Los Puros.
Aleare viajó por varios días, pensaba si su madre y su padre se habían recuperado de aquel ataque, sintió que su pecho se oprimía –¡no debí dejar que les hiciera eso! - gritó, aunque nadie lo escuchó –"Ellos no comprenderían porqué lo hice…se habrían opuesto"- el viento lo golpeaba de frente con fuerza, probablemente llevaba volando así y no se había dado cuenta –"no, ellos me quieren y quieren lo mejor para mí"- se decidió a regresar –"pero… si esto es lo correcto, entonces yo debo hacer lo mejor para ellos"- entonces desistió y continuó su viaje
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-Trae ante mí a los puros restantes y habla acerca de mi plan sobre mi plan-
-Señor, ¿Que sucede si no los convenzo? -
-Claro que lo harás, menciona mi nombre y los siguiente-...
...-Si señor-
-Si todo resulta correctamente tendrás tu libertad y la de tus padres. Serán intocables ante mí y los puros... tienes mi palabra- recordó
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-hago esto por ellos- frunció el ceño y continuó adelante ahora más decidido. Frente a él, la cadena rocosa de San Aegolius se alzaba en la distancia ocupando el lugar del desierto.
Se internó por entre las estrechas cuevas, parecían laberintos de un palacio abandonado, algunos de ellos con decoraciones y resto de nidos abandonados, se detuvo para inspeccionar, encontró armas y restos de metal fundido, fue apenas lo más interesante, continuó hasta atravesar la inmensa cadena y encontrarse con un bosque en cenizas hasta una enorme compuerta sobre una plataforma que le llamó la atención. Aterrizó en la plataforma e inspeccionó aquella compuerta, nunca había visto algo similar, quién lo haya construido era un verdadero genio, después de unos minutos notó al otro lado otra torre con plataforma que tenía otra compuerta similar. Voló hasta la otra plataforma que no parecía tener distinción a la primera. Al final notó una torre más grande justo arriba de las cuevas donde salió.
Voló hasta la cima. -Así que desde aquí manejaban San Aegolius- pensó. Miró hacia abajo, era una altura realmente considerable, imaginó una gran cantidad de lechuzas mirándolo desde abajo, seguramente se vería impresionante ser admirado por tantos seguidores fieles, imaginó que la luna reflejaba su casco y destellaba a todas aquellas aves. Escuchó un sonido agudo. Este sonido salía de una pequeña gruta entre la roca, varios sonidos similares le siguieron como un coro, de la roca aparecieron decenas de murciélagos que atacaron hambrientos a Aleare que al notar el peligro se lanzó al abismo para escapar, pero un par de murciélagos se aferraron fuertemente a su espalada imposibilitándole el vuelo.
Cada vez se acercaba más al suelo y cada vez más murciélagos se aferraban a él. Se agitó violentamente deshaciéndose de varios, pero parecía que no se acababan. La lechuza hizo uso de sus garras y comenzó a pelear con los pequeños sanguinarios. Alzó el vuelo nuevamente solo para aterrizar en la plataforma inferior. Los murciélagos se lanzaron hacia él. Peleó la batalla más grande que jamás había tenido en su vida él solo contra los murciélagos, pero al tener un gran entrenamiento los voladores no duraron mucho a pesar de su número.
Cayó rendido y sin energías al suelo, buscó poco después un lugar para ocultarse, descansó en San Aegolius por un par de horas hasta recuperar sus energías perdidas. Nuevamente alzó el vuelo una vez la luna quedó sobre de él. Recorrió el bosque y lo superó solo para hallar la cadena de cuevas que Kludd le había mencionado.
Rápidamente se ocultó en la sombra al ver unas alas agitarse en la lejanía, se acercó hasta ver una cueva grande, pero con fondo, como el de un domo. Dentro, se encontraban alrededor de veinte lechuzas. - ¡Ahhhgg ¡- Gritó enfurecida una lechuza blanca con franjas rojas en su rostro.
- ¡Malditos Guardianes…, los maldigo a todos! ¡Maldito Lize de Keal y Maldito Soren ¡-
Dos aves descendieron, y haciendo una reverencia ante la lechuza blanca aterrizaron frente a ella.
- ¡¿Y bien?!- gritó la lechuza
-Mi señora...-dijo tambaleante una de las lechuzas levantándose de la reverencia -...Aun no hemos encontrado algún sitio que no sea vigilado por los guardianes, por ahora debemos esperar-
- ¡Esperar!, mi esposo fue asesinado y solo dices que solo debo esperar?¡- tomó con su poderosa pata a la lechuza del cogote.
-Mi.… señora- suplicó el ave sintiendo que su vida se escapaba.
- ¡Bahh¡, mi marido murió dejándome con una bola de inútiles. Sigan buscando, y aviso, el siguiente que me falle, ¡lo mato! -
-Si señora- dijeron todos al unísono.
El fuerte grajido de un ave alertó a los puros inmediatamente. Nira miró hacia el cielo viendo a Aleare posado en un enorme y viejo tronco, la luna iluminó su casco y armas.
- ¡Guardianes! - gritó uno de los puros.
Aleare se lanzó hacia ellos - ¡Mátenlo! - y se lanzaron contra el joven, pero este esquivó a unos cuantos, y derribó a otros, entonces Nira atacó, Aleare aprovechó la luz lunar tras él y cegó a la hábil Tyto, con una de sus garras atrapó el ala de la reina, giró tras de ella y la hizo golpear el suelo, la soltó al caer y se reincorporó dispuesto a abatirla
- ¡Guardián ¡- gruñó
- ¿Guardián? - Aleare se lanzó sobre ella, la derribó usando sus patas, y teniéndola contra el suelo clavó las garras de metal de su pata derecha en la roca sólida aprisionando las patas de Nira.
Los seguidores al ver a su líder vulnerable se preparaban a lanzarse a su rescate. Aleare apuntó una de sus filosas garras a la garganta de la lechuza blanca - ¡Alto, no se acerquen ¡- gritó Nira. ¡Maldito¡, como nos encontraste? - gruñó. - ¡Quítate de encima! –
La observó con desprecio, ¿Eran estas acaso las fuerzas que los ayudarían a vencer a los guardianes? La lechuza bajo él tenía razón, eran una bola de inútiles, giró la cabeza, algunos se sobresaltaron –"Dan mucha pena"- pensó burlandose
- ¡Guardián maldito, contesta! - exigió Nira
- ¿Guardián?, Oh no, usted se equivoca, déjeme presentar- de un salto hacia atrás, Aleare desclavó las garras de la roca liberando las patas de Nira, al caer, extendió sus alas haciendo una reverencia innecesaria burlándose de la lechuza frente a él.
-Mi nombre es Aleare... mi señora-
Nira se levantó confundida y humillada. - ¿No eres guardián?, no te conozco- gruño, aunque recuperó su usual mirada despectiva
-Pero yo a usted si mi señora-
-Esas garras y ese casco, ¿dónde los conseguiste? -
-Son...obsequios, pero no es importante ahora-
-Aun no me respondes, ¿cómo nos encontraste? -
-No es difícil cuando se tienen indicaciones-
- ¿Indicaciones?, quieres decir que alguien más sabe dónde nos encontramos, o quieres decir que alguien entre nosotros abrió el pico- dijo Nira mirando a todos sus seguidores.
-Nada de eso, he venido a dejar un mensaje de alguien que le interesa que se reúnan-
- ¿Quién? -
-Su líder-
-Nuestro líder murió...mientes ¡-
-Es la verdad, usted seguramente lo recordará, su nombre es Kludd-
Nira recordó a Kludd y sospechó un poco de Aleare. - ¿A si?... cómo sé que no me mientes.
Aleare pensó por unos momentos -Metalbeak había jurado a Allomere el árbol de Ga'Hoole, pero lo traicionó asesinándolo con los murciélagos. Solo Metalbeak, usted y mi señor Kludd estaban presentes-
Nyra aunque no estaba convencida ciertamente, aceptó que esa información era única, meditó por unos instantes-De acuerdo, te creo... ¿y tú muchacho? que hace un Tyto tan peculiar como tú trabajando para los puros, no pareces estar entre nosotros por voluntad propia, dime, que haces entre nuestras filas-
-Digamos que tengo un convenio con el señor Kludd-
-No me pareces alguien de confianza- lo miró de arriba abajo -comenzó a caminar a su alrededor- pareces alguien con la conciencia limpia, un joven de casa…que no conoce el mundo… que su corazón tiembla y duda de sus ambiciones- Aleare tragó saliva – No pareces comprometido con lo que haces, para que las cosas sucedan …-susurró a su oído -se necesita compromiso- sonrió alejándose de él
- ¡TU¡- llamó a una de las lechuzas entre sus filas.
- ¿Si mi señora? - preguntó el Tyto temblorosamente
-Aleare… mata a este inútil-
El puro al escuchar eso alzó el vuelo frenéticamente.
-Compromiso- Aleare no sabía que hacer- ¡AHORA ¡- sus alas se abrieron casi contra su voluntad, alzó el vuelo tras del puro. Con una diferencia de velocidades notable, alcanzó al ave, opuso tanta resistencia como pudo, las plumas volaron, las garras metálicas facilitaron el trabajo, el cuerpo inerte se estrelló contra una roca y rebotó finalizando en el suelo. -compromiso, alguien sin compromiso nunca alcanzará lo que desea- El estómago de Aleare se revolvió -Es difícil la primera vez- se acercó, a él mirando juntos el cadáver -Ahora dime, ¿Cuál es el plan?
- ¿El plan?... nos apoderaremos del bosque Tyto. -
