-¿Ma? Llegué-. Fue lo primero que dije cuando entré en la casa. A veces pienso que los vicios del lenguaje como presentarse con un "ya llegué" cuando entramos en un lugar son absurdos. No es como si dijera "no he llegado" cuando no estoy.
Pasé la tarde en casa de Nichols, mañana es viernes y quiere salir por unas copas. No sé si sea buena idea ir pues tengo que cuidar y pensar mejor en qué gasto el dinero, no me puedo dar el lujo de derrochar dinero en algún bar por ahora y, aunque Nicky se empeña en decirme que ella pagará, no me gusta salir a algún lugar sin algunos dólares dispuestos a gastar.
-¡Ma!, ¿estás? – Otra vez esos vicios de lenguaje, no es como si me contestara "no estoy" cuando no se encuentra en casa.
Miro el reloj de pulsera en mi muñeca y veo que son las 9:47PM, es probable que mi mamá esté dormida. Voy hasta su habitación y veo que su cama está sin deshacer. Doy un recorrido por la casa y no veo rastro de ella. Cuando llego a la cocina veo una nota sobre la barra americana.
"Fui con Sonia a su casa, en el horno te dejé la cena.
No me esperes.
Mamá."
Sonia es una amiga de mi mamá. No me preocupa que esté con ella, me preocupa la hora, es muy tarde como para que mi madre esté fuera de casa.
Sonia Colling es una mujer mayor. Si mi madre supiese que me refiero a Sonia como "una mujer mayor" se molestaría pues tienen la misma edad, 49 primaveras. Recuerdo la primera vez que vi a Sonia, es de complexión delgada y de estatura le calculo un metro con sesentaisiete centímetros. Su rostro amable, su cabello corto y ondulado de color castaño obscuro, y su imperdible sonrisa llena de motivación por vivir te hacen quererla al instante. Ella fue quien nos rentaba el departamento cuando llegamos, tiempo después supimos que trabajaban en la limpieza en el mismo edificio solo que en áreas diferentes, desde entonces ambas son grandes amigas. A veces Sonia viene a casa a tomarse un café, o mi mamá va a la suya, o simplemente salen a caminar para charlar cosas de mujeres mayores.
Fui al horno, saqué el topper, era lo que quedó de lasagna de la cena de ayer. Tomé un tenedor y me fui a mi habitación. Mientras comía sobre mi reducido escritorio, terminaba de hacer un par de tareas para el día siguiente.
Cuando termino me acuesto para dormir, miro el reloj, son las 11:39PM y mi madre no ha llegado. Ya me estoy preocupando, en serio. Le marco a su celular, pero nada, no contesta. Marco otra vez y sigue sin coger la llamada.
12:29AM. Le llamo. "El número que usted marcó, está ocupado…"
01:57AM. "El número que usted marcó, está ocupado…"
02:05AM. "El número que usted marcó, está ocupado…"
No sé en qué momento, pero el sueño me vence y me quedo dormida.
Biiib, biiib, biiib, biiib, biiib…
¡Mierda, llego tarde a clases!
Me levanto, me visto con lo primero que veo, tomo mi mochila, mis gafas y corro, literalmente, corro hasta la puerta. Para cuando pongo un pie afuera me detengo bruscamente, ¡mi madre!
Entro a la casa, me dirijo hasta su habitación y ahí la veo, es un bulto acostado sobre su cama, me adentro lo más sigilosa posible, ella duerme plácidamente. Me acerco para depositar un beso en su frente, pero un fuerte olor a alcohol me quema las fosas nasales. Escucho que ella balbucea algo entre sus sueños, mejor me retiro, ya me explicará después qué estuvo haciendo con Sonia.
-Hey, Vause, pareces más pálida que antes, creí que era imposible que tu piel se pusiera más blanca, pero me equivoqué- dice Nicky mientras se sienta a un lado mío en las bancas del patio principal del campus.
-Hola, Nichols, parece ser que mis niveles de hemoglobina están bajos.
-Debes alimentarte, Vause-
-Lo sé- le contesto sacando una manzana de mi mochila.
-Oye, me enteré que tu profesora favorita se unió a la Asociación de Historia Contemporánea, ahora es toda una celebridad en el mundo de los nerds. El director anunció que habrá una asamblea de entrega de reconocimiento para ella, ¿irás? -
-He estado tan metida en mis problemas que no he podido prestar atención a lo que sucede a mi alrededor. ¿Cuándo es? -
- En un par de horas en el conversatorio-
-Tengo clases con Dell Marco –
- ¡Al diablo con Dell Marco, que le den a ese! - Nicky me toma de los hombros y me sacude- ¡estamos hablando de la futura señora Chapman de Vause! – Me suelta y me da un golpe flojo con el puño. Ella siempre me saca una sonrisa.
Dos horas después, Nicky y yo estamos sentadas en las butacas del conversatorio en la parte de hasta arriba escuchando el discurso del director de la escuela y de la decana de la facultad de Historia del campus.
Juro que me dormí por unos segundos.
-… Es un honor que en Yale contemos con el profesionalismo, entrega y disposición de uno de sus, ahora, miembro de la Asociación de Historia Contemporánea, la Doctora Piper Elizabeth Chapman, quien orgullosamente es egresada de esta Honorable Institución- los aplausos aparecen, Nicky y yo nos unimos al coro de palmas. Segundos después, la decana de la facultad de Historia se acerca al micrófono y los aplausos cesan.
-Ésta mañana, decidimos homenajear al miembro más joven de profesores con sólo 28 años de edad por su logro con éste reconocimiento – y saca una placa de debajo del estrado, era de vidrio con letras plateadas, – que anuncia, y cito textual, – lee las letras en la placa – "La Universidad Yale se complace en felicitar a la Doctora Piper Chapman por haber sido aceptada como miembro Honorable de la AHC", invitamos a los presentes ponerse de pie para recibir a la profesora Chapman.-
Todos nos ponemos de pie y ella entra por un costado del escenario, tiene el cabello recogido suelto, lleva puesto un vestido negro que enmarca sus curvas a la perfección. El vestido tiene tirantes gruesos, su escote en "V" es discreto y no deja ver nada que no deba enseñarse, le llega a la altura de sus rodillas y sus piernas se ven más largas por esas zapatillas rojas de pico que hacen juego con sus labios, una pulsera y sus aretes. Se ve hermosa, jamás la había visto con vestido.
-Nicky, no me pellizques por favor, quiero seguir soñando – Le digo a Nichols que solo se limita a tomarme del mentón para cerrar mi boca.
Para cuando Piper tomó la placa, todos nos sentamos. Ella agradece a la Decana y se para frente al micrófono. Recorre la sala con la mirada, voltea a todos lados como si buscase algo entre el público, segundos después empieza a hablar.
-Agradezco la presencia de todos los presentes. Para ser sincera, no sé qué decir. Cuando me llamaron para preguntarme que si quería formar parte de la Asociación mi primera reacción fue pensar en mis alumnos, por ellos fue por lo que acepté éste compromiso. Ser miembro de una Asociación así conlleva mucha responsabilidad, pero quería que mis alumnos se enorgullecieran de mí, pensé en que quiero estar a la altura para dar clases en una Universidad con el prestigio como Yale, pensé en que estaba pensando mucho la respuesta – los presentes reímos- entonces lo que dije fue un "sí, quiero formar parte de la Asociación de Historia Contemporánea".- Piper dirige su mirada para la parte de arriba de las butacas, recorre las filas una por una, cuando su vista subió lo suficiente sentí como nuestras miradas conectaron, y sin romper el contacto visual añade – También agradezco a Yale por darme de oportunidad de crecer como profesionista, y por darme la oportunidad de conocer a personas increíbles que marcaron y marcarán mi vida para siempre.- Fue entonces cuando me di cuenta que no estaba buscando algo, sino a alguien.
Ella sonrío, y yo sonreí con ella.
