XI. Trato

Voldemort nunca ha representado nada bueno en la comunidad mágica, Harry sinceramente no entiende las razones de aquellas personas que lo siguen y apoyan, vagamente se hacía una idea del poder que ganarían, pero ¿Lo vale? ¿Realmente vale condenar al mundo mágico, a las personas que conoces y a tu familia a un futuro oscuro y doblegado a los pies de un mago que ha perdido su humanidad?

Mientras caminaba en Hogsmeade con sus amigos, notó como un pinchazo la tienda de artículos de broma Zonko cerrada con tablones, y así varios locales más. Esto era lo que traía Voldemort ¿Por qué el resto no se podía dar cuenta? ¿Por qué tenían que ser tan egoístas?

Si creyó que el paseo podría recobrar un poco de gracia en el transcurso, se equivocó, se equivocó tremendamente. Primero estuvo su no agradable encuentro con el profesor Slughorn; después avistó a Mundungus en posesión de artículos que había robado de la casa de su padrino y que planeaba vender al camarero del Cabeza de Puerco; y por si no fuera suficiente, al regreso se toparon con Katie y Leanne discutiendo por un paquete que resultó traer dentro un ornamentado collar de ópalos, un collar que Harry había visto con anterioridad en Borgin y Burkes y el cual indicaba estar maldito, por ello Katie Bell actuó de forma tan extraña. Llamaron a Hagrid y tan pronto la vio tuvo que llevarla lo más rápido posible al castillo.

No podía evitar pensarlo, todos esos malos momentos, todas estas situaciones solo tenían un promotor y culpable: Voldemort.

Sin embargo ya había establecido que a quien menos comprendía era a aquellos que apoyaban a ese cara de serpiente, pues con las preguntas que él y sus amigos le habían hecho a Leanne, entendió algo muy importante.

—Malfoy sabía que existe este collar. Estaba en una vitrina de Borgin y Burkes hace cuatro años; vi cómo lo examinaba mientras me escondía de él y de su padre. ¡Seguramente era lo que quería comprar el día que lo seguimos! ¡Se acordó del collar y fue a buscarlo!

Cuatro años, habían pasado cuatro años desde que pronunció mal la dirección del callejón Diagon y terminó en esa asquerosa tienda, encerrado en un armario para no tener que tratar con los Malfoy, sin embargo recordaba con lucidez el día y el momento en el que el niño rubio se acercó a revisar el objeto, con la genuina curiosidad plasmada en su cara y ¿Por qué no? cierta pisca de malicia en su mirada, porque Draco no era tonto, él sabía que los artículos en ese lugar no eran precisamente para hacer un bien, menos aquel collar con una inscripción que claramente lo señalaba como maldito, y aun así se había mostrado interesado.

No debería de extrañarle, el propio Lucius Malfoy llegó a esa tienda para negociar con el dueño, ofreciendo pertenencias que serían del tipo oscuro tal y como la mercancía que caracterizaba todo el local. En resumen, Draco vivió toda su vida rodeado de esa clase de artefactos, por ello no le alarmaban como al resto, por eso para él más que una amenaza era un arma de la cual podía hacer uso, tal y como lo hizo con Katie Bell.

Cuando se lo comentó a Ron y a Hermione no obtuvo el apoyo que esperaba, pero por supuesto no desistió, planeaba llegar a Dumbledore y contárselo todo; hablarle de todas sus sospechas sobre Malfoy en general y el peligro que ahora representaba un estudiante así en el colegio, uno que desde temprana edad ya llevaba la marca de Voldemort tatuada bajo la manga.

Hubo una extraña comparación en su cabeza, el recuerdo de una frase en la que a Harry mencionaban como el integrante más joven en el equipo de quidditch de Gryffindor, y ahora, en el presente, como contraparte estaba Draco, el mortífago más joven reclutado en las filas de Voldemort.

Nunca había visto la diferencia entre ambos más abismal, pero por lo mismo nunca se había percatado de una igualdad como aquella.

Ya en Hogwarts estuvo buscando al profesor Dumbledore, sin embargo en un aula solo avistó a la maestra de transformaciones.

—Profesora ¿Puedo hablar con el profesor Dumbledore, por favor?

—El director se ha marchado y no volverá hasta el lunes, Potter.

— ¿Que se ha marchado?

—¡Sí, Potter, se ha marchado!—le dijo con tono cortante—Pero cualquier cosa que tengas que decir relacionada con este desagradable accidente puedes confiármela a mí.

Harry vaciló, pero no creía momento para preocuparse por si se iban a reír de él. Así que inspiró hondo y dijo:

—Creo que Draco Malfoy le dio ese collar a Katie, profesora.

El ambiente se puso tenso, Ron y Hermione se mostraban incómodos y la profesora pidió pruebas para una acusación tan grave, él le contó que habían seguido a Malfoy y que este mantuvo una extraña conversación con el propietario de Borgein y Burkes. A partir de eso surgieron preguntas de parte de la profesora y comentarios nada alentadores tanto de Ron como Hermione.

La plática se alargó, cada uno dio su punto de vista y su opinión, además la profesora resaltó las medidas que Hogwarts había adoptado ese año, pero sobre todo...

—Es más—dijo McGonagall, adoptando un tono inapelable—, hoy el señor Malfoy no ha ido a Hogsmeade.

Harry la miro boquiabierto y se desinfló de golpe.

— ¿Cómo lo sabe, profesora?

—Porque—hizo una pausa, pero continuó, decidiéndose por no hacer del tema algo muy grande—todos sabemos que el señor Malfoy está pasando por cierto síndrome indefinido, no puedo llamarla enfermedad como tal porque puede que no lo sea, pero en cualquier caso, Madame Pomfrey prohibió sus salidas a Hogsmeade hasta que se halle una cura, quiere evitar el frío prolongado porque puede empeorar los síntomas y su sistema respiratorio que de por si ya está afectado. A más de eso—continuó—el señor Malfoy estaba cumpliendo un castigo conmigo. Ya van dos veces seguidas que no entrega sus deberes de Transformaciones. De modo que gracias por comunicarme tus sospechas, Potter—añadió al pasar por delante de los muchachos—pero tengo que subir a la enfermería para ver cómo evoluciona Katie Bell. Que tengan un buen día.

—Lo había olvidado—dijo de repente Hermione como si hubiese cometido un grave pecado—la condición de Malfoy, era imposible que lo dejaran ir así.

—A lo mejor tenía un cómplice—insistió Harry—Crabbe o Goyle. O, pensándolo bien, otro mortífago; seguro que tiene mejores compinches ahora que se ha unido a...

Ron y Hermione se miraron como diciendo: inútil intentar razonar con este testarudo.

Los tres caminaron y entraron a su sala común. Harry no entendía por qué ellos no podían ver todo tan claro como él lo hacía.

Estuvieron un rato conversando en uno de los sillones sobre el qué pasaría con Katie al día siguiente y si su estado sería grave. Cayó la noche y se separaron decidiéndose por ir a acostarse temprano. Hermione se despidió y se fue al dormitorio de chicas, él y Ron subieron por las escaleras en espiral y entraron a su habitación.

Ninguno dijo nada en el trayecto, Ron parecía demasiado cansado y aturdido como para entablar una charla, así que lo dejó estar y procedió a centrar sus pensamientos en lo que había dicho la profesora McGonagall.

¿Qué tan grave estaba Malfoy?

"Madame Pomfrey prohibió sus salidas a Hogsmeade hasta que se halle una cura, quiere evitar el frío prolongado porque puede empeorar los síntomas y su sistema respiratorio, que de por sí, ya está bastante afectado" había dicho la maestra. ¿Qué quería decir con que su sistema respiratorio estaba afectado? ¿Malfoy tenía problemas para respirar?

Harry terminó de colocarse el pijama y deseándole buenas noches a sus compañeros, cerró las cortinas de su cama y se recostó sobre el colchón mirando el techo, no sin antes colocar sus lentes en el mueble de siempre.

La oscuridad era total en la habitación, la respiración acompasada de sus compañeros era lo único que se escuchaba. Pronto, comenzó a escuchar los ronquidos de Ron indicándole que este ya había caído en un sueño profundo.

Era en aquellos momentos de la noche, entre la vigilia y la somnolencia, que mejor se le daba el pensar, o así lo creía él, pues era siempre en esos instantes que sacaba conclusiones o aclaraba su mente, esto debido a que se sentía sin tapujos, inhibido, y sin la molesta sensación de estar pensando mal.

Por eso, no se sentiría extraño por estar tomando demasiado en cuenta a Draco Malfoy ¿y quién no lo haría? Su enfermedad, condición, o lo que sea, no era cosa de todos los días, era algo que despertaba la curiosidad, y Harry no entendía por qué no las sospechas. ¿Por qué sus amigos no le creían cuando decía que ese rubio era un mortífago? ¿Que no estuvieron junto a él en todas las veces que Malfoy buscó perjudicarlo de alguna manera?

El sueño llegaba con lentitud a su cuerpo, y con ello su mente disparaba los últimos recodos de los hechos de aquel día.

Malfoy era un mortífago, eso no lo dudaba.

Malfoy estaba enfermo, eso tampoco.

La enfermedad de Malfoy...era extraña.

Y quién sabe por qué, acredítenselo a su estado obnubilado, pero Harry imaginó a Ginny tosiendo pétalos de rosas.

Pero bueno, hay una diferencia que dista la copia de lo auténtico. Por eso, tras unos segundos, Harry dejó de ver a Ginny y en su lugar estuvo Draco Malfoy, imagen que lo acompañó lúcida hasta el mundo de los sueños.

...

Katie Bell fue trasladada al hospital San Mungo, ese mismo día tuvo lugar su cita con Dumbledore quien le mostró más recuerdos de Voldemort; después de eso, Harry le confió sus sospechas sobre Malfoy, y aunque el profesor indicó que se haría cargo, no estuvo del todo convencido.
Sin embargo, en los días siguientes el Slytherin no dio señales de estar planeando ningún otro movimiento contra...quien sea que fuese su objetivo.

Lo veía en clases y ocasionalmente en el comedor. No podía dejar de desear saber qué es lo que pasaba por su cabeza rubia, además, ya no tosía frecuentemente, si no fuera porque lo vio hacerlo en un pasillo aislado habría dicho que ya no tosía en lo absoluto ¿Eso quería decir que estaba mejorando?

Harry quería saber, le intrigaba tanto que se estaba planteando usar un poco de Félix Felicis para seguirlo y averiguar algo, lo que sea.

—No creo que Malfoy sea tan importante como haber visto al joven Quien-tu-sabes ¡Que miedo debía de dar!—le dijo Ron cuando le habló de sus inquietudes.

Estaban en clase de Herbología, la profesora Sprout les había encargado a los estudiantes recolectar vainas de una Snargaluff; una cepas retorcida que cobraban vida y golpeaban a todo aquel que se acercara.

De alguna forma, cuando recolectaron la primera vaina empezaron una conversación que condujo a las dichosas fiestas que organizaba Slughorn, enfatizando la fiesta de navidad. Ron y Hermione se pusieron a discutir cuando el primero comentó que a lo mejor la castaña intentaría ligar con McLaggen.

—Podemos llevar invitados—replicó Hermione—,y yo pensaba pedirte que vinieras. Pero ya que lo encuentras tan estúpido ¡Se lo pediré a otro!

— ¿Ibas a pedírmelo a mí?

—Sí, pero ya que prefieres que ligue con McLeaggen...

—No, si yo no digo eso...

Ciertamente la conversación entre sus amigos incomodó a Harry, que solo se limitó a aplastar la vaina, y en un mal movimiento terminó rompiendo el tazón.

Aquello en realidad no le sorprendía; él ya sospechaba que tarde o temprano pasaría algo parecido. Pero no sabía qué pensar... Cho y él no se hablaban desde el comienzo de curso ¿Qué tal si Ron y Hermione empiezan a salir juntos y luego cortan? ¿Conservarían su amistad? ¿Pasarían como en tercer año y no se dirigirían la palabra? ¿Y si salen juntos y no cortan? ¿y si como Bill y Fleur se vuelve insoportable estar con ellos, y él quedaba marginado para siempre?

Estar solo...no le veía problema, no por ahora al menos, pero ¿qué tal en un par de años?

Por otra parte, el tema de una pareja no debería serle tan preocupante, conocía a muchos que no daban ni su primer beso, tal como Ron o Hermione; no se había cuestionado quiénes lo habrían hecho y quienes no, estaba claro que Ginny ya no formaba parte de los que no habían dado un beso ¿Quien más pertenecería a esa lista? ¿Neville? ¿Katie? ¿Seamus? ¿Luna?

¿Malfoy?

Viendo el tazón lleno de tubérculos de un verde pálido que se retorcían como gusanos, Harry intentó imaginar una escena donde Malfoy se estuviese besando con alguien, Parkinson fue la primera opción, pero sencillamente le parecía imposible ver a dos Slytherin realizando esas demostraciones de afecto. En realidad, la casa no era el problema, el problema era Draco, a duras penas podía pensar en él estrechando la mano de alguien, tal y como lo intentó en su primer año, fingiendo querer ser su amigo.

La clase continuó sin que nadie dijera nada, tanto Ron como Hermione parecían prestar atención a la señora Sprout, todo lo contrario a Harry que había entrado a un área de divagaciones de la cual no podía salir.

No era la primera vez que se preguntaba qué hubiese sucedido si aceptaba la mano de Malfoy, pero sí era la primera vez que se planteaba una respuesta con tanta fuerza ¿Serían amigos? ¿Malfoy sería igual? ¿Distinto? ¿Él lo sería?

Estaba claro que nunca apoyaría a Voldemort, pero le intrigaba saber si con eso sería suficiente para que Malfoy tampoco lo hiciera.

La clase terminó y sus amigos lo trajeron de vuelta a la realidad.

Los observó las semanas siguientes, ninguno actuaba fuera de lo normal. Así era mejor, después de todo tenía cosas más importantes de las que preocuparse; Katie seguía en el hospital y debía de remplazar su puesto en el equipo, pronto jugarían contra Slytherin y quería estar listo, tenían que entrenar mucho y no quería dejar una derrota en su primer año de capitán ¿quién sería el capitán de Slytherin?

Harry rodó los ojos. Era obvio que sería Malfoy

Pensando en todo esto, un día abordó a Dean y le ofreció el puesto a lo cual el moreno aceptó gustoso, había preferido esto ya que no estaba dispuesto a soportar otras pruebas de selección, sin embargo sabía que aquello le traería problemas, principalmente con Seamus que claramente se veía ofendido, y a más de esto estaban el resto de sus compañeros de casa, quienes no tardaron en notar que el próximo cazador sería justamente uno de los chicos con los que compartía habitación.

Da igual, he soportado cosas peores—pensó con ironía.

Esa noche dispersó sus dudas al ver volar a Dean, encajaba bien con las cazadoras y el resto del equipo en sí. Pero claro, no todo puede ser color de rosa.

— ¡Ha sido un accidente! ¡Lo siento muchísimo, Demelza!

— ¡Te has dejado dominar por el pánico! ¡Eres un idiota, Ron! ¡Mira cómo la has dejado!

Harry se acercó y reparó el labio roto de Demelza. Él sabía que el punto débil de su amigo eran los nervios, por lo que no podía jugar como él sabía que era capaz. Como efecto colateral, ese fue uno de los peores entrenamientos del equipo, pero creía que hablar con sinceridad no era oportuno con el partido contra Slytherin tan cerca.

Al finalizar intentó animar a Ron que en esos momentos se sentía como un saco inservible de estiércol de Dragón, sin embargo, debía admitir que su amigo le preocupaba, el día del partido no la tendría fácil, Malfoy como capitán se encargaría de ello.

De regresó a la torre de Gryffindor se toparon con Dean y Ginny besándose apasionadamente, en aquel momento Harry se quedó inmóvil sintiendo una molestia en su estómago mientras veía a Ron armar un escándalo.

De un momento a otro Dean había desaparecido y los hermanos se apuntaban con sus varitas lanzándose insultos mutuamente, más que todo Ginny que empezó a recitar a todos aquellos que habían dado un beso para recalcar que Ron tenía menos experiencia que un niño de doce años, antes de marcharse hecha una furia, pero conteniendo el llanto.

Al final volvieron a sus habitaciones y ninguno mencionó nada hasta que se acostaron, Ron, al escuchar que probablemente Hermione se había besado con Viktor Krum, no estaba para nada de buen humor.

Harry permaneció largo rato despierto, contemplando el toldo de su cama con dosel, preguntándose qué había sido aquella molestia que sintió cuando vio a Ginny con Dean, probablemente se trataba de un sentimiento fraternal ¿a quién le gustaba ver a su hermana besuqueándose con un chico? Pero... ¿y si ese no era el caso? ¿y si resultaba que empezaba a sentir algo por Ginny?

Lo dudaba, lo último que quería era tener más problemas.


—Harper.

El castaño se detuvo y miró al dueño de la voz, en cuanto distinguió su figura, sonrió complacido.—Malfoy, no esperaba encontrarte por aquí ¿Buscabas algo?

Ambos yacían parados en el campo de Quidditch. Draco había visto a lo lejos a alguien dando vueltas en su escoba y fue una suerte encontrarse justamente al chico con el que necesitaba hablar.

—En realidad sí—el rubio lo miró directamente a los ojos y en Harper se despejó una duda más de por qué era él quien dirigía a la mayoría de los miembros de su curso.—Y ya lo encontré—sonrió con suficiencia e indicó:—Sígueme.

El otro lo vio emprender marcha hacia los vestidores y dejó que su lívido le pusiera una enorme sonrisa en la cara y jugara con sus expectativas.

Bajó de la escoba y se puso a caminar muy junto de su compañero—No te he visto en los entrenamientos—comentó.

—Eso es porque ya no seré parte del equipo—abrió la puerta con un hechizo y antes de que el castaño dijera nada lo tomó por la túnica y lo obligó a entrar.

— ¿Qué dices? Si tú no eres el buscador ¿entonces quien...

—Tú lo serás.

La habitación no estaba totalmente a oscuras, la luz del atardecer entraba vagamente por las rendijas de la puerta en donde se apoyaba el grácil cuerpo de Draco Malfoy.

— ¿Qué te hace pensar que lo haré?—se cruzó de brazos y dedicó una mirada apreciativa a la figura que tenía en frente.

— ¿Qué quieres?

Harper entrecerró los ojos dudando qué era exactamente lo que quería en ese momento, podría pedirle dinero, o algún artefacto mágico que solo alguien como Malfoy podía conseguir, sin embargo, había entrado a ese lugar con solo un pensamiento en mente, y no sabía si arriesgarse de esa forma sería lo más sensato, después de todo era Malfoy y podría adquirir cierto poder sobré él al chantajearlo con difundir que bateaba para el otro lado.

Pero bueno, Harper no era parte de la casa de Slytherin por nada.

—A ti.

...

En los baños desocupados del primer piso nunca se oía nada, quien iba allí era explícitamente para no ser descubierto.

— ¡Maldita sea!

El grito hizo eco en las paredes y alertó a Myrtle quien salió de su tubería directo a reprochar al que interrumpió su lamento.

Pero se detuvo.

Una tos se escuchó dentro de un cubículo cerrado, encima del mismo se veían pétalos de colores flotando en distintas partes.

— ¡Mierda!

Más pétalos.

Myrtle no era una experta, pero en su anhelo de algún día recibir flores, reconocía los pétalos amarillos del Clavel y los púrpura del Narcisso*.

Traspasó la puerta y se encontró con la figura de un chico aferrándose al retrete, justo en el momento en el que el capullo una Rosa canina* abandonaba su boca y caía al agua.

Draco cubrió sus labios con el antebrazo y miró con profundo odio la flor. No recordó su significado en el Hanakotoba como había hecho con los pensamiento naranja* que tosió justo cuando él y Harper estaban cerrando su trato.

—Esto es una...

—Es muy bello.

Pegó un salto y se giró apoyando su espalda en el retrete, mirando primero con espanto a Myrtle y luego furioso.

La fantasma lo ignoró y traspasó el piso volviendo a emerger por el retrete con el capullo en sus manos.

Draco se puso de pie y salió del cubículo. La observó irse hasta una de las ventanas para sentarse en el marco aún acunando la rosa en sus manos que pronto empezó a desaparecer como un montón de escarcha que se esparcía y brillaba.

— ¡Aahh!—el grito de Myrtle lo sobresaltó y aún más cuando la chica de pronto se puso a milímetros de su rostro.

—Quiero otra.

Enrojeció de rabia y sin importarle nada traspasó a la fantasma y se marchó dando fuertes pisadas rumbo a las mazmorras.


Notas de la autora:

1)Clavel Amarillo: Simboliza desprecio, rechazo o decepción.

2)Narciso púrpura: egoísmo, engaño.

3)Pensamiento naranja:deseo físico intenso

4)Rosa canina: Gozo y dolor.

Ha pasado mucho tiempo ¿No?

Sí, lo sé, soy una irresponsable, y la verdad no tengo escusa por haber tardado, no estoy segura que tener dilemas internos cuente como una.

Bueno, antes que nada no dejaré la historia por si les preocupaba, simplemente demoraré en actualizar, o quizá no tanto, todo depende de como la suerte conspire conmigo.

Agradezco a todos los que continúan leyendo y esperaron por una actualización, son en verdad pacientes y no pierden la fe 😅

Espero les haya gustado este pequeño trozo de continuación, yo sé que parece no avanzar mucho pero se vendrán cosas buenas, yo lo sé(?

Son tan buenos por seguir aquí 😢

¡Gracias por leer! ❤