Capítulo 4
Naruto había pasado por episodios de depresión. Días en que no quería salir de la cama. No queria comer. Otros días donde todo le enojaba. Tampoco queria ver a nadie.
No estaba bien mentalmente y no podia hacerse cargo de una niña pequeña. Por eso su cuñada Hanabi se había llevado a Hima a la mansión Hyuga.
Después de que se quedara solo en su casa Naruto sintió que ya no tenía sentido vivir en esa casa. Y empezó a quedarse en su oficina definitivamente.
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Ya era medio día cuando se dirigió a la mansión Hyuga. Ahí había permanecido su hija desde que él no podía cuidarla.
Había pasado tanto tiempo que casi se sintió un extraño en ese lugar.
Un sirviente lo recibió en la entrada.
-Hokage Sama, bienvenido
-Buenos días - saludó Naruto.
-Paso por favor.
El sirviente lo llevó hasta la sala del té donde se encontraban su suegro y su cuñada.
-Buenos días.
-Buenos días, Naruto. Pasa a tomar el té.
Hanabi no le dirigió la palabra. Suponía que seguía enojada con él y se lo merecía.
Naruto entró y tomó asiento frente a Hiashi. Nadie hablaba sólo se dedicaban a tomar el té. Pero Naruto había ido con un objetivo. Necesitaba ver a su hija.
-Quiero hablar con Hima ...
Hanabi se puso de pie y le habló con un tono de voz muy alto. Casi gritándole.
-¿Si estás consciente que hace meses que no has venido a verla? Hima ha sufrido mucho. Mi padre y yo hemos hecho todo para alegrarle sus días. Perdió a su madre. Pero también a su padre. Y Boruto ...
- Hanabi cuida tus palabras.
Naruto sólo agachó la cabeza. Todo era cierto.
-Sé que no he sido un buen padre este tiempo. Pero quiero arreglar las cosas. Yo estaba muy mal. Tienes que entender que aún no puedo superar la muerte de mi esposa.
Hanabi contenía las lágrimas. Ella también extrañaba mucho a su hermana.
-Deja de culparte Naruto. La pérdida de Hinata nos ha afectado a todos. No es fácil cuidar de dos hijos siendo viudo. Mírame a mi. Yo también cometí muchos errores con mis hijas.
Hiashi le palmeó la espalda tratando de consolarlo.
- Hanabi, ve por la niña.
Pero ella sólo se quedaba en su lugar. Sin moverse.
-Por favor Hanabi - suplicó el rubio.
-Solo porque Himawari también quiere verte a pesar de todo.
Hanabi salió por el pasillo y Naruto esperaba ansioso por ver a hija ¿Cómo había permitido que pasará un año sin verla? Era demasiado tiempo. Seguramente ya había crecido un poco ...
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó la voz de su hija. Una sonrisa se formó en su rostro después de tanto tiempo aunque no duró mucho.
Cuando la niña entró inmediatamente se escondió detrás de su tía.
-Himawari, tu padre vino a verte- dijo el abuelo Hyuga.
Pero la niña no quería acercarse.
Naruto podía sentir esas tres miradas sobre él. Hanabi lo miraba enojada. Hiashi con tristeza y Himawari con miedo.
La niña lo miraba con miedo. Con dolor.
Naruto se sintió tan mal porque su hija lo mirara así. Él era el culpable del gran cambio de su hija. Que antes lo recibía en casa corriendo hacia él para abrazarlo con cariño. Ahora Hima no sonreía.
Hanabi la tomó de la mano y la acercó a Naruto. La niña mantenía la mirada al suelo.
Hiashi llamó a su hija menor y salieron de ahí.
Himawari levantó la vista para mirar a su padre que se había agachado a su altura. Naruto experimenta esos ojos azules tan parecidos a los suyos. Tan llenos de tristeza.
- ¿Papá, ya no me quieres?
Él no pudo con eso. Abrazó a su hija. Sintiéndose tan culpable porque su pequeña pensara eso.
-Nunca voy a dejar de quererte. Eres mi pequeña. Te amo hija.
Hima se sintió muy triste. Abrazó a su padre mientras lloraba.
-Abuelito y tía Hanabi cuidaban de mi pero yo extraño mucho a mi mamá, a mi hermano ya mi papá.
-Papá te promete que no volverás a sentirte triste y sola. Volveremos a ser una familia. Perdóname Hima.
-Extraño mucho a mamá ...
-Yo también Hima. Yo también. La extraño todos los días.
Naruto cargó a su hija en brazos mientras le acariciaba el cabello para que dejara de llorar. Pero cómo, si él tampoco podía dejar de hacerlo.
Tampoco podía dejar de estar triste.
