Cap.3. Los guardianes deberán temer.
-Mucho gusto señor, mi nombre es Aleare- la joven lechuza estaba satisfecho al ver que Kludd devoraba con gusto las presas - ¿Qué le paso a tu cara? - preguntó inocente y curiosamente.
-Alguna vez has escuchado sobre los guardianes- Kludd preguntó con un pequeño tono de malicia, pero Aleare no lo pudo notar.
- ¡Por supuesto!, sé que Lyze de Kiel venció a Metalbeak en la gloriosa batalla de las garras de hielo, y los guardianes regresaron victoriosos al gran árbol- Aleare se emocionó, sus padres le habían prometido visitar a los guardianes, y le alegraba que alguien más que no fueran ellos los conociera.
Kludd soltó una pequeña risa al ver la misma emoción que siempre tenía su hermano con ese tipo de historias.
- ¿Y tú los conoces? - preguntó Aleare, aunque creía conocer la respuesta.
-Por supuesto, yo era un guardián, pero fui atacado por mi propio hermano, él trató de matarme rompiéndome el ala y tirándome al fuego- Kludd mintió, miró la pequeña conciencia de Aleare, tan pequeño, tan crédulo.
- ¿Y cómo son ellos?, los guardianes ¿Cómo son? - Aleare quería saber, estaba tan emocionado que casi lo gritó alertando a algunas criaturas nocturnas del bosque.
-Pues… no son siempre como los mencionan las historias, en ellas describen a fuertes aves de gran esplendor, pero la realidad a veces es diferente, lo único resplandeciente de ellos son sus armas y cascos- ambas lechuzas rieron, pero un sonido los alertó a ambos. Un demonio de Tasmania salió de entre los arbustos atacando a Kludd, este recordó cuando era pequeño y cayó del árbol junto con su hermano. Pero Aleare atacó a los ojos del demonio haciendo que este hullera despavorido por el oscuro bosque. –Eso fue impresionante, creo que eres una lechuza muy fuerte- dijo Kludd felicitando a Aleare.
-Muchas gracias, mis padres me enseñaron a pelear esperando a que yo me convirtiera en un guardián- Aleare se sintió emocionado al recibir una felicitación por su excelente ataque, pero recordó que debía irse. -Creo que será mejor que te lleve a casa para que te puedas recuperar- dijo Aleare mirando el ala rota de Kludd, este asintió, pero no podía volar y si viajaban a pie tardarían mucho tiempo incluyendo que no podría escalar.
-Creo que será mejor que me dejes aquí, solo te seré una carga- dijo Kludd al sentirse completamente inútil, pero además quería probar las habilidades del pequeño.
-No te preocupes, te llevaré hasta el nido- Aleare dijo, y agitando un par de veces las alas sujetaron a Kludd como a un polluelo, luego, con fuerza, levantó el vuelo tan fácilmente como lo haría sin peso alguno
-Es un Tyto fuerte- pensó Kludd.
La joven lechuza transportó a Kludd por un par de kilómetros por el bosque hasta llegar a aquel enorme y frondoso árbol. Aleare dio un fuerte craqueo avisando a sus padres que se despertasen inmediatamente para poder ayudarlo, estos, asustados, se levantaron rápidamente para poder ayudar a su pequeño. Aleare llegó hasta el nido un poco exhausto al cargar a Kludd por todo el camino, pero aun así al llegar, posó suavemente a la lechuza sobre un pequeño nido para que pudiese reposar.
-Nos asustaste- dijo Eryha preocupada, pero luego noto a Kludd mal herido, pero al ver su rostro quemado recordó vagamente a Metalbeak – ¿Quién es él? - preguntó con voz tambaleante.
-Oh, mamá, papá, él es…- Aleare fue interrumpido.
-Mi nombre es Kludd- dijo la lechuza herida con una voz ronca.
-Él es un guardián mama, como ustedes- dijo Aleare emocionado. –Pero en una feroz batalla fue traicionado por su hermano-
-Parece que tuviste suerte de que no te sucediera algo más grave- dijo Varlor acercándose.
-Tiene razón señor, pero creo que debo de irme, sería mucha molestia que yo me quedase con ustedes por tanto tiempo- Kludd habló bajando la cabeza en signo de tristeza.
-Teníamos pensado un viaje al amanecer, pero al parecer será pospuesto- dijo Eryha mirando a su joven hijo.
A Aleare no le importaba que el viaje se pospusiera, ya que había conocido a otra lechuza que podía contarle sus aventuras como "Guardián", Eryha en lo personal no tenía un buen presentimiento sobre lo que podía suceder, pero no podía hacer nada al respecto ya que era un ave mal herida y podía morir en cualquier momento en aquel bosque.
Pasados unos minutos, mientras que las lechuzas adultas comenzaban a sanar el ala rota, Kludd empezó a reír, la familia de aves lo observó confundidos, ¿acaso se había vuelto loco?, pero en cuestión de segundos todo fue aclarado.
-Por un momento pensé que tu pluma era solo un adorno- dijo la lechuza aun sin parar de reír. -pero me doy cuenta de que te da un toque original para un Tyto-
-Desde pequeño, Aleare siempre tuvo esa pluma color celeste en su frente, alguna vez tratamos de quitársela su madre y yo, pero sorprendentemente creció al día siguiente así que decidimos dejársela- dijo Varlor aclarando.
-Oh, disculpe mi atrevimiento, pero es que no había visto algo similar antes- dijo Kludd disculpándose.
Muy a lo lejos, cruzando el mar de Hoolemere, Ga´Hoole se alzaba en todo su esplendor, aves iban y venían constantemente, el sol se alzaba hasta el horizonte denotando el amanecer. Soren se despertó con los primeros rayos del sol.
-Hoy tendré a mi primer alumnado- pensó, estiró sus alas, y planeó hasta otra rama que se encontraba a unos metros bajo de su nido. Aterrizó sobre de un grueso y hueco tronco, debajo de él, infantiles voces gritaban y reían, jóvenes búhos y lechuzas incluidas otros pocos tipos de aves, jugaban dentro de lo que parecía ser un pequeño salón de clase.
-Hola pequeños- Soren se asomó por encima de la entrada asustando a los jóvenes aprendices.
Los pequeños dieron un suspiro de asombro - ¡MAESTRO SOREN! - gritaron los pequeños casi al unísono, entre ellos su pequeña hermana Eglantine.
-Jeje…- Soren se paró frente del pequeño grupo de diez aves –saben a lo que vengo… ¿cierto? - preguntó alegremente.
- ¡Eres nuestro maestro de vuelo!- dijo un pequeño búho enmascarado (esa es la especie, no crean que en realidad está enmascarado XD), efectivamente, Soren había sido enmendado como maestro de vuelo al ser sugerido por su maestro Ezylryb.
-Es correcto pequeños, yo seré su maestro de vuelo; y si alguien me dice correctamente la primera lección, será el primero en intentarlo-
Todos los pequeños se miraron entre sí buscando la respuesta. –Primero debemos aprender a aterrizar- dijo la pequeña Eglantine, ella ya conocía el procedimiento de vuelo al haber visto como su madre y padre enseñaban a sus hermanos el arte de volar.
-Correcto- dijo Soren, estaba a punto de comenzar a explicar la lección pero repentinamente fue interrumpido por uno de sus pequeños aprendices.
-Maestro Soren, ¿es cierto que usted venció a Metalbeak?- dijo con una voz tierna el pequeño mochuelo.
-Bueno…si, pero ahora es un tema que no tocaré, cuando tengamos tiempo les platicaré, lo prometo- dijo Soren para poder continuar con la lección.
-Ahhh- dijeron todos los pequeños alicaídos.
La clase de vuelo comenzó, Soren mostró a los pequeños que para aterrizar no era necesario agitar las alas, también les mostró la manera correcta de planear de rama en rama, pasó una hora hasta que, sobre del tronco, aterrizó otra ave.
-…entonces, cuando el terrible Metalbeak estaba a punto de atraparme…- Soren contaba la historia cuando fue interrumpido.
-Hola- una voz femenina se escuchó en la puerta.
-Bueno chicos, les dejaré de contar, luego continuaré la historia-
-Ahhh- todos los pequeños reprocharon disgustados -pero ya va a acabar- una pequeña voz dijo al fondo del salón.
-Anda termina de contarles a los pequeños, no los dejes con la duda- Soren volteó a la puerta para conocer a quien se encontraba en la entrada del tronco,
-Hola, jeje- dijo nerviosamente al ver a Amber parada mirándolo cariñosamente, ambos se quedaron estupefactos.
-Ouuuuu- todos los pequeños dijeron en coro –El profesor Soren tiene novia- Soren y Amber se miraron avergonzados por las palabras de los pequeños.
-Bueno… creo que me voy- dijo avanzando sin quitar la vista de Amber, pero no se fijó en una ranura en la madera que lo hizo tropezar estrellándose contra de la joven búho.
Todos los pequeños rieron ruborizándolos aún más, Soren escapó volando después de salir de aquel tronco hueco, se sentía como un tonto, había quedado en ridículo frente a sus pequeños aprendices, y peor aún frente a su propia hermana. Al atardecer, Soren se dirigió al nido donde habitaba Ezylryb para recoger lo del día anterior. Llegando tocó con una de sus garras la madera simulando un pequeño llamado a la puerta, Ezylryb se asomó e invitó a Soren a pasar.
-Buenas tardes, muchacho, terminé tus armas hace poco, aún están calientes, así que deberás esperar un poco; pero cuéntame ¿Cómo te fue en tu primer día de enseñanza? – Ezylryb preguntó ansioso.
Soren suspiró agotado –Todos los jóvenes solo querían escuchar sobre mi batalla contra Metalbeak- dijo, toda la mañana las pequeñas aves interrumpían la clase para preguntar lo mismo.
-Deberás acostumbrarte, así será hasta que encuentren a otro héroe que admirar- Ezylryb se burló, él sabía por lo que Soren pasaba – ¿y cómo te ha ido con lo que te dije? -
- ¿Sobre de qué?- pegunto Soren confundido por la repentina pregunta de Ezylryb.
-Sobre de sentar cabeza, ¿aún no conoces a nadie? - preguntó insinuando algo.
-No, no, claro que no- Soren mintió.
-Creo que mientes, pero aun así no te presionaré hijo, para nada-
Paso un rato, Ezylryb descolgó un par de garras color platino con punta dorada, y un casco de hierro color bronce con esquinas color plateado, Soren se las probó, y viendo que, si le quedaba, agradeció a Ezylryb y se retiró con mucho gusto, porque al fin tenía sus armas de batalla.
Pasaron semanas, Soren era un guardián muy querido y respetado por todos en Ga´Hoole y era un maestro muy querido y respetado por todos sus alumnos. Soren fue ascendido a capitán entre los guardianes, puesto que había sido ocupado por Ezylryb en el auge de su existencia. Pero, aunque por sus logros, obtenía muchas cosas, sentía que no tenía nada simplemente con pensar sobre su hermano.
Después de varias semanas de recuperación, de vuelta en el bosque Tyto, Kludd se reponía de su tratamiento, tanto él como Aleare habían crecido más, Kludd casi tenía la estatura de un Tyto adulto, y Aleare tenía la estatura de Soren el día que fue raptado de su nido.
A veces tanto Varlor como Eryha salían de caza, Kludd entonces aprovechaba para hablar con Aleare.
- ¿Sabes que Metalbeak no fue erradicado? -
- ¿No murió? -
-No, fingió su muerte y se escondió, algunas lechuzas capturadas lo encubrieron hasta su muerte, no sé que pensarás de mi cuando te diga esto, pero yo admiraba a Metalbeak por su manera de controlar a las demás lechuzas-
Aleare sintió un escalofrío, pero no entendió el porqué, hizo una mueca de desapruebo, el admiraba al valiente Tyto frente a él, pero ¿apoyar a MetalBeak?
-Por favor no me mal interpretes muchacho, admirar a alguien por una cualidad no significa admirarlo por todo lo que hace, solamente creo que es posible aprender mucho de las cualidades de los demás, por ejemplo, tu padre…-
- ¿Mi padre? -
-Si muchacho, ¿qué es lo que más admiras de él? -
-Mi padre es un gran herrero, el me diseñó mis garras- presumió entonces las hermosas garras de batalla
- ¡Eso es genial muchacho! - es una excelente cualidad de la que has aprendido muy bien seguramente- Aleare asintió orgulloso -excelente, seguramente te gustaría ser como tu padre de grande- el joven asintió nuevamente -pero si pudieras cambiar algo de tu padre, ¿lo harías? -
Aleare dudó, nunca se había hecho esa pregunta -mi papá es gruñón a veces e impaciente, no me gustaría ser así-
-Es cierto, no nos agradan los gruñones, ¿Qué hay de tu madre? –
-Ella es una gran guerrera, es muy buena contando historias y se preocupa mucho por nosotros, no cambiaría nada de ella-
-Eso es excelente, ahora déjame explicarte el porqué de todo esto. MetalBeak era muy bueno para identificar lo malo de un ave quien quiera que fuera, convirtió en sus seguidores a lechuzas muy inteligentes y sabias. Ahora, él no era alguien joven, conocía mucho el mundo para saber que algo no estaba bien, tenía esa habilidad de identificar lo malo, recuerda muy bien esto muchacho-
Aleare prestaba toda su atención, estaba descubriendo algo que no sabía a pesar del miedo que pudo sentir en ese momento
-Por último, después de todo este tiempo muchacho me hice esta pregunta, si Metalbeak podía identificar lo malo dentro de las cosas, ¿por qué estaba en guerra contra Ga'Hoole?, los guardianes están para protegernos…-
- ¡Debe haber algo malo dentro de Ga'Hoole! - dijo Aleare como si adivinara algo único –
-Lo mismo supuse yo, pero ¿qué puede ser? – Aleare lo miró desconsolado, estaban tan cerca de descubrir algo importante – te diré una teoría que tengo y espero que me equivoque, por favor respóndeme con mucha sinceridad-
-Si-
- ¿Qué sucede si vigilas a un ratón sin cazarlo? -
-Corre a esconderse-
-Correcto, ahora dime, ¿el ratón es malo? –
-No, solamente está asustado-
-Correcto, pero si acorralas al ratón, ¿qué hace? -
-Se vuelve agresivo…-
- ¿Y? -
-Busca la forma de ser libre-
- ¡Exactamente! - hizo una pausa para tomar aire – ahora muchacho dime, ¿Cuál es el propósito de Ga'Hoole?
-Cuidar a los débiles-
-Por supuesto, pero para cuidar a los débiles requieren de un gran poder militar, ¿me equivoco? -
-No-
-Ahora dime, ¿que se requiere para cuidar a una lechuza débil y con el ala rota que no puede volar? -
-Alimentarla, cuidarla, protegerla y …- se le iluminaron los ojos- vigilarla para que no se lastime-
-El mundo es un ave terca que siempre está en peligro-
- ¿Entonces MetalBeak se sintió acorralado? -
-Como a un ratón, muchacho dime, ¿qué sentirías si aves armadas te vigilaran día y noche desconfiando de cada acción que hagas y que en caso de sospechar de ti y tu familia, hagan su propia "justicia" para mantener su "balance"? –
-Desesperación, buscaría como ocultarme-
-Piensa esto muchacho, si las aves supieran que guardan armas en este nido, como lo tomarían-
-Creerían que nos vamos a revelar-
- ¿Y si te pudieras revelar para proteger a tus padres, lo harías? -
-Sin duda alguna-
-Ahora mírame al rostro- Aleare lo observó, esta vez no sintió miedo – yo le mostré esto a mi propio hermano, aquel de quien más confiaba en el mundo, pero… prefirió a los guardianes más que a mí y desalmadamente me lanzó a las llamas- Aleare apretó el pico molesto, y arañó la madera bajo sus patas -Yo tengo una causa, aprendí que solamente hay algo malo en este mundo, falsas esperanzas y solo un mal el cual erradicar-
-El árbol-
-Si muchacho, pero para librarnos de su control es necesario un ejército-
-MetalBeack…-
Varlor entró con un par de ratones seguido por su esposa con el mismo botín, cenaron y durmieron, aunque Aleare no pudo pegar los ojos.
-Muy bien, trata de estirar tu ala- Eryha sanaba a Kludd de su ala rota, mientras tanto, Varlor y Aleare forjaban un casco a la medida del joven para cubrir la parte de su rostro chamuscado.
Kludd estiró su ala exitosamente, ya no estaba rota, ahora podía volar nuevamente a voluntad, emprendió un corto vuelo alrededor del árbol para comprobar que estaba completamente recuperado. Al regresar al nido, Varlor le entregó un casco color bronce muy oscuro, este casco le encajaba a la perfección, ya que, al probárselo, entro suave y fácilmente.
-Muchas gracias por su ayuda, sin ustedes habría muerto- dijo Kludd revisando su ala. Luego caminó de un lado a otro dentro del nido, Aleare y sus padres simplemente lo veían. –Ustedes criaron a un Tyto muy fuerte y muy inteligente, puedo verlo- dijo al fin después de un rato.
-Muchas gracias- dijo Varlor con una voz de preocupación, la postura de Kludd había cambiado, su voz se tornó más siniestra, la luna iluminó al Tyto, a Varlor y a su compañera le vino a la mente la atroz imagen de Metalbeak, esa temible imagen que acosó el reino de las aves en su tiempo, Kludd era su viva imagen.
-Creo que me tengo que ir- dijo Kludd con una sonrisa en su rostro, una sonrisa de malicia, el planeaba algo, pero le familia no lo pudo saber hasta que sucedió…
Con un rápido movimiento, Kludd se lanzó sobre de Varlor, este, al ser tomado de sorpresa no pudo poner resistencia alguna siendo neutralizado por el poderoso primer impacto, Eryha, dio media vuelta simplemente para recibir un potente zarpazo en su rostro que desgarró la carne, la pata derecha de Kludd agarro a Eryha de la garganta sometiéndola en el suelo, pero ya equipado con sus garras de combate, Aleare se lanzó sobre de Kludd, ambos forcejearon, pero Kludd era más fuerte, tomó a Aleare de una pata quitándole las garras, y con unq rápida movimiento se lo colocó simplemente para tomar al joven de su cogote.
-Que desperdicio, eres un Tyto fuerte, escucha muchacho, recuerda lo que te dije, puedo hacer esto con o sin ti, pero si fallo vendrán por tu familia, ellos nos quieren controlar pero de lo que Metalbeak lo hubiera hecho, te prometo que si me sigues, tus padres estarán a salvo- dijo Kludd
Aleare dudó, entonces Kludd colocó la punta de una de las garras en el centro de la garganta de Aleare, una pequeña gota de sangre se asomó, las garras eran demasiado filosas, y estas se hundían lentamente en la carne de la lechuza.
-¡YA BASTA!- Eryha se lanzó a Kludd por la espalda aferrándose con sus garras mientras lo picoteaba, pero Kludd se zafó al chocar de espalda contra uno de los muros del nido. Esta vez, Kludd derribó a Eryha usando su pata desnuda para apretarla del cuello.
-Jeje, enserio crees que podrás vencerme- dijo Kludd con una risa mientras que apretaba más la garganta de Eryha. Esta dio un gemido de dolor ahogado, Aleare no sabía qué hacer, no podía atacar sin que Kludd no usara a su madre como escudo.
- ¡Imagina esto Aleare!, los guardianes descubrieron armas dentro de este nido y matarán a todos mientras tu no puedes hacer nada, ¡Mírame hacerlo! – Aleare no lo podía permitir, era abrumador sin duda -Sígueme y esto nunca sucederá¡-
-No lo hagas Aleare- dijo Eryha sofocándose, Kludd apretó más su cuello al punto de que ella ya no podía respirar.
-Parece que tienes poco tiempo antes de que tu mami se sofoque por completo- dijo usando una voz que hacía enojar a Aleare.
Aleare miró fijamente a su madre que luchaba por respirar, y a su padre inconsciente, si trataba de atacar, Kludd mataría al instante a su madre y no dudaría en usar a su padre como otro escudo, ¿Qué debía hacer?
-…Acepto- dijo después de un suspiro, Kludd mostro en su rostro una sonrisa socarrona.
-Pues entonces hay que partir- dijo.
En la lejanía, ambas aves volaban a la par, Aleare portaba consigo su casco y garras de batalla que fabricó su padre, así podía tener a sus padres cerca de el en ese viaje.
-Recuerda Aleare, si tratas de traicionarme encontraré a tus padres y los mataré, pero si todo sale bien, regresarás tendrás una gran vida junto a ellos libre de hacer lo que tú quieras-
-Si señor- dijo Aleare con su rostro cambiado igualmente, ya no denotaba tristeza, más bien parecería que sonreía – ¿Y qué debo hacer ahora?- preguntó.
-Tu primer trabajo será buscar y encontrar a los puros que escaparon, deben estar ocultos en una cadena de cuevas a unos kilómetros de San Aegolius, debes traerlos ante mí-
-Si señor- Aleare respondió girando levemente a la derecha para dirigirse a San Aegolius. Kludd lo miró con mucho orgullo al tener un importante aliado.
–Muy bien pequeño, ahora los guardianes de verdad temerán- una enorme sonrisa se dibujó en su rostro.
