Fullmetal Alchemist y todos sus personajes pertenecen enteramente a sus respectivos autores y son usados aquí con meros fines de entretenimiento.

Este fic está basado en la primera versión del anime. Advertencia de insinuaciones sexuales. ¡Espero les guste!


En cuatrocientos años, la vida se vuelve aburrida y te da pocas alegrías: los humanos vienen y van, los homúnculos también. Recuerdo mis antiguos matrimonios, recuerdo la forma en que Codicia me seguía cuando aún estaba vivo, recuerdo a Orgullo nacer entre mis brazos, recuerdo a Envidia cuando surgió, fallidamente, de mi querido Hohenheim. Y me alegra saber que tú no serás un recuerdo. Acaricio tu mejilla y una emoción que hacía mucho no experimentaba, me provoca un delicioso escalofrío.

Te observo, embelesada por tu belleza. Ah, querido, eres la luz: el dorado en tu cabello me hace pensar en el sol, al igual que lo resplandeciente de tus ojos. Eres como él, otro ser de luz mientras que yo pertenezco a la oscuridad. A decir verdad, querido mío, se está muy bien aquí entre las sombras, dando órdenes y esperando a que sean cumplidas. Es una vida bastante cómoda y tranquila aunque, claro, sé que a los jóvenes de tu edad (no olvides que alguna vez yo también la tuve) les van las diversiones y estoy dispuesta a brindarte todas las que quieras. Al parecer no te agrada la comparación, pero eres igual a tu padre: podrán verse serios pero, en el fondo, son bastante enérgicos. Lo sé muy bien, no en vano conviví con mi amado Hohenheim durante más de cien años. Antes lo extrañaba pero ahora que te tengo conmigo, la historia será distinta. Pasaré de página en este largo libro en que se ha convertido mi vida.

Pare celebrar tu llegada, me coloqué mis joyas más valiosas y un elegante vestido de un rojo apagado. Los colores oscuros siempre me han gustado, por algo mis criaturas lucen prendas en ese tono y que, modestia aparte, les van de maravilla, ¿no te parece? A pesar de no ser la creadora de todos, debo decir que los considero míos. Al fin y al cabo, ¿quién estuvo con ellos en el momento más crucial de sus nuevas vidas? ¿Quién los alimentó y los vistió como una madre lo haría con sus hijos? Es gracioso pensar esto cuando yo misma he dicho que ninguno la tiene: no tienen familia porque no son humanos, son cosas, son seres que no debieron ser creados y están aquí por culpa del egoísmo. Pero, si me sirven con fidelidad, los ayudaré y les devolveré la vida que alguna vez perdieron. Desde luego, hubo unos que pagaron mal y no supieron aprovechar la oportunidad que les brindé, pero así como desaparecían, surgían otros. Esa es la gran ley del mundo: una vida se termina y enseguida otra empieza. Un ciclo. Y otra gran verdad es que siempre habrá humanos desesperados o sencillamente estúpidos que romperán el tabú de la transmutación humana, por lo que siempre habrá nuevos sirvientes. Yo, tesoro mío, no cuento como humana: soy algo superior. Y en cuanto despiertes, te percatarás de que tú también lo eres. Me muero de ganas de mostrártelo todo: los lujos, los placeres, el conocimiento. Cada cosa que pidas, te la daré. Todo lo que el mundo pueda ofrecerte, lo recibirás. Olvidarás a tu vieja familia: Pereza nunca existió, al igual que esa otra mujer, la que me arrebató a Hohenheim. Aunque, de cierto modo, quizá deba darle las gracias. Te creó a ti, que eres mil veces superior a tu padre. Y tu hermano fue la piedra más brillante que vi jamás.

Por fin estás despertando: tus pestañas comienzan a alzarse y, una vez tus pupilas se posan en mí, se dilatan. Y me sonríes. Es inevitable preguntármelo, ¿así se vería mi querido Hohenheim cuando tenía tu edad? No, porque tú, Edward Elric, eres mil veces más hermoso. Me acerco a tu boca y cierras los ojos como un manso corderito. Recibes mis besos e intentas corresponderlos con una torpeza juvenil que me resulta adorable. La mano buena, la que te había arrebatado el idiota de Ira, se dirige ansiosa hacia mi escote, pero la detengo: oh, Edward, no seas impaciente, ya llegará el momento adecuado para enseñarte lo que quieras. Al fin y al cabo, tenemos todo el tiempo del mundo.

Ahora toma mi mano, pequeño. Ven conmigo y adéntrate en lo más profundo de mi bosque. Te aseguro que no querrás salir.


FMA en su vieja versión la vi hace muchos años (no en vano salió en 2003 jaja) pero recién volví a verla por simple capricho. Y, ok, Brotherhood será fabulosa y canon y blablá, pero 2003 tiene muchos personajes y situaciones (y un soundtrack precioso) que en lo personal me parecieron fascinantes y entre ellos está Dante, su relación con Hohenheim y más aún, Edward. Y como tengo un gusto culposo en escribir sobre hijos ocupando el lugar de sus padres en todo sentido(?)fue inevitable no escribir algo así orz un semi UA donde Dante gana y se queda con Edward a vivir felizmente (?)

En fin, espero les haya gustado y gracias por leer.