Capítulo 5. Una nueva misión
- ¡Estás loco! - dijo uno de los enmascarados. Un ave de plumaje blanco y líneas rojizas en el pecho de gran tamaño, enfurecido rasguñó una roca a su lado con sus garras negras- ¿Crees que porque sabes un poco de nosotros puedes convencernos y llevarnos a una trampa? - Las demás aves murmuraron entre si afirmando lo que su compañero decía. Las palabras de Aleare no bastaban para convencer al grupo, incluso si él había convencido a su actual lideresa Nira.
-Les aseguro que lo que digo es real- respondió tranquilamente frente al ave de ojos rojos- Si acaso alguien de ustedes lo duda, podría tener el mismo final que su compañero- volteo su cuello para mostrar al cadáver del ave anterior. -Al fin y al cabo, ni tú ni yo tenemos la última palabra en esto. – Sonrió. Las lechuzas miraron a Nira, que con seguridad alzo el vuelo y dirigió a los puros en dirección al bosque Tytp El joven volaba junto a ella la cual lo observaba cuidadosamente. Un Tyto joven y fuerte como aquel podría ser la clave para vencer definitivamente a los guardianes.
Un ave volaba irregularmente sobre el mar de Hoolemere, parecía estar mal herida y cansada por lo que al parecer había sido un viaje largo, los guardias lo escoltaron en su camino al árbol de Ga'Hoole. Parecía que se trataba de un mochuelo duende como Gylfie, tenía ojos marrones, y plumas café claro similar a la tierra seca. Al sol, lucía varias cortadas en rostro y pecho, pero a pesar de la profundidad de sus heridas volaba tenazmente.
Soren relataba incalsablemente la historia de la batalla de San Aegolius a los jóvenes aprendices los cuales le mostraban una profunda atención. La lección del día había terminado, y los polluelos se acomodaban para escuchar a su joven héroe.
-…he de decir que el numero era tres a uno en nuestra contra…- dijo Soren incluyendo ademanes llamativos y narraciones al parecer previamente practicadas-…pero los Guardianes de Ga'Hoole no conocen el miedo, solo la valentía…- los polluelos aferraban sus pequeñas garras a ramas de árbol conteniendo la emoción que les producía el relato -… sabía yo que nos encontrábamos en desventaja, pero las poderosas maniobras de los guardianes y su bien coordinado trabajo en equipo intercambió los papeles en la batalla…- Soren extendía sus alas y revoloteaba una y otra vez sobre de los polluelos como si reviviera la batalla en el momento -…cuando de pronto…¡Bum!...-
- ¿QUE? - exclamaron las infantiles aves con angustia por la exclamación de Soren y su pausa repentina.
-…se acabó el relato- los pequeños no dudaron en mostrar su descontento ante la pausa de Soren, y se acercaron a él pidiendo que no parara. Pero Soren no se echó atrás. Sin duda esos polluelos le recordaban a el mismo de más joven. Todos, sin excepción, usaban en su cabeza un elaborado casco fabricado con hojas y ramitas para jugar a ser Guardianes. Todos tenían en su interior un entusiasmo enorme, y una desesperación increíble por convertirse en Guardianes.
-Les juro que les contaré más la próxima ocasión… ¿de acuerdo? - dijo suplicando con la mirada a los polluelos. Había contado sus historias desde hacía un par de horas atrás las cuales los energéticos polluelos no habían notado pasar.
En un momento, el lejano metal de la entrada del árbol retumbó anunciando la llegada de aves al árbol, tanto Soren como los pequeños miraron a la entrada de Ga'Hoole para ver a los recién llegados. Tres aves volaron sobre de ellos y se dirigieron directo a la plataforma más grande del árbol. Las aves del Ga`Hoole se reunieron para conocer el motivo de la llegada del ave que estaba acompañada de dos guardianes.
- ¡Necesito hablar con el rey y la reina del árbol! - exclamo el mochuelo duende de mediana edad rodeada por las aves que la miraban.
El blanquecino rey planeo hasta donde el alboroto se acrecentaba, y al aterrizar suave pero firmemente pidió silencio a la multitud. –Por favor sígame- dijo el ave cortésmente. - Y por favor, los guardianes que puedan acompañarnos háganlo- El rey ascendió ligeramente seguido por el visitante.
-Lo lamento jóvenes, se acabó la clase- y aunque los pequeños eran testarudos con Soren obedecieron al pie de la letra y se marcharon a jugar.
El rey y el mochuelo habían entrado a una gran sala de techo de hojas verdes con varias ramas acomodadas como si se tratara de un juzgado, al centro, el rey y la reina permanecían juntos parados en una rama, y junto a ellos, pero a una menor altura Amber mantenía la compostura de sus padres. Al centro, el mochuelo agradecía la entrevista con las aves mientras que algunos Guardianes llegaban y se acomodaban como si ya supieran sus puestos.
Soren entró encontrado al Gylfie en una rama lateral así que silenciosamente se posó junto a ella. -Hola Gylfie- dijo Soren sin despegar la vista de la entrevista del ave con los reyes- ¿Qué sucede?-
-Algo sucedió en el desierto- respondió- parece que fueron robados por la noche y que se resistieron… también parece que algunos habitantes fueron secuestrados-
- ¿A caso tu no vivías en el desierto? - preguntó Soren. Gylfie no contestó, definitivamente algo malo pasaba
El ave continuaba hablando con los reyes los cuales le prestaban la mayor atención posible-Sí, y estoy preocupada, normalmente no hay bandidos en el desierto, no hay mucho que robar- dijo Gylfie pensativa.
-…enviaremos un grupo de guardianes a ayudar a su pueblo- dijo la reina mirando los rostros atentos de las lechuzas y búhos a su alrededor que no suponían ser más de quince. - Mientras tanto usted debe recuperar sus heridas-
-Muchas gracias- dijo el ave saliendo de la sala a petición del rey.
-Mi señor- dijo Gylfie- me ofrezco como voluntaria para ir al desierto en esta misión-
El rey del Árbol noto el entusiasmo y preocupación en la joven Guardiana-De acuerdo, ¿alguien más? - pregunto el rey mirando a los guardianes presentes.
Soren alzó el ala junto con otros dos guardianes tan jóvenes como él. Después, la junta se terminó y los cuatro se alistaron para partir directo al desierto. El viaje era largo y debían estar lo suficientemente preparados para cualquier cosa. Por la mente de Soren entraban dudas sobre los atracadores, y en algún momento pensó en que podría ser una trampa planeada por algo más grande.
El mar de Hoolemere pareció más corto de lo normal, al ser los cuatro guardianes jóvenes bromeaban y reían durante el camino. Además de Gylfie y Soren, viajaba con un joven, pero experimentado halcón llamado Hunter y un nuevo integrante, un joven búho orejado llamado Maori.
Fueron guiados por los conocimientos de navegación de Gylfie que, aunque no había acudido al entrenamiento completo de Guardián, se había dedicado a leer escritos sobre el cielo estrellado y los alrededores de Ga`Hoole además de conocer el desierto al haber sido su hogar.
Hunter era un Halcón muy energético, alzaba el vuelo hasta casi desaparecer en el cielo por encima de las nubes, y luego descendía como un veloz relámpago hasta el agua que por unos centímetros evitaba como si se tratara un juego de niños.
Soren y Gylfie los admiraban por su gran control en el vuelo, mientras que Maori agitaba la cabeza con una sonrisa cada vez que Hunter se lucia frente al par de Guardianes.
-Vamos Maori- dijo Soren- debes admitir que es impresionante, yo nunca había visto algo así-
-No niego que sea impresionante. Pero míralo, solo se está luciendo, creo que debería ser más reservado- Maori en cambio, era un búho del tamaño aproximado de Soren, era ligeramente cayado e inexperto en cuanto a misiones.
-Y tú no deberías ser tan aguafiestas- dijo Hunter al detener su descenso junto a ellos- además es útil para maniobras evasivas, creo que deberían intentarlo-
-Vale- respondió Soren siguiendo a Hunter hacia las alturas. El halcón ascendió tan rápido que Soren se rezago demasiado pronto. El halcón lo esperó a una altura a donde la lechuza pudiera alcanzar, el conocía los límites de un ave que no era de alto vuelo como él.
- ¿Agotado? - pregunto Hunter agitando las alas para mantenerse estable en un mismo punto donde Soren lo alcanzó.
-No es tan fácil ascender con casco y garras- dijo Soren al sentirse pesado, aunque Hunter tenía un equipo tan ligero como él, que consistía en un casco plateado que cubría su cabeza con pequeños desniveles inteligentemente diseñados para acelerar en la caída libre. Y unas garras bronce con puntas plateadas.
-Por eso digo que es necesario practicar a menudo- dijo guiñándole el ojo- escuché que eres un gran volador- el maestro Ezylrib me hablo de ti con gran entusiasmo. - Soren no supo que responder, aquel comentario lo había alagado.
-Creo que tú también eres un gran volador, nunca había visto a alguien ascender con tanta facilidad en mi visa - Soren se dedicó en regresar el cumplido
-Gracias, no te agradecí personalmente por lo que hiciste por nosotros- recordó Hunter-eres una inspiración en el Árbol, incluso para los demás Guardianes- terminó con una sonrisa- ahora es momento de descender- y dicho eso ambos se tiraron en picada. Desde aquella inmensa altura era difícil ver a Maori y a Gylfie, desde arriba parecían un par de puntos moviéndose, y las intensas olas del mar, parecían solo líneas finas dibujándose en la superficie del agua. Impresionado, Soren miro a Hunter descender con tal velocidad que ni el empleando sus conocimientos de vuelo veloz creyó que fuera posible alcanzarlo. El viento le golpeaba la cara con violencia, y las alas le figuraban que se desprenderían por la velocidad de la caída
Metros abajo Hunter había llegado al agua ya, y ascendía nuevamente poniéndose a la par de los otros dos guardianes. A Soren le faltaron varios segundos para hacer lo mismo. En su mente pensaba como es que un ave más pequeña que él podría descender de tal forma…
-Impresionante, debes enseñarme a hacer eso- dijo impactado Soren al juntarse nuevamente al grupo- eres como un relámpago-
-Solo es cosa de practicar- respondió el halcón con un aliento presumido, pero nada hostil. El resto del camino Soren y Hunter practicaron su caída libre. En cada intento Soren sentía que sus alas se partían por la velocidad y su respiración se cortaba, y aun así no era rival para Hunter que en todos los intentos le triplicaba la velocidad.
Después de medio día de viaje los cuatro guardianes se encontraron a las orillas del gran desierto. El paisaje rocoso y con altas dunas se extendía ampliamente frente a ellos. Decidieron descansar antes de continuar con su camino. Su primera misión a excepción de la de Hunter estaba a punto de comenzar.
El gran grupo de aves se desplazó esparciendo un ambiente sombrío por el borde del bosque Tyto, permanecían a una baja altura para evitar ser vistos atravesando los altos robles y una zona pantanosa. Al frente, Aleare conducía a los desconfiados y fieles puros que se disponían a revelarse en caso de ser alguna jugarreta. Nira sentía un nerviosismo, de verdad tenían razones para no confiar del todo de Aleare, pero él conocía información muy específica que a su edad habría sido difícil de conseguir por su propia cuenta.
Por fin habían atravesado el bosque Tyto y volaban directamente a un enorme risco del cual grandes cascadas regaban los terrenos del bosque y conducían ríos a territorios hostiles y lejanos.
Debajo de la cascada más grande que caía poderosamente en enormes piedras escondía una pequeña entrada donde solo un ave podía entrar a la vez. Aleare fue el primero en internarse seguido por Nira y de los demás puros. La entrada era un estrecho túnel de varios metros de largo donde los chasquidos de las garras metálicas hacían un eco que sonaba hasta el final de la cueva.
Aleare chasqueaba sus garras para alumbrar lo que se encontraba delante de él. Los puros lo siguieron con más desconfianza que antes. No parecía ser un escondite verdadero. Pero todas sus dudas se aclararon al final del túnel. La pequeña entrada se extendía bruscamente en una gigantesca gruta con varias entradas al exterior mucho más grandes que por la que habían entrado. Había antorchas encendidas dispersas solo para alumbrar los oscuros rincones ya que la luz entraba sin problemas.
-Infeliz- dijo el Tyto que lo había cuestionado con anterioridad - nos has metido por la entrada más pequeña- dijo molesto con sus plumas erizadas y encarando con sus ojos rojos a Aleare. –Ahora, quiero saber dónde está nuestro líder. - El puro extendió sus alas triplicando el tamaño del joven.
Pero Aleare no mostró miedo al enfrentamiento y retrocedió alzando sus alas de igual manera al haber sido cuestionado. –Esto seguro fue una trampa- dijo el enorme Tyto abalanzados sobre del joven, pero Aleare era diestro en el combate y lo esquivo propinándole una rajada en el costado al puro frente a él.
Nira no se molestó en detener el encuentro, quería probar las habilidades de Aleare en un combate con uno de sus seguidores más fuertes.
-Eres rápido- dijo el Tyto- pero no eres tan fuerte- y en una rápida treta, el Tyto golpeo con sus garras negras de combate el casco de Aleare cortando su pluma llamativa por la mitad y quitándole el casco por completo que cayo unos metros en uno de los desniveles de la gruta.
El joven Tyto levanto el vuelo de forma rápida y el puro lo siguió de forma bruta. Aleare no tuvo problema en la batalla en el aire, ambas aves se propinaron varios golpes, pero Aleare debía tener cierto cuidado con su cabeza si no quería que se la arrancara aquel mastodonte de ave. Volaron persiguiéndose por el techo de la gruta, peor Aleare era más ágil y se aferró en una rápida vuelta a la espalda del Tyto que cayó a la dura piedra debajo de él después de un forcejeo.
Después de caer, Aleare miró al grupo de Tytos fulminándolos con la mirada, si alguien más se disponía a revelarse estaba dispuesto al combate– ¿Alguien más? - Aleare se levantó junto al cuerpo del inconsciente.
Nira se veía complacida, la pelea había durado un par de minutos y había sido suficiente para infundir respeto. Después miró a sus Tytos –El miedo es para débiles- gruño – es obvio que Aleare está de nuestro lado, no recuerdo que los Tytos fueran gallinas, este joven demuestra valentía y fuerza-. Nira rodeaba lentamente a Aleare inspeccionándolo, - y ustedes... tal vez sería mejor solo reclutar a Aleare y deshacerme de ustedes-
-No mi señora- se inclinaron las aves –solo es que no confiamos del todo en él- uno de los Puros miró a Aleare –No hemos visto nada, tal vez sea mejor irnos y continuar por nuestra cuenta…-
-USTEDES NO SE IRAN A NINGUNA PARTE- resonó en la cueva, y una sombra revoloteo posándose en una entrada donde la luna proyectaba su luz- la poderosa figura los miró a todos y a cada uno incluyendo al Tyto derrotado.
-Mi lord- Aleare se apresuró a inclinarse ante la figura –he cumplido con lo que me pidió-
-Bien hecho joven Aleare- dijo con voz ronca mientras los Puros se inclinaban uno a uno incluyendo a Nira que sostuvo su mirada a la sombría cara de Kludd
-Mi lord…-
