Para cuando las clases terminaron, Nicky y yo quedamos en encontrarnos en la cafetería "A&P", es un pequeño local ubicado a unas calles de Yale.

-Ahí está mi chica – dice Nichols quien me da una palmada en el hombro antes de sentarse frete a mí al otro lado de la mesa. - ¿Qué tal, Vause? – No puedo contestarle debido a la sonrisa en mi cara, sigo anonadada por lo que pasó en la mañana. - ¿Vause? O tuviste el orgasmo más genial de tu vida, o te sacaste la lotería, ¿cuál de las dos razones te tiene tan feliz? – Me dice con una sonrisa de picardía

-Nicky, me saqué la lotería con Chapman, soy tan feliz que no me importa que hayas llegado tarde por veinte minutos –

- ¿Entonces fue el orgasmo? – pregunta buscando al mesero con la mirada e ignorando lo que dije.

-Tengo una cita con Chapman – susurro mientras Nicky llama al mesero con la mano.

- ¿Qué cosa? – Retoma la atención en mí.

- Nicky, tengo una cita. Una cita de verdad, con Chapman. – Llega el mesero y le hace señas que se retire para no interrumpir el momento.

- ¿¡Qué cosa!? – Nicky sonríe, tampoco puede creer lo que dije. Le explico a grandes rasgos lo que pasó en el aula, omití ciertos detalles que me guardaré. Nicky se recostó en su silla sin despegar su mirada en mí, su cara lo decía todo, estaba feliz pero atónita, no tanto como yo, claro, pero lo estaba, a pesar de haberme insistido por semanas que me olvidé de Chapman, se alegró por mí, es genial contar con una amiga como ella.

- Vause, tienes que impresionarla si quieres verla en la misma cama que tú. – Dice mordiendo el popote de su malteada para seguidamente darle un sorbo.

- No me la quiero tirar a la primera, Nichols, quiero conocerla, saber qué le gusta, qué no, quiero enamorarla –

- Antes no te importaba tirártelas a la primera, ¿por qué ella es diferente? –

-No lo entiendes, estoy enamorada. – Un largo suspiro se cuela en mi respiración – Además, la última vez que intimé con alguien fue con Sylvia, después de su loca obsesión por mí preferí dejar los ligues de una noche y eso fue hace mucho–

- Enamorada… ¿segura que quieres seguir adelante con esto? Chapman no es una con las que puedes jugar, Vause –

- Lo sé, ¿qué me crees? El hecho de haber tenido aventuras de una sola noche no me impide querer tener algo serio con alguien – reflexiono sobre esas noches de aventuras, eran satisfactorias pero solo me traían una felicidad momentánea, - además, no fueron tantos ligues. – Termino por decir.

-Es cierto, lo siento, estoy feliz por ti, no me mal interpretes es sólo que, bueno, no sé. ¿Piensas casarte? –

- Primero lo primero, no nos adelantemos tanto – le contesto poniendo los codos en la mesa recargando mi peso en ellos de manera relajada.

-Si pero, si sales con Chapman en plan romántico eso te pondría en un compromiso, la rubia parece que se toma las cosas en serio, y si ella quiere casarse, ¿qué harías? – Lo pienso por un momento y atino a encojerme de hombros sin saber cómo podría reaccionar ente eso.

- No lo sé, ya veré, pero para que ella quiera un futuro, primero tiene que conocerme, y por eso voy a empezar. Veremos qué sucede después del sábado, ¿vale? Todo depende de esa noche… - No puedo evitar sentirme intimidada por Chapman, es una mujer fuerte, inteligente, es hermosa y brillante; a la vez, me siento feliz de saber que me está dando una oportunidad, es una sensación tan rara pero agradable, ¿cómo no querer tener algo con ella?

Nicky devoró su malteada y otras tres más, aunque yo no tenía hambre por estar pensando en unos ojos azules, Nicky me hizo comer un emparedado, una malteada y papas fritas. A este paso voy a engordar, reímos de todo un poco, empezamos a planear las típicas preguntas de una primera cita, incluso pensamos en la vestimenta adecuada, la cita es en el bar de moda así que coincidimos en que tengo que usar algo casual, cómodo pero con estilo.

Al salir de la cafetería, Nichols se ofrece en dejarme en mi casa, esta vez no se quedó debido a que tenía tareas que hacer, ¿lo notaron? Dije "tareas", lo sé, yo también me reí. Tiro la mochila a un lado en la puerta de entrada y me recuesto en el sofá.

- ¿Alex?, ¿eres tú? – pregunta mi madre.

-Sí, mamá, soy yo… - Contesto desde el sofá. Veo a mi madre acercarse desde la cocina, mueve mis pies del sofá y se sienta en el espacio libre.

- ¿No vas a decirme nada? – Usó su tono serio, algo pasó.

- ¿Nada de qué? –

- ¿No vas a preguntar? -

- ¿Preguntar de qué? – Son muchas preguntas, ¿de qué me perdí?

- ¿No te interesa saber qué me dijeron sobre el empleo? –

- Mierda, es cierto. - Me reincorporo quedando sentada de lado con las piernas cruzadas sobre el sofá. - Lo olvidaba, claro que me interesa. ¿Qué pasó? – Mi madre se acomoda mejor en el sofá mirándome de frente.

- ¡El lunes empiezo! – Me dice emocionada.

- ¿Qué?, mamá eso es increíble, ¡felicidades! – Mi madre me abraza y yo le correspondo el gesto, - estoy muy feliz por ti, mamá, en serio. –

- Dijeron que mañana tengo ir a que me tomen medidas para el uniforme, sacarme una fotografía para mi identificación como trabajadora entre otras cosas –

-Sí, es genial. ¡En horabuena! –

- ¿Sabes qué es lo mejor? –

-No, ¿qué? - Mi madre consiguió el empleo, un empleo seguro, y yo tengo una cita con Piper, ¿acaso hay más?

-Conocen tu historial, me preguntaron que por qué jamás solicitaste una beca, te están ofreciendo una beca de un ochenta porciento pagado, ¿qué dices? –

-Es cierto, jamás solicité becas, una beca de ochenta porciento es mucho dinero que no gastaremos. – Otra buena noticia.

- Estoy feliz, emocionada, tengo empleo gracias a ti … -

-No, mamá, en realidad, tienes empleo gracias a una persona en especial, pero no soy yo. –

- ¿Y a quién le debo el favor, entonces? –

-Mamá, - me acomodo quedando sentada con los pies estirados, - hay alguien de quien me gustaría hablarte. –

- ¿De quién?, no me digas que sales con alguien – me apunta con el dedo acusadoramente.

- No, mamá, aún no. Pero quiero hablarte de alguien que es muy especial para mí. – Mi madre escucha atenta, creo que si quiero algo serio, tengo que decirle a mi mamá de mis sentimientos para que no se lleve una sorpresa al final. – Es una mujer, se llama Piper, Piper Chapman. –

- ¿Amiga tuya? –

- Yo no le llamaría "amiga", apenas y hablamos en clases. – Y es cierto, apenas y conversamos en clases durante estos últimos dos años.

- ¿Entonces va contigo en el mismo grupo? -

- No exactamente, mamá, verás, ella es mi profesora. Piper fue quien me dijo sobre el empleo en Yale. –

-Alexandra, ¿por qué una maestra es importante para ti? – Jamás le he dicho a mi madre que soy lesbiana, vaya momento para hacerlo. Me armo de valor, tomo aire y aunque temo que su reacción no sea buena, tiene que saberlo.

- Porque me enamoró, y voy a salir el sábado con ella. – Ya, se lo dije, así, de una sin rodeos, pero no hace nada, no reacciona, sólo me mira fijamente.

- Alexandra, - rompe el silencio – recuerdo cuando ibas en octavo grado y llegaste a casa llorando porque Sofía iba a mudarse a Europa con su familia. –

- ¿Sofía Cambi? Éramos amigas, no podía alegrarme de verla partir. –

- Llegaste llorando diciendo que se iba, que se llevaría tu corazón con ella. –

- Tenía catorce años, mamá, no sé a qué viene al caso –

- Cuando dijiste eso, te metiste a tu habitación a llorar sin control, recuerdo que te deprimiste por meses cuando ella se fue. No comías, no dormías, te la pasabas sola todo el día. Fue entonces cuando caí en la cuenta que te habías enamorado de Sofía. – Entiendo sus palabras, pero aún no entiendo por qué la referencia a Sofi en estos momentos. – Siempre supe que te gustaban las mujeres, ¿o qué?, ¿pensabas que no sospechaba nada después de veinticinco años sin verte salir con un hombre?, ¿o creías que no me enteraba que Nicky y tú se iban a buscar aventuras con mujeres? – Seguro que ahora mi piel se tornó rojiza, que pena que mi madre sepa eso. - Te acepto y te amo, no importa con quien salgas siempre y cuando te sientas bien contigo misma. – Sin palabras, así me quedé. Mi madre se inclina a darme un beso en la frente, me mira con alegría en su rostro, y antes de levantarse me dice – Alexandra, deja de ser tan mojigata-

- No soy mojigata – me defiendo pero sin éxito, mi madre se está riendo de mí.

- La verdad, yo a tu edad hice cosas peores – me contesta entre risas antes de dejarme sola en la sala.

De acuerdo, eso no me lo esperaba.

NOTA: Me da gusto que les guste (vaya la redundancia) el rumbo que ha estado tomando la trama. Quiero poner una sorpresita en la primera cita de ésta parejita, ¿qué les gustaría que pasara? Si tienen algo en mente, háganmelo saber por medio de sus comentarios. Gracias por seguir la historia.