V. Potter

— ¿Convertir una silla en una cama? ¡Díganme! ¡¿Cómo se logra eso?!

—Es fácil, Ron, solo tienes...

— ¡Ya lo sé, Hermione! ¡Era una pregunta retórica!

Harry se divertía con la discusión de sus amigos aun a pesar de estar mentalmente cansado; la profesora McGonagall les había dado la oportunidad de redactar nuevamente el ensayo que no realizaron, pero esta vez con treinta centímetros de pergamino adicionales. Ya se iba haciendo la idea de que no dormiría esa noche.

Caminaban por los pasillos y veían a los estudiantes circular normalmente; unos en grupos variados con miembros de distintas casas, y otros que se juntaban sólo entre Ravenclaws, Hufflepuffs, Gryffindors o Slytherins, aunque aquello era común para las serpientes, pues nunca se juntaba con nadie más que no fueran ellos mismos, y si lo hacían era solo para gastar bromas pesadas o para sacar algún beneficio.
Harry siempre ha sido fiel creyente de que las peores personas terminan en esta última casa, basta con ver su descripción: ambiciosos, tramposos y egoístas, siempre sintiéndose mejor que el resto. Aún no comprendía por qué el sombrero quiso enviarlo allí la primera vez, estaría defectuoso después de haber pasado por tantas cabezas.

El trio dorado ya cruzaba por una zona amplia en dirección al lago, cuando a Harry le pareció ver extraños papeles negros esparcidos alrededor de un árbol. Lo primero que pensó fue en dejarlo pasar como cualquier cosa, pero cuando los vio desaperecer detuvo su caminata para distinguir mejor los objetos. Con la vista fija en la zona una rosa cayó de repente surgiendo de la nada, por lo que, curioso, se acercó al lugar dejando que sus amigos se adelantasen.

Se posicionó bajo el árbol y miró la rosa: era bastante peculiar, brillante y parecía recién cortada. Sus ojos viajaron hacia la superficie de la que había descendido y para su sorpresa se encontró con una figura bien conocida que en esos momentos exteriorizaba un aspecto decadente, era como ver a alguien que perdió un partido importante, con la diferencia de que Draco no terminaría en ese estado por algo así, él siempre se comportaba altanero.

— ¿Malfoy?—escapó la duda de sus labios.

El mencionado le otorgó una expresión indefinida, lucia como alguien recién sacado de un trance. Estaba sobre una de las ramas del árbol, una rara costumbre suya, pensaba. La luz del sol casi no se filtraba en su silueta de no ser por tenues ranuras brillantes y amarillas que sacaban destellos del cabello platinado, el resto estaba totalmente cobijado por la sombra.

Y escuchó esa irritante risa.

— ¿Qué te pasa?—cuestionó osco, incluso más que lo usual, pues no había olvidado lo que el Slytherin le hizo en el tren. Ahora resultaría que convertirse en mortifago le estaba quitando la cordura.

Malfoy terminó de reírse y vio un punto lejano, evitando posar sus ojos en él.

—Acabo de vomitar esa flor ¿sabes?

Por acto reflejo, Harry soltó la rosa.

Draco desvió la mirada a la planta y después de un tiempo, entrecerró los ojos.

— ¿Qué? ¿No te gusta estar tosiendo flores? Imagínate lo que sintió Ron con el traga-caracoles—acusó el pelinegro con el entrecejo fruncido.

Malfoy hizo un gesto que quiso parecer una sonrisa divertida pero que nunca llego a sus ojos—Lo recuerdas—dijo y enseguida agregó:—Hasta en eso tengo más clase que Weasley.

Harry encontró eso como motivo suficiente para sacar su varita, ese estúpido le debía ya muchas y era una buena oportunidad para vengarse, podría decir que él fue quien comenzó insultando a sus amigos (lo cual era tan cierto que ya hasta le parecía normal) y que por eso se vio obligado a convertirlo en hurón nuevamente.

Un buen plan, sin embargo dudaba que fuera una batalla justa, su sentido Gryffindor así lo decía, pues Malfoy aparentaba en ese momento ser alguien que no movería un dedo para defenderse.

—Sí, también recuerdo cuando fuiste hurón—terminó por decir.

Draco hizo un gesto como si quisiera replicar, pero en su lugar empezó a toser hojas rosas de camelia*.
No supo por qué pero se vio tentado a extender la mano y recibir esos pétalos, por suerte no lo hizo y alcanzó a retener el perturbador impulso— ¿Ser un mortífago te enferma?—le incriminó de forma directa como una rápida vía de escape para sus propias reacciones.

Vio a Draco fruncir el ceño pero no supo si fue por su comentario o por las flores, puesto que este no lo miraba a él sino la trayectoria que las camelias tomaron siendo llevadas por el viento.

—Lárgate, Potter, no estoy de humor, y te juro que si tus amigos cruzan la sombra del árbol, les lanzo un crucio ¿Escuchaste?

Harry miró a sus espaldas y allí estaban Ron y Hermione acercándose, el uno con un aura enfurecida mientras que la chica le seguía el paso pero con semblante preocupado. Al parecer los dos ya habían intuido con quién estaría discutiendo.

—Lo que sea que tengas, lo tienes merecido, Malfoy—dijo como despedida y se alejó sin más, no queriendo perjudicar a sus amigos. Prefería enfrentar al Slytherin solo y patearle el trasero por si mismo, antes que involucrar a sus compañeros en peleas tontas.

Ya estaba llegando a ellos cuando Ron intentó decir algo pero fue interrumpido por un grito ahogado de Hermione quien miraba tras de si cubriéndose la boca con ambas manos.

Volteó en un solo movimiento y allí, en el suelo, bajo la sombra del árbol, yacía el cuerpo inconsciente de Draco Malfoy.

...

—...confringo?

— ¡Harry!—escuchó el llamado de Hermione a lo lejos.

— ¡Señor Potter!

Dio un respingo— ¿Qué?—unos cuantos se rieron por su torpe reacción.

Snape parecía estar furioso—Le pregunte, señor Potter, con qué hechizo contraatacaría a alguien que le lanza un confringo.

Harry parpadeó-— ¿Expelliarmus?

Toda la clase estalló en carcajadas.

Snape enrojeció de pura rabia y gritó:— ¡Salga de mi clase en este momento!

—Pero profesor—protestó Hermione—El hechizo que dijo Harry sí es válido para...

— ¡A usted no le he dicho nada, Granger!

Harry sin rechistar tomó sus cosas dispuesto a irse, sin embargo, en el lumbral de la puerta se detuvo.

— ¿Sucede algo, Potter? creí haberle dicho que se marchara ¿o es que acaso está sordo?

—Profesor—bramó ignorando el comentario— ¿Qué tiene Malfoy?

La clase entera quedó en silencio y entre compañeros se miraron extrañados, ni que decir del profesor que jamás se habría esperado esa pregunta, menos que proviniera de Potter.

—Eso—empezó—no es asunto suyo. Ahora, fuera de mi salón.

— ¿Es eso? ¿O ni usted sabe qué es lo que pasa con los integrantes de su casa?—antes de que le llegara algún hechizo por su atrevimiento, Harry abandonó el aula de DCAO desapareciendo por el pasillo.

No le quedaba nada por hacer así que sólo caminó sin un destino fijo cuestionándose mentalmente qué lo había llevado a contestar de aquella forma a Snape, no es que no quisiera, pero normalmente le era más fácil retener sus impulsos. Quizá fue por no estar dentro del ambiente de la clase y en su lugar haberse mantenido con los pensamientos apuntando a una sola dirección.

Pensar en Malfoy no era nada totalmente nuevo para él, practicaba insultos con su nombre y muchas veces se imaginaba lanzándole un montón de hechizos que lo dejaran como algo similar a una uva aplastada, o sino que el rubio recibía su merecido de una u otra forma, mientras más humillante sea el método, mejor. Pero le era extraño, como lo sería para cualquiera, que uno de sus deseos o producto de su imaginación se viese cumplido de forma tan cabal.

¿Podría considerarse siquiera el escupir rosas como algo denigrante o de un estándar de gravedad elevado? Lógicamente no, pero el día de ayer había comprobado que por lo menos si ocupaba un muy buen puesto.

En el patio, los tres habían visto como Malfoy se caía del árbol (bueno, tan solo Ron y Hermione ya que él había estado dándole las espaldas), y cuando se acercaron, este y apenas respiraba. Hermione sugirió de forma insistente en llamar a algún maestro, pero ni él ni Ron supieron cómo reaccionar.
De todas formas no hubo necesidad ya que antes de hacer algo, Zabini llegó con Crabbe y Goyle ordenando al más grande (Goyle) que tomara a Draco y lo llevaran al interior del castillo.

El suceso habría sido extraño para quien sea, era algo que no podrían negar, la diferencia estaba en que a muchos les produciría diferentes reacciones, tal vez risa o diversión, en algunos casos satisfacción pura, y tan solo a los propios Slytherins se les podría entrever un deje de preocupación, y hasta quizá no la suficiente.

Para él, la visión de Draco recostado entre pétalos y con una rosa roja al lado, apenas respirando, fue tan cercano a verlo muerto que lo sumió en un estado de ensimismamiento durante un buen tiempo para después impulsarlo a preguntar a Snape sobre la condición del rubio, aunque no haya obtenido resultados.

Recuerda haber visto a Malfoy con ese libro de herbología, seguramente él ya sabría qué es lo que le sucede ¿Sería una maldición? Seguramente, ya que Ron decía jamás haber visto una enfermedad parecida. Lo que no se esperaba es que dicho embrujo fuera letal.

Si bien Malfoy era un imbécil pedante, no lo creía lo suficientemente malo para merecer la muerte, es decir, tenía puntos rescatables; parecía ser un buen líder, y tal vez por eso todo Slytherin lo seguía, incluso de cursos superiores...o podría ser también la influencia de su padre, quien es uno de los magos más ricos del mundo mágico con su legado sangre pura y que aparte tenía un muy buen puesto en las filas de Voldemort.

Bueno, no, la verdad que sea lo que fuese Malfoy no era buena persona, pero tenía que admitir que tampoco era tan desgraciado como se esperaría teniendo en cuenta su entorno, prácticamente fue criado para ser un mortífago ¿No? Se supone que debería ser más hostil y brusco, y aunque resulte un poco amenazante, no era del tipo que mata a sangre fría, ni siquiera se lo imaginaba pronunciando un Avada, era muy cobarde para eso, y no sabía si eso le aliviaba o debería ser un punto negativo más a su personalidad porque por cobardía se es capaz de mucho con tal de no perjudicarse.
Era un malnacido sí, pero no merecía morir, era joven, tenía su edad, quizás unos meses mayor o menor... ¿menor? ¿Podría Draco Malfoy ser menor que él más que sea por unos cuantos meses? ¿Días? Le parecía haber oído a Pansy Parkinson mencionarlo alguna vez... ¿Cumpliría años mientras aún están en Hogwarts?

Era raro pensar en cosas así, cosas que jamás se habría planteado de no ser por una situación extrema. Aunque puede ser que tan solo él la esté volviendo así de extrema. Después de todo nadie ha dicho que realmente Malfoy fuera a morir ¡Solo escupía flores! ¿Quién muere por algo así?

Aunque...no podía decir nada con certeza, no conocía el mundo mágico cabalmente por haber sido criado con los Dursley...

Ese era otro tema ¿Por qué si él fue criado por personas tan horrorosas como sus tíos, no se convirtió en un socarrón como Malfoy? Un escalofrió lo recorrió solo de pensarlo ¿Quizá por eso el sombrero había planteado en enviarlo a Slytherin en primera instancia?

Pensó en ello detenidamente mientras sus pasos hacían eco en el solitario pasillo por el que atravesaba, sin dirección ni conocimiento de en dónde lo depararían sus pies.

Y la respuesta llegó sintiéndola como lo haría Hermione cuando descubría algo entre sus libros referente a un problema en el que se veían envueltos; la diferencia entre su actitud y la de Malfoy sí se basaba en su infancia, pero existía la diferencia en que a Malfoy lo debieron consentir en todo mientras que a él lo trataban cual bicho raro. A Draco lo habían criado para que aprecie cosas como la pureza de sangre y trate mal todo lo que vaya contra eso, le habían inculcado ese pensamiento mediante mimos y recompensas por cosas que seguramente para cualquier otro padre ''normal'' estarían erradas, casi como Dudley, por eso el Slytherin le recordaba tanto a su desagradable primo.

Mientras, él sabía distinguir las malas actitudes justamente por sus tíos, porque a él no le había gustado la forma en la que lo trataban y la había catalogado como mala, por eso y por las enseñanzas que daban en la escuela, ¿Draco habría ido a una escuela con niños revoltosos que de vez en cuando hacían cosas como ingerir pegamento (recordaba claramente a un niño de su curso que lo hacía) o saltar la cuerda?

Por supuesto que no, algo le decía que había sido educado en casa con profesores particulares de rostros serios que no hacían otra cosa que corregirle la postura y la ortografía.

En cierto modo era...deprimente.

Pero Draco no pensaría así, había sido criado para apreciar ese tipo de cosas aún más que jugar en grupo con otros niños. Hasta tenía el presentimiento de que el rubio ni siquiera llegó a rasparse las rodillas.

Viéndolo bien, parecía un juego psicológico, tal vez eso es lo que era ¿Quién sería Draco Malfoy si hubiese sido criado por los Weasley? ¿Existiría Draco-imbécil-pedante? ¿Sería Gryffindor igual que el resto de pelirrojos? ¿Sonreiría sin malicia? ¿Jugaría con otros niños y se mancharía con lodo mientras corre?

¿Estaba sintiendo empatía?

Detuvo su andar cuando pasaba frente a una puerta muy bien conocida, un lugar al cual su subconsciente le había dirigido desde un principio.

Era estúpido por pensar en los « ¿Y si...?» Porque las cosas ya están dadas de una forma concreta. Ya existe una realidad en la que los Weasley no criaron a ningún niño rubio; Draco Malfoy no es Gryffindor (cayendo en cuenta de lo absurdo y desastroso que sonaba) sino un Slytherin cobarde y egoísta (porque él quiso y sin justificaciones); él era el niño-que-vivió, y odiaba al idiota que desde un inicio no hizo más que hacerle la vida imposible en Hogwarts.

«Hola ¿También Hogwarts?»

...quizás no tan desde el inicio.

Sin saber realmente por qué, abrió la puerta y entró a la enfermería.

«Realmente creo que no deberían dejar entrar a los otros, ¿no te parece? No son como nosotros, no los educaron para conocer nuestras costumbres. Algunos nunca habían oído hablar de Hogwarts hasta que recibieron la carta, ya te imaginarás. Yo creo que debería quedar todo en las familias de antiguos magos.»


Notas de la autora:

*La Camelia Rosa significa anhelo.

Espero y les guste aunque tarde en actualizar ^^'

¡Gracias por leer!