Capítulo 1. EL regreso del líder oscuro
-Han pasado varios días desde que los guardianes regresamos de San Aegolius victoriosos después de haber derrotado a las fuerzas del mal de Metalbeak, todos los polluelos raptados han sido devueltos a sus familiares que aguardaban impacientemente su regreso; como en todas las batallas existen perdidas de compañeros que, aunque son realmente dolorosas de recordar, nos llenan de orgullo al saber que cumplieron con su trabajo haciendo lo correcto. Los búhos y lechuzas fallecidos han sido honrados y venerados por los que aún seguimos con vida y siempre lo haremos hasta el fin de nuestras vidas. Por último debo mencionar que me duele más que nada recordar a mi hermano Kludd, el camino que él decidió seguir no fue el indicado; seguir los pasos de una lechuza siniestra al que solo le importaban sus intereses; me hubiera gustado haber conocido a los guardianes en una situación diferente, más tranquila, poder ver la cara de mi hermano al saber que todo lo que decía mi padre era verdad y restregarle en la cara un fabuloso y lleno de gloria "¡Te lo dije!", luego continuar junto a él y mi familia una vida pacífica y llena de armonía. Pero en fin… no todo es color de rosa en este mundo, por eso los guardianes luchamos cada día, para mostrar a los demás un mundo mejor lleno de despreocupaciones – el joven Tyto terminó de escribir sobre su libro, que podía ser considerado más un diario por su contenido, una lágrima salió de sus ojos pensando que el mal acecha al mundo en cada momento, como un depredador observando a las aves jóvenes que cayeron de su nido y no pueden regresar. Su pata derecha dejó sobre el atril la pluma con la que escribía, tomó a su derecha con la misma pata un sello, lo llenó de tinta y lo marcó en la parte inferior derecha de la hoja. –Por un mundo mejor- La lechuza sonrió.
-¿Vienes Soren?- una mochuelo duende se asomó en la entrada del tronco donde el joven escribía sus pensamientos.
-Si Gylfie- Soren contestó cerrando su libro, no sin antes dar una ligera hojeada a través de sus páginas.
-¿Aun lo extrañas?, a tu hermano- Gylfie preguntó tratando de no incomodar a Soren.
-Sí.- suspiró antes de caminar hacia la entrada donde Gylfie lo aguardaba parada observándolo.
Las dos aves extendieron sus alas alzando el vuelo, para luego descender planeando por entre las ramas iluminadas del gran árbol.
Más abajo, los esperaba el tragón de Digger que era un mochuelo excavador, que devoraba los gusanos servidos en un tazón y Twilight un Cárabo Lapón que cantaba con apoyo de su laúd hacia un público compuesto por algunos búhos y lechuzas.
Esa noche el rey y la reina de Ga'Hoole que eran un par de blancos búhos Nival habían organizado una cena conmemorando a los héroes que salvaron la vida de los esclavos en la batalla de Aegolius.
Las aves presentes, tanto guerreros como habitantes del árbol charlaban animosamente. El rey aclaró su garganta y con una de sus garras hizo sonar una hermosa copa de cristal, todos los presentes guardaron silencio- ¡Hubiéramos hecho esto antes, pero debíamos regresar a sus familiares a los polluelos secuestrados, pero esta noche celebramos a las cuatro valientes aves que arriesgaron sus vidas por todos nosotros! - el rey habló, y levantando una copa con su pata exclamó - ¡Por nuestros héroes! -
- ¡Por nuestros héroes! - dijeron las demás aves presentes al unísono.
-Quisiera decir algo- Soren alzó la voz para que todos los presentes en el salón lo escucharan –hubo un quinto héroe en esta historia que dio su vida por nosotros, sin él, nada de esto habría sido posible, él dio su vida para que Gylfie y yo escapáramos de Aegolius, el creyó siempre en los guardianes hasta su muerte, su nombre era Grimble-
- ¡Por el gran y valiente Grimble que en paz descanse! - las aves dijeron una vez más al unísono. Toda la noche, las aves conmemoraron a sus héroes, celebraron su victoria y descansaron al saber que ahora existía un mundo mejor.
A varios cientos de kilómetros, atravesando el tormentoso mar de Hoolemere, más allá de los bosques, y los verdes prados, una región rocosa se alzaba en las planicies dando un aspecto siniestro y triste al mundo, a su lado un bosque terminaba de consumirse por un incendio que había acabado con todos los árboles, y la vida dentro de él.
Un sendero oscuro teñido por la ceniza era seguido por una silueta siniestra que cojeaba; un Tyto caminaba cansado y hambriento al no haber podido cazar nada por tener un ala rota; por entre la oscuridad de la noche, la luna se ocultaba entre las nubes quitando la luz que iluminaba la escena, minutos más tarde, la luz lunar iluminó todo el bosque mostrando la aterradora imagen del rostro de la lechuza quemada por el fuego.
- ¡Maldito Soren!, me vengaré de ti y de tus queridos guardianes- dijo con rabia y malicia para sus adentros- ¡Maldito! - gritó. -Mi venganza será dulce y esta vez…no tendrán oportunidad - dijo tomando con un rápido movimiento a un ratón que corría entre el bosque buscando restos comestibles. –Este no es tu día de suerte- la lechuza devoró al infortunado ratón.
Miró la luna llena y continuó caminando por el sendero nocturno. – ¡Me vengaré malditos!- gritó de entre las sombras y luego desapareció.
