Cuando salimos del conversatorio Nicky se cuelga de mi cuello, como niña pequeña feliz por recibir un regalo. Ella es más baja que yo así que su acción me obligó a inclinarme para no sufrir daños.
- ¡Vauuuuse! Parece que tu rubiecita te coqueteó, ¿he? Se mira más hetero que mi abuela, pero ella te coqueteó, descaradamente, ¡frente a todos! - Dice Nicky emocionada mientras bajamos por las escaleras del recinto.
-Venga, ya, Nichols. – Me quito sus brazos de mi cuello sin ser bruta. - No me coqueteó, seguro que fijó la mirada en mí porque era una, sino es que la única alumna suya ahí dentro. – Contesto con una sonrisa, claro que yo también lo sentí como coqueteo, y más después de ese "personas que marcaron y marcarán mi vida". Que ganas tengo de regresar y decirle que ella también me marcó.
-Ajá, como digas, pero para mí que la rubia se muere por comerte el coño, bueno, muchas se mueren por comerte el coño. – Me da un golpe leve en el hombro – Ella es solo una más del montón -, y ahí se me quita la sonrisa.
-Cállate. – Me detengo y le jalo del brazo para colocarla frente a mí, Nicky cambia su expresión divertida por una seria. -No vuelvas a decir que ella es "solo una más", ella es diferente, ¿entendiste? - Ella me mira sorprendida, yo estoy igual o más sorprendida que ella, jamás le había hablado a Nichols así.
-Vause, me lastimas- se zafa de mi agarre con un movimiento brusco, -estaba bromeando, ¿vale? No te pongas así, no quise decir que ella era una más como si fuese una cualquiera. Lamento si te molestó el comentario pero no era como para que me jalaras así. – Nicky gira sobre sus talones y se va dejándome parada en las afueras del conversatorio. Mierda, tal vez no debí reaccionar así, pero escucharla decir que Piper era "una más del montón" me molestó.
Como falté a clases con el señor Dell Marco, tengo media hora libre. Ya no tengo clases, pero sí tengo cosas que hacer, como el ensayo sobre los garífunas. Llego a casa, me tumbo en el sofá y saco mi celular.
"Lo siento, Nicky. -AlexV"
Un mensaje de texto, sencillo, tres palabras, no más. Segundos después mi celular vibra entre mis manos.
"No pasa nada, Alex. Pero ahora tendrás que acompañarme por cervezas. -NickyN"
Ésta mujer es muy insistente.
"Ya te dije que no puedo, pero gracias. -AlexV" Dejo el teléfono en la mesa de centro, me levanto y voy al refrigerador. Cuando llego mi sorpresa es que ya no tenemos comida, nada. Cero. Ni leche. Trato de no tomarle gran importancia, abro la lacena y nada. Ni atún en lata. Voy en busca de mi madre, no está, ni si quiera tendió su cama. Voy hasta donde dejé mi celular y le marco.
"El número que usted marcó, está ocupado…" Mi madre se está comportando como una adolescente, llega ebria a altas horas de la madrugada, no contesta el teléfono, no hace sus quehaceres; ni yo le di tantos problemas de adolescente.
Vacío mis bolsillos, saco las monedas escondidas entre los cuadernos de mi mochila, revuelvo mi habitación, meto las manos entre los cojines de los sofás; cuando reúno todo lo que encontré lo cuento: 16 dólares con 85 centavos.
No es mucho, pero ahora entiendo el cliché "algo es algo".
Mi teléfono vibra otra vez, un mensaje de Nichols.
"¿Estás en tu casa? -NickyN"
"Sí. -AlexV"
"Pues abre la puerta. -NickyN"
Me levanto del sillón, abro la puerta y como si fuese su casa, entra Nicky con una caja de pizza y tres cajas de cerveza.
- ¿Qué es esto? - le pregunto atónita.
- La comida. No quisiste acompañarme por cervezas, así que las traje yo sola, espero que estés feliz- me dice fingiendo voz ofendida mientras deja todo en la barra americana de la cocina. - ¿Aún tienes mi cuenta de Netflix abierta en tu computadora? – me pregunta sacando dos cervezas de una de las cajas.
- Sí, ¿por? – no entendí por qué la pregunta.
- Porque hay que hay que ver la TV abierta y aburrirnos con los noticieros, ¿¡cómo que para que Vause?! Para ver una película, amiga. – Destapa las cervezas que sacó hace unos momentos y me pone una en las manos. Tomo un largo trago, me hacía falta.
- Bien, iré por la computadora y los cables para conectarla a la TV de la sala, no rompas nada -, me dirijo a mi habitación y saco lo necesario, cuando entro en la sala Nicky ya me espera con la caja de pizza abierta y cuatro cervezas más sobre la mesa de centro.
-Oye, Vause, ¿está Diane aquí? – Me pregunta casi susurrando.
- No, no está, desde que llegué no la he visto- empiezo a conectar todo en la TV.
Nicky se relajó visiblemente. - ¡Oh, genial! – Se recuesta en el respaldo del sillón y sube los pies a la mesilla, - odio cuando me dice – imita la voz de mi madre- "no subas lo pies a la mesa", "no eructes", "las servilletas son para limpiarse, mangas de las camisas no", Vause, es tu madre y la quiero, pero me alegra que no esté. –
Niego con la cabeza mientras sonrío, tomo el control remoto de la TV y me siento a un lado de Nichols. Después de 15 minutos, muchas risas y un par de cervezas, terminamos poniéndonos de acuerdo en que queríamos ver la película "Hush", algo de terror no estará mal.
Pasaban de las siete de la tarde, se terminó la pizza, la película, dos cajas de cerveza y nosotras dos estábamos sufriendo el efecto del alcohol, nos reíamos por cualquier cosa pero aún éramos conscientes de lo que pasaba. Ya estábamos por abrir la tercera caja cuando mi madre llegó con varias bolsas de mandado. -Hola, señora, ¿cómo está? – pregunta Nicky levantándose del sillón dirigiéndose a ella para ayudarla con las bolsas.
-Bien, gracias. ¿Qué tal la escuela? –, contesta mientras se dirige a la cocina.
-Todo bien, hasta el momento no me han reprobado en ninguna clase y eso ya es más que excelente, señora. – Nicky voltea a verme, - Yo ya me iba pero, Alex, hay un bar nuevo en la parte este de la ciudad, ¿quieres venir? – me pregunta Nicky haciendo pucheritos.
- No, pero gracias por la invitación, amiga–, me levanto para empezar a recoger las cajas y botellas vacías de la sala. Entro a la cocina para tirar las cajas y botellas cuando mi madre me las quita de las manos.
- Alex, te esfuerzas mucho toda la semana, es viernes por la noche, sal con Nicky. – Mi madre tira la basura en el contenedor, saca su cartera y me extiende 200 dólares. - Vayan y diviértanse, pero no llegues tarde-, termina mi madre con una sonrisa.
- Tan tarde como tú llegaste anoche, no creo -, ignoro el dinero, no me está importando dejarla con la mano extendida, ¿de dónde sacó dinero?
- ¿Disculpa? – mi madre deja el dinero y su cartera en la barra.
- Te disculpo- estoy seguro que su disculpa iba más con intención de pedirme que me explicara a que una disculpa de "perdón", pero me dio igual.
- Emmm bueno, si cambias de opinión, llámame, Vause. Con permiso señora, buenas noches. – Nicky sale de la casa, que bueno que nos dejó a solas, mi madre y yo tenemos muchas cosas de qué hablar.
- ¿De dónde sacaste el dinero? - le interrogo como a un criminal, debería calmarme un momento.
- Tú tienes secretos. Yo tengo los míos. - me dice poniendo sus brazos en jarra, - no me cuestiones, Alexandra. Soy tu madre. –
- Y porque eres mi madre es por lo que te pregunto, ¿¡de dónde sacaste dinero!?-, estoy perdiendo la cabeza, estoy pensando lo peor de mi madre.
- ¡Sonia me lo prestó! – me grita ofendida, no es para menos, - ¿qué crees que soy, Alex? –
- Lo siento. Anoche llegaste tarde oliendo a alcohol, hoy apareces con todo esto y… lo siento. No debí… -
-No, no debiste, Alex- mi madre toma sus cosas a excepción de los 200 dólares y se va de la casa otra vez.
Mierda, hoy es el día de las disculpas de Alex.
