Capítulo 7.

Amaneció, aún hacía frio, los cuatro guerreros alzaron el vuelo, por varios minutos no dijeron nada -probablemente los buitres atacaron mi aldea- dijo Gylfie sin perder de vista el horizonte-siempre tuvimos problemas con ellos-

- ¿Los qué? - preguntaron Soren y Maori

-Aves grandes y carroñeras, desplumados del cuello y el rostro- Hunter hizo una mueca de desagrado

-cierto, pero cuando tienen la oportunidad, se aprovechan de los que no pueden defenderse-

- ¿Alguna idea de cómo vencerlos?- preguntó Soren

-Atacarlos uno a la vez, solos son unos cobardes, pero son muy peligrosos en grupo- respondió Gylfie

- ¿Por qué usa equipo de Guardián? - Nyra observaba a sus seguidores trabajar en el fondo de la cueva, entre ellos Aleare reparaba algunos de los cascos al calor de las brazas

-Sus padres eran Guardianes- Nyra lo miró preocupada y confundida

- ¿Los mataste?, podría traicionarnos y.…-

- ¿Crees que soy tonto? - fulminó a la Tyto con la mirada, lentamente regresó la mirada a sus lacayos- están ocultos y atrapados, si me traiciona, nunca los recuperará. Él hará todo lo que le diga, está comprometido con la causa-

Aleare voló hasta ellos -mi señor- dijo a Kludd agachando la cabeza, miró a Nyra -mi señora, tengo la orden de fabricar su armadura-

Nyra bufó-no las necesito- dijo orgullosa

-Claro que sí- respondió Kludd-los dejaré solos- y voló cuesta abajo a supervisar el trabajo

Aleare tomaba las medidas de Nyra, llevaba consigo una pasta para las huellas de las patas, la lechuza lo observó trabajar incomoda, no solía estar en contacto con nadie, solamente durante los combates, eso la ponía incomoda - ¿cuál es tu propósito? –

-no comprendo- continuó con su labor

- ¿Qué haces aquí? -

-servir a Kludd-

- ¿porqué? -

-lo hago por mis padres, ellos obtienen inmunidad si yo lo ayudo-

-Entonces aun no estas comprometido-

-Lo estoy, pero nuestros objetivos no son los mismos- Sacó las patas de la pasta, sus huellas quedaron marcadas - ¿Cuál es su objetivo mi lady? -

-Aniquilar a los guardianes-

- ¿Porqué? -

-Ellos mataron a mi esposo-

- ¿Todos ellos? -

Frunció el ceño - ¡Soren y Lyze de Keal! - bufó

-La huella se arruinó, debo hacerlo de nuevo- comenzó a preparar la pasta nuevamente

- ¡Apresúrate! - espetó molesta

La ignoró- ¿Por qué hacen esto? -

-Los Guardianes aparentan, usan una falsa moral para apoderarse de los territorios, solo ellos saben lo correcto para todos- sus ojos se alumbraron - somos Tyto joven Aleare, la más poderosa raza de lechuzas en el mundo, si tenemos un objetivo, lo cumplimos sin importar las consecuencias, nuestro objetivo es liberar al mundo de los Guardianes... ahora dime - se acercó hasta quedar a un par de centímetros del rostro del joven- ¿estás comprometido?

-Si-

- ¿Así te cueste la vida? -

-Si-

- ¡Más fuerte! -

- ¡Si! -

- ¡Comprométete Tyto! -

- ¡SI! - gritó a todo pulmón, la cueva se inundó con su potente voz

El Tyto martillaba con todas sus fuerzas el metal, hacía armas más resistentes con una aleación que aprendió de su padre, los puros quedaban complacidos con sus nuevos artefactos, eran más ligeros y peligrosos, algunos con diseños aterradores, Nyra metió sus patas en sus nuevas garras, nunca había necesitado unas, pero estas tenían un diseño único, eran plateadas, tan brillantes que podía reflejarse como el agua, el contorno superior tenía una franja roja igual de brillante, que se extendía hasta la punta, parecía que la sangre de una víctima escurría a lo largo. Las miró complacida.

-Excelente trabajo- voló entonces y se posó sobre una rama de un árbol que creció a través de las rocas junto a Kludd, el cual observaba el horizonte -Sé exactamente qué hacer con el muchacho-

-El árbol- dijo con una voz ronca. Ella asintió

Amaneció, nuevamente los Guardianes se ocultaban dentro de un cactus, desayunaron algunas alimañas que cazó Hunter, continuaron tan pronto pudieron.

Habían volado apenas unos cuantos minutos.

-Al fin, un poco de aire fresco- dijo Maori extendiendo sus alas sintiendo como se refrescaba. Los demás hicieron lo mismo.

Gylfie sintió un ataque de pánico y comenzó a procesar todo lo más rápido que pudo, se agitó su respiración y tartamudeó un poco- Debemos regresar-

- ¿Por qué?, acabamos de empezar- se quejó Maori

Frente a ellos una espesa cortina de arena se aproximó amenazante

- ¡Rápido, de vuelta al refugio! - los cuatro dieron media vuelta y regresaron a ocultarse tan rápido como sus alas le permitieron.

- ¡Hacia arriba! - gritó Hunter, ascendieron sin éxito, tres de los cuatro Guardianes fueron consumidos por la nube

- ¡Sóren! - Gylfie fue arrastrada como una partícula más de la arena

Las alas de Soren se doblaban casi rompiéndose, nunca había sentido algo igual, la arena se incrustó entre sus plumas, en poco tiempo éstas pesaban demasiado, las inestables corrientes de aire lo azotaban contra las dunas y lo lanzaban de un lado al otro. Perdió la conciencia.

Se alzó de entre la arena intentando respirar, era de noche, tosió con fuerza, había tragado arena - ¡Gylfie!- gritó -¡Maori!..¡Hunter!- nadie respondió. Sacudir la arena de sus alas fue difícil, estaba golpeado por todos lados -¡Amigos!- sin respuesta.

No había un lugar seguro por ninguna parte miró al cielo, mala suerte, había muchas nubes, no podría orientarse. Emprendió el vuelo, su ala derecha le dolía mucho, tendría que ir a pie, la temperatura había descendido demasiado, podía ver el vapor de sus respiraciones, no debía quedase en tierra, alzó el vuelo nuevamente sin importar cuanto le dolía. Avanzó varios cientos de metros ¿Estaría regresando o avanzando?, solo podía ver arena y la temperatura descendió más, avanzó un par de cientos de metros más, nada aún.

Gylfie miró por todas partes, ninguno de sus compañeros se encontraba cerca, estaba mareada- ¡Como no lo vi venir! - se dijo molesta mientras sostenía su cabeza con su ala esperando que el mareo pasara. Recordó a uno de sus maestros del desierto -"Cuando el día es muy seco y la temperatura del viento es menos, los mochuelos nos escondemos"- no tuvo mejor suerte que el Tyto, sobre ella las nubes le impedían orientarse, no perdió la calma -"Cuando en el desierto nos perdamos, contra el viento volamos"- Dio media vuelta y comenzó a volar -Que sabio es mi maestro- se dijo

Hunter por otra parte conocía la dirección en la que debía volar, al ser el más rápido logró ponerse a salvo sobre las nubes donde las corrientes de aire no lo afectaron, perdió de vista a los otros guardianes que fueron tragados tras de él por la gran pared opaca, se preocupó por Maori, de entre todos, era el más despistado, al igual que Soren no conocía los trucos del desierto, pero seguramente perdería la cabeza más rápido que los otros. El halcón peregrino recordó el rumbo que la tormenta tomó y sin perder de vista la dirección de su destino original, partió en busca de su compañero.

-Claro, vamos a una misión en el desierto. ¡Oye Maori será genial! ¡Bah!, puras tonterías- El joven orejudo arrastró sus garras metálicas por la arena, estaba muy cansado para volar -Ofrécete como voluntario Maori, necesitas experiencia en el campo.- refunfuñó- Mi propio maestro mi traicionó- avanzó otro par de metros -Viajemos al lugar más peligroso del mundo con un cero por ciento de expectativas de vida donde no hay ¡NADA!- distinguió unas altas sombras no muy lejos de su posición -¡Arboles!- extendió sus alas con las que se abrazaba para no perder la temperatura. Voló en dirección de un oasis, tenía un pequeño lago en el centro y algunas pequeñas plantas verdes se asomaban entre la tierra húmeda, subió a una de las palmas y se ocultó para cubrirse del frio viento.