche. Ya mañana me voy con él.

—Ay, si hubiera sabido antes esto…

Y es que Aelita había sugerido a Lexa trabajar para ellos en el complejo. Fue entonces cuando se enteró de que Richard les había comprado la casa, y por tanto, se irían de allí al igual que todos los demás. Pero bueno, quedaban como amigas al final. La chica les había cuidado muy bien en aquellos meses, motivo por el cual la habían invitado a aquella última celebración en Villenneé. "Aunque no sé por qué la llamamos última si también es la primera", reflexionó Aelita.

—Que te aproveche la comida.

—Gracias —dijo Lexa. Se echó a un lado, permitiendo que Dorjan se uniera a la conversación.

—Hola… —dijo Nath, acercándose a Emily y Alicia—. Aunque no estemos solos, tenemos un rato para hablar los tres… y quería daros las gracias.

—¿Las gracias? —preguntaron ellas.

—Sí, bueno… por no oponeros a lo mío con David —explicó—. La diferencia de edad me aterraba y…

—Y a nosotras nos aterraba que pudiera terminar con alguna cabeza loca de su edad —le dijo Alicia, mientras daba un trago a su bebida.

—Pero, ¿qué problema hay con el policía que me liberó del cautiverio? Y que ayudó para salvar a Sam. Me alegra mucho si podéis ser felices —dijo Emily—. Y si no, sabemos dónde ir a buscarte.

Se echaron a reír los tres.

—Pero lo de esta noche… es un poco extraño, ¿no?

—Lo de esta noche está todo bien hablado y acordado —dijo la voz de Sam, que aparecía a la espalda del chico—. Así que no te preocupes por eso. Todos aquí somos mayores de edad, ¿vale?

—Lo intentaré… —dijo este.

Un poco más allá, Jeremy charlaba con Yumi y Ulrich.

—¿Así que al final has acordado algo con el dueño del gimnasio? —preguntó el rubio.

—Sí… La verdad, tampoco es que haya mucha diferencia, hay como veinte minutos de coche desde aquí, y he calculado unos cuarenta desde casa… así que en vez de tres días por semana, dos días por semana, haciendo dos clases los martes.

—Mi mujer inquieta —dijo Ulrich y le plantó un beso en la mejilla—. Se sentía fatal por la nueva mudanza, pero al menos puede conservar los dos trabajos.

—Me alegro por vosotros.

—Y no te lo podemos agradecer lo suficiente.

—Sobre todo a Aelita, fue ella la que pensó en todo esto. Yo simplemente le dije que, si pensaba que era lo correcto, adelante. Aún así, lo siento, pero ella y yo nos vamos a ir una semana de vacaciones por nuestra cuenta.

—Y en vuestro derecho estáis —sonrió la japonesa.

—Sois los mejores.

—Callad, que me pongo rojo —dijo Jeremy, que ya se había encarnado.

El ambiente estaba muy animado en general. David y Erika se acercaron el uno al otro y observaron el panorama.

—Menuda locura, ¿no?

—Un poco —respondió ella, y le dio un beso en los labios—. Pero bueno. Lo han consentido, ¿verdad?

—Eso no significa que no me parezca raro.

Los días anteriores habían hablado con sus respectivas madres y padres. Y aunque originalmente habían pensado que podían ir haciendo noche en el edificio, por seguridad, que no se quedase completamente vacío, al final habían cedido con la idea.

La comida voló rápidamente. No porque comieran mucho, sino porque habían preparado las raciones justas. Lo de comer y beber era solo una excusa para lo que les iba a deparar el resto de la noche, hasta que aguantase el cuerpo. Una situación un poco incómoda para algunas personas, pero todo lo tenían hablado. Conocían los límites y lo que estaba permitido.

Así que una vez terminada la cena ligera, recogieron todo en bolsas de basura que dejaron fuera y apartaron las mesas, echándolas contra las paredes mientras otros extendían mantas por el suelo.

—Bueno… ¿Y cómo va esto? —preguntó Lexa, en vista de que nadie se movía. A lo mejor se estaban arrepintiendo.

—¿En serio quieres que te expliquemos la mecánica? —bromeó William.

—Muy gracioso —respondió ella. Y por saber si alguien le iba a seguir el rollo, empezó a quitarse la camiseta. Apenas se la hubo quitado, se dio cuenta de que parecía una amateur: los demás ya estaban quitándose los pantalones. "Odd… algún día tendrás que contarme la historia entera de como llegasteis a esto", pensó mientras proseguía desnudándose.

—Pues ya sabéis… disfrutadlo y… mmm… es de mala educación interrumpir a una chica cuando habla… —protestó Sam con voz suave. Dorjan se había acercado a por ella por la espalda, y le empezaba a masajear los pechos. Se dejó besar el cuello mientras a su espalda notaba que el pene de su amigo empezaba a erguirse—. Como veis, invitados nuestros, nos dejamos llevar… ¡ah! Malo…

—Vamos, Sam, juega un rato conmigo —dijo este, tirando suavemente de ella hacia el suelo. Se permitió el ponerse encima de ella y la besó con firmeza mientras masajeaba sus senos. Su erección apuntaba directamente hacia su sexo, y estaban ansiosos por comenzar.

William, que había pasado el rato de la cena cerca de Jeremy, fue directamente a por el. Este aceptó de inmediato y se dejaron caer al suelo. El escocés de se echó y Jeremy se sentó sobre él, apoyando sus posaderas en el pene de su amigo. Se miraron con una sonrisa cómplice, y el rubio dejó que William recorriese su cuerpo con las manos. Este le devolvió aquel suave masaje.

—A ti también tendría que darte las gracias —dijo Jeremy—. Por ayudar a Aelita con su plan.

—No tienes por qué hacerlo —le recordó William.

—Y tampoco tengo por qué no hacerlo —susurró el rubio mientras se reclinaba para besar el cuello de su amigo. Empezó a bajar por su torso mientras sus manos exploraban aquellas caderas y continuó descendiendo con su boca.

Odd se sentía un poco perezoso. Prefería que le fueran a buscar. Y así fue, ya que se pronto, alguien le estaba sobando las nalgas. Sonrió.

—¿No sabes lo que es la sutileza? —bromeó.

—Pensaba que eso aquí no existía —respondió David con una sonrisa.

—¿Quieres hacerlo conmigo?

—¿No me has visto estos años mirarte en la piscina? Me muero de ganas —le confesó.

—Bueno, algo creí haber visto pero no me gusta ser presumido —respondió el rubio mientras juntaban sus cuerpos desprovistos de ropa—. ¿Vamos?

Por su parte Laura había llamado la atención de Ulrich, que se había acercado a por ella. Por suerte, nadie les atrapó antes, que era algo bastante habitual en esas reuniones. La rubia dejó que el alemán se acomodase entre sus piernas mientras sus labios se encontraban unos momentos.

—¿Qué tenemos por aquí? —preguntó el alemán, rebelde, mientras jugueteaba con los pezones de Laura.

—Un punto débil… —confesó ella con un suspiro—. ¿Sabes? Creo que nunca te lo había dicho, pero… me gusta hacerlo contigo porque eres suave, pero intenso…

—Es como te gusta, ¿verdad? —inquirió él—. Todos somos distintos… e intento adaptarme a todos.

—Por eso me gusta… vamos… te quiero ya…

Por su parte Sissi sintió que caía para atrás. Pero no se dio de bruces, sino que un cuerpecito que conocía muy bien ralentizó su caída, aterrizando suavemente de espaldas contra Aelita. Sumisa, se dejó acariciar los pechos por la pelirrosa, apoyando la cabeza en sus piernas.

—Hermanita, hermanita… que traviesa eres —suspiró la morena.

—Lo se —dijo ella—. Pero no te preocupes… no voy a dejar que mi futuro sobrino sufra daños —dijo mientras le acariciaba el vientre—. Cuidado… —dijo mientras le hacía caer la cabeza al suelo—. Vamos a ver qué hay por aquí…

—Lo sabes muy bieeeeeen —gimió Sissi. Aelita se había puesto en cuatro sobre ella y ahora parecía explorar entre sus piernas hasta que encontró el punto mágico.

Lexa se había quedado impresionada ante el despliegue que había a su alrededor. Ay, si no fueran tan urbanitas podría montar la comuna con ellos. Pero estaban demasiado atados a la civilización y a sus vidas y a…

—Aaaaaaah… —protestó. Estaba tan sumida en disfrutar de la imagen que no se había dado cuenta de que Emily se le había acercado de frente, y ante su falta de reacción se había arrodillado frente a ella y le acariciaba su sexo suavemente con el pulgar.

—Estás empanada —bromeó ella—. Creo que es hora de jugar contigo. Si te gusta hacerlo con mujeres, claro —inquirió.

—Te vas a enterar de lo que es bueno —replicó Lexa, pero en su situación de desventaja solo podía someterse al placer que le empezó a dar la lengua de Emily.

—Echaba de menos esto… —comentó Alicia. Se había sentado sobre Carlos, disfrutando del roce de su erección contra su sexo antes de que se unieran. Este había levantado las rodillas para hacerle de respaldo con las piernas.

—No hace tanto de la última vez —le recordó este.

—Igual debería ser aún más frecuente —dijo ella con una sonrisa traviesa. Intentaba no mirar en ningún momento hacia su hijo, aunque le resultaba difícil resistir la tentación—. ¿Crees que hemos hecho bien?

—De momento parece que si… ¿qué te parece si continuamos y te olvidas de las preocupaciones? —sugirió Carlos, ardiente por deslizarse en su interior.

—Va a ser lo mejor… —aceptó ella y se dejó resbalar suavemente por su miembro erguido.

Nath había pensado que tal vez aquello no fuera para él. Buscar a su amigo, darle las gracias por la oportunidad, pero huir de allí. Eso había sido antes de que Yumi surgiera a su espalda, pegase sus cuerpos y una mano traviesa la llevase a su pene, masajeándolo y masturbándolo hasta que se lo endureció.

—Alguien me dijo que te fijaste en mi cuando llegaste a este sitio… espero que te gusta la experiencia —le susurró al oído.

—No me esperaba esto —confesó el policía.

—¿Pero te gusta?

—Sí… al cuerno —dijo, se dio la vuelta y enteró la cabeza entre los pechos de Yumi mientras sus manos le acariciaban los glúteos—. Si en algún momento me paso…

—Te lo digo, pero ahora sigue, vas muy bien —dijo ella mientras contenía los gemidos cada vez que el chico le mordía un pezón.

—Mmmm… ¿te parece bonito hacerle eso a una chica decente? —preguntó Erika. Javier le había tendido la mano, y cuando se juntaron, este pasó los brazos por delante de ella, masajeándole una teta con una mano, y su sexo con la otra. Ella dejó caer la cabeza hacia atrás.

—Todas las chicas de aquí son muy decentes —le recordó él—. Me fijé en ti cunado ibas a visitar a Dorjan… pero todo estaba en mi cabeza, claro.

—Tal vez esta noche puedas sacarlo de ahí —pidió ella. Vale que cuando se habían enterado del secreto de sus mayores habían empezado a experimentar entre ellos. Pero no había punto de comparación con todo lo que veía ni sentía.

Dorjan estaba apoyando las manos en el suelo mientras acometía a Sam. Era un ritmo rápido, como a ellos les gustaba. La chica simplemente se dejaba llevar. La noche era larga y prefería no darlo todo en el primer asalto. Se sonrieron cómplices y continuaron hacia el clímax. Por su parte Jeremy se dejaba caer una y otra vez en la erección de William. Este le masturbaba despacio, disfrutando de la presión del trasero de su amigo. Iba a estallar en cualquier momento. David sentía los labios de Odd recorriendo su espalda mientras le penetraba repetidas veces. Su fama le precedía, era un amante buenísimo. Sus ojos se fijaron en Laura, que disfrutaba del ritmo delicioso de Ulrich. Realmente la conocía bien… un movimiento rápido hacia dentro… despacio hacia fuera y otra vez.

Sissi devoraba con ganas el sexo de la pelirrosa, y ella le hacía lo mismo. Además, sus dedos se permitían explorarse mutuamente, resbalando dentro de sus intimidades para acompañar la lengua. Lexa finalmente había vencido a Emily al cruzar sus piernas y provocar una suave fricción de sus sexos, que detenía de vez en cuando solo para lubricarlas bien con la lengua y proseguir. Alicia se sentía muy bien con las manos de Carlos en sus caderas mientras subía y bajaba por su erección. Se conocían tan bien que no necesitaban ni hablar para que sus cuerpos respondieran por ellos. Nath se había quedado impresionado al ver a Yumi cabalgando encima de él, pero la japonesa quería saber qué tal se desenvolvía, y ahora estaba encima de ella, arrancándole gemidos de placer. Javier y Erika habían empezado un 69 y estaban tan excitados que no necesitaban penetración en aquella ocasión para llegar al orgasmo, sus bocas se iban a encargar de ello.

Gritos, gemidos, suspiros y jadeos indicaron que todos estaban culminando finalmente. Especialmente los cuatro invitados especiales de la noche no se podían creer lo bueno que era aquello. "Mamás, qué traviesas sois", pensó David mientras miraba alrededor. Tenía una osada idea en la cabeza.

William se sentía necesitado de compañía femenina. Fue a asaltar a Lexa y Emily, pero la segunda se marchaba. Sin problema. Se dieron un beso al cruzarse y el escocés se acercó a la rubia. Esta le sonrió y se extendió en el suelo, permitiéndole no perderse ni un detalle.

—¿Te gusta lo que ves? —preguntó en tono infantil.

—Lo mismo te puedo preguntar yo —dijo William, también completamente expuesto.

—Y estoy segura de que no solo mirar —respondió la chica. Se incorporó hasta quedar de rodillas y atrapó con la boca el pene de William. Estaba bien dotado, sin duda. Se sintió libre de practicarle una felación mientras este le revolvía el cabello. Acarició sus testículos con cuidado, y se dedicó varios minutos hasta que el chico eyaculó.

—Me toca —declaró el escocés mientras se acomodaba entre las piernas de Lexa—. ¿Aquí bien? —preguntó mientras le acariciaba su rajita. Ella gimió como respuesta—. ¿Y aquí? —preguntó introduciendo ligeramente su dedo. Y Lexa volvió a gemir—. ¿Y así mejor? —añadió antes de empezar a emplear su lengua para dar placer a la rubia. Ella simplemente jadeaba, dejándose llevar por la situación. No era su primer encuentro de aquel estilo, pero era mejor que muchos en los que había estado. Sintió que su cuerpo se alzaba cuando William pasó las manos por debajo de ella, permitiéndole llegar mejor a su intimidad, y logrando rápidamente que llegase al clímax. Pero quería más, y supo que lo iba a tener.

William se situó entre sus piernas y la acometió de un suave movimiento. No estaba mal. El escocés se movía a un ritmo agradable. Dejaron a sus labios encontrarse y que sus lenguas pelearen entre ellas mientras disfrutaba de la experiencia. Su cuerpo se retorció por el placer. Las manos de William estimularon sus pezones. No podía aguantar mucho más. Se le iba la cabeza. Sintió el clímax estallar al tiempo que William liberaba su semilla dentro de ella. Bendita píldora…

—¿Bien? —preguntó él.

—Muy bien.

Tras una sesión agotadora con Yumi, Nath se había puesto en pie y había ido a buscar más compañía. Y había localizado a Sissi y Aelita, de modo que se acercó a ellas. Sonrió cuando vio que ambas reclamaban su compañía cuando se aproximaba.

—Vaya, señor agente… ¿Hemos cometido algún delito? —preguntó Aelita.

—¿Delito?

—Como viene usted con la porra —rió Sissi.

Intentando controlar que no se le subieran los colores, pues necesitaba la sangre en otro sitio se agachó a por ellas. Sus manos masajearon un seno de cada una de ellas, mientras estas le mantenían el pene erecto a base de manosearlo. Luego dejó que su boca probase el sabor de aquellas mujeres… pero ellas fueron más rápidas y empezaron a compartir su erección. Demonios, pensaba ser más entregado pero no iba a protestar por la situación.

Se me ocurre una cosa… si quieres… —susurró Sissi a Aelita mientras seguían turnándose para lamer su pene.

Sorpréndeme…

Ella le susurró la idea en el oído y Aelita aceptó encantada. Se detuvieron y Aelita se preparó para probar qué tal se desenvolvía Nath. Este se colocó en posición y la penetró con cuidado. Aelita gimió pero pronto sus jadeos quedaron tapados por Sissi, que le había pasado una pierna sobre la cabeza y disfrutaba del sexo oral que le practicaba la pelirrosa. Ya disfrutaría de un rato con el policía, en ese momento le apetecía seguir pasándolo bien por los labios de Aelita. Vio desde su posición como Aelita iba llegando al clímax y jugó con sus pechos mientras Nath llegaba al orgasmo y estallaba en su interior.

—Joder, Odd… siempre has sido muy ansioso… —gimió Sam.

El rubio se había acercado a por ella después de haber dejado agotado a David. Cual gato corrió a por ella, que en ese momento estaba tendida en el suelo, y sus piernas separadas eran una invitación para él. La chica le acarició el cabello. Incluso después de tantos años se entendían genial en la cama.

—Creo que hoy estoy especialmente cachondo —dijo este mientras seguía degustando el sexo de la chica.

—¿Estando tu hija de por medio? Eres un pervertido —bromeó Sam—. Bueno… si insistes —asimiló. Odd se había puesto en cuatro encima de ella con su erección apuntando hacia sus labios. De modo que empezó a lamer su erección mientras lamentaba no haber llevado sus juguetes… así que empezó a dilatar con el dedo el culo del rubio mientras hacían aquel 69. El rubio empezó a hacer lo mismo con ella.

—Eres muy traviesa… —gimió Odd.

—Aprendimos juntos —le recordó ella.

Odd sabía que tenía razón. Y no le hubiera importado que su amiga le penetrase con algún juguete. En cambio, le levantó las piernas tras asegurarse de que la había dilatado correctamente, y deslizó su pene dentro de ella. Sam gimió doblemente, pues el pulgar de Odd empezaba a jugar con su clítoris. Desde luego su amigo no defraudaba. Sabía aprovechar cada punto de su cuerpo para darle placer. El sexo anal podía ser doloroso si no se hacía bien, pero jamás había sentido eso con Odd. Y además la estimulaba en el punto perfecto. Aquello estaba muy bien, pero su cuerpo empezaba a pedirle un poco más de acción. Pero de momento gozarlo en aquel momento con su amigo estaba bien. Sintió sus fluidos correr mientras Odd eyaculaba. Era genial.

Erika no sabía qué debía hacer, pero de pronto se vio pegada al cuerpo de Laura. Pensó que había sido ella la impulsora, pero se llevaron una sorpresa al ver que quien les había juntado.

—Señoritas —dijo Dorjan con una sonrisa.

—Caballero —respondieron ellas.

Sin decir nada más, Dorjan se quedó de rodillas entre ambas y empezó a lamer sus intimidades, alternando a una y otra. Pero ellas no estaban con ganas de quedarse completamente pasivas. O al menos Erika, quien se sentó en el suelo, dando acceso al chico a su intimidad mientras ella se ocupaba de darle placer a Laura. Esta se sorprendió por la genial técnica que tenía la pequeñaja. ¿Quién lo hubiera dicho? Intentó no pensar en que su propia hija podría haberlo probado y disfrutó del momento.

—Espero que os guste… —dijo Dorjan. Ahora Erika y Laura se besaban, con la rubia encima, mientras el chico se situaba tras ella. Penetró suavemente el sexo de Erika, quien gimió contra los labios de la otra, y cuando sintió un respiro podía notar los suspiros de Laura contra ella. Sus manos y las de Dorjan se encontraron en la espalda de Laura mientras él se alternaba para penetrarlas. Aceleró el ritmo poco a poco y logró que Laura llegase al clímax antes de volver a penetrar a Erika y eyacular al tiempo que ella.

—Yumi… no necesito que hagas esto…

—Relájate… ¿no se supone que aún no puedes hacer esfuerzos? —bromeó ella.

Javier gruñó pero no podía resistirse a las manos de Yumi masturbándole. Vale que le habían dicho que tuviera una vida tranquila desde que tuvo el accidente, pero se podía mover muy bien en la cama. Si le dejaban demostrarlo. Pero en ese momento dejaba de importarle tanto, Yumi era estupenda. Se dejó hacer con calma por aquella mujer hasta que de pronto la sitió sentarse encima de él.

—Esto es maravilloso —susurró el chico—. Pero creo que puedo hacer esto…

—Aaaah… —gimió ella. Javier se movía debajo de ella siguiendo su ritmo, aumentando el ritmo de las embestidas—. Me gusta mucho… Sigue… —pidió la japonesa.

Se empezaron a mover en aquella posición. Yumi sintió que no podía más, y apoyó las rodillas en el suelo, permitiendo que Javier llevase un ritmo que iba in crescendo bajo su cuerpo. Se sentía cada vez mejor. Estimuló sus propios pechos y sintió un delicioso orgasmo poco antes de que Javier llegase al clímax por fin. Este se quedó donde estaba, derrotado por el esfuerzo.

—¿Crees aún que no puedo hacer esfuerzos? —inquirió este.

—Si por picarte lo haces así, volveré a hacerlo —bromeó ella.

Emily había gateado a por Carlos. Debía darle una pequeña gratificación por haberla salvado. Pero cuando juntaron sus cuerpos y estaban en los preliminares con unos besos, apareció alguien que ninguno de los dos se esperaba. Emily y Carlos le miraron muy serios.

—David… ¿qué haces? —preguntó Emily. Y recibió un beso en los labios de parte de su hijo—. En serio, ¿qué haces?

—Creo que no es la primera vez que ocurren estas cosas en el grupo, ¿no? —preguntó este, con una voz dulce, mirando a Carlos. Y le plantó un beso—. Además, lo que aquí ocurra se queda aquí, ¿no?

—Es complicado decir que no —respondió el detective, que sentía la mano de David manoseando todo su pene—. ¿Por qué?

—Me da morbo… —confesó el joven—. Mi madre… y el hombre con quien me engendró…

Emily y Carlos se miraron. De perdidos al río. Aquella noche de sexo era segura. Y era verdad, había precedentes. Supuso que tendría que explicarle bien la historia… en un momento en que David no le estuviera besando y lamiendo los pechos. "Carlos, eres malo", pensó cuando este ayudó a David en el ataque a sus senos. Pero ella no iba a quedarse atrás. Les dio una indicación y ambos se pusieron en pie, permitiéndole que empezase a lamer sus penes. A David le hubiera gustado también unirse a ella. Había tantas cosas que quería probar, pero probablemente no daría tiempo a todo.

Luego Emily se tumbó en el suelo y se dejó caer sobre el pene de David. Empezó a moverse arriba y abajo de su erección mientras este probaba el sabor del pene de Carlos. Este, no sabía cómo, se había librado del sentimiento de culpa. Realmente el chico no era nada suyo, así que podía hacer aquello sin sentirse mal por la situación.

—¿Quieres probar algo más? —preguntó el mayor, y David asintió en el acto.

Carlos empezó a penetrar a Emily y a su espalda, David deslizaba su pene dentro de su trasero. No lo hacía mal. Tal vez un poco brusco, pero se movía bien. Emily le miró con ternura. Tal vez si su hijo hubiera acabado dentro hubiera sido demasiado. Pero estaba bien si eyaculaba Carlos mientras David descargaba en él. Ella también llegó al clímax.

Jeremy y Ulrich se habían acercado al mismo tiempo a por Alicia, y ahora ella lamía el pene del rubio, mientras el alemán se ocupaba de devorar su sexo. La chica miró a Jeremy y este le devolvió una sonrisa.

—¿Te gusta? —preguntó.

—¿Tras tantos años, la misma pregunta? —sonrió este.

—Es que… aaaaaaah… —gimió cuando la lengua de Ulrich se puso más juguetona—, me gusta que lo pasemos bien.

—¿Y tú? ¿Lo pasas bien? —preguntó el alemán, que lo había escuchado todo, y ahora deslizaba sus dedos en el sexo de la chica—. ¿Te gusta esto que te hago?

—Como sigas así me volveré loca —admitió ella. Intentó proseguir la felación pero era cada vez más complicado con lo que le hacía Ulrich—. Por Dios… no aguanto más.

Se abalanzó a por Ulrich y de un movimiento se dejó caer sobre su erección. Pero no podía desatender a Jeremy, quien se acercó a ella y lamió su ano suavemente mientras le deslizaba un dedo en su interior. Ulrich apenas se movía mientras Jeremy dilataba a su amiga, reservándose para el momento en que ambos estuvieron en su interior. Ella gimió, se encontraba en una nube. Emily le hacía feliz, pero los orgasmos que conseguía con el grupo eran únicos. Sintió su cuerpo caer debilitado por el clímax y se echó hacia adelante, dejando que sus amigos eyacularan finalmente en su interior. Estaba muy satisfecha.

Sissi y Nath habían sido abandonados por la pelirrosa, pero no era un gran problema aquello. Emily y Javier se acercaron a ellos. Emily le guiñó un ojo al policía, aún se reservaba un rato para él, pero sabía que Sissi aún no le había probado, de modo que dejó a Javier manosear su cuerpo, mientras Nath se perdía en el cuerpo de Sissi. Esta se tumbó bocarriba y permitió al rubio ponerse entre sus piernas y le recibió en su interior. Sobre ella, como esperaba, surgió la cabeza de Emily y empezaron a besarse, mientras esta recibía las acometidas de Javier.

Sam había localizado a una de sus compañeras favoritas e intentó atrapar a Yumi. Pero esta tenía mejor preparación física y de pronto se vio atrapada entre los brazos de la japonesa, sin poder evitar que su amiga le estimulase un pecho y su sexo a la vez. La miró con ojos suplicantes, pero la japonesa solo pretendía provocarla más y más. Sus gemidos eran prácticamente música para sus oídos.

Procurando evitar darle más tentaciones a David, Carlos se había fijado en que Lexa no se animaba a ir a buscar a nadie, de modo que quiso darle una oportunidad. Pero lo mismo parecía haber pensado Laura, que también se acercaba. Y Lexa no parecía querer rechazar a ninguno de los dos. Sentada en el suelo, Laura empezó a lamer el pene de Carlos mientras este degustaba todo el cuerpo de Lexa, empezando por sus senos y terminando por su sexo. Una maravilla de experiencia para ellos tres.

Por su parte, Odd se había encaramado a la espalda de William, quien se había sometido a sus acciones. Dejó que el rubio le dilatase con cuidado antes de sentirle deslizarse por completo en su interior. Pensó que aguantaría mejor, pero no, el muy canalla le mordisqueaba el lóbulo de la oreja. ¿Cómo podía ser tan débil? No importaba. Mejor así, lo disfrutaba más. Y si su mano acompañaba masturbándole despacio mejor aún.

Por su parte, David y Erika se habían acercado a ver a sus tíos Aelita y Jeremy. Pero estos tomaron ventaja, y Aelita fue a por Erika y Jeremy a por David. A este le pareció genial sentir la lengua de Jeremy probando el sabor de su pene mientras Aelita degustaba el sabor del sexo de Erika. Ambos jóvenes se quedaron paralizados. ¿Cómo podía aquello sentirse tan bien?

Por su parte Alicia se había quedado con más ganas de Ulrich, pero ahora Dorjan se había unido a ellos. Ulrich estaba tumbado bocarriba, con Dorjan sobre él en pleno 69, y este compartía el pene del alemán con su amiga. Ella agradecía un poco la pausa después de aquel rato de intensidad con otros dos amigos. Se besaron alrededor de la erección de Ulrich.

Nath y Javier continuaban su ritmo con las chicas, pero ahora en lugar de besarse se lamían los pechos mutuamente. Yumi había conseguido derrotar a Sam y ahora se encontraban en un 69 que llenaba el ambiente con sus gemidos. Por su parte Carlos penetraba a Lexa suavemente mientras ella devoraba el sexo de Laura, que lo gozaba mucho. Entretanto Odd había eyaculado pero pensaba que las embestidas que le daba William podrían provocar que volviera a correrse. No muy lejos de ellos Jeremy penetraba a Erika, que se besaba con Aelita mientras David la penetraba. Y Alicia gemía por las embestidas de Dorjan mientras este disfrutaba del pene de Ulrich en su culo. Más orgasmos llenaron el ambiente, pero pese a todo aún la noche estaba empezando.

—Como te dije… te debo una compensación —dijo Emily mientras se acercaba a por Nath. Sus compañeros se alejaron de ellos, sabían que debían dejarles aquel momento para ellos—. Si te apetece, claro.

—¿Cómo no iba a apetecerme? —pregunto este—. Pero no te salvé con intención de esto… No es que me queje —añadió al sentir los labios de Emily en su glande y cómo su lengua jugaba con su pene—. Esto me parece mentira… —suspiró.

—Lo sé… pero no eres el primer amigo con quien compartimos estos beneficios —le recordó Emily.

—Oh, ¿esto podría ser perpetuo? —preguntó el policía.

—Tal vez… a ver qué tal lo haces —bromeó la chica.

Se acomodaron en el suelo de costado, de modo que ambos tenían las zonas privadas del otro a la altura de la boca. Emily empezó a chupar su erección mientras la lengua de Nath recorría su intimidad. Gimieron pero no estaban dispuestos a dejarse ganar por el otro. Aunque al chico le dieron ganas de ir un poco más allá y se movió, poniéndose tras ella y penetrando suavemente su sexo. Ella se dejó hacer, llevada por la situación hasta que sintió que el chico culminara, acabando ella poco después. Sintió que él caía derrotado sobre su espalda. "Se nota que no está acostumbrado", pensó.

Por su parte, Carlos se había acercado a ver a Yumi. La japonesa le aceptó rápidamente.

—Creo que no te he pedido perdón por el lío en que te metí… —suspiró Yumi—. Ya sabes, cuando me fugué… Aunque meeeeeh —le costaba hablar con claridad mientras— llevé un buen recuerdo del rato que pasamos…

—Bueno, ha pasado tiempo de eso —bromeó el chico—. Hay que refrescarte la memoria.

La japonesa sonrió. Se acomodó en el suelo disfrutando de la cabeza de Carlos entre sus piernas. Enredó sus dedos con su cabello, suspirando por el movimiento de la lengua de su amigo. Era tan preciso… no le importaría si se dejase llevar, pero no iba a protestar por la situación. Maldito… ¿por qué lo acompañaba con su dedo? No podía no tener un orgasmo así. Aceptó la situación, con la intención de compensarle a continuación. Pasó una pierna por encima de él, y se dejó resbalar por su erección.

Se movió a un buen ritmo, aunque con el clímax que había tenido le costaba un poco. Sin embargo seguía excitada por lo que pudo mantener el ritmo. Contuvo un gemido cuando Carlos atrapó uno de sus pezones entre sus dientes y lo presionó con suavidad. Malo. Pero estaba bien. Sonrió cuando logró hacerle eyacular.

Por su parte Odd había pensado en tomarse un respiro. Pero para su sorpresa, Lexa se había acercado a él, acomodando las piernas encima de las suyas y empezando a estimular su pene. El rubio no dijo nada al principio. ¿Qué estaba ocurriendo?

—No iba a desperdiciar esta última oportunidad —comentó Lexa—. Si te parece bien —añadió.

—Se me hace raro sabiendo la verdad —confesó Odd—. Pero la verdad. Aquella vez fue muy buena.

—Eso espero —dijo la chica. Liberó su pene del uso de sus manos y lo envolvió con los pechos—. ¿Te gusta?

—Eres la mejor —suspiró el chico.

"Eso se lo dirás a todas", pensó Lexa, pero no le importaba en exceso. Quería aprovechar aquel último encuentro, desconociendo si podría haber más en el futuro. Se aseguró de que del pene del chico emanaba el suficiente líquido preseminal antes de subirse encima y resbalar por su erección. Se preguntó si alguien les miraba pero aquel pensamiento se desvaneció pronto de su mente. Disfrutaba demasiado con él. Tal vez, si años antes, hubiera conocido aquella faceta de su her… no, no podía pensar en eso. Solo podía centrarse en el placer que recibía. Y más cuando este empezó a moverse al mismo tiempo que ella. Era maravilloso. Sintió que eyaculaba en su interior pero aguantaba el ritmo para que ella también se corriera.

—¿Te lo estás pasando bien? —preguntó Odd, mientras acariciaba el cuerpo de Lexa, reposando.

—Muy bien… gracias por dejarme participar.

—De nada.

Sam se había acercado a por Sissi, que en ese momento se estaba recuperando del último asalto. Se puso sobre ella, con cuidado de no aplastar su delicado vientre y le dio un beso en los labios.

—¿Qué tal vas? —preguntó, juguetona.

Y en ese momento ambas sintieron un escalofrío. Una persona traviesa estaba estimulando sus sexos. Miraron hacia el origen, y sonrieron al ver a Laura.

—¡Bu! —bromeó la rubia—. ¿Tenéis sitio para una más?

—Para ti siempre —dijo Sissi—. Ven aquí.

La chica subió y recibió un suave beso por parte de Sissi. A continuación, fue atraída por Sam, quien le dio un beso más pasional. Entre las dos la habían sometido apenas en un momento. Pero no iba a quedarse en una posición puramente sumisa. Resbaló entre los cuerpos de sus amigas, y metió la cabeza entre las piernas de Sam. Dejó que su lengua se volviera loca en su intimidad.

Pero aquel repentino ataque no iba a dejar a su amiga paralizada, así que ella empezó a besar los labios inferiores de Sissi. Con cuidado, esta se acercó a Laura y le practicó un cunnilingus. Entre las tres pasaron aquel rato, y empezaron a competir por ser la primera que hiciera acabar a sus amigas. Pero Sam era demasiado buena en aquel juego y consiguió que los fluidos de Laura no tardasen en inundar el ambiente. De ese modo se pudo acomodar para que Laura le diera su orgasmo, y con algo de dificultad, ella lo alcanzó gracias a los labios de Sissi.

—No vale —protestaron las otras dos. Y en venganza, empezaron a lamer los pechos de Sam.

—Soy buena —presumió Sam—. Pero me gusta que lo paséis bien. Mmmm… sí, seguid así un poquito —pidió.

Erika se chocó con Alicia, y el tacto de sus cuerpos les pareció muy agradable. Aunque unas manos sobando sus traseros llamó su atención. Era William, sonriendo perverso. Bueno, donde caben dos, caben tres, así que le invitaron a unirse. La joven quería dar rienda suelta a sus habilidades, pero sin darse cuenta se vio con las piernas extendidas sobre el suelo y dos cabezas entre medias.

—¿Empezamos? —preguntó William.

—Claro —respondió Alicia. Y empezaron a darse un beso, ignorando deliberadamente el húmedo sexo de Erika hasta que esta terminó protestando.

—No seáis malos —dijo haciendo un puchero bastante falso—. Dadme cariño… —pidió.

William y Alicia se sonrieron y empezaron a lamer su intimidad. Sus lenguas se encontraban a lo largo de su rajita, y mientras tanto se manoseaban mutuamente, disfrutando de las reacciones de su pequeña amiga. "Lo que le queda por aprender", pensó Alicia. ¿Hacía cuánto tiempo había empezado aquella locura? Ya ni se acordaba. Habían sido años de felicidad.

Pero antes de que la joven culminase, había algo más que debía probar. Sintió que William tiraba de ella. La miró, claramente preguntaba si podía hacerlo, y ella asintió. Disfrutó de la erección del escocés resbalando en su interior, una sensación muy poderosa. Pero no podía dejar a Alicia sin disfrutar, así que la invitó a pasar una pierna sobre su cabeza. Así lo hizo Alicia y gozó con el sexo oral que le daba Erika, y aprovechó para volver a besarse con su amigo mientras el movimiento del sexo les llevaba al clímax. Alicia fue la primera en llegar, y bajó a ver a Erika.

—¿Vas bien? —preguntó—. Tienes una técnica buenísima.

—Gracias… Sí, yo estoy a punto… —gimió Erika, y Alicia la besó mientras estimulaba sus pechos con las manos. Sintió que sonreía como una tonta cuando William eyaculaba finalmente.

—Espero que te haya gustado —dijo el escocés antes de volver a besar a Erika.

Aelita se había dado cuenta de que muchas de sus amigas se habían juntado entre sí. Eso dejaba un buen número de hombres a su disposición. Y demonios, cómo le excitaba eso aquella noche. El primero en llegar a por ella fue Ulrich, con quien empezó a darse el lote mientras este acariciaba su intimidad. En ese momento sintió que alguien apoyaba su pene contra sus posaderas. Aquellas manitas no podían ser de otra persona que de David. Joven impetuoso… y sonrió cuando vio a Dorjan acercarse a ellos.

—Vaya, vaya, vaya… —suspiró Aelita. Seguía manoseando el cuerpo de Ulrich—. Tres chicos a por una joven indefensa, eh…

—En realidad, a mi me tentaba más esto… —comentó Dorjan mientras acariciaba el culo de David.

—De eso nada —dijo la chica.

Dejó que David le empezase a dilatar el ano con cuidado mientras intercambiaba besos con Ulrich y Dorjan, a quienes estimulaba con las manos. Finalmente sintió el pene de David entrando en ella. No estaba mal. Dorjan y Ulrich se miraron, pero al final el alemán se levantó, dejando su erección a la altura de los labios de Aelita. Ella empezó a lamerlo mientras Dorjan la penetraba.

Se dejó llevar por el momento. Sus amigos se movían despacio, lo suficiente para que ella pudiera disfrutarlo. Sintió las manos de Dorjan acariciándole los pechos. Malo. Pero no importaba. Sabían comportarse. Dejó que aquellos amigos siguieran penetrándola a aquel ritmo mientras ella misma, loca por el placer, lograba que Ulrich culminase. Este bajó y besó sus labios con firmeza mientras Dorjan y David eyaculaban también.

—¿Todo bien, princesa? —preguntó el alemán, ayudando a Aelita a tumbarse para descansar.

—De maravilla —respondió ella con una sonrisa.

Jeremy se había preocupado un poco por la situación con Aelita, pero se había olvidado rápidamente cuando una lengua empezó a lamer su ano. Se fijó en que se trataba de Javier, y se acomodó para dejarle hacer lo que le apeteciera. Pero para su sorpresa no pretendía dilatarle, solo excitarle, como demostró que a continuación se metiera su erección en la boca.

—Javier… ¿qué quieres? —preguntó Jeremy, sin entender aquel placentero juego.

—Esto —respondió el otro mientras le manoseaba la erección—. Dentro… por favor —pidió mientras se llevaba un par de dedos a la boca, los ensalivaba y los dirigía a su culito para prepararse para la acción.

La imagen era demasiado tentadora para Jeremy que se situó entre las piernas de Javier. Se aseguró de haberle dilatado correctamente antes de penetrarle suavemente. Javier gimió. Aquello se sentía bien. Y las manos de Jeremy en su cintura le excitaban. Se sentía sometido, y en ese momento era lo que más le apetecía. Pero su boca reclamaba los labios de Jeremy y empezaron a besarse, sin que este detuviera sus acometidas. Estaban muy excitados, y sintió que de su pene estallaba el orgasmo antes de sentir a Jeremy culminando dentro de él.

—¿Ha estado bien? —preguntó el rubio.

Muy bien —recalcó Javier—, y…

—¡¿Sabéis qué hora es?! —preguntó en ese momento la voz de Odd.

—¡Hora de jugar a la botella! —respondió el grupo.

El rubio había dejado una botella aparte antes de que tirasen la basura. Rápidamente explicaron a sus invitados en qué consistía el juego, ya que un juego de besar les parecía bajar varios niveles en plena orgía. Pero la idea de que el azar determinase con quién tendrían sexo era estimulante. Se sentaron en círculo. Y como Odd había propuesto el juego, fue el primero en girar la botella.

Esta se detuvo primero ante Emily y a continuación frente a Ulrich. El alemán se sentó, permitiendo a Emily ponerse encima. Ella asintió y se dejó caer suavemente en el pene de su amigo. Se empezaron a mover suavemente dejando que sus cuerpos se adaptaran antes de adoptar un ritmo un poco más veloz. Perfectamente sincronizados. Emily se echó hacia atrás, apoyando las manos en el suelo y siguió moviendo sus caderas disfrutando de lo que hacía Ulrich. Jadearon y no tardaron mucho en llegar al orgasmo.

Volvieron al círculo y ella giró la botella. Las afortunadas fueron Alicia y Lexa, que salieron en medio de todo el mundo. Pero estaban un poco agotadas, de modo que se lo tomaron con calma. Se echaron de costado, con la intención de dar a la otra el mejor orgasmo empleando la lengua. Después de tanta acción estaba bien ver una escena tan tierna… pero cuando se fijaron bien se dieron cuenta de que era una competición por ver qué lengua llegaba antes a su destino. Ganó Lexa por apenas un par de segundos.

Fue ella además quien volvió a girar la botella. William, bien… Javier, bien… y como le habían dicho que podía girar hasta tres veces, así lo hizo, de modo que Nath se unió al plantel. Javier se tendió en el suelo permitiendo que el policía se pusiera encima de él. Empezaron a hacer un 69 y Nath gruñó al sentir el dedo de William dilatando su culo. Se relajó para permitirle hacerlo con tranquilidad y disfrutó de la sensación del escocés penetrándole. Probó a jugar también con el culo de Javier y los tres consiguieron llegar al orgasmo.

Nath hizo los honores de volver a girar la botella, y fue el turno de David y Laura. El joven se encontraba lanzado, así que dejó a la chica tenderse. Ella alzó las piernas, dando completo acceso al joven a su cuerpo. Este introdujo su erección en su sexo y empezó a penetrarla, lentamente al principio pero no tardó en aumentar el ritmo. "La juventud", pensó Laura, encantada por la impetuosidad del chico. Gimió y jadeó mientras llevaba al clímax. Sonrió. David era un gran amante.

Este giró la botella. Y con un triple giro, Yumi, Aelita y Jeremy saltaron al interior del círculo. La japonesa se dejó caer al suelo, ofreciéndose para Jeremy, quien la penetró suavemente. Aelita separó sus piernas ante él, dándole acceso a su sexo para que lo lamiera. El rubio cumplía perfectamente con las dos, que disfrutaban del momento. A más de uno le tentaba la idea de asaltarlos y disfrutar con ellos, pero debían respetar los turnos aunque sus penes erectos y sus sexos húmedos exigieran lo contrario.

Jeremy calculó cuántos amigos quedaban aún por ser atendidos, de modo que giró tres veces la botella. Carlos, Sissi y Erika fueron elegidos, así que salieron a disfrutarlo. Pero aunque el chico iba con ganas de darles placer, las chicas le derribaron. Tendido en el suelo, Sissi aprovechó para dejarse caer sobre su erección. Erika le preguntó si estaba bien, y cuando la morena asintió, paśo una pierna sobre la cabeza de Carlos para que le hiciera sexo oral. Mientras, Sissi se movió al ritmo que su cuerpo podía. Le gustaba, y fue un buen orgasmo para los tres.

Los únicos que quedaban aún por disfrutar eran Odd, Dorjan y Sam. La chica tenía claro que quería disfrutarlo, así que Dorjan preparó su trasero con su lengua y sus dedos mientras Odd se entretenía lamiendo su sexo. Cuando estuvo preparada, dejó que ambos la penetrasen a la vez, y empezó a cabalgarlos con cuidado. Se sentía genial. Y las manos de los dos acariciando su cuerpo la estimulaban aún más. Y Odd devorando sus pechos era ya demasiado. Culminó finalmente antes de sentir que sus amigos se derretían en su interior.

—¿Otra? —preguntó Odd mientras se arrastraba de vuelta al interior del círculo.

—Pues claro que otra —dijo Dorjan y dejó la botella girando.

Una, dos y tres veces. Entre silbidos, Emily, Lexa y Yumi saltaron al interior del círculo para formar uno entre ellas tres. Lexa se apresuró en "elegir", dejando la cabeza entre las piernas de Yumi. Esta aceptó y empezó a darle placer a Emily, y a su vez, ella empezó a lamer el sexo de Lexa. Pronto no solo emplearon las lenguas, sino también sus dedos traviesos resbalaban dentro del sexo de sus amigas. Se dejaron hacer e hicieron hasta que las tres estuvieron satisfechas. Lexa no recordaba una noche tan loca como aquella.

Las siguientes en salir fueron Erika y Laura. Dedicaron unos minutos a lubricarse bien empleando sus lenguas a conciencia, antes de cruzar sus piernas entre sí y empezar aquella deliciosa fricción. Llevaron una mano a uno de los senos de la otra, jugando con sus pezones para aumentar la estimulación. Estaban en una nube, y terminaron agotadas y satisfechas de aquella acción.

Volvieron a girar la botella, saliendo en aquella ocasión tres de sus amigos. Aelita, Nath y Sam fueron los afortunados. Aelita asimiló la erección de Nath en su sexo, y Sam pasó la cabeza sobre ella para que le lamiera su intimidad. Pero Sam quería probar algo más, y se echó hacia adelante. Lamió el sexo de Aelita, penetrado por el pene de Nath, y este dejó que su erección resbalase también entre los labios de Sam antes de seguir penetrando a la pelirrosa. Ella no protestaba, pues aquellas ausencias las cubrían los dedos de Sam estimulando su clítoris, y culminó así, mientras los jugos de su amiga resbalaban por su boca y Nath eyaculaba por la felación de Sam.

Volvieron a girar la botella, y David y Javier saltaron al medio. Javier fue más rápido y apresó a David, masajeando todo su torso y estimulando su erección mientras acomodaba su pene entre las nalgas de su amigo. Pero este anhelaba sentirle en su interior, y gimió cuando por fin le sintió en su interior. Su pene rebotaba con cada embestida de Javier, que volvió a masturbarle para que eyaculase. Él mismo logró descargar por fin, y satisfechos los dos, se apartaron para dar paso a los demás.

Alicia salió elegida junto a Jeremy y William. Situada en cuatro, se dirigió directamente a por la erección de William y empezó a lamerla, permitiendo a Jeremy penetrarla. Este deslizó su erección en su sexo y estiró las manos para masajearle los pechos mientras tenían sexo. William se dejó hacer, con falsa resignación, disfrutando de los labios de su amiga. Además le excitaba ver a Jeremy penetrarla. Cuando eyacularon, los tres tenían la sensación de que aquello había sido poco.

Pero debían dejar turno a más amigos. Carlos y Odd salieron al medio. Odd estaba deseando sentirle, de modo que Carlos empezó empleando su lengua para estimular su pene y dilatar su ano. Apenas se sintió preparado, el rubio se dejó caer sobre la erección de su amigo y empezó a subir y bajar. Reclamó los labios de Carlos y este se los cedió, besándose mientras le penetraba. Finalmente estalló en su interior y Odd culminó al unísono.

Ya solo quedaban Dorjan, Sissi y Ulrich. Dorjan sabía la debilidad de Sissi por el alemán. Y mejor para él. Dejó que Ulrich penetrase a la morena, y aprovechó para empezar a dilatar a su amigo antes de penetrarlo. Marcó el ritmo de aquellas embestidas, arrandándole gemidos de placer al alemán mientras este penetraba a su amiga, que disfrutaba de aquel momento. Cerró los ojos y se dejó llevar hasta el orgasmo.

Debió ser un poco más intenso de lo que esperaba, porque cuando volvió a ser consciente de lo que ocurría, Sam estaba encima de ella, besando su cuello y jugando con sus pezones.

—Buenas noches, dormilona —bromeó—. Has disfrutado mucho, ¿no?

—Sí… y me encanta que me despierten así —respondió la morena—. Pero no me apetece quedarme quieta…

Sam asintió y trepó por el cuerpo de Sissi hasta que logró que su amiga le practicase sexo oral. Disfrutó de sus labios dándole placer. Era una amiga genial. Sissi no detuvo su lengua hasta que se aseguró de que Sam había tenido su orgasmo, y solo por hacerla rabiar, mantuvo su lengua en movimiento unos segundos más.

—Voy a tener que vengarme —le advirtió Sam, que le flaqueaban un poco los brazos.

—Adoro tus venganzas —respondió la morena, sentándose para poder ver a su amiga escurrirse entre sus piernas para degustar el sabor de su sexo. Qué maravilla. Podría seguir así con ellos durante años. Acarició los cabellos de Sam mientras esta intensificaba el uso de su lengua. No le fue muy complicado hacerla terminar.

—¿Satisfecha?

—Contigo nunca es suficiente —sonrió Sissi.

Carlos se encontraba tomándose un pequeño descanso, mirando el panorama. No estaba mal aquella quedada. Y notó que alguien se sentaba a su lado. Qué sorpresa.

—Eres afortunado. ¿Cuántos años dices que lleváis así? —preguntó Nath.

—Unos cuantos. Ni me acuerdo —respondió el detective—. Espero que lo estés disfrutando.

—Mucho. Y, ¿sabes? Porque somos colegas había pensado en no estropearlo proponiendo algo extraño…

—Pero me lo vas a proponer.

Nath asintió. Carlos se encogió de hombros y alargó una mano hacia el pene de su amigo. Este le correspondió. Pero estaban muy excitados y aquello en seguida se les quedó corto. Y aún así, ninguno se atrevía a dar el paso.

—Esto es absurdo —dijo Carlos, y se tendió de costado.

El rubio entendió sus indicaciones e hizo lo propio, de modo que podía alcanzar la erección de Carlos con la boca y que este le correspondiera. Lo que no se esperaba era sentir las manos de su amigo separando sus glúteos y que empezase a jugar con un dedo. Pero eso lo podían hacer los dos. Practicaron aquel 69 mientras sus dedos penetraban al otro hasta que finalmente, ambos eyacularon.

—¿Bien así?

—Perfecto —aceptó el rubio, y le plantó un beso a su amigo.

Por su parte Emily estaba disfrutando de Odd practicándole un cunnilingus. Se le daba de maravilla. Aunque en realidad estaba deseando sentirle en su interior. Cuando vio lo que se acercaba intentó disimular, y Odd, por sorpresa, empezó a recibir una felación.

—¡Ulrich! —exclamó sorprendido.

—No pares —le pidió Emily y siguió disfrutando de los labios de Odd dándole placer. Ulrich, por su parte, se aseguró de preparar bien el pene de su amigo. Emily se imaginaba cómo podía cambiar la situación y no le importaba mucho si aquello suponía más placer.

Y efectivamente, Ulrich se situó entre sus piernas.

—¿Estás seguro? —preguntó Odd, mientras un dedo húmedo se deslizaba y preparaba el culo de Ulrich. Empezó a masajearle todo el pecho.

—Segurísimo —afirmó el alemán—. Hazlo como tú sabes.

Le dio un beso y aquello terminó de excitar a Odd, que se situó tras Ulrich y le penetró suavemente. Este dejó que su pene escurriera dentro de Emily y se movieron ambos a la vez, consiguiendo unas sensaciones muy intensas. El rubio se sujetó a las caderas de Ulrich y se movió velozmente, como empezó a hacer él con su amiga. Pronto los tres llegaban al clímax. Ulrich dejó a Odd reposar sobre su espalda. Le gustaba lo que hacían.

Jeremy llevaba un rato rondando a Alicia, pero cuando se acercó a ella vio que William también se había acercado.

—¿Creéis que podréis conmigo? —les provocó la chica. Para sorpresa suya, se vio tendida en el suelo, con el pene de William demasiado cerca. "Qué remedio", pensó mientras empezaba a lamerlo.

—¿Vamos a ser buenos con ella? —preguntó Jeremy, entretenido con los senos de la chica.

—Buenísimos —respondió William—. Vamos más para abajo…

De ese modo ambos empezaron a lamer el sexo de Alicia. A ella le volvían loca aquellas dos lenguas entretenidas en su intimidad. Pero pronto desapareció una de ellas para ser sustituida por el pene de Jeremy. Este la penetraba mientras la lengua de William no daba tregua a su intimidad. Maravilloso. Los tres culminaron al mismo tiempo.

—Hemos podido contigo —bromeó Jeremy.

—Qué lástima… —respondió ella, en un tono falsamente inocente.

Si Lexa había aprovechado la última oportunidad con Odd, no podía hacer la excepción con Dorjan. Aprovechó que le pilló tumbado y se puso por encima, a darle un masaje desde el pecho mientras rozaba su erección con su sexo. Dorjan, sin despeinarse, empezó a manosear el culo de la chica.

—¿Siendo traviesa de nuevo?.

Pregúntale a Odd —le susurró al oído—. ¿Vas a hacer que te lo pida?

—Claro que no —respondió este, y le arrancó un beso pasional—. Vamos a hacerlo.

Lexa asintió y se dejó caer por la erección de su amigo. Suspiró. Aunque recordaba las buenas sensaciones no era lo mismo que sentirlas. Y en ese momento Dorjan se incorporó bajo ella y empezó a ayudarla a subir y bajar por su erección. Dejaron que sus labios se encontraran mientras se movían al unísono. La chica estaba desatada aquella noche. Iba a aprovechar cada momento.

—Puedes probarlas… —dijo la chica, ofreciéndole sus pechos a Dorjan, y gimió cuando este succionó sus pezones intensamente—. Eres muy bueno…

—Vamos… Yo estoy a punto… —respondió él.

—Yo también… aguanta un poco…

—Claro, nena —dijo este, y logró evitar culminar hasta que Lexa hubo acabado por fin. Se dejaron caer, derrotados, pero muy satisfechos con la experiencia.

David se había visto de pronto sorprendido. Yumi, Laura y Aelita le habían envuelto entre los tres. Y de pronto se veía en inferioridad. Pero las tres eran muy gentiles y no iban a dejar que lo pasara mal.

—¿Vas a poder con las tres? —le preguntó Laura mientras le besuqueaba el cuello.

—Voy a intentarlo.

—Ese es el espíritu —dijo Yumi, mientras se agachaba y atrapaba su erección con la boca. El chico se sentía afortunado, pues pronto Laura bajó a echar una mano a la japonesa, y Aelita también se les unió. Pero aquello era demasiado injusto para ellas.

De modo que Yumi se tumbó bocarriba, cerrando las piernas alrededor de la cintura de David para que la penetrase, mientras Laura y Aelita, también tendidas en el suelo, disfrutaban de los dedos del chico resbalando en sus intimidades. Las dos besaban y succionaban de los pechos de Yumi, que lo estaba pasando de maravilla. Las tres disfrutaban de aquella experiencia, pero no tanto como David, que jamás había visto a tres mujeres rendidas a sus encantos en la cama. Y le encantaba la imagen. Eyaculó finalmente al tiempo que Yumi. Y sin poder dejar desatendidas a las otras dos, empezó a lamer el sexo de Laura mientras seguía masturbando a Aelita, para luego intercambiar entre ambas hasta que consiguió que se corrieran.

Erika se había acercado a Javier, y ahora ambos luchaban en un 69. Y aunque Javier estaba más experimentado, el cuerpo joven de Erika no era rival para él. De modo que le pidió una tregua.

—¿Ya estás a punto? —bromeó la chica.

—No, simplemente que me apetece algo diferente contigo —dijo él.

—¿Te van jovencitas?

—¿Sabes que cuanto más me picas más ganas tengo de hacértelo?

—Eso me gustaría verlo.

Y de pronto Erika se vio bocarriba, antes de sentir el pene de Javier en su interior. Sonrió. Si era cierto que aún se estaba recuperando de algunas heridas, no se imaginaba cómo debía ser cuando estuviera completamente sano. Pero disfrutó de la experiencia con aquel hombre, le sintió con las manos en la cintura y su cuerpo reaccionaba perfectamente con cada embestida. Culminaron a la vez, y cayeron rendidos en el suelo.

Pero de pronto Javier se vio levantado del suelo y Erika fue arrastrada. Todos los chicos se habían echado a un lado de la sala mientras las mujeres se habían echado hacia el otro. Un pequeño momento de intimidad para ellas y ellos por separado. De ese modo, David se vio de pronto entre Jeremy y Ulrich. Sonrió, estaba bien eso para él. David se echó bocarriba y empezó a lamer el pene de Jeremy, mientras Ulrich le dilataba suavemente. Sonrió cuando le notó por fin deslizándose en su interior, y sometido a aquellas maravillosas sensaciones, se dejó hacer mientras llevaba al rubio al orgasmo con la boca. Finalmente los tres consiguieron descargarse, muy satisfechos.

Las nalgas de Ulrich chocaban contra las de Carlos, que estaba ocupado penetrando a Javier. Este estaba en cuatro, disfrutando de aquella sensación. Las manos de su amigo en la cintura le resultaban relajantes, y no iba a un ritmo lo bastante rápido para hacerle daño. Frente a él estaba Odd, quien se acercó un poco más a él mientras Nath le penetraba. Sus lenguas se encontraron mientras se dirigían al orgasmo gracias a las embestidas de sus amigos.

Al mismo tiempo William estaba encima de Dorjan, disfrutando de la experiencia de su pene dentro de su trasero. Se besaron mientras seguía subiendo y bajando de su cuerpo. Y como Dorjan eyaculó en primer lugar, se ofreció para que el escocés pudiera penetrarle y correrse finalmente.

Al otro lado, Laura y Sam se masturbaban mutuamente mientras devoraban el sexo de Aelita. La pelirrosa estaba encantada de sentir sus lenguas en su intimidad. Solo protestaba cuando a sus amigas se les olvidaba que estaba alí y se besaban entre ellas, pero se dio cuenta de que se lo habían adrede.

Emily se entretenía con Erika, con sus piernas cruzadas mientras disfrutaban del momento. A la espalda de Erika estaba en contacto con la de Lexa, que se masturbaba al tiempo que lamía el sexo de Alicia. Le encantaba el sabor de su intimidad y cuando acabó, recibió un trato excelente de parte de su amiga.

Por su parte, Sissi y Yumi parecían un ovillo en el suelo, mientras se daban sexo oral la una a la otra. La morena estaba de maravilla, y se lo pasaba genial en aquel momento. Si la noche no terminaba nunca o les pillaba ahí un meteorito podría morir feliz.

Y cuando volvieron a juntarse los grupos, Odd fue asaltado por la persona que menos se esperaba aquella noche.

—¿Qué haces?

—¿No lo adivinas? Me dejo llevar —dijo Erika—. Lo que pasa esta noche se queda esta noche, ¿verdad?

—Estás loca.

—Como mi papi querido —bromeó la chica.

Odd quiso resistirse. Pero los labios de Erika en su erección provocaban que su cuerpo se rindiera al placer. Bueno, no podía culparla… había salido a sus padres. Con ese pensamiento sonrió y una vez su pene estaba bien erecto y mojado la guió para sentarse encima. Erika se desenvolvió de maravilla subiendo y bajando por su erección, gimiendo. Si alguien les miraba no les importaba en ese momento, el placer era suficiente para ambos. Cuando eyacularon, sus labios se encontraron. Todo quedaría en una sola noche.

Por su parte, Carlos se había visto atrapado entre Javier y Sissi. Aquel matrimonio tenía ganas de guerra, al parecer… y de verle en medio de ambos.

—¿Qué es lo que queréis? —preguntó—. No es que esta noche me niegue a nada…

—Pensaba en algo más agradable para ella —dijo Javier—. ¿Te apetece?

—Sed buenos, ya sabéis —les recordó ella.

Tendido en el suelo, Carlos sintió a Sissi resbalando por su pene. Él le masajeó los glúteos mientras Javier dilataba a su mujer con cuidado y suavemente se deslizó en su interior. Entre los dos empezaron a moverse dentro de ella. Así se sentía bien. Ambos besuquearon su cuello hasta que finalmente los tres culminaron.

William había sido asaltado por Yumi. Sonrió. La japonesa siempre sabía animarle. Pero cuando se acercó a él este se movió hasta quedar bajo su cuerpo, alcanzando su sexo con la lengua. La chica se dejó hacer mientras el escocés degustaba su sabor.

—William… estoy muy preparada —le dijo—. Puedes hacerlo…

—Ven aquí entonces…

Yumi rodó en el suelo y se vio entre los brazos de William justo antes de sentir cómo la penetraba. El chico la acometía con cuidado, al ritmo que ambos sabían hacer. Se conocían lo bastante bien mutuamente y los ritmos que más les gustaban. Se besaron y sonrieron. Lo pasaban muy bien. Aquel grupo era como una familia para ellos. Con ciertas libertades. El movimiento de cadera de William cambió ligeramente, un indicativo de que el chico iba a eyacular. Yumi alcanzó el orgasmo cuando le sintió derretirse en su interior.

David se había acercado a por Aelita, pero no se había dado cuenta de que ella se había acercado a Emily. Claro que, después de lo que ya había pasado, ya no les importaba tanto lo bizarra de la situación.

—Yo puedo ocuparme de Emily —se ofreció Aelita—. Mientras que tú seas bueno…

—Aelita, espera… —Emily la interrumpió—. La verdad… no me importa mucho… por esta noche…

—No soy quien para juzgarlo —le recordó la pelirrosa—. Así que… ¿David?

—Me… me parece bien… —aceptó este.

Nervioso por ver a su madre encima de Aelita mientras se daban el lote, se situó tras ellas y empezó penetrando a Aelita. Disfrutó de su interior. Pero la tentación era demasiado grande. Dirigió su erección hacia el sexo de Emily y la empujó en su interior. Ella gimió. Le gustaba mucho cómo lo hacía. Y sintió una pizca de envidia cuando Aelita volvía a ser penetrada. Se preguntó si aquella vez podría acabar con él… antes Carlos lo había impedido y le daba las gracias, pero ahora lo deseaba… Aelita tuvo su orgasmo… El pene de David se hundió en su interior y le sintió eyacular poco después. Sonrió, satisfecha.

—Si solo es una noche era una pena no aprovecharlo… —susurró.

Por su parte, Dorjan le había pedido un masaje a Ulrich. Este se encontraba sentado sobre él, deslizando suavemente su pene dentro de su trasero.

—¿No es un momento un poco raro para esto? —preguntó el alemán, divertido.

—No te creas… me pone cachondo —confesó el chico—. Soy todo tuyo ahora mismo… ¿eso no te gusta?

—Me gusta mucho —aceptó Ulrich y hundió su pene un poco más profundo dentro de Dorjan—. ¿Voy bien?

—Vas de maravilla…

Ulrich continuó masajeando su cuerpo libremente mientras introducía su pene, pero llegó el punto en que no aguantaba más estar a ambas tareas. Se apoyó sobre su cadera y penetró su interior repetidas veces. Dorjan jadeó con cada embestida. Estaba en el cielo. Dejó a Ulrich continuar hasta que ambos eyacularon. Estaban cansados, pero satisfechos.

Jeremy sentía las manos de Lexa masturbádole en el momento en que apareció Laura.

—¿Necesitas ayuda? —preguntó la recién llegada.

—Claro… ven aquí —dijo. Y cuando Laura empezó a masturbar a Jeremy, Lexa tomó posición en la espalda de Laura y empezó a masturbarla con cariño. Jeremy se sentía mal. Quería hacer algo por ellas. Pero pronto Laura se situó sobre su pene, dejándose caer. Y llamó a Lexa para que se uniera a ella.

—Se me ocurre algo mejor —dijo Lexa—. Oye, Jeremy…

Y el rubio empezó a penetrar a Laura, que estaba en cuatro mientras practicaba un 69 con Lexa. Los tres disfrutaron de aquella experiencia tan buena para ellos. Jeremy no tardó en eyacular, seguido por sus amigas. Qué maravilla de noche.

Sam se había subido sobre Nath, dejándose caer por su erección. Se fueron a dar un beso pero en ese momento ella se fijó en un detalle.

—¡Alicia, ven con nosotros!

La aludida así lo hizo. Nath se preguntó cómo hacerlo pero Sam lo tenía bastante claro. Alicia se situó entre ambos, de modo que mientras disfrutaban de la penetración podían degustar el sabor del sexo de Alicia. Ella sonrió. Siempre encontraban formas de satisfacer a todos los presentes. Eran los mejores, y alcanzó el orgasmo antes que sus amigos.

Jeremy, que estaba agotado en el suelo, fue asaltado por Sissi, que se subió encima de él y disfrutó de su pene. La cabeza de Sam apareció sobre la de Jeremy y empezaron a besarse, momento que aprovechó Ulrich para penetrarla. Erika se acercó a Sissi, quien se acomodó para lamer el sexo de la pequeña, y unos momentos después, Javier penetró a su mujer. Laura empezó a lamer el punto en que la erección de Jeremy se unía con el sexo de Javier, lo que dio vía a Nath para penetrarla, y disfrutó del momento en que William se deslizó en su interior. Dorjan fue a besarle, mientras se acomodaba para penetrar a Aelita, que a su vez devoraba el sexo de Emily. Ella le practicaba una felación a Carlos, y este lamía el pene de un David que estaba penetrado por Odd. Este se besaba con Yumi, cuyo sexo se frotaba con el de Lexa y ella le dedicaba un cunnilingus a Alicia.

Todos cayeron derrotados tras aquel último orgasmo de la noche. Estaban tan cansados y hacía tanto calor en el ambiente que ni se molestaron en moverse de donde estaban. Se echaron a dormir allí donde estaban. Una noche fructífera.

—Villenneé… gracias por lo que nos has dado —dijo Aelita. Todos se encontraban vestidos y a punto de montar en los coches, que hacían una hilera—. Pero que te den por culo, somos más felices en la ciudad.

Los demás aplaudieron sus palabras, y uno tras otro empezaron a alejarse del lugar. Tal vez volvieran, cuando funcionara el resort vacacional. Pero no podrían vivir allí. Ahora empezaban un nuevo capítulo, lejos de aquellos problemas que les habían perseguido en aquel paraje perdido. Su único objetivo: ser felices. Un camino que no era sencillo, pero si estaban todos juntos les sería más sencillo.


¡Hola a todo el mundo! En fin. Un año y un mes después de haber comenzado esta aventura, toca ponerle cierre. Espero que os haya gustado.

La verdad, en un principio no tenía intención de continuar esta "tetralogía del Acuerdo". Debería haberse quedado en trilogía. Pero surgió la idea, y me apetecía hacer algo mejor que lo que escribí en aquel momento. Que igual a vosotros aquella historia os ha gustado más que esta, pero bueno. Debía resarcirme conmigo mismo xD Como dije en el último de "Code:Lemon" (corre a leerlo si no lo has hecho ya), tras este fin me voy a tomar un breve descanso. De publicar. Porque sigo trabajando en mis siguientes proyectos. Uno que aún no os quiero desvelar (dale "Follow" a mi usuario para enterarte), y otro, un reinicio de "Code Lemon Evolution". Hay muchas cosas de aquella historia que, vistas en retrospectiva, cambiaría. De modo que, ¡toca reboot! (y no remake, porque van a cambiar cosas desde justo el principio).

En fin. Y para terminar, unas palabras: prodigioso, bitácora, computacional, armatoste, cazcalear, sofrito, no, tengo, gracia, pero, lo, intento. ;) Nos seguimos viendo por estos lares. Lemmon rules!