Joder, son las 10:37PM y no he hecho la tarea. No es como si yo fuese la única alumna del mundo que hace su tarea un domingo por la noche, pero no me gusta hacer las cosas a último momento. Mañana entro a clases hasta las 9AM así que si me desvelo un poco, podré dormir hasta las 7:30AM, una hora más de lo habitual. Mi madre no está en casa, ayer tampoco volvió por la noche cuando dijo que sólo iba a recoger unas cosas en casa de Sonia, y si mi madre me miente y sale con un hombre debería decírmelo, soy su hija, no la juzgaría ni aunque su pareja use colonia barata. Tal vez deba hablar con Sonia sobre eso pero, por ahora, a hacer la tarea. Mañana me enfrentaré a esos ojos azules que hacen sentir viva con su brillo y calidez, agradezco tanto que Chapman haya pedido el ensayo para el miércoles porque no he empezado con el escrito, mañana si tengo oportunidad avanzaré con eso.

Está terminando la penúltima clase de mi horario y Chapman me ha estado evitando, las pocas preguntas que me surgieron hoy en clase fueron contestadas de manera concreta cuando siempre suele darme una explicación extensa y detallada. Ella está sentada en la esquina de su escritorio al frente, con sus piernas cruzadas y las manos a los costados, lleva puesto un traje negro de oficina con pantalón y saco que es más ajustado de lo que normalmente usa, lleva una camisa blanca de mangas largas y los tres primeros botones desabrochados como la última vez. He notado que ha estado usando zapatillas en lugar de sus zapatos de piso, que bueno que decidió cambiar de calzado, así se ve mucho mejor.

-… Y eso es todo por hoy, aprovechen estos 15 minutos que falta de la clase para tomar un respiro. No olviden su ensayo del miércoles. - El resto de la clase empieza a tomar sus pertenencias, yo sigo viendo a la mujer sentada en su escritorio y ella de vez en cuando me dirige una mirada después de contestar las despedidas de los alumnos. Cuando el grupo desalojó el salón Champan y yo nos quedamos a solas. Nuestras miradas hablaban por las palabras, y el silencio se rompía por el canto de los pájaros fuera del salón. - ¿Tengo la sensación que hay algo que me tiene que decir, señorita Vause, ¿me equivoco? - Me pregunta de manera pausada y clamada.

-Hay mucho que quiero decirle, pero no por el momento. - Le contesto de la misma manera. Nuestras miradas siguen conectadas y Piper entreabre sus labios.

-Yo sí quiero decirle algo es sobre…- Mierda, sobre aquella noche en el bar.

- Perdón. – La interrumpo, ella sonríe y me mira desconcertada.

- ¿Qué? – Pregunta divertida y confundida por la disculpa.

-Disculpe por el beso en su mejilla, no volverá a ocurrir. – Chapman no cambia su expresión. – Es eso lo que me quería decir, ¿no? Que aquello le molestó y que no debió de suceder, y está bien, no pasará de nuevo si usted no quiere. – Me levanto de mi asiento y empiezo a guardar mis cosas en la mochila. Chapman también se levanta y acorta la distancia entre ambas.

- Señorita Vause, ¿por qué cree que me molesté por su acción? –, me pregunta poniendo las manos en los bolsillos de su pantalón.

- Pienso que le molestó porque soy su alumna y, no sé… - termino de cerrar la mochila y la encaro. – Sólo lo siento, ¿vale? –

Piper sonríe, - ¿cómo llegó a esa conclusión? –

-Porque mis preguntas en esta clase fueron contestadas breves y concretas, llegué a esa conclusión porque en toda la clase no me dirigió la mirada mientras explica como lo solía hacer al pasar su mirada por los asientos. -

Su vista baja de mis ojos a mis labios, y luego sube a mis ojos otra vez. - ¿Y no se le ocurrió que cambié mi actitud así porque usted me pone nerviosa? –

- ¿Primero se siente reconfortada con mi presencia como en el auditorio y luego nerviosa en clase? Decídase -, no puedo creer lo que digo, pero si ella está jugando me empieza a molestar.

-No estoy jugando -, me dice, es como si hubiese leído mi pensamiento. -Dejaremos este tema para después, por ahora quería comentarle sobre algo que espero le interese. – Se dirige a su escritorio y saca una hoja de entre sus carpetas, yo voy detrás, me pongo la mochila en el hombro y me detengo a menos de un metro de ella mientras extiende una hoja para que la tome. -Esto es una convocatoria de trabajo, Yale está falto de personal en el área de limpieza y pensé que le interesaría conocer los requisitos -

- ¿Pretende que yo trabaje en el área de limpieza? – pregunto incrédula, ¿quién se cree?

-No es para usted, es para su mamá, la señora Vause. - La estoy dejando con la mano estirada, ni crea que tomaré esa hoja. -Escuché hace días en el baño que necesita dinero y me tomé el atrevimiento de preguntar sobre su situación actual. – Ella se rinde o se cansa, una de dos, así que baja la mano y deja la hoja en el escritorio. – Su madre está desempleada, ¿no? -

- ¿Y a usted que le…? -

- ¿Qué me importa? –

-Iba a decir qué le compete. -

-Una manera educada de decir "¿qué le importa?"- Piper suspira y se recarga en el escritorio. -Escuche, usted es la alumna más brillante que he tenido, su promedio es el mejor hasta el momento y aunque no lo crea, me preocupo por usted. –

- No intente hacerme sentir especial, así se preocupa por el resto de los alumnos. – digo con tintes de enfado en mi voz.

-Se equivoca, usted sí es especial, desde que la vi llegar tarde a la primera clase de Historia Universal hace dos años supe que sería especial. -

- ¿Por qué?, ¿por ser de provincia y ser cuatro años mayor que el resto del alumnado de mi clase? –, mi tono de voz no cambia.

- No, porque es brillante. Es analítica, inteligente, tiene carácter, madurez y ve las cosas desde otra perspectiva. Supe que sería diferente por su iniciativa para hacer las cosas pero a la vez por su manera introvertida de actuar. Usted cree que no se da a notar, pero para mí usted es un faro en medio del resto. – Me dejó sin palabras. – Entonces, ¿confiará en mí y va a aceptar la hoja con los requisitos? No quiero dejar de ver a mi alumna favorita. –

-Sólo una cosa… ¿quién le dijo que mi madre está desempleada? – Piper sonríe y hace un ligero movimiento de cabeza de manera afirmativa.

-Quien me lo dijo sabía que preguntaría así que me hizo prometer no decirle. –

- ¿Y cómo quiere que confíe si no me dice toda la verdad? –

-Porque en el fondo usted confía en mí con o sin respuesta a esa pregunta. – Chapman se reincorpora, toma sus cosas y deja la hoja sobre el escritorio. – Me voy, tengo que revisar algunos exámenes de primer semestre. – Extiende una correa anexada en su maletín y se lo pone en el hombro. - Que tenga un buen día y piénselo por favor. – Se acerca a mí y me da un beso en la mejilla tomándose más tiempo de lo necesario, su aroma me envuelve en cuestión de un par de segundos. Me quedé estática, ella me besó en la mejilla. Termina el beso y ya extraño su calor, se dirige a la puerta y al abrirla gira con su característica sonrisa. – Y por cierto, señorita Vause, no quiero que deje de hacerlo. – Se refiere al beso en la mejilla, no quiere que deje de hacerlo, ¿a eso se refería, no? Sale del aula y yo sigo de pie mirando hacia la puerta. Siento sus labios sobre mi piel y su aroma persiste en el aire. Ésta mujer me encanta.

A pesar de mi ensoñación, hablaré con Nichols, no debió divulgar las cosas que le cuento. Sí, sé que fue ella, ¿quién más me conoce como para saber que mi madre no tiene empleo? Pero, en realidad no sé si deba estar enojada o agradecida con Nicky, quiero golpear y abrazar a partes iguales a esa hija de puta.