Después de mucho tiempo al fin encontré qué escribir con esa canción que he determinado tanto como de ellos. Favorite record de Fall Out Boy.

Disclaimer: My Hero Academia no me pertenece.


« like your favorite records used to »

Por Blue-Salamon.


Mantiene la vista puesta en el presupuesto asignado y la lista de todas las ideas que el equipo escénico se ha encargado de elaborar. Que si necesitaban más luces, que si había que hacer entre decidir poner sillas o no, que si necesitaban algo más que pudiera relajar a los chicos de los otros departamentos... Ah, tarea titánica.

Al frente de él, los chicos del equipo de los bailarines se entretienen tropezándose entre ellos, aún sin terminar de coordinarse. Y frente a ellos, su entrenadora demonio, Ashido Mina, sin cesar de dar instrucciones y correcciones.

—¿Por qué tan solo, Sero?

Voltea hacia atrás, encontrándose con Denki. Sero sonríe, un poco de mala gana. —Todoroki y Kirishima están en sus cosas, ya sabes, recuperando las clases perdidas y con lo del entrenamiento para conseguir su licencia provisional. A Koda es que no lo he hallado en su habitación, así que...

De igual forma, Sero ya les ha mandado mensajes a todos para ver sus opiniones entre unas y otras ideas; como fuera, el único que hasta ahora le respondía que estaba de acuerdo era Koda. Pero más sobre dónde estaba él se lo había guardado, por lo que él tampoco terminaba de entender cómo es que se había quedado así: solo.

Los chicos son mandados a tomar un descanso y Ashido suspira y se toma ese mismo tiempo para también descansar. Un poco agotada, más psicológicamente que de manera física, porque ella tenía mucho aguante. Todos toman agua y cuando es que Hagakure se acerca a preguntarle detalles Mina no duda en mostrarle, de nuevo, cómo hacer los pasos. Hagakure no está tan mal en coordinación, aunque, como todo, se necesita practicar para conseguir un movimiento fluido.

Kaminari se sienta a su lado y sus dedos se mueven y practican sobre una guitarra invisible. Luego saca el móvil y tan solo así se pone a grabar a los chicos de atrás, Ojiro, Sato e Iida, que están tratando de corregirse entre ellos lo mal que les salen ciertos movimientos. Todos están igual de mal coordinados en diferentes partes, así que aquello resulta irónico y muy gracioso de ver, más con Iida que no más no deja de moverse tan rígido como siempre. Kaminari ahoga una carcajada en cuanto Ashido se va sobre ellos a corregirlos en todo.

—Deberíamos de hacer unos bloopers.

—Oh, tenemos mucho material para eso.

Y Sero apenas le pasa su propio móvil para que viera los videos que tenía, cuando es que Ashido se voltea y los mira directamente. Denki, distraído, atento en el celular, no capta la mirada que Sero y Mina intercambian hasta el último momento, poco antes de que Mina terminara de gesticular unas palabras y al recibir la respuesta, de la misma manera, de Sero, se volteara hasta con gesto de indignación exagerado.

Sero tuerce una sonrisa inquieta. Justo cuando Kaminari se vuelve a él y le extraña tanto que acaba paseando la mirada de uno al otro un poco perplejo. —¿Y ahora ustedes qué se traen?

Sero deja de prestarle un segundo de atención a Mina para volverse a su amigo. Luego vuelve a Ashido, a quien observa, tal como ella se lo había indicado antes.

—¿Eh? ¿Qué?

—¿Están peleados?

A Sero se le extiende en la boca una sonrisa irónica. Peleados no. No exactamente. Él no estaba molesto con ella, al menos.

—Ah, no. Ella está molesta por la forma en la que pienso.

Dice sin querer molestarse en dar demasiadas explicaciones, así que a Kaminari le cuesta entender de qué es de lo que habla de buenas a primeras, pero en un rato más da con lo suyo: —¡y quién no! ¡A mí también me molesta cuando te pones así!

Sero se voltea hacia él, de nuevo, prestándole unos segundos de atención antes de volver a Mina. Se ríe, ¿debería tomar eso cómo una crítica?

Pues, sí.

Aquello era una crítica, sin duda.

Sero es que a veces es muy escéptico. Para lo que le conviene.

Mírame.

La voz de Ashido suena y resuena, en su mente, cuando va a recordarla. De el día de ayer en que propuso el reto.

« —¿De verdad crees que esto no va a salir bien? ». Ella lo había mirado con duda. Con recelo y cautela. Sero pensó que es que quizás la había intimidado, o hecho perder, de alguna manera, algo de confianza en sí misma y sus propias ideas. Y aquello lo hizo sentir mal, por lo que de inmediato buscó darle menos créditos a sus propias palabras.

« —No es que crea que vaya a salir mal. Tan solo pienso que no hay que hacernos tantas ilusiones, con que todo salga perfecto ». Pero, se equivocó.

Sero se había equivocado. No era que Ashido lo mirara con la cautela de alguien intimidado. Como la de una presa esperando la apertura de su depredador para poder salir con vida de ello.

Así no. Todo lo contrario.

Lo miraba con la cautela de un depredador que estaba a punto de lanzarse a su presa. Y él le había mostrado el cuello, indefenso.

« —¿Ehh? Y, ¿de verdad no puede salir perfecto? ¿En serio piensas eso, Sero? »

Porque cuando sus ojos lo volvieron a ver, ella estaba convencida. Completamente decidida.

« —Yo... » La verdad es que, Sero se había dejado arrinconar. Había bajado la guardia y Ashido, entonces, había aprovechado su apertura. Tragó saliva.

« —Tú... »

« —... lo dudo. »

m. í. r. a. m. e.

.

.

.

Lo hago.

—¡Estás mal, Midoriya! ¡Desde el comienzo!

—Lo siento, lo siento, lo siento...

¿Cómo se le llama a la necedad esa de querer forzar que las cosas salgan como uno quiere? Ah, sí. Perseverancia... ¿era?

Cuando Ashido se mueve ella lo hace parecer muy sencillo. Porque estaba en su naturaleza, era quizá que eso tan solo lo había nacido sabiéndolo, quizá intuyéndolo.

Jirō llega a entregarles la muestra de la música y Ashido sonríe con emoción, se abalanza a abrazarla y asegura que será maravillosa aún sin siquiera escucharla todavía.

Sero inclina la cabeza y se ríe bajito cuando Jirō se ruboriza y dice que a aquello le faltan unos toques, pero que ha conseguido ensamblarlo por partes y al menos la idea la tenían clara, con hacia dónde iba y el ritmo concreto. Que cualquier modificación se la haría saber. También le entrega una copia de la partitura, aunque Mina no es que sepa leer partituras pero ahí viene un poco de la letra. Toda, completa.

A Ashido se le acercan las otras chicas y todas se asoman a ver el papel. El pedazo de papel que era la partitura sale volado, las manos de Hagakure llevándose la hoja y corriendo a mostrársela a Ojiro y Shoji. Ambos chicos se asoman y con Iida y Sato de cerca la hoja no tarda en caer en sus manos y llegar a ojos de Midoriya, Aoyama y Mineta. ¡La letra a todos les encanta! Y eso tan solo los anima más.

Ashido baja las manos y se da la vuelta justo para dar con él. Le toma menos de un segundo el emprender vuelo en su dirección, correr directo a él, una sonrisa contenida que le adelanta que va directo a provocarle. Sero retrocede con un pie moviéndolo hacia atrás, incluso. —Ya te vi, sabelotodo. ¿Crees que no me doy cuenta de lo que haces y la razón por la que estás aquí? —ni se detiene o le toma mucho el abordarle, cuando se asoma a intentar ver lo qué hay en la pantalla. A Sero de todas maneras no le importa que mire porque ahí solo tiene abierto el documento en el que ha estado anotando el progreso de las ideas del equipo escénico. Hay números telefónicos y tablas de comparación de precios, ventajas y desventajas de tal o cual.

Ashido hasta gruñe y refunfuña, por no encontrarlo con las manos en la masa: —¡préstame tu portátil! ¡Quiero oír la canción que Jirō compuso!

—¿Eeeh? ¿Y por qué no vas por la tuya? No tengo bocinas, aparte. Y la estoy- —para cuando Sero termina de decirle todas las razones por las que no quiere prestársela, es que se voltea y encuentra a todos los demás igual de ansiosos que Ashido por escuchar la música. El forcejeo entre ellos se detiene y Ashido pasa a soltar la portátil para ir directo a su mochila y coger de las manos de Tsuyu el USB que le había dado Jirō y había abandonado cuando fue a asaltarlo.

—¡Para nuestra suerte siempre cargo con mi bocina!

Regresa, con esa mochila morada con motas que tenía y revolviendo en su interior hasta dar con la dichosa. Sero mira al resto sabiendo que no se iba a poder negar más, suspira y pasa a minimizar ventanas, conectar el audio por medio de Bluetooth y tomar el pendrive para insertarlo en la computadora. Solo había un archivo de audio en la misma, así que directamente pulsó sobre él para reproducirlo.

El sonido tardó unos segundos en llegar pero una vez la bocina reaccionó, a todos pudo llegar la canción: espléndida, con la voz de Jirō tan armoniosa y los ritmos fundiéndose en el aire para llenarles los oídos de encanto. Cada uno a lo suyo y unos más que otros, la música los llena de energía y Ashido sonríe con ganas cuando completa las ideas en su cabeza.

—Sí... ¡sí! ¡Es perfecta! A los pasos hay que meterles más velocidad aquí y allá, pero podemos integrarlos y dejar un espacio para una rutina libre... —retoma la partitura y le pide a Sero volver a ponerla desde el principio—. Invertiremos el orden para que el salto encaje con esta parte de la canción, ¡es el mejor momento!

Le pide a Sero que le mande la canción en un archivo adjunto por correo, para que pueda reproducirla desde el móvil. Luego los devuelve a todos a que sigan haciendo ejercicios de estiramiento para que no se enfríen y puedan seguir practicando un rato más.

Aprovecha que se queda a solas de nuevo y lo voltea ver, con los ojos entrecerrados: —no creas que me he olvidado de la razón por la que estás aquí.

Sero parpadea. Luego sonríe, sin entender.

—¿Por qué estoy aquí, Ashido?

—¡Para burlarte!

—¿Burlarme?

—¡Sí! ¡Ya me enteré yo de lo de los bloopers por Kaminari!

Sero la observa por unos cuantos segundos antes de decir nada: —¿crees que lo hago para burlarme?

—¡Deberías de ponerte a bailar si tantas ganas tienes de burlarte del trabajo duro de otros!

Sero se ríe, por cualquier respuesta. —No, no... me estás mal entendiendo, Ashido.

—Entonces por qué-

—Estoy aquí porque tú me pediste que te viera. Y eso hago.

Ashido tamborilea los dedos al ritmo de la música para mirar luego a los chicos, inquietos, comenzar a distraerse; hace una mueca y en ello se relame los labios tras lo que los frunce. —¿Y los videos?

—¿Cuáles videos?

El ceño de Ashido se le marca, al mismo tiempo con impaciencia que con enojo.

—¡Los que has estado haciendo de nosotros a nuestra costa!

Sero se lleva la mano a la barbilla con gesto pensativo: —Mmmm, digamos que los tengo como refuerzo positivo o un incentivo.

Ashido se vuelve a verlo con incredulidad ante su descaro: —¡¿incentivo, dices?!

Sus miradas chocan con la agresividad que Ashido implementa en ello, pero esto es casi como estrellarse contra un muro acolchado, porque Sero no parece reaccionar al enojo hasta que, segundos más tarde, haciendo una pausa a consciencia, es que termina de sonreírle a Ashido.

—A Shoji y Ojiro les gusta saber de sus progresos mientras entrenan. Y Sato, Iida y Midoriya pueden llegar a perder la confianza más fácil de lo que creerías si no sienten que están teniendo resultados —dice en cuanto abre la boca—. Aizawa-sensei me pidió hacer unos videos de sus primeras prácticas para que lo tengan como referencia —Sero no menciona si acaso como al estar el resto de su equipo bastante más ocupados con otras tareas, Aizawa quizá es que pensó ponerle trabajo extra para entretenerlo, que lo cierto es que no le explicó de buenas a primeras lo que quería hacer con ello, dándole la tarea de pensar por cuenta propia de lo que se trataba—, y además, hay algo que sigue siendo preocupante respecto al cómo nos miran las otras clases fuera del departamento de heroicidades. Los del B también planean hacer algo para relajarlos, ¿sabes? Una obra cómica, me parece haber entendido...

Como sea, la explicación parece muy lógica y mientras Sero abre al mismo tiempo los videos que tiene en su computadora, Ashido observa lo que hace y trata de que sus ojos no vuelvan a coincidir.

—Serán todo lo que quieras pero igual, tarde o temprano ellos serán los civiles a los que tengamos que proteger, así que hacer esto por ellos, bueno, ellos tienen que notar el trabajo duro y nuestro esfuerzo por hacerlos sentir bien y yo...

Habla de proyectos conjuntos y contactos con el departamento administrativo. Gente de confianza y un silencioso esfuerzo por ayudarlos desde la parte de atrás, tras bambalinas y sin recibir mucho crédito, queda implícito en todo lo que Sero menciona. Ashido guarda la compostura por poco tiempo y no tarda en ir a ponerle la mano en la cara, tapándole la boca.

—Ya, ¡ya! ¡Ya entendí, es suficiente!

Y en eso mismo, Ashido mira y no mira a Sero, un tanto apenada. Un poco como, disculparse con él por malinterpretarlo.

Sero deja de hablar obligado hasta que al fin Ashido decide ir a quitarle las manos de la cara y decirlo tal cual, su « perdón » suena como al de una niña pequeña que fue regañada. Sero no le dice nada pero le vuelve a dar una sonrisa como la de antes, esa que le dice que confíe en él, que no tiene nada de qué preocuparse.

Vale.

—Aunque explicártelo todo me hace sentir como si estuviera dándote una excusa, me gustaría poder sumarme a ustedes, dentro de todo parece que se están divirtiendo mucho con esto —él se ríe y Ashido termina de sonreír bien con ello.

—¡Nos estamos divirtiendo! ¡Mucho!

Ella afirma, casi restregándoselo en la cara.

—Pero alguien tiene que hacer el trabajo que otros no quieren.

Ashido se ríe, una burla sosiega asomándose en su sonrisa: —¡ah, sí! ¡Muy trabajador tú!

—¡Trabajo mucho! ¡Aunque tú no lo creas!

—¡Sí, sí!

—¡Oye!

Discuten un poco más, Sero mostrándole todo lo que ha estado haciendo, Ashido ignorándolo y haciendo pasar por menos su trabajo.

—¿Ya me enviaste el archivo?

—¿No llevas tu celular contigo para revisarlo?

—Lo dejé por allá.

—¿Dónde? ¿En el suelo? ¿En los arbustos?

—¡Sí, en los arbustos, Sero Hanta! ¿Tienes algún problema con eso?

—¡Ninguno! Que ya te lo envié...

—Mmm...

—Si no me crees ve a revisarlo.

—Mejor lo reviso aquí, o qué tal que te escapas.

—¿Te parece que tengo ganas de escaparme? Ya, ya. En serio te lo he enviado, ¡mira!

—¡Vale, vale, te creo!

En la pantalla, escondido tras otras ventanas, se reproduce un cierto video en rosa, que Ashido prefiere no fisgonear aunque la curiosidad la mate.

—¡Me voy a ir yendo!

Sero se devuelve la pantalla a sí mismo, asiente y sonríe, entretenido, volviendo a teclear. —Sigue siendo una excusa.

Ashido lo alcanza a escuchar cuando se levanta y arquea una ceja, cuestionándolo. Sero se devuelve hacia ella, sintiendo su mirada curiosa; cuando vuelve a la ventana del reproductor de video, es Ashido la que baila y se mueve y da instrucciones al resto en la pantalla.

—Que es que... quizá todo eso sea nada más que una excusa mía.

—¿Excusa para qué?

Él inclina la cabeza y sonríe: —Es que yo no soy tan buen bailarín como tú —firma con una breve risa y hasta le hace un guiño.

Ashido parpadea, sus mejillas calentándose tras el halago. No tarda en sonreír ella misma y comienza a alejarse, pero a unos pasos de llegar donde el resto la esperaban ya, se voltea y grita: —¡puedo darte lecciones privadas cuando quieras!

Ninguno de los dos dice más, aún cuando al regresarse cada uno a sus cosas, las sonrisas y mejillas brillantes los delaten.

.

.

.

Es que Ashido hace magia. Ella brilla cuando baila, cuando sonríe, cuando da volteretas y su falda se abomba y abre vuelo y todo parece caer y quedar en el lugar y momentos precisos. Ella se mueve y hace una sola con la música, es la representación del sonido, el movimiento e incluso sin ser su intención destaca. Entre los principiantes bailarines destaca al dejarse llevar y mostrar un poco de sus grandes proezas.

No es que Sero se fije mucho, que tenga tiempo para hacerlo, o que siquiera en medio del estrés y la locura de andar manejando todo desde las sombras su perspectiva sea muy amplia o le permita siquiera apreciarlo en su totalidad todo, el contemplar la magistral maniobra de ella, pero. Ha visto los ensayos y sabe que hay un momento preciso, unos pocos segundos durante un espacio de tiempo en el que la rutina se vuelve libre, dejando a la imaginación de todos lo que quieran hacer por unos cuantos segundos antes de volver a ensamblarse en el espectáculo coordinado. En ese momento, esos segundos en que ella cree que nadie la ve lo hace, inserta su movimiento suave, sutil y gracioso, repleto de gracia. Nada demasiado llamativo es exactamente lo que lo vuelve más llamativo, como una paradoja. Y es justo cuando él se da el lujo de apreciarla, así que la atrapa para luego tan solo atraparse a él mismo, en ella.

Maravillosa.

Que es que es espléndida y por un momento todo parece ir en cámara lenta y después. Después es una sensación curiosa la que lo acompaña, ahí, en el pecho, en su corazón. Todo está bien: todo va a salir bien. Se relaja, automáticamente, deja de sentir presión y tensión. Y la sensación de la noche pasada, del último ensayo, queda completa, le da un punto final: al fin puede aliviarse, puede pensar que eso que han hecho y por lo que tanto han trabajado, vale la pena, ha valido la pena, cada gota de sudor y gramo de esfuerzo invertido en ello. Bueno, que él ni es que haya hecho la gran cosa. Su trabajo es más durante e improvisado, a diferencia de sus compañeros en el escenario. Ahora solo tiene que aligerarles la carga, mostrarles su apoyo.

El tiempo vuela y el concierto termina hasta incluso más rápido de lo esperado. Luego de hacer la limpieza son libres de utilizar su tiempo en cualquier cosa, paseándose por el resto del festival cultural.

Se acerca el anuncio de lo que sería la conclusión del certamen de belleza de la academia, para cuando es que consiguen un tiempo a solas, y Ashido sigue con su traje como el resto, que Sero aún lleva la camiseta puesta con la leyenda « A Band ».

—¿Y... todavía piensas que no debíamos hacernos ilusiones?

Sero es que la voltea a ver, un poco desorientado hasta que una sonrisa se le hace en la boca: —sí, las altas expectativas solo pueden traer decepciones, ¿sabes?

A Ashido, que había estado sonriendo una sonrisa como de « te lo dije », se le deshace la sonrisa de la boca y pasa de inmediato a fruncir el ceño: —¡pues siendo negativo no llegarás a ninguna parte!

Sero estalla en carcajadas nada más Ashido termina de soltarle eso en la cara.

—Eso no es ser negativo, es ser realista —la corrige, dedo índice en alto.

Ashido le voltea la cara toda enfurruñada, cruzándose de brazos y exclamando quejas sobre el supuesto pesimismo del chico.

—¡Me desagrada mucho eso de ti!

—¿De verdad? Pues a mí es lo que más me agrada de ti.

—¡Yo no soy negativa!

—Sí, sí. Justo por eso, a eso me refiero.

Ashido se detiene un momento para volverse a verlo, un poco confundida y extrañada. —Aguarda, ¿qué?

Sero se ríe para él solo, porque Ashido le parece muy adorable y no puede evitar que aquello le haga cosquillas en las mejillas, provocándole más risas. —Que tu optimismo es una de las cosas que más me gustan de ti.

Ah. Bien.

Una de las cosas.

¿Una de las cosas?

—Una de ellas...

Ashido murmura, balbucea, un tanto ida.

—Sí, ah. Aaaaaah...

Sero parpadea. Alza la mirada hacia la izquierda, luego a la derecha. Deja de sonreír y parpadea una vez más, abriendo la boca. Ah. Aaaaah...

Él aprieta los labios, haciendo de su boca una línea recta cuando las mejillas se le llenan del aire que contiene y luego expulsa en una exhalación bruta, bufando, sintiendo el sonrojo en su rostro más que inevitable, también, difícil de ocultar.

—¿Ya..., uhm —vacila, y fuerza una sonrisa que se nota apenada, cuando voltea a verla y ella, al oírlo, se devuelve en su dirección—, ya te dije que pienso que ese traje te sienta bien?

Ashido se lleva las manos al cuerpo por inercia, como revisándose el traje que porta con tanto orgullo como para no quitárselo en todo el día; luego es que se toma su tiempo, pero al fin niega con la cabeza y cuando responde que no, una sonrisa se le va haciendo en la boca.

—No —es un tono juguetón y una sonrisilla sinuosa—, no me lo has dicho —los que acompañan a ese gesto tan espontáneo que a Ashido le nace, de hacerle ojitos a Sero e impulsarlo con ello para que él pueda decirle:

—Estás muy bonita hoy, Ashido.

La sonrisa de Ashido termina de crecer llenándose de satisfacción y una sensación burbujeante de alegría. Toma a Sero por el brazo, luego es que ante tal gesto con el que lo aparta del resto para apropiárselo, Mina siente a Sero deslizarse fuera de su agarre para pescarle la mano. Sus manos se juntan, sus dedos se entrelazan y ella crece aún más a su sonrisa antes de decir:

—Creo que este es un buen momento para tus lecciones privadas, ¿qué dices?

—Que deberías tener cuidado con tus palabras porque eso suena mal fuera de contexto...

—¡No seas malpensado, pervertido!

—Me estás confundiendo, yo no soy así.

—Tú fuiste el que dijo que sonaba mal, ¡y te estoy hablando de lecciones de baile!

—¿Y te dije yo que las necesitaba? Solo dije que no soy tan bueno como tú, no que fuera malo.

La pista de baile se abre con las notas familiares de una canción popular rítmica y vibrante, llena de energía. Ashido se regresa a ver a Sero con reproche, y él no hace más que devolverle una sonrisa burlona.

—¿Quieres bailar conmigo o no?

—Sí, sí quiero.

Satisfecha, Ashido tira una vez más de Sero en su dirección.

—Entonces: cállate y baila conmigo —y como ve que a Sero los ojos se le van para revisar a su alrededor, es que Mina se acerca a él y le recoge el rostro—. ¡Oh! No te atrevas a voltear, ¡mantén tus ojos en mi!

Sero, obediente, concentra su atención en ella. Los ojos de ambos comparten una mirada atenta en el otro, por momentos dejando en el silencio que sus sentimientos reposen antes de que llegasen a borbotear.

Una de las comisuras de los labios de Sero se levanta abruptamente. Y es eso la única advertencia que tiene Mina a lo que va a escuchar:

—Te habías estado conteniendo, ¿verdad?

Ashido reacciona, tan solo eso impulsándola a hacer lo único que se le atraviesa por la cabeza para callarlo. Le roba un beso y no más.

—Cállate y baila conmigo.


Uups. Creo que al final me equivoqué de canción. Shut up and dance de Walk the Moon.