Nota: ¡Aquí el siguiente capítulo! ¡Espero les esté gustando!

¡Disfruten!


Día 2 en la Tierra 39-81.

La mirada de Loki se mantenía firme, analítica; observaba a las diferentes personas que salían y entraban de la torre con ayuda de unos binoculares. Hacía anotaciones de vez en cuando, muy vagas algunas, pero otras eran más detalladas.

Se encontraba en un café justo a unos metros de la torre Vengadora, había estado ahí desde la mañana, solo observando a las personas mientras trataba de idear un plan que lo ayudara a entrar. Portaba unos pantalones negros que había encontrado dentro del armario del tal Tom y una galante camisa de vestir color azul, ni siquiera trataba de ser discreto; incluso parecía ser que quisiera que todo el mundo lo notara. Tomó de nuevo los binoculares y volvió a observar.

Un hombre calvo con maletín, una mujer de vestido rojo hablando por teléfono, un repartidor de comida china, un perro; repetía en su mente una y otra vez mientras veía ir y venir a las personas. Comenzaba a aburrirse, pero no sabía qué otra cosa hacer, todavía no tenía un plan y definitivamente no volvería a la torre a decir "créeme, Thor, soy tu hermano", cuando una vez ya hasta lo habían corrido; no hacía falta otra humillación.

Retiró los binoculares de su rostro para después ponerlos en la mesa. Tomó su decimocuarta taza de té, bebió un poco y volvió a posarla en la mesa. Se cruzó de brazos. Ya estaba harto, era oficial. Su pie derecho golpeaba el suelo repetidamente mientras imitaba un ritmo. Miró sus piernas con una mueca, tratando de pensar en lo que haría a continuación, pero no se le ocurría algo más. Retomó sus binoculares y miró por última vez a través de los cristales; más gente aburrida salía y entraba, movió un poco su cabeza a la derecha para observar más, pero no encontró algo nuevo; intentó por el lado izquierdo, nada aún. Cuando estaba a punto de desistir, una cabellera rubia cruzó los cristales de los binoculares; aquello provocó emoción en él, poniéndolo nervioso. Tomó, lo más rápido posible el control de sus manos y sostuvo con fuerza el objeto; pero la cabellera rubia ya no estaba, el enfoque ahora era diferente y la persona que cruzó ya no se encontraba ahí. No sabía si el cabello le pertenecía o no a su hermano, pero quería creer que sí.

Decepcionado, se rindió, no tenía caso seguir viendo más hombres y mujeres aburridas salir de la torre. Dejó los binoculares en la mesa, suspiró y tomó el lapicero para hacer unas últimas anotaciones.

-Hey, Dios de las Travesuras -escuchó la voz de una mujer. Loki cerró su libreta automáticamente, con los nervios de punta por aquel título; alzó la vista en busca de la propietaria, topándose con una chica de su edad, cabello rojizo, lentes, blusa de tirantes -la cual dejaba a la vista sus hermosos tatuajes- y pantalones apretados que no hacían más que remarcar el cuerpo más hermoso que jamás vio. Pasó su mirada de arriba a abajo hasta detenerse en los ojos, encerrados por unos lentes, divertidos de la mujer-. ¿A caso tengo algo en el cuerpo? -cruzó los brazos.

-No, para nada -trató de disimular. Loki pasó su dedo índice debajo de su nariz un par de veces tratando de quitar su incomodidad.

-¿Entonces? -la chica tomó asiento en la silla enfrente de él, se veía segura, confiada en ella, eso le agradó-. Hasta parece que ni me conoces -bromeó.

Loki solo pudo sonreír. No recordaba haberla visto alguna vez en su vida, en ninguno de los nueve mundos; pero deseaba, algún día, toparse con ella fuera de esa ilusión, porque si no se estaría perdiendo de conocer a la mujer más sexy de todas. No pudo evitar volver a recorrer el cuerpo de la extraña con su mirada, o al menos la parte de la cintura para arriba, notando como las curvas de la mujer comenzaban por sus caderas, siguiendo su cintura y terminando en sus pechos. Estaba seguro que en ese momento parecía un niño admirando su nuevo juguete, deseando no estropearlo como los anteriores; y fue exactamente ese el sentimiento que inundó el pecho de Loki al verla por primera vez, como si su memoria y cuerpo ya la reconocieran.

-¿Tom? -la mujer agitó su mano enfrente del mencionado, tratando de captar su atención. No entendía qué sucedía, pero su amigo parecía estar en otro mundo y tal vez sabía cuáles. Siguió la mirada de Loki y al notar en donde estaba posada dio un golpe suave en su frente-. Pensé que ya las habías superado.

El golpe junto al comentario, despertaron al Dios de su trance-. ¿Superarlas? -preguntó confundido.

La chica frunció su ceño junto a su boca, recargó sus dos codos en la pequeña mesa y miró a Loki algo molesta-. ¿Qué sucede contigo? Estás más raro de lo normal. Y tú siempre estás raro; siempre con algo entre las manos. ¿Ahora qué es?

-No lo sé, tal vez el cansancio… -contestó sin mucha importancia.

La mujer asintió no muy convencida. Desvió su mirada del Dios y la dirigió a la libreta que yacía en la mesa. La tomó-. "Acaba de llegar un hombre de sombrero con un maletín. Son las 12:03pm. Salió el mismo hombre pero sin el maletín. 3:48pm" -leyó en voz alta.

-¡Hey! -Loki se levantó y le quitó la libreta.

-¿Qué pasa? ¿Por qué anotas esto? -preguntó la mujer sospechando de las respuestas de Loki.

-Una investigación.

-¿Sobre qué? -siguió investigando, tarde o temprano caería.

-Personas? Yo qué sé -la mujer entrecerró los ojos, tratando de leer entre las palabras y gestos del asgardiano.

-Mientes -acusó.

Loki arqueó sus cejas sorprendido-. ¿Cómo estás tan segura?

La chica se acercó más al Dios, buscándolo intimidar, pero Loki no cedió, simplemente sostuvo la mirada, desafiándola-. ¿Cuál es mi nombre?

Loki sonrió sarcásticamente ante la pregunta-. ¿En serio quieres saberlo?

-Yo ya lo sé, sólo quiero saber si tú lo sabes -contestó con el mismo tono. La mirada fría y calculadora de la mujer sostuvo el contacto visual mientras averiguaba quién era el sujeto que se parecía a su mejor amigo pero que sin duda alguna no lo era-. ¿Quién eres? -susurró.

-Definitivamente Thomas no -contestó Loki ladeando la cabeza.

-Bien -finalizó la mujer con un tono más relajado; se separó del Dios unos centímetros y se acomodó en su asiento-. Nombre.

-¿Perdón? -contestó indignado ante el tono que usó la chica.

-Tu nombre, extraño.

-Nadie me da órdenes, querida.

-Y a mí nadie me deja con la duda.

-Bien -sonrió Loki de forma traviesa. Sabía que la mujer lo ponía aprueba, como si creyese que le estaba jugando una broma, pero él sabía que eso no era cierto. Decidió dar su nombre, total, ella pensaría que él estaba jugando-. Mi nombre es Loki, príncipe de Asgard, legítimo rey de Jötunheim e hijo de Odín. ¿Miento?

La mujer ablandó su semblante, sorprendida ante la respuesta del hombre frente a ella. Trató de encontrar algún rastro de mentira o broma, pero su don decía que todo era verdadero, que no había ni una pisca de mentira en sus palabras-. No… -terminó por decir, derrotada.

-Bueno, dicho eso, te toca. ¿Cuál es tu nombre?

-Verity, Verity Willis -contestó no muy convencida.

-Bien, Verity Willis, un gusto -sonrió Loki.

-Igualmente. Ahora, ¿qué demonios haces en el cuerpo de Tom?

La franqueza de las palabras de la mujer sorprendió a Loki; jamás pensó que lo confrontaría de esa manera, sin embargo, eso le agradaba de ella-. Es una larga historia y estoy seguro de que no creerás gran parte de ella.

-Estoy creyéndote el cuento de que no eres Tom, dime, ¿acaso no creeré la nueva versión?

-Tal vez no -Loki sonrió sínico-. Es más extraña de lo que piensas.

Verity acercó su rostro al contrario-. No lo sabrás si no me lo dices.


Verity rio ante la anécdota de Loki. Era extraño lo que sucedía, tenía sólo tres horas de conocer al extraño que habitaba en el cuerpo de su mejor amigo y ya le había caído bien. Nada de lo que Loki relataba parecía ser posible; batallas épicas entre reinos y sangrientas luchas con monstruos, eran simplemente inexplicables. Todo lo que decía era surrealista, increíble; pero algo en Verity gritaba que lo relatado, era real. Tenía la misma sensación que cuando conoció a Tom por primera vez; una confianza casi irreal.

Loki carraspeó al notar el ojo observador de Verity posado en él-. ¿Tengo algo en el rostro?

-No, es sólo que me recuerdas tanto a él.

-¿Será porque soy él?

-Tal vez -Verity desvió la mirada-. ¿Sabes? Confío en ti.

Loki paró en seco, paralizado ante aquellas palabras. Miró a Verity sorprendido, incrédulo de lo que escuchó. Su corazón inició a latir rápidamente, sus manos empezaron a sudar y sus ojos a cristalizarse. Se encontraba nervioso; la razón era confusa, tal vez era el hecho de que alguien, que apenas conoció, confiaba en él o tal vez simplemente estaba en shock. Eran escasas las personas que se fiaban de su ser, es más, las podía contar con los dedos de la mano y le sobraban. Sintió como su corazón se estrujaba y como poco a poco el aire le faltaba. Ella confiaba en él, alguien aparte de su madre y Thor, confiaba en él; y era la sensación más agradable que jamás sintió.


Abrió la puerta del apartamento de Tom. Encendió las luces desde el apagador que había a un lado de la puerta y entró. Miró a su alrededor, exhausto, el día había sido agotador.

Cerró la puerta. Por alguna razón, comenzó a extrañar Asgard y sus brillantes y magníficos parajes, paisajes e inclusive personas. Comenzó a extrañar su casa, la comida y por sobre todo la biblioteca. Extrañó su ropa, su cama y sus libros. Extrañó todo, incluido al propio Odín.

-¿Madre? -preguntó al sentir la necesidad de avisar su llegada, pero la respuesta no llegó. Posiblemente la mujer todavía no estaba en casa.

La vibración del móvil lo espantó, dio un brinco y prosiguió a sacarlo del bolsillo-. Diga.

-¡Thomas Loki Hiddleston! ¿¡Por qué no contestabas?! -la voz gruesa de un hombre se hizo escuchar del otro lado.

-Estaba ocupado -contestó sin ningún interés. Despegó el objeto de su oreja y leyó el contacto, era de nuevo Stephen Strange.

-¿Ocupado? Tu única obligación son tus pacientes y ellos quedaron decepcionado al ver que hoy no llegaste. ¿Sabes cuántas horas extra tuve que hacer para atenderlos?

-Sí, sí, lo siento -Loki no comprendía ni la mitad de lo que decía Strange, pero trató de seguir la conversación-. Ya te recompensaré.

Strange suspiró-. Tom, no escaparás tan fácil de mí, tenemos el mismo trabajo, no hace falta hacer esto -¿Esto? Pensó Loki-. Sólo ven mañana a la clínica, ocupo que me asistas en una cirugía. Te enviaré los datos por mensaje -el hombre colgó. Loki miró el teléfono celular con extrañeza, el comportamiento de aquel sujeto había sido extraño; le restó importancia.

Dejó las llaves en la mesa del comedor, para después, disponerse a buscarla. Caminó por la sala, la cocina e inclusive el baño, hasta llegar a la recamara principal, donde encontró a la señora durmiendo plácidamente. Loki se recargó en el marco de la puerta, admirando a la mujer; por alguna razón le recordaba a su madre -Frigga- eran casi de la misma estatura y del mismo porte, lo único que las diferenciaba era el cabello, uno era más rubio que el otro. Se dirigió hacia ella y con una sábana, la tapó. Sonrió involuntariamente, asombrándolo; esta era la segunda reacción que vivía su cuerpo al ver a las personas cercanas a Tom. Reaccionaba a un entorno que él desconocía, pero que sus músculos, piel y huesos, sí, y al parecer lo hacía a la perfección. Llegó a una conclusión, nada de lo que sucedía era una ilusión o una broma; él era Tom, en un mundo donde Odín lo rescató de Jötunheim pero no lo llevó a Asgard, sino lo dejó en la tierra, donde lo encontró una pareja y lo cuidó con el nombre de Thomas, como si fuera su propio hijo. Sin embargo eso creaba más dudas que respuestas en él. Dos de ellas eran: ¿cómo pudo sobrevivir tanto tiempo? Y ¿quién cumplió su deseo?


Notas: ¡Hola! ¿Qué tal?¡Hizo aparición nuestra maravillosa Verity Willis? ¿Les gusta el personaje?¿Entendieron las referencias? ¿Cuántas hay?Vi esto en una historia y quise intentarlo, así que...¿Qué les pareció? ¿Alguna sugerencia? ¿Teoría que tengan? ¿Dudas?