Tic, tac, tic, tac…
El sonido proveniente de las manecillas del reloj en la pared hace presencia en el comedor por unos segundos.
-Ma, oye… mamá no te preocupes, ¿vale? Ya veremos qué hacer, por el momento dime por qué no me lo habías dicho antes. Llevas una semana sin trabajo, entonces, ¿qué has hecho en estos días? Y lo más importante, mamá, soy tu hija, pensé que teníamos confianza de decirnos todo…-, me detiene con un ademán de su mano igual que hace cinco años.
-No me vengas con el cuento de "nos contamos todo". Tú tienes tus secretos, yo tengo los míos-
-Mamá, pero éste "secreto" – levanto las manos y hago simulación de comillas con los dedos- me afecta de manera directa, debiste habérmelo dicho antes-.
Mi madre se levanta y recoge su plato para ponerlo en el lavavajillas, está casi lleno, seguro que apenas y probó la lasagna. Regresa al comedor y toma asiento.
-No te lo dije porque no quería preocuparte. Hicieron recorte de personal en la empresa y los primeros que quedamos fuera fuimos los de intendencia. Estas últimas tardes he estado entregando solicitudes en todas partes, busco trabajo de lo que sea, ya no me importa si termino cuidando niños. Aunque, sería lindo tener un bebé en mis brazos, a ver cuándo te dignas a darme nietos-, noto que quiere quitarle hierro al asunto pero no es suficiente.
-No quieras cambiar el tema. Mira, los gastos de primera instancia son los que tienen mayor prioridad como comida, agua, luz, el resto puede esperar-. Los ojos de mi madre se ponen acuosos, no quiero que llore. Odio verla llorar. – Puedo dejar la Univer…-
Un marcado "NO" y un golpe en la mesa de madera me hace saltar en la silla.
-De ninguna manera, Alexandra. Has trabajado duro para sacar las mejores notas de tu clase, ni creas que permitiré que abandones ahora. Ya estás a menos de tres semestres de terminar la Licenciatura, son menos de un año y medio, no dejarás tus estudios, no ahora-. Puedo ver el coraje detrás de esas lágrimas, nunca me he considerado una persona emocional, pero ver llorar a mi madre me trae recuerdos de cuando era niña y ella se tenía que ingeniárselas para sacarnos adelante.
-Bien, no dejo la Licenciatura, pero tampoco dejaré que cargues con todo el peso tú sola-. Cojo su mano sobre la mesa y le doy un apretón para reconfortarla. – Hemos estado en situaciones peores, ya veremos cómo salir de ésta-, no tengo ni idea de cómo salir de ésta, pero no le quiero demostrar la inseguridad que nació en mí después de la noticia. -Ve a descansar, yo termino de levantar la mesa y me encargaré de ordenar la cocina-, mi madre quita su mano debajo de la mía, se seca el rastro de lágrimas en sus mejillas, me agradece con un movimiento de cabeza y se retira a su habitación al final del pasillo.
Suspiro sonoramente, cojo mi cabello en una coleta y me recuesto en la silla a meditar lo que ésta pasando. Mi madre no tiene trabajo, Yale no es precisamente económica y las provisiones se agotarán de un momento a otro. Tengo que hacer algo.
Después de ordenar la cocina, apagué las luces, me di un baño rápido, cepillé mis dientes y me acosté en mi cama con el cabello aún húmedo. No puedo pensar en otra cosa que no sea el hecho de que mi madre no tiene trabajo. Pasan los minutos, horas y sigo dando vueltas en la cama, está de más decir que no dormiré muy bien.
A la mañana siguiente me despierto por el bib del despertador, abro mis ojos, me coloco mis gafas que dejé en la mesa de noche y apago la alarma. Me incorporo sentándome en la orilla de la cama, me duele la cabeza y mis ánimos estás por los suelos. Noto que no hay ruidos fuera así que salgo de mi habitación buscando algo de comer, al parecer mi madre no preparó desayuno esta mañana.
Miro el interior del refrigerador, tomo la caja de leche, la abro y antes de ponerle la boca encima escucho a mi madre desde el baño, – ¡ni se te ocurra, usa un vaso! -, al parecer ya está mejor.
Cierro la caja y la pongo en su lugar sin haber tomado ni un sorbo. - ¡Buenos días a ti también, mamá! -.
Horas después estoy tomando el primer descanso entre clases, es la hora del almuerzo. Veo a Nichols con su grupo de hippies, ¡digo! con su grupo de ambientalistas tomando fotografías a los árboles y zonas verdes del campus. Minutos después se percata que estoy recostada en las faldas de un árbol observándolos, se despide rápidamente del grupo y viene a mi encuentro.
-Hey, Vause, leí tu mensaje. Vaya problema con lo del trabajo de tu madre-, dice Nicky sentándose a mi lado.
-Sí, es una mierda-, tengo la visa hacia el horizonte pero noto la mirada de Nicky sobre mí. -No sientas lástima por mí, no te lo conté para que digas "hay, probecita"-
-No te miro con lástima, te miro porque tienes la camisa al revés. ¿Acaso hay una nueva moda que dicta ponerse las camisas al revés y yo no me he enterado? –. Volteo a ver las mangas de la camisa y veo las costuras, mierda.
-Llevo toda la mañana así, carajo, tengo que ir al baño-, me levanto rápidamente, recojo mi mochila y Nichols hace lo mismo. Entramos al baño más cercano, no veo gente así que me quito la camisa frente a los lavamanos. No me importa que Nicky me vea en sostén, no es nada que ella no haya visto antes.
Eso sonó mal, déjenme explicarme: cuando llegamos a salir a algún bar los fines de semana, pasamos la noche en la casa de quien viva más cerca del bar en turno. En estos casi tres años de conocernos, hemos alternado entre las casas de ambas. La conozco desde que empecé la universidad, ella cursa séptimo grado de Ingeniería Medioambiental así que tiene poco más de veintitrés años, a pesar de ser menor que yo y de comportarse de manera irresponsable muy a menudo, ella es muy madura para su edad. A veces me sorprende de cual racional puede sobrellevar las situaciones.
-Bonito sostén, el negro es tu color. Te vez linda, pero me gusta más el de encaje blanco que usaste hace un mes-, dice Nichols que se recargó en la puerta para que nadie pueda entrar en lo que ponía la camisa al derecho.
- ¿En serio? Pensé que me veía linda con cualquier tipo de sostén-. Le respondo siguiéndole el juego.
- Eres Alex Vause, tú puedes verte genial hasta con una bolsa de basura-
- No me digas eso que si me quedo sin ropa limpia, puede que considere usar una bolsa como atuendo-, ambas reímos por un momento.
- Vause, ¿qué piensas hacer? Sabes que cuentas conmigo, puedo prestarte dinero si eso es lo que ocupan Diane y tú-, ese comentario me regresa directo a la realidad.
-No, de ninguna manera aceptaré tu dinero- contesto poniéndome al fin la camisa como debe ir.
- No estarías aceptando mi dinero-, me contesta bloqueando todavía la entrada. -El dinero es de mis padres así que técnicamente no es dinero mío-.
-Dije que no. Gracias, pero no. Ya veré qué hacer-. Escuchamos el característico sonido del inodoro siendo vaciado, Nicky y yo nos volteamos a ver con los ojos como platos. La puerta de uno de los apartados con váter se abre y sale la persona que menos quería ver en ese momento.
-Buenos días, jóvenes -, Chapman mira a Nicky y luego me encara interrogativamente, sus mejillas están enrojecidas.
- Buen día, profesora -, nos apresuramos a contestar al unísono.
- ¿Sucedió algo en éste baño de lo que me deba preocupar? -, no quita su mirada de mí, por su tono de voz y esa mirada fría me doy cuenta que está visiblemente molesta, me pregunto por qué.
- No ha pasado nada de lo que se deba preocupar- digo sin más mirándola a los ojos intentando así transmitirle serenidad. Cuando nuestras miradas se cruzan olvido cualquier cosa a mi alrededor, ella hace de un momento incómodo en el baño la más grata experiencia. Lo que daría por saber qué le cruza por su mente, quiero saber si ella se pierde en mis ojos como yo en los suyos.
- A no ser que no se haya lavado las manos adecuadamente antes de hacer sus necesidades, maestra, entonces sí debe preocuparse-, añade Nicky desde la puerta. Chapman le dirige su atención nuevamente y yo la empiezo a matar en mi imaginación. - ¿Qué? - pregunta de manera inocente, -es por higiene, imagine que por un mal lavado de manos, en el momento de limpiarse las bacterias que quedaron en sus extremidades entran en contacto con su… -, se calla debido a que alguien empuja la puerta del sanitario con la fuerza suficiente como para alejar a Nichols de la entrada. Entran un par de chicas de primer semestre riéndose ajenas a lo que pasa en el baño.
- Fue un gusto verla, profesora. Que siga disfrutando de su jueves-, me apresuro a despedirme de la mujer que, para mí, es la más hermosa de todas para poder sacar a empujones a la joven que, para todos, es la más imprudente del mundo.
- Buen día, profesora-, se despide Nicky antes de que la arrastre fuera del sanitario, - ¡no olviden lavarse bien las manos, niñas! -. Después del consejo de Nichols para las nuevas, empiezo a reprenderla por su estupidez de interrumpir el momento cuando tenía a Chapman encarada.
- Vause, debiste ver su rostro, fue épico, pero lo que no tuvo precio fue tu expresión-, ella ríe a carcajadas mientras nos encaminamos a nuestras clases.
-Nicky, eres una idiota de lo peor. No, ¿sabes? Tú dejas en vergüanza a cualquier idiota de lo peor, tú eres la peor de las peores, o mejor dicho, la mejor de las peores, ¿cómo se te ocurre cuestionar su higiene personal? –
Sus risas van cesando de poco a poco, - Vause, esa debe ser la menor de tus preocupaciones, creo que el hecho de que ella estuviera en el baño cuando hablábamos debería de ser más importante que mis recomendaciones sanitarias-.
-Tienes razón, ella escuchó todo-, por primera vez desde que salimos del baño me detengo a pensarlo.
-Exacto. Vause, 1si antes no tenías oportunidad con ella, ahora menos-, dice con seriedad.
- ¿Tú crees que mi situación económica influya en ella al punto de tratarme con indiferencia? No, para nada. Ella no es así, te lo aseguro –.
- No me refiero a eso, Alex, ella escuchó cuando alabé tu cuerpo en sostén, seguro piensa que estamos saliendo, eso cagó cualquier esperanza-.
Me detengo en seco y ella se detiene un pasó después de mí girando sobre su eje para verme. -Estás jodida, Nichols-. Su sonrisa aparece una vez más mientras retomo mi camino apartándome de ella.
-No tanto como tú, Vause -, escucho que dice a mis espaldas.
¿Recuerdan cuando dije que ella era madura para su edad y que me sorprendía cuando sobrellevaba las situaciones de manera racional?
Pues olvídenlo.
NOTA: Antes que nada, agradezco el apoyo que he recibido. Es la primera vez que publico un Fanfic y no sabía si iba a gustar o no, sus comentarios me anima a seguir adelante con esto.
Una vez aclarado eso, les invito a que por medio de los comentarios ustedes den a conocer si la historia les gusta o no, qué parte les gusta, qué no, qué creen que pasará y si quieren añadir comentarios respecto a la redacción sería estupendo; les invito a hacer pues considero que sería una dinámica interesante que me ayudará a definir el rumbo de la trama. Y, bueno, si no es mucho pedir, pongan un pseudónimo para poder identificarlos.
Saludos. Queda de ustedes, Andrea Mendoza.
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