Avanzaron las horas, con sus alas entumidas y con un terrible dolor y frio a veces descendía a descansar a la arena y otras continuaba a pie, se dio por vencido los pocos cactus estaban podridos y huecos, no se podían denominar refugio y tampoco había forma de extraer alimento de ellos. En el horizonte el sol comenzaba a salir, era un gran alivio, en unos minutos el frio se iría. Había sobrevivido hasta ahora manteniéndose en movimiento. Seguía sin encontrar un refugio.

El sol calló sobre él en cuestión de minutos y el infierno no se hizo esperar, algunas alimañas salían de sus escondites, Soren aprovechó para darse un satisfactorio desayuno. Sobre la arena extendió lo mas que pudo sus alas, los rayos de sol se infiltraron entre sus plumas, se mantuvo así hasta que dejó de sentir frio. Se apresuró a buscar un lugar para refugiarse.

Gylfie por su parte tenía una ligera noción del tiempo que faltaba para llegar a su aldea, podría pedir apoyo para encontrar a sus amigos, se orientaba con el sol y un mapa mental que guardaba en sus recuerdos, calculaba el punto donde fueron arrastrados por la tormenta, y el tiempo que llevaba de vuelo, deseaba con todas sus fuerzas que sus compañeros hubieran encontrado un lugar seguro, podrían sufrir terribles alucinaciones con aquel cruel calor. -A este paso llegaré por la noche- voló tan rápido como pudo.

Hunter volaba a gran altura, hacía menos calor arriba que abajo, pero solo por un par de grados, aunque era más que suficiente, se concentró en buscar cactus verdes, si su compañero había sido inteligente, se quedaría resguardado en uno de ellos esperando a ser rescatado. Su gran visión le daba una buena ventaja, descartaba sitios rápidamente y cubría grandes extensiones sin necesidad de avanzar. Descendió un par de veces encontrando algunos cactus y zonas rocosas, pero no lo que estaba buscando, para el medio día sentía una sed terrible.

Maori por su parte había despertado con un gran bostezo, era cierto, hacía un calor del mismo infierno, pero no se preocupó, descendió hasta el pequeño charco y remojó sus plumas, bebió un poco y se relajó dentro del agua, seguramente lo estarían buscando, sonrió para sí mismo, cerró los ojos y dejó el tiempo avanzar sin una pizca de preocupación.

Soren a lo lejos percibió al fin unas altas sombras, probablemente una cadena de montañas con sombra y algo de vegetación, voló a prisa, pero evitando fatigarse, posiblemente encontraría alguna gruta con agua fresca, algunas lagartijas que desayunar. Bastó un par de parpadeos para que aquella gran masa rocosa desapareciera de su vista.

Se detuvo en el aire estupefacto, ¿Qué acababa de suceder, alguna alucinación acaso?, agitó su cabeza, no podía ser, estaba seguro de haberlo visto. Descendió hasta la arena decidido a tomarse un respiro. No, definitivamente era mejor volar, su ala le dolió, el casco comenzó a picarle, estaba muy caliente. Otras sombras, a otro par de kilómetros de vuelo, estaba seguro... ¿O sería otra alucinación?, por un momento decidió ignóralas, no perdería su tiempo. Dio media vuelta y voló, su voluntad le duró pocos segundos, ¿qué otra opción tenía?, voló en su dirección esperando encontrar vida. -Esta vez no vas a desaparecer- decía Soren para sus adentros, mantenía sus ojos tan abiertos como podía sin perder de vista su objetivo, este se alzaba cada vez más alto, eran unas altas rocas, podía distinguir huecos llenos de sombra, y más abajo, en una abertura seguramente se encontraría un manantial, casi podía saborearlo. Parpadeó. - ¡no! - el espejismo desapareció a un par de cientos de metros frente a sus incrédulos ojos. No era posible, definitivamente los había visto, estaba seguro, comenzó a entrar en pánico… Una idea entró en su mente como una aguja, "iba a morir en ese preciso lugar", su casco pesaba más de lo que creía y sus garras habían hecho llagas en sus patas, se deshizo de su equipo, no parecía nada importante, era mejor así, podría pedir otros en el árbol cuando regresara... si acaso regresaba.

- ¿Y si nadie viene por mí? - Maori se levantó de un sobresalto, sintió que su pecho iba a explotar, moriría en un pequeño pedazo de cielo -"es medio día"- se dijo-" en un par de horas sabré donde queda el norte y podré regresar"- se dijo entusiasmado... -"¿en qué dirección volábamos?"-

Soren tenía ya la vista cansada, desconfiaba de lo que veía, los oasis frente a él desaparecían uno tras otro, pasaba de medio día, en algunas horas se haría de noche, no sabía que elegir, ¿el calor o el frio?, la posición del sol le era inútil, al igual que Maori se había despistado, le había dejado todo él trabaja a Gylfie -Estudiaré más, lo juro- se decía para no perder los estribos esperando que fuera escuchado como plegaria y un milagro sucediera. Aterrizó sobre un cactus espinoso sin notar que se encontraba ahí, tomó un respiro y continuó su vuelo, estaba fuera de sí, tardó varios minutos en percatarse, ¡de verdad estaba ahí! - frenético, voló en sentido contrario… movía los ojos como un loco, comenzó a salivar tanto, que manchó algunas de sus plumas, eso no importaba, podría beber del sagrado néctar, dormiría dentro de aquella gloriosa y jugosa planta. La vio a la distancia, se lanzó en picada, aterrizó y comenzó a raspar la corteza desesperadamente, se espinó las patas, ya no portaba las garras metálicas para facilitarle el trabajo, un par de sus garras fueron arrancadas por su desesperación, el líquido blanquecino escurrió, lo lamió, se espinó la lengua, ¿que importaba?, rascó más y más, brotó un más líquido y lo bebió todo, no permitió que una sola gota se le escapara. Se, bebió tanto que se llenó, comió la pulpa que había rascado, era suave y húmeda, ¡aún mejor!

Su cabeza le ardía, la pegó contra la pulpa, estaba fresca, se sintió aliviado -Soren- escuchó, volteó a todos lados, pero no vio nada, -Soren- era Amber, lo observaba desde la punta del cactus

- ¡Amber, que alivio! - dijo sin dejar de beber, observó su hermosa figura y sus ojos penetrantes, dejó de beber - ¿Quieres un poco? -

-No gracias, no tengo sed-

-Descuida, te guardaré un poco, aquí hace mucho calor- se encontraba completamente desalineado, las plumas de su cabeza se encontraban despeinadas como las de un vagabundo

-No olvides que tienes una misión-

Asintió completamente embobado y continuó bebiendo -perdí mis armas, ¿crees que Ezylryb me haga otras?

-No te preocupes por eso muchacho- escuchó a Ezylryb, este lo observaba junto a Amber

- ¡Señor! - se alegró -discúlpeme, arruiné esta misión...-

-Todos lo hacemos alguna vez muchacho, incluso yo- dijo el búho sin despegarle la vista

-Es solo que...- frente a él, Amber y Ezylryb tenían un solo ojo y sus fosas nasales habían desaparecido -se ven...- dijo-...chistosos- comenzó a reír –

El cuello de Ezylryb comenzó a alargarse como la de una jirafa, muy alto, tan alto, que era imposible ver su cara - ¡desde aquí puedo verlo todo muchacho! … ¡todo! -

-Tienes que mirarlo todo Soren… ¡míralo todo! - dijo Amber, tenía ella cuatro alas y ya no tenía sus ojos - ¡míralo todo! -

- ¡Mira muchacho, desde aquí puedo ver el árbol!, lo miro todo-

-Todo- continuó Amber - ¡míralo todo! -

- ¡Desde aquí puedo mirarlo todo, incluso cuánto me decepcionas! –

-A él, a mí, al árbol, a tus padres-

-Míralo todo muchacho-

-Soren…- era su madre, es hora de dormir Soren, Soren giró su cabeza, ella estaba pegada a su padre, compartían el mismo cuerpo, lo observaban desde la arena – hora de dormir Soren- dijo la cabeza de su padre. La cabeza de su madre devoró la otra cabeza de un bocado. -Hora de comer Soren-

- ¿Por qué Soren? - tras de él estaba su hermano tal cual lo recordaba cuando ambos eran pequeños

- ¡Kludd!, no sabes cuánto me alegro- lo abrazó, el cuerpo de su hermano se infló, Soren alzó la mirada, era Metalbeak, lo observaba con sus penetrantes ojos a través de su casco

-Ya eres todo un puro- rió con una voz gruesa pero densa -eres mucho mejor que tu hermano- trató de apartarse, se percató que sostenía una rama rota y el cuerpo empalado de su enemigo, soltó ambos a la vez, el cadáver cayó al suelo, era su hermano muerto, con su cara carbonizada y su rostro con una expresión de terror.

La arena lo devoró, se quedó solo. - ¡Soren! - escuchó, pero no distinguió la voz, miró a todas partes, pero estaba solo - Soren - alguien susurró a sus espaldas, giró cuan rápido pudo, nadie. - ¡Soren! – un grito, giró, nadie aún.

Alzó el vuelo, no sabía hacia donde, pero tenía que escapar, ¿de quién?; ¿acaso importaba? Ya era de noche –"no pasa nada, puedo controlarlo"- se dijo respirando hondo, voló por algún tiempo con los ojos cerrados, así no sufriría de más alucinaciones.

No se había percatado lo oscuro que estaba, si tan solo alguien encendiera alguna antorcha podría ver mejor, encontró una, con un par se chasquidos la encendió, el fuego alumbró todo a su alrededor… ¿Cómo había llegado ahí? –"será mejor que explore". La antorcha se apagó, afortunadamente era de día, comenzó a buscar su diario, lo encontró y lo abrió sobre el atril.

- "Las misiones de Guardian son más difíciles de lo que creí…"- escribió –"el viaje al desierto me trajo mucha sabiduría, aprendí que soy más sabio de lo que creí ser, tal vez podría un día ser el rey de Ga'Hoole con toda mi sabiduría"- tachó es último, no podía poner eso en sus memorias- … aprendí que soy más sabio de lo que creí ser, tal vez podría un día ser el rey de Ga'Hoole con toda mi sabiduría"- sonrió satisfecho. Si tan solo las demás aves vieran lo mismo que él, entenderían que hay más allá que la guerra, definitivamente si, justamente eso, como tenía que ser, tal cual.

Dio vuelta a la hoja, entintó la pluma, - "Hola, mi nombre es…"- lo tachó, no le gustó como sonaba, dio vuelta a la hoja, entintó la pluma, - "Mi nombre es…"- lo tachó furioso, sonaba como un tonto. Dio vuelta a la hoja, entintó la pluma –"1001 técnicas para recordar mi nombre"- así estaba mejor, era un gran título. Leyó y releyó el titulo una y otra vez - si tan solo supiera lo que significa- Abrió los ojos, estaba alucinando con lo ojos cerrados.

Ese cactus era peligroso, prefería alejarse, aunque tuviera que volar toda la noche, tenia que volar toda la… tenía que, ¿por qué?, no recordó.

Se vio a si mismo volando frente a él -Soren tiene muchos problemas- dijo, lo voy a ayudar, comenzó a seguir a Soren a lo largo de la noche- ¡espérame! - se dijo a sí mismo. Llegó a su lado -tenemos que permanecer unidos, este lugar es muy peligroso-

-Tienes razón, fui muy torpe- le respondió su otro yo

- ¿Por qué lo fuiste? -

-No recuerdo-

-Eso contesta muchas preguntas-

-Espero que te hayas dado cuenta de eso-

-Si, me di cuenta, ¿crees que otros lo sepan? –

-Se niegan a entender, algunos otros se esfuerzan, pero no lo logran-

-Entonces tengo suerte de entenderlo… ¿pero entenderlo sirve? –

- ¡Por supuesto que sirve! Ahora mismo nosotros podemos entender lo que queramos-

- ¿Cómo qué? –

-Como, por ejemplo, por qué Kludd se dejó engañar, creo que le mostraron algo irresistible-

- ¿Irresistible? –

-Si, imagina si alguien te ofrece el poder absoluto de controlar a todos…-

-No lo aceptaría, todos deben ser libres de…-

-No pienses con tu corazón, piensa con el cerebro, tendrías el poder de evitar las guerras, proteger a tu familia, a los débiles-

-Los Guardianes hacemos eso a diario y…-

-Y no pudieron evitar la muerte de nuestro hermano y de todos aquellos en la guerra, a eso le llamo fraude. Sería mejor que pudiéramos tener el poder sobre todos los demás, el control absoluto, seríamos respetados, los malos pensarían dos veces en comenzar una guerra-

-Suena bien, pero no podemos hacer eso, nos volveríamos como los puros, en cambio debemos ser capaces de prever el mal-

-Suenas como un polluelo iluso, trato de abrirte los ojos, con todo ese poder, puedes asegurarte de que todos piensen como tú, ¿no te gustaría?, les mostraríamos la verdadera diferencia entre el bien y el mal, lo correcto e incorrecto, moldearlos a nuestro antojo, las nuevas generaciones …-

- ¡Cállate!, me avergüenza todo lo que dices-

-Somos la misma lechuza, todo lo que digo, sale de ti, soy pensamientos reprimidos que ni siquiera sabias que existían, soy todo lo que quieres hacer sin saberlo, soy ese valor que te permite matar a quien lo merece-

- ¡Ya basta!, ¡Tus ideas son repugnantes!, todos merecen vivir y pensar como quieran, y si alguien decide corromper la paz, estaré ahí para detenerlo. ¡Sin importar lo lógico que suene arrancarles la voluntad de pensar por sí mismos, nunca lo aceptaré y si no puedes entenderlo, entonces eres un ciego! -

Su reflejo carecía de ojos, se miraba a sí mismo con las cuencas vacías. Se detuvo asustado, su alrededor se detuvo junto a él una y otra vez como si fueran varios fotogramas, su reflejo desapareció, continuó volando.

Sintió frio, esta vez menos, era una noche tibia para su fortuna. Miró al cielo, estaba despejado, las estrellas brillaban con gran intensidad, nunca había visto algo similar, ignoró el tiempo que había volado, volaba con su mirada fija en el cielo.

-Ahí están todas las respuestas- se dijo, apreciando las figuras que formaban, una parecía una golondrina, sí, definitivamente lo era, ¿A dónde volaría?, tal vez a su nido.

- "¡cuidado!"- gritó a la golondrina, estaba a punto de chocar con la luna, la golondrina nunca chocó -menos mal- dijo

- ¡Una ballena! - nadaba a través del cielo, ¿era eso posible? -no tonto, ellas solo vuelan en el mar, no pueden nadar en el cielo, como yo- sonrió divertido, era la mejor lección de navegación de su vida. Cerró los ojos un instante, miró al cielo nuevamente -esa ballena nada hacia el árbol, su aleta la delata… la aleta de la ballena, la ballena… la aleta… que buena idea- se relajó.

Flotó ligero entre el cielo, no recordaba tanta paz, tal vez cuando se acurrucaba junto a sus padres cuando era pequeño y cerraba sus ojos. Podía pensar más claramente, cuando regresara al gran árbol se esforzaría por ser un modelo a seguir, no permitiría que sus pensamientos reprimidos lo convencieran de nada. -Si demuestro que los buenos somos más, cambiaré el mundo-

Vio sobre la arena el casco y las garras, descendió y los observó detenidamente, eran artefactos extraños que nadie esperaría encontrar en un lugar tan desolado- ¿Alguien perdió…?, estoy solo- se colocó las armas. - ¡Me quedan perfectas!, me las voy a quedar- continuó emocionado por sus nuevos artefactos-

Sus alas no le dolían, podría volar todo el tiempo que quisiera, las agitó un par de veces, continuó admirando el cielo hundido en sus pensamientos, estaba tan relajado, deseó que alguien le pudiera hacer una pregunta sobre cualquier tema, estaba seguro de contestarla con sabiduría, seguramente así se sentía ser un sabio - ¿Por qué no es posible pensar así siempre? – sus alas se paralizaron, cayó en picada y perdió la conciencia.


Espero hayan disfrutado el capítulo, tanto como disfruté escribiéndolo, comenten si les gustó o no.

Hasta la próxima.

:D